cabecera de "Silencio en tus labios" Ana

Castigado sin besos

Introducción

Ahí tenemos a nuestra pareja entrando en el portal, porque Ana no quiere dejar a Manuel en la calle, de manera que tira de él hacia el interior, con intención de no soltarle, de que la puerta no se cierre hasta que los dos hayan entrado y así asegurarse de que éste no se le escapa ¡porque ya no se le escapa!

¡Qué arranque más romántico y apasionado! Ana agarrando a Manuel y tirando de él hacia sí, para que le siga. Que, si antes le ha dado un pequeño empujón con cierta frialdad, porque éste se había plantado delante del portero automático, ahora no se reprime ni cohibe lo más mínimo: ¡O entras o entras, por las buenas, por las malas o cómo quieras, pero no te quedes en la calle como un bobo!.

La reconciliación

Recordar que llevan tres meses y cinco días sin verse, desde el domingo 20 de abril, que la ruptura de la comunicación fue el domingo 11 de mayo y que ahora es viernes 25 de julio, que el último beso, casi el primero, fue en la mejilla y estando Ana ya montada en el coche, a través de la ventanilla y con las amigas como espectadoras de este romance que estaba en sus comienzos.

Ahora han vuelto a juntarse y ambos entienden que aquello que les ha mantenido separados durante todo este tiempo al final no ha sido más que una tontería, una desacuerdo en sus planes, en cuando a aquella cita fallida para el fin de semana del 17-18 de mayo. discrepancia que les ha servido para ser un poco más conscientes de lo que sienten el uno por el otro y lo que cada uno espera de esta relación.

Portal de Ana (imagen ilustrativa)

Ahí se encuentra Manuel triunfante porque temía que Ana se lo fuera a poner más difícil, se fuera a hacer de rogar a la hora de perdonarle y querer retomar la relación, pero ha visto cómo, sin mediar palabra, tras unos momentos de aparente frialdad e indiferencia, ella se muestra de lo más acaparadora, posesiva y feliz con su presencia.

Pero nó, no hay beso de reconciliación, ya que en realidad, siendo justos, su relación a distancia apenas ha durado tres semanas, ya que momentos que pueda decirse que hayan compartido como pareja han sido pocos, durante el último día de la convivencia de la Pascua y en cierto modo cohibidos por no acaparar excesivo protagonismo ante sus amigos, hasta el último momento, en que tuvieron tiempo para hablar entre ellos y confirmar la noticia

Ana sacando la lengua en actitud cómplice y burlona // Copilot designer

No, no hay beso

Ana. Silencio en tus labios. Julio, 2003 (4)

Si lo que se esperaba era un beso, una vez que ya le tenía atrapado, lo que recibió fue una recriminación porque llevaba un mes sin saber nada de él, que tras su intento del retiro se hubiera dado por vencido y, sin embargo, se le hubiera ocurrido asistir a la convivencia de novios y lo utilizara como excusa para vernos. 

No hay beso apasionado, ni tan siquiera un inocente y casto beso en la mejilla como expresión de ese amor y cariño mutuo que se procesan. Ana está si cabe más enamorada de lo que ya estaba en abril, a pesar de todo lo que ha pasado, sobre todo feliz porque Manuel haya acudido a su encuentro superando todas las dificultades e impedimentos debido a la distancia a esas dos horas de coche desde Toledo y a las circunstancias particulares de Manuel.

Pero no hay beso, entiende que éste no se los merece, porque es ahora cuando ella está en disposición de hablar y de que este le escuche con atención, comprenda su malestar y frustración por cómo se han desarrollado los acontecimientos de los últimos meses y en particular de las semanas previas.

Manuel la intentó localizar por teléfono durante la última semana de junio, sin que ésta quisiera descolgar, durante el mes de junio cada dos o tres días le ha mandado una carta sin la certeza de que las fuera a leer, si como parecía estaba molesta con él, defraudada por aquel plantón, por esa falta de comunicación y compromiso. Y durante el mes de julio no ha habido ni llamadas ni cartas. Ana ha sabido de los planes e intención de Manuel por medio de las amigas.

Hay recriminaciones de novia

Ana aprovecha que tiene allí a Manuel, tomado de la mano, que la puerta del postal se ha cerrado una vez que han entrado, para recriminarle su comportamiento, para echarle en cara todo lo que desde su punto de vista no ha sido acertado y ha demostrado una clara falta de confianza, hasta cierto punto de madurez.

En líneas generales le recrimina que no se haya tomado un poco más en serio su relación ni la reconciliación, que no se haya esforzado un poco más en intentar contactar con ella y recuperar la comunicación antes de que ella se cansase de esperarle, porque le confiesa que desde el primer momento ella ha esperado un poco más de empeño e interés por su parte.

Ella había tenido el coraje de abrirle el corazón en la Pascua, cuando quizá éste no se lo merecía despues de cómo se había comportado, de que incluso hubiera tenido el descaro denegar de ella delante de sus amigos en un acto de estupidez durante la elección de pareja para el Camino de Emaús. En cambio, el apenas había hecho nada en aquellos dos meses y medio después de que Ana le colgase el teléfono.

Ana mirando escaparates // Copilot designer

En lugar de acudir a ella, de insistir con esas llamadas de teléfono e incluso haber hecho lo imposible por presentarse en su casa allí mismo y buscado hablar con ella, Manuel había adoptado una postura conformista. Su único mérito al final había estado en recurrir a la mediación de las amigas de Ana, de las chicas del grupo para concertar aquella cita.

Se había apuntado a la convivencia de novios por su cuenta y riesgo, cuando eso de «novios» debía entenderse como algo que implicaba a los dos, hasta el punto de que al menos éste debería haberse preocupado un poco más por conocer de los planes de intenciones de Ana al respecto. Si por lo menos se hubiera tomado la molestia de preguntar, de aprovechar la mediación de esas amigas, pero nada. Lo único que Ana había sabido de él era que con la excusa de la convivencia el se iba a presentar en su puerta para hablar con ella.

Manuel en la calle, ante el portal de Ana. // Copilot designer

Conclusión

Es decir, que en el fondo Ana sigue un poco molesta por su manera de proceder. No se ha comportado como el chico, el novio, que ella esperaba que fuera y de quien presumir delante de las amigas, porque en dos meses y medio había habido un cúmulo de torpezas y sin sentido, mientras que ella había tenido que soportar todo aquello en silencio.

Pero por encima de todo, se alegra de tenerle allí , que éste dispuesto a que se den una segunda oportunidad y dar esa primera crisis de pareja como superada, de la que aprender una valiosa lección y sobre todo que haya una predisposición a que no se vuelva a repetir.

Ana llama al ascensor

Muy defraudada ni enfadada no debe estar Ana porque no suelta la mano de Manuel. Mientras con una mano sujeta a Manuel para que no se escape, con la otra llama al ascensor.

Ana sigue con intención de subir a su casa con todo lo que ha traído y se ha encontrado por la calle, ignorando así las expectativas de Manuel al respecto, quien en esta ocasión no tiene la oportunidad de hablar, de plantear sugerencias ni objeciones al respecto, como que vayan a dar un paseo y a hablar con calma.

En realidad, Manuel ha de regresar a la Casa de Ejercicios, dado que desconoce los planes e intenciones de Ana al respecto y en principio supone que ésta no acudirá a la convivencia. Es decir, tampoco conviene que se le haga demasiado tarde, porque entiendo que ha de regresar por sus medios, recurriendo al transporte público. Pero, en realidad, la tesitura está en quedarse o no más tiempo junto a Ana.

Origen