cabecera de "Silencio en tus labios" Ana

¿Puede quedarse?

Introducción

Noche del sábado 26 de julio, 2003.

Cuando llegué a la habitación, dado que tampoco era demasiado tarde, aproveché para llamar a mis padres por teléfono y comentarles nuestros planes para el día siguiente, que no fuera una sorpresa para nadie.

Ana

Sabemos que Ana es una chica seria, responsable y coherente, con gran sentido de la familia. Una vez que Manuel le ha dicho que se quedará una noche, lo oportuno es que sea ella quien avise a sus padres. Ana debe avisarles y conseguir su beneplácito. Mejor que no se presente en casa con exceso de equipaje, aunque vaya a ser por una noche.

No es tarde

Por lo que sabemos de las actividades de este grupo, suelen acabar tarde. La convivencia de la Pascua fue intensa. También lo sucedido el viernes, el día anterior. Las actividades del grupo son de mucho rezar y poco dormir. También implican mucho compartir. Los días se hacen muy intensos y hay que aprovecharlos al máximo.

Esta noche de sábado, por lo que se cuenta en la novela, tras la cena, han tenido una reunión de grupo en el patio del Centro de Espiritualidad. Después, como es su costumbre, tienen un último rato de oración la capilla, antes de irse a dormir.

Lo que nos cuentan es que Manuel y ella esta vez no se despiden en la puerta de la capilla. Se despiden en el descansillo de la escalera. Esto implica un avance con respecto al día anterior. De todos modos, Ana vuelve a hacer alusión a la idea de que es como si su madre se encontrase en el descansillo de la escalera, zapatilla en mano, para que a Manuel se le quiten la ganas de pasar de ahí

La madre de Ana con la zapatilla en la mano // Copilot designer

Calculando puede que cuando Ana llega a su dormitorio, sea pasada la medianoche. Ella tiene la tranquilidad para hacer esa llamada a sus padres y darles la noticia.

Ana con aspecto desenfadado // Copilot designer

¿Después de medianoche es buena hora para llamar a casa?

Sabemos que Ana anda un poco delicada con su salud. Sus padres tienen una cierta y lógica preocupación en ese sentido. No se trata de un simple resfriado. Ya en la novela se ha aludido al hecho de que se trata de un tema de cierta gravedad. Que, dentro de lo que cabe, ella lleva una vida normal. Sin embargo, de vez en cuando se encuentra en la tesitura de guardar reposo.

Si ha acudido a la convivencia es porque ella, en esos momentos, se siente fuerte. Ana lleva de vida y no es una mujer que se vaya a dejar acobardar por sus circunstancias. Le mueven el amor. Sus ganas de vivir son significativas. También siente que es capaz de llevar una vida como la de cualquier chica de su edad. No le agrada que sus padres la sobreprotejan ni la traten como si se fuera a romper.

La cuestión es que, aunque durante la convivencia se supone que se ha de estar un poco al margen del mundo, Ana es consciente de que sus padres viven pendientes del teléfono. Ellos están atentos, por si acaso les llaman. Esta vez Ana se encuentra en la afueras de la ciudad, a cinco minutos en coche de su casa. De manera que, si fuera necesario, no habría problema en que fueran a buscarla.

Es más, aparte de esa lógica inquietud por su salud, está el asunto del chico ese de Toledo. Sí, el chico ese que les ha presentado el viernes por la tarde y con quien se ha venido a la convivencia. No les ha causado la mejor de las impresiones. De algún modo, ha hecho que se disparen todas las alertas. Ya la ha desencantado una vez y la segunda puede ser aún más grave.

Manuel (imagen oficiosa para la web) // Copilot designer

Ella conoce a sus padres

Fue mi madre quien me contestó. En un primer momento, ella se alegró por la llamada. No me puso demasiados reparos, dado que así tendría una nueva oportunidad de hablar con él. Quería conocerle un poco mejor.

Ana

Es lógico pensar que en estos momentos Ana se siente ilusionada, feliz. Está enamorada y se siente correspondida. Manuel se quedará en la ciudad, al menos una noche. La gente de Toledo se marchará, y eso le complicará la vuelta. Esta vez no tiene otros planes ni excusas. Ella le ha pedido que se quede y él ha dicho que sí.

De manera que esa llamada de teléfono a cada a esas horas de la noche, no puede hacerle menos ilusión. Según parece, si Manuel se queda es porque la convivencia de novios les está yendo bien a los dos. A pesar de las pequeñas discrepancias, hay motivos para pensar que tienen un futuro como pareja.

Que un sábado por la noche, cuando se supone que Ana está de convivencia, ésta llame a casa. En realidad, esto debería ser un motivo de inquietud. No haría falta que dijese nada. El padre tardará nada y menos en ir a recogerla. Ya se vería cómo y cuándo recuperan el coche de Ana.

Esta vez no hace falta que el padre se mueva de donde está. Lo que es un motivo de tranquilidad. Por eso se puede argumentar que la madre se siente, hasta cierto punto relajada. La niña se encuentra bien de salud y eso apaga cualquier alerta.

La inquietud es que pretende regresar a la casa, al día siguiente, con compañía. tan solo por una noche, como queriendo cerrar el círculo y confirmar lo que ya se sospechan. Ese chico de Toledo la tiene completamente cautivada. ¡Ana ya no piensa! ¡No tiene dos dedos de frente!

¡Se le van a quitar las ganas!

Las tantas de las noche de un sábado, o de la madrugada del domingo, no son horas para ponerse a discutir por teléfono. Es mejor decirle que sí a todo lo que pida. Esto es, antes que darle un disgusto a la niña, que ya no es tan niña, siempre y cuando regrese a casa, que haga lo que quiera.

Habrá que ponerse serios con los dos. La manera de actuar de Ana no parece tener demasiado sentido. No queda claro qué tipo de problemas puede tener el chico de Toledo. Él no se da cuenta de que Ana no se comporta con la seriedad que debería. Sin embargo, los padres se han percatado de que el modo de actuar de Ana se sale fuera de la l´´ogica .

Que vengan a casa y, aquí, con calma, les dejaremos las cosas claras. Este chico de Toledo no le conviene de ninguna de las maneras, pero mejor que sea Ana quien se dé cuenta de ello antes de que esto vaya a más. Decirle que no por principio provocará el efecto contrario, que Ana se obsesione aún más

La primera impresión que este chico ha causado, la verdad, deja mucho que desear. No tiene coche y ha tardado dos meses en venir a reconciliarse con Ana. Además, ha provocado esa primera crisis de pareja. ¡Dos meses! Hay miles, millones de chicos mejores que él que le puedan ofrecer una vida digna. ¡Este chico no tiene nada!

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