cabecera de "Silencio en tus labios" Ana

La novia de…. otra vez

Introducción

Al comienzo de la novela Ana era conocida por todo como «la novia de Carlos» y aquellos que conocen a Carlos, quien tampoco se ha prodigado demasiado por la novela, entonces aseguraban que formaban una pareja perfecta, incluso en la versión de Manuel éste atreve a hacer esa afirmación.

Ana con gesto serio (Imagen oficiosa para la web) // Copilot designer

De hecho, Manuel se atreve a afirmar con absoluta rotundidad y convicción que a Ana no se le pasaba por la mente que en su vida no hubiera otro chico que no fuera Carlos, como para siquiera plantearse que el hecho de que Manuel se cruzase en su vida le fuera a hacer replantearse su sentimientos y convicción en ese sentido.

Sin embargo, quienes han seguido la novela, más que las reflexiones escritas en este blog, saben que no fue «Cupido» lanzando flechas en otra dirección, quien se cruzó en la vida de Ana, sino la enfermedad, el deprimirse y no sentirse capaz de seguir el ritmo de vida que Carlos le marcaba, por lo que de manera irremediable fue Ana quien decidió romper con todo para que éste siguiera con su vida.

En este replantearse su vida, su futuro, como una chica condicionada por los problemas de salud, en este buscarse y encontrarse consigo misma, se ha cruzado otro chico en su camino, se ha paseado por delante de sus ojos y ha rellenado el vacío dejado por Carlos en su corazón.

Por si no los hay peores

La novia de Carlos, se merece lo mejor, el mejor sitio, la admiración de todo el mundo, la adulación y el amor infinito de su amado, que todo el mundo a conozca y alabe tanto su personalidad como su buen criterio a la hora de escoger al chico que colme sus ilusiones y expectativas sentimentales, porque, según dicen, Carlos es un chico al que ninguna chica debería dejar escapar…..

Sin embargo, Ana, que desde hace dos años para los demás tan solo es ella misma, con sus virtudes y sus defectos, quien de algún modo ya ha perdido y ve en sus recuerdos más lejanos aquella vida idílica y cuasi perfecta, se encuentra con que la vida, el amor, le ofrece, es claramente mejorable. Nada que ver con aquello

Si Carlos es el chico por el que muchas chicas suspiran en balde, dado que es el chico y novio perfecto, para quien todo son halagos y reconocimientos a su personalidad y méritos, que tardó poco en tener una nueva novia, Manuel parece ser justo todo lo contrario. Ese chico que, de manera empecinada, se empeña en compararse con tipos como Carlos y por eso recibe el rechazo de todas aquellas, a quienes se acerca con pretendidas y no bien gestionadas expectativas románticas.

Manuel con cara triste (imagen oficiosa para la web) // Copilot designer

Sin embargo, aunque Ana no haya sido la que menos empeño ha demostrado en acabar con esta historia, cuando aún estaba en sus comienzo, siguiendo los pasos y ejemplos de las demás, al final ha sabido descubrir en este chico, virtudes y cualidades que él aún no se ha visto y que las demás parece que han pasado por alto a la hora de valorarlo como una posible opción.

El chico que había parado en mitad de la calle, a quien ella dos meses antes tuvo el impulso y la sinceridad de comparar con una cáscara de plátano, con la que no hubiera querido resbalar, que tenía mucho que mejorar de sí mismo para que ella o cualquier chica se llegase a plantear mínimamente tenerle en consideración, es el mismo a quien ella le acaba de declarar su amor incondicional.

Él en mitad de la calle y yo junto a la puerta, con una mano en el pomo y un pie en el escalón, con la mirada puesta sobre él, como si esperase que en el último momento se rompiera el silencio que hasta entonces se había impuesto entre nosotros. A él parecía que los pies se le habían clavado al suelo, como si esperase que le cerrara la puerta en las narices, que me escondiera dentro de la casa para que nos perdiéramos de vista.

Ana. Silencio en tus labios. Sábado, 19 de abril, 2003

Calle del pueblo, alojamiento de las chicas

Lo de hace dos meses se lo digo a la cara y esta vez se lo ha dicho al oído. Entonces quiso mantener las distancias y ahora casi ha sido como si no hubiera querido que nada se interpusiera entre ellos.

En cualquier caso, es su «tonto». En febrero dicho con la sinceridad y la confianza de una chica que buscaba aclararse y ahora expresado con todo el sentimiento que tiene cabida en su corazón, aunque también dicho con cierta impulsividad y sin medir sus palabras

«Te quiero tonto, luego hablamos» (generado por Suno)

Aquel “Te quiero, tonto. Luego hablamos” me salió del corazón y no tanto de la cabeza, hasta el punto de que yo misma me asusté, porque tan solo esperaba que hablara conmigo cuando tuviera un momento, no que aquello fuera una confesión de mis sentimientos. Tras lo cual retrocedí sobre mis pasos y me encerré en la casa con más vergüenza que prisa. Es decir, que, si hui, fue más por cobardía y no porque no deseara una respuesta en aquel momento

¡Ha hablado el corazón!

Ana con gesto alegre (Imagen oficiosa para la web) // Copilot designer

Ana ahora es consciente que sus palabras, su confesión de amor, supone un antes y después en su vida, en su relación con Manuel. Ha dado el primer paso para dejar ser simplemente Ana, con la convicción de que su confidencia no ha caído en el chico equivocado, que éste ha encontrado en ello un anhelo cumplido.

A partir de ahora, si es que esta relación fructifique, su lucha ya no será contra Manuel para que la olvide y deje tranquila en lo referente a sus historias románticas, porque querrá verse involucrada en todas ellas. Más bien, habrá de ser ella quien le convenza de que esto es en serio.

Los dos habrán de pelear juntos por sacar esta historia adelante, porque Ana se ha creído eso que le han dicho muchos de que son una pareja con futuro, aunque aún queda que lleguen a entenderse, a ponerse de acuerdo, dado que Ana cree saberlo casi todo de Manuel, de igual manera que es consciente que éste la tiene idealizada y que hay cuestiones que éste aún ignora.

Ana sospecha que Manuel querrá que todo el mundo sepa que ella ha caído rendida a sus encantos, los tenga donde los tenga. Sin embargo, están viviendo la Pascua y a la Pascua no se viene a hacer el tonto.

Lo que no hay que olvidar

Seguimos pendientes de cena, la celebración de la Vigilia. Aparte de que Ana no se olvida que Carlos está por llegar, que viene con intención de hablar con ella, de tal manera que ese «luego hablamos» es dicho con toda intención.

Sí, Carlos, quien hasta hace dos años fue su ex, aparecerá por allí esa misma noche y no viene tan solo de visita a celebrar la Vigilia con el resto del grupo y poner su coche a disposición de quien lo necesite al día siguiente, haciendo gala de que es Carlos.

Viene a hablar con Ana, a mantener una conversación privada, que no cambiará el desarrollo de los acontecimientos, pero tampoco es una llegada que se haya anunciado a bombo y platillo, hasta el más mínimo detalle.

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