Introducción
Quien se haya pensado que el piso de los padres de Ana sea de grandes dimensiones, por eso de ser una reflejo de la imagen de la empresa, de la imagen que como familia quieren ofrecer a los demás, se llevan una pequeña desilusión cuando en la versión de Ana ésta dice que está al tanto de lo que ocurre.

Nada de infinitos pasillos ni amplios o dormitorio donde cualquiera se puede aislar del mundo y olvidarse de lo que ocurre más allá de esas cuatro paredes. aquí las paredes no transparentan, pero tampoco mitigan los sonidos, sobre todo si se tiene puesta la atención. Podemos entender que aunque Ana se prepara para salir, no se olvida que ha dejado a Manuel conversando son su madre.
El piso era grande, pero no lo suficiente como para que desde mi habitación no se escuchase la puerta principal al abrirse, por lo cual tomé conciencia de que debía darme prisa en terminar de arreglarme cuando escuché que entraban mi padre y mi hermano, que, como era su costumbre, José tan solo se había acercado por acompañar a nuestro padre y saludar a nuestra madre.
La hora de volver a casa
Ya sabemos que, por la hora que es, sobre las nueve y media de la noche de esta tarde de viernes de, 25 de julio de 2003 sorprende que tan sea la madre la única que se encuentra en la casa y Ana porque ha regresado después de asistir a misa de ocho en una parroquia cercana. Lo bastante tarde como para pensar en que ya debería haber vuelto todo el mundo y sentado a la mesa para cenar.

Sin embargo, es Ana quien conoce las costumbres de su familia y no parece que esta tardanza sea un motivo de inquietud, para los autónomos, para quienes dirigen su propio negocio no hay horarios y ella puede decirse que «se ha escapado» porque es la hija del jefe y ya tenía otros planes para esa tarde: «su chico se iba a presentar allí para reconquistarla.»
Además, estamos casi final de mes y aunque sea pleno verano, siempre queda una última gestión que hacer o reunión a la que acudir para quedar bien con los clientes, para demostrar esa seriedad, profesionalidad y compromiso. Ellos manejan una gestoria y lo que nunca les falta el trabajo, aparte que si hay imprevisto de última hora o temas urgentes que atender lo que no hay es un horario de cierre.

Llegada del padre y el hermano
Las prisas de Ana por terminar de arreglarse y cerrar la mochila se acentúan cuando percibe la llegada de su padre y de su hermano. Éste último, según parece ya vive casado, emancipado y con una reciente paternidad, tiene por costumbre pasarse por allí a saludar, se entiende que para acompañar a padre.
Es decir, que si Manuel no tenía suficiente con conocer a la madre, de pronto se encuentra con una reunión familiar que le pilla por sorpresa. Al menos queda claro que la presencia del hermano, la visita de éste, se convierte en un visto y no visto. Se puede pensar que tan solo se ha limitado a acercar al padre con el coche, porque la oficinas de la gestoria se encuentran un poco lejos.
Como era la hora, no tardaron en presentarse allí el padre y su hermano, éste último simplemente había subido a saludar, porque ya estaba casado y vivía emancipado. Y si el hermano se desentendió de mí después de los saludos, el padre, como era lógico, ejerció como tal; no es que me sometiera a un interrogatorio de tercer grado, porque se mostró afable desde el primer momento.
Hija de su padre
El padre, quien no parece demasiado sorprendido por la presencia de un ‘extraño’ en el piso, parece venir con el discurso preparado y se muestra mucho más afable y directo que la madre, sin tanto interés por guardar las apariencias y mantener la formalidades.
Se trata de un hombre de negocios que prefiere analizar antes que hacer juicios de valor quien parece no enterarse de lo que sucede en la casa, de las conversaciones madre/hija ni de los problema a los que Ana ha de hacer frente cada día, pero que en realidad está al tanto de todo.
Es un hombre observador, que causa una primera buena impresión e impone respeto, pero a quien una vez conozcamos un poco mejor nos daremos cuenta que tiene un carácter más más afable que el de la madre. Es alguien capaz de ceder y anteponer los intereses de los demás (de sus hijos) por encima de los propios. capaz de dar a todo el mundo al menos una primera oportunidad, que demostraran su valía.

(….) como si se considerase en la obligación de ser él quien diera su beneplácito a la hora de que saliera con un chico u otro, porque mis gustos en ese sentido los entendía casi como si cada vez que me había planteado algo serio con alguno le hiciera una entrevista de trabajo, porque a medio o largo plazo mi padre estaba dispuesto a hacerles un sitio en el organigrama de la empresa. Pero, con más facilidad que yo, se olvidaba del tema cuando entendía que aquella relación no tenía futuro.
Para el puesto de jefe no vale
Según a quién le preguntes y la impresión que les causa Manuel es «el novio de mi hija» o «el novio de Ana». Lo que Manuel entiende que es un reflejo de la personalidad de cada uno y de cómo este empieza a ser o no aceptado en la familia.
Lo de «mi hija» se entiende en un sentido maternal y protector: «¡mi hija!«, más que de aceptación de sus relaciones con los chicos y vida social, es algo así como un pequeño cerrojo para todo aquel que pretenda ser parte de la familia. Que ‘la niña’ puede tener muy buenos sentimientos y sentirse enamorada de cualquiera que se le pase por delante, pero su opinión no es la única que cuenta.
Lo de ser «el novio de Ana» suena un poco más frío y distante, «Ella sabrá lo que quiere, que ya es mayorcita». Que si Ana esta dispuesta a responder por cada chico que traiga a casa con el argumento de que es «su novio», éste se va a encontrar con la puerta abierta, pero con las mismas, se le va a cerrar la puerta en las mismísimas narices en cuanto Ana finiquita la relación.
Que esto de las relaciones es casi como en el trabajo, si vienes con buenas referencias, puede que aspires al puesto de chico de los recados, pero que habrán de ser tus méritos personales los que que hayan merecedor de un puesto de mayor responsabilidad.
Por el momento Ana tan solo ha avisado de que esa tarde pensaba traer a casa al chico ese de Toledo con quien ha empezado una relación, aunque los inicios no han sido muy prometedores. Por lo cual no se puede decir que el chico haya entrado en casa con buen pie, pero tampoco le vamos a echar a patadas, tan solo confiar en que el tiempo ponga a cada cual en su sitio.


Debe estar conectado para enviar un comentario.