cabecera de "Silencio en tus labios" Ana

Desayuno contigo

Introducción

De este primer rezo de laudes en ninguna de las dos versiones me explayé demasiado, más allá de destacar el hecho de que Manuel y Ana se reencuentran, por lo cual no le dedicaré más tiempo ni atención en estas reflexiones.

Donde sí se detiene un poco más la historia es el primer desayuno, donde ya se empieza a intuir la postura y mentalidad de cada uno para estas momentos, dado que Manuel reprime menos su impulso e interés por que se produzca ese acercamiento con Ana y por parte de ésta hay un mayor empeño en mantener las distancias, en mostrarse un tanto fría.

Desayuno servido por Ana

En esta actitud y disposición de servicio hacia los demás es el grupo de Ana quien da ejemplo, el primero que se ocupa de atender el desayuno, sin que éste tampoco tenga nada de especial porque se han de atener a un horario y dentro de este ambiente de Pascua tampoco se ha de vivir con excesivos caprichos.

La preparación del desayuno resultaba fácil, si el grupo se organizaba y no se acobardaba ante la idea de que éste fuera para dieciocho personas, incluidos nosotros seis. Fue cuestión de que cada uno supiera lo que hacía, ya que tampoco se esperaba nada especial. Aquel sería un desayuno casero y normal, con la particularidad de que lo serviríamos nosotros, que una vez estuvieran las mesas puestas, nos sentaríamos y desayunaríamos mezclados con los demás, pendientes de que en la mesa donde estuviéramos no faltase nada.

Se puede intuir que se trata de un desayuno típico, café, leche, galletas y tostadas con mantequilla y mermelada, que quien quiera algo más, se lo ha de traer de su casa o resignarse con lo que hay, porque es el mismo desayuno para todos y a compartir, sobre todo porque se ha intentado reducir el coste de la convivencia para que sea accesible a los bolsillos de todos

Un típico desayuno // Copilot Designer

Es decir, que Ana es consciente de la relevancia que para Manuel puede tener ese momento, la excusa para que ésta disimule y busque ese acercamiento con él, tener un detalle que no le deje en evidencia delante de los demás, que es lo que éste haría, si se le diera ocasión.

Sin embargo, en ese reparto de las mesas de las que se ha de ocupar cada miembro de su grupo, ella se preocupa de que no se le asigne la que ocupe Manuel, prefiere no dar pistas sobre sus sentimientos, aparte de que se pueda sentir un tanto desencantada por la despedida de la noche anterior, por la frialdad e indiferencia demostrada por éste, al no tener el detalle de juntarse con los demás para darle las buenas noches.

Yo con verte desayuno

Ana alegre (imagen oficiosa para la web)

Como sucedió con el recibimiento aquí de nuevo Ana se sitúa en un lugar destacado, como esperando que su presencia no pase inadvertida para Manuel y, en cierto modo, pone de manifiesto cómo ha organizado esta convivencia influenciada un poco por sus expectativas, aunque lo que eran tan solo divagaciones sobre el papel, ahora se ha de afrontar desde la realidad, Manuel ya está allí y la observa.

Por lo que se ha comentado con anterioridad en la novela, y no supone una contradicción, Ana es una chica que no pasa inadvertida en este tipo de reuniones y convivencias, aunque dicha apreciación se puede interpretar bajo la subjetividad de Manuel, en ese contraste con su propia ausencia y poco participación. Ana está, participa de manera activa y en consecuencia es algo que todo el mundo aprecia y valora en ella.

Esta vez Manuel no se ha de esperar a las fotos, si las hubiera, ni a que se lo cuenten. Aparte que, por lo que sabemos, Ana prefiere que se la considere por sí misma, sin ninguna coletilla por eso de ser la novia o exnovia de nadie, aunque el hecho de que se le haya puesto de encargada de la convivencia sea más por sus aptitudes que por sus apetencias personales. Se supone que la tienen por una chica lo bastante seria y responsable como para asumir esta tarea.

Se muestra visible, pero no accesible a las pretensiones o expectativas que pudiera tener Manuel. Ella no hace el menor intento por buscar su complicidad, y da la sensación de que se muestra un tanto esquiva y evasiva, tal y como éste la percibió la tarde anterior, aunque el resultado o la consecuencia de dicha actitud no tenga el resultado que a ella más le gustaría, porque tampoco es que le rehúya, tan solo busca que éste se muestre comedido, en sus impulsos por reclamar su atención.

Ya lo escribió en su diario:

Con respecto a Manuel no ha habido ningún problema. En realidad, no me he quejado porque vaya a estar allí ni creo que pase nada porque coincidamos. Sabré manejarle.

Ana. Silencio en tus labios 15 de abril 2003

Paciencia y corazón a prueba

En cierto modo es como si de manera premeditada y sutil Ana se pusiera a prueba a sí misma. Hasta ahora se ha mostrado mucho más fría y distante con Manuel, salvo por lo que sucedió en febrero y por lo que me gusta suponer que hay de trasfondo sin pretenderlo a la hora de escribir ese pasaje.

Hasta ahora el empeño de Ana había sido conseguir que Manuel la olvidase, se desentienda de ella y ponga sus miras en otra, o al menos no convierta su obsesión o lo que le impulse a actuar así en algo que se vuelva un problema en su trato con el grupo, que mientras no se molesten el uno al otro con impulsos equivocados, todo estará bien.

Sin embargo, por lo que sabemos, Manuel se encuentra allí un poco engañado por las amigas de Ana para propiciar ese acercamiento entre ambos, sin reparos por parte de ésta, por lo cual necesita convencerse de que todo aquello tiene algún sentido, sobre todo que por su parte será capaz de que Manuel no repita con ella los errores y torpezas que le achacan las demás.

Si todo sale bien, tal vez haya la posibilidad de que el domingo haya buenas noticias o por el contrario marque un antes y después en su actitud hacia éste, dado que Ana no está con ánimos para ser el juguete de nadie cuando tiene problemas mucho mas serios en su vida que un poco acertado pretendiente.

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