Introducción
En cuanto conseguí que una de mis amigas me reemplazase en el reparto del chocolate, y Carlos se sintió liberado de la atención de los demás, salimos a la calle. Era preferible que mantuviéramos aquella conversación en privado.
¿Una cita inesperada?
Manuel les ha visto salir por la puerta, que se han marchado juntos y que Ana se ha ido sin decirle nada, le ha dejado con la palabra en la boca, más bien, con el pálpito en el corazón; con esos besos en sus mejillas; la huella de sus labios en la taza de chocolate y la intriga de si es en serio eso de que tienen que hablar para decirse de verdad lo mucho sienten y se quieren el uno al otro.


Ana // Carlos. (imagen oficiosa para la novela) // Copilot designer
Ya estábamos avisados de que Carlos y Ana tenían esa conversación pendiente, aunque no haya estado programado en el cronograma de la Pascua y, por lo tanto, no sea una cuestión de orden público, pero nosotros nos podemos considerar confidentes de Ana, porque hemos ido leyendo su versión de la novela y nos ha puesto sobre aviso.
Podemos pensar incluso que entre los planes y expectativas de Ana para estos días estaba eso de volverse loca de amor por Manuel, al menos pensarse lo de si darle o no una oportunidad al muchacho, por todo eso que ella siente, sabe y sobre lo que se ha mostrado algo reservada incluso con sus amigas. Aunque, si Manuel ha acudido a la convivencia en parte se debe a esa llamada del corazón, a que las amigas han considerado que había que darle un último empujón para que se decidiera.


Ana // Manuel (imagen oficiosa para la novela) // Copilot designer
¿Adónde se van a hablar?
Hasta ahora admito que no me había parado a pensar dónde tiene que ser esta conversación. Lo había considerado un detalle poco relevante. Destacando más el hecho de que se han marchado solos y juntos de la fiesta para tratar cuestiones privadas, mientras que Manuel se ha quedado ahí con una taza de chocolate y sin novia.
Por lo que se puede leer entre líneas de esta secuencia de la novela, la deducción lógica es que se van al alojamiento de los chicos por una cuestión práctica, de ahí que desaparezcan de la vista de los demás.
Es decir, que el paseo es hasta el coche de Carlos para coger su mochila y desde ahí hasta el alojamiento de los chicos, mientras van charlando de esto, aquello y lo de más allá en lo referente a esos temas privados sobre los que parece que no quieren que nadie sepa nada.

La hipótesis entiendo está bien fundamentada para justificar que vayan al alojamiento de los chicos, sin que ello sea un emotivo de escándalo:
- Carlos acaba de llegar y ha ido al pueblo con intención de quedarse a dormir. Ya sabíamos que tiene un sitio reservado.
- Ana es la dirigente de la convivencia y se supone que tiene llaves de todo, del alojamiento de las chicas y del de los chicos.
- Tienen que hablar de cuestiones privadas, pero no por ello perder el tiempo, de manera que pueden aprovecharlo como excusa.
- Como se trata de un conversación privada, no hay necesidad de implicar a terceras personas. Los demás chicos pueden seguir en la fiesta.
- Han sido novios, hay confianza entre ellos y, por lo que podemos intuir, mantienen una buena relación de amistad.
- A nadie le tiene que parecer mal ni extraño que Ana se ocupe de estas cuestiones.
Territorio de chicos
Siendo un poco más rebuscado en estas pesquisas, podemos intuir que el interés de Ana por acompañar a Carlos al alojamiento de los chicos, aunque tal vez no sea tan buena idea, porque se puede morir de espanto, es la de comprobar el estado de la casa después de tres días, que esa es la cuarta noche que pasarán allí.

Así se puede hacer una idea de lo profunda que habrá de ser o no la limpieza de la casa antes de que se marchen, ya que en estos días las chicas se han limitado a pasar por delante de la puerta y ninguna ha entrado. Al menos no hay constancia de ello en la novela. Lo mismo se puede decir de los chicos, que no hay constancia de que hayan entrado en el alojamiento de las chicas.

Inquietudes
También podemos pensar que, como ya concluímos, debido a esa primera conversación, a ese cálido recibimiento del miércoles, Ana no se separó de Manuel hasta la llegada a la iglesia y, por lo tanto, sabe dónde tiene Manuel sus pertenencia. Ahora Ana tiene la oportunidad de echar un discreto vistazo al rincón que éste se ha reservado y saciar su curiosidad.
- ¿Cómo habrá pasado Manuel todas estas noches?
- ¿Se habrá torturado mucho porque Ana no le hiciera caso?
- ¿Qué pensamientos y ocurrencias le habrán rondado por la mente estos días?
- ¿Habrá escrito algún poema que refleje esos sentimientos?
Ahora Ana ya no se tiene que reprimir y casi tampoco que esconder para desearle a Manuel felices sueños, aunque éste no esté allí presente para escucharla ni mirarla a los ojos, ni siquiera para saber de esos cariñoso pensamientos hacia él, más cuando ella está allí manteniendo esa conversación con Carlos.
Es lógico que espere y desee para Manuel esos felices sueños, porque esa noche ya tiene la certeza de que, al menos, ha habido una chica que ha correspondido a sus sentimientos, a sus no muy acertados intentos de conquista. Pero también porque al final quizá Manuel se sienta un poco frustrado, porque esa misma chica le ha dejado por irse con su ex, sin tener antes con él un gesto de cariño, sin darle ninguna explicación.
Ana esta noche, cuando se vaya a dormir, podrá soñar que está enamorada del chico más maravilloso del mundo y que haya quien le responda con eso de: «¡Sí, en tus sueños!»

Tampoco es que ella se sienta una chica tan maravillosa ni perfecta en ningún sentido. Sin embargo, no puede evitar que se le escape una sonrisa de complicidad por suponer que es así como la ve Manuel o cómo le gustaría que la viera, la sueñe, siempre y cuando no se haya tomado a mal que le haya dado plantón.
Terminada la conversación
Una vez que consideramos que ya estaba todo hablado, Carlos me propuso que volviéramos a la reunión con los demás, pero, en vista de que no me sentía animada, que ya estaba agotada por los acontecimientos de todo el día, no puso objeción a que me fuera por mi cuenta.

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