El amigo invisible

SILENCIO EN TUS LABIOS

El amigo invisible o amigo secreto. Es un juego muy popular en el que participan varias personas que se hacen regalos entre sí sin que se sepa quién ha sido. Alternativamente, los amigos secretos pueden enviar cartas anónimas a sus correspondientes amigos, utilizando seudónimos. En estas cartas expresan lo que sienten y piensan acerca de su compañero de juego y a la vez comentan siempre algo de ellos mismos con el fin de dar pistas sobre su identidad.

En la edad de piedra, se hacían papelitos con todos los nombres de los participantes del juego, se doblaban y se metían en un sobre o en una caja, y cada uno de los participantes sacaba un papelito con un nombre y el nombre que te había tocado es a quien le tenias que hacer el regalo, este método tenía un fallo, es que te podía salir tu nombre, lo que se conocía como «me he tocado a mi mismo» ala, a repetir el juego, todos los papelitos otra vez a la bolsa o la caja y a volver a coger, hasta que la maravillosa fortuna hacía que todos los astros se alineasen y nadie se tocara a sí mismo. 

El amigo invisible

No se lo comentamos, pero debido a un fallo de los organizadores, me había correspondido ser su amiga invisible, cuestión que se subsanó en cuanto lo dijimos, pero el caso es que me quedé con la sensación de que se debió haber apuntado al campamento y borrado en el último momento.

Silencio en tus labios 1. Ana.

Reflexión

De toda la novela tal vez ese sea un detalle que un principio no tiene demasiado importancia. No es más que una manera de justificar el interés que Ana empieza a sentir por mi personaje, por Manuel, lo que le hace diferente a los demás, porque éste no estuvo en aquel campamento.

Detalle que, como tal, no tendría mayor importancia ni relevancia si no fuera por el juego del amigo invisible.

Podría haberme buscado cualquier otra razón, como el hecho de que Manuel tiene una relación un tanto peculiar con los amigos. Por su manera de ser ya suscita el interés y la inquietud de Ana. Porque, si a las demás les resulta un tanto impertinente, cabría pensar que ella también se viera afectada. En especial una vez que la relación con su novio dejaba de ser un impedimento.

Sin embargo, el interés de Ana se pone de manifiesto con ese juego.

Como tal en mi vida real han sido muchas las ocasiones, campamentos y otras actividades en grupo y familiares, en las que he participado de este juego. Por lo cual tengo alguna que otra anécdota que contar al respecto y que me hubiera podido servir para desarrollar algún pasaje de la novela, porque sería como para contarlo y tal vez encajaría de algún modo en esta novela en la que se mezcla realidad y ficción

Sin embargo, en aquel campamento del año 2000. El nombre que le correspondió a Ana no se correspondía con nadie que estuviera en el campamento. Es cierto que yo no estuve y, por cuestiones del momento que ahora no vienen al caso, ni tan siquiera me planteé acudir, pero siempre se agradece pensar que se le ha echado en falta, de ahí ese suponer que se me incluyese en la lista del juego . Ante lo cual puede decirse que la novela parte de un hecho real al que le he dado un toque novelesco. En contra de lo que se cuenta en la novela, no es que cambiara de idea en el último momento

Por mi experiencia en este juego, cuando he participado en algún campamento, la verdad es no considero que haya sido un buen amigo invisible. Más bien, como en mi vida personal, un tanto frío, viendo que los demás tenían muchos detalles y yo me quedaba un tanto parado, bloqueado.

Por lo que, en cierto modo, con ese planteamiento de acogimiento y fraternidad, creo que se ha de entender la mentalidad de Ana al respecto. Tiene la oportunidad de darse a conocer desde el anonimato, de ser ella misma sin que se la juzgue de antemano y ver la reacción inocente e ingenua de quien recibe dichas atenciones

La no asistencia de Manuel al campamento le provoca una pequeña frustración, porque se le da la oportunidad de conocer a alguien, de ser un poco desprendida con un amigo y se encuentra con que éste no está, que todo el mundo ha contado con él, pero no se encuentra por ninguna parte. En el ambiente en que centro el juego, éste sirve como excusa para conocerse, para fomentar la complicidad y cuidar unos de otros. Es una manera de que todo el mundo se sienta integrado en el grupo, de saber que hay alguien que por lo menos reza por nosotros. Pero claro, Manuel no estuvo.

Por otro lado, también debo admitir que quizá esta novela, «Silencio en tus labios», ha tenido muchos comienzos. Ha sido algo que he modificado en muchas ocasiones porque no me terminaba de convencer la manera ni la razón para la que justificar que Ana se interesase por alguien como yo.

Sin embargo, reconozco que, en cierto modo, este comienzo me empezó a convencer desde el momento en que el personaje de Ana cobró relevancia como narrador. Que, como ya he explicado en otros post, al principio era un personaje principal sin identidad, sin nombre («ella»); sin una implicación directa en el desarrollo de la novela. En sus inicios tan solo era un chica que sufría las torpezas de Manuel, pero poco a poco ganó en importancia hasta el punto de que ahora mismo me convence más la idea de que es la verdadera protagonista.   

Los amigos secretos pueden enviar cartas anónimas

A lo largo de toda la novela, la comunicación entre Ana y Manuel, se convierte en un intercambio de cartas, en un tener detalles del uno con el otro de una manera un tanto anónima y, hasta cierto punto, altruista y desinteresada.

Quizás, al principio, y de manera un poco más clara, se pone de manifiesto con la cuestión de sus amigos secretos del chat, con quienes cada uno por su lado se permite compartir confidencias y frustraciones.

  • En particular, por parte de Ana, es una manera de desahogo frente a los conflictos que le surgen con Manuel. Si no es un chico que la entiende, al menos es alguien que no le responde, que el hecho de escribirle le permite recapacitar.
  • De igual modo que Manuel, en cierto modo, empieza a entender mejor la personalidad de Ana, los conflictos a los que ésta se enfrenta, cuando su amiga del chat le cuenta la pesadilla que ésta viviendo a causa de un chico, un amigo, un tanto particular.

Después, tras la ruptura del matrimonio,

  • A pesar de que Ana se marcha con idea de no volver la vista atrás, porque se siente morir y no quiere causar más daño, vuelve a recurrir a ese intercambio de mensajes interrumpido durante la etapa del noviazgo y el matrimonio porque ella tiene un secreto que necesita compartir.
  • Por su parte, Manuel, aunque recibe nuevos mensajes de mi amiga del chat, ya no le responde porque siente le debe fidelidad a su esposa, aunque ésta le haya abandonado y no a una desconocida.

De algún modo, y así se llega a insinuar en la segunda parte de la novela, es la primera parte de la novela, como un libro físico, como se hacen saber el otro al otro cómo se siente y explican su separación.

Ana, sobre todo, se encuentra con la libertad de preocuparse y cuidar de Manuel, sin que éste parezca darse cuenta de ello. Éste atribuye esos detalles más a la familia de Ana, que de algún modo intentan compensar el vacío y la ausencia de ésta.

Al igual que sucede con el juego del amigo invisible, Ana recurre a la complicidad de colaboración de aquellos con quienes tiene mayor confianza para guardar su secreto y su paradero mientras se preocupa por hacer que la vida de Manuel sea un poco más agradable. Ante todo porque éste se ha quedado con la niña que tienen en común y Ana se siente incapaz de renunciar a esa maternidad.

¿Y Manuel qué hace?

En principio parece que nada, que vive encerrado en sus problemas y no quiere aceptar la realidad; que se niega a aceptar el hecho de que la relación entre ellos dos se ha terminado y de algún modo sigue con su vida como si nada hubiera cambiado, con la expectativa de que Ana volverá, porque intuye que ésta no se ha ido lejos.

Es cierto que se siente bastante bloqueado, incapaz de tomar iniciativas, sobre todo ante el hecho de que Ana le ha pedido que no la busque. Sin embargo, hace algo que tal vez resulta extraño y difícil de justificar, renuncia a parte de su sueldo y cada mes hace un ingreso en una cuenta del banco, un dinero que espera Ana sepa aprovechar, aunque no tiene muy claro que ésta le saque algún provecho. A causa de ese detalle de generosidad, de ese sacrificio, pasa alguna que otra penuria. Quizá pasando por alto que, debido a las circunstancias de uno y otro, tal vez sería Ana quien esté en mejores condiciones y más obligada a pasarle esa pensión para la manutención de la niña.   

Conclusión

Por eso, como conclusión del juego del amigo invisible, éste antes o después se termina descubriendo, casi al final de la novela:

Ana: [Sin moverse de donde está] ¡Sorpresa! Soy yo