Introducción
Octubre, 2003
No cuenta nada
Si leemos la versión de la novela de Manuel nos damos cuenta de que no cuenta nada con respecto a estas cuatro semanas que parecen bastante relevantes en la historia y en su vida personal tras la última visita de Ana y la expectativa de tener que asistir a la boda de Carlos, de volver a casa de Ana.

A él, como tal, no le han invitado directamente a la boda, aunque también podemos entender que dada la buena relación que mantiene Carlos con la gente de Toledo, en ese listado de invitaciones enviadas, algunos de éstos han tenido que estar incluidos. Es la boda del año, la boda de alguien del grupo, la boda de Carlos.
A Manuel no se le ha invitado de manera directa, pero porque se deduce que se le incluye en la invitación de boda de Ana: «Ana y acompañante«, que no tiene mucho sentido invitar a alguien dos veces, salvo que se tenga mucho interés en que acuda, que tampoco parece ser el caso, al menos por parte de los novios en referencia a Manuel, quien en circunstancias normales ya se intuye que agradecería la invitación, pero rehusaría con alguna de sus habituales excusas.
Es decir, que, en principio, aunque Manuel se alegre por los novios y se sienta contagiado de esa felicidad ante tan importante acontecimiento, no se debería dar por aludido. Por eso se puede decir que no cuenta nada, él sigue con su vida porque la boda es en otra ciudad y no le afecta de manera directa.
Lo que no cuenta
Ana se ha presentado en Toledo para comentarle y casi exigirle que sea su acompañante en un día tan significativo. Él es «su acompañante», que si él no acude a la boda, ella casi se lo va a replantear. Sin embargo, no se trata de una boda más y los contrayentes la han invitado en persona, demostrado interés en que acuda y no sólo porque la ceremonia se vaya a celebrar en la parroquia que hay frente a su casa.
Es decir, que el interés de los novios por la asistencia de Ana, ésta se lo traslada a Manuel, aunque éste le haya asegurado que hará lo posible por acudir, ésta no se lo termina de creer del todo, vistos los precedentes y los inconvenientes de dicho plan y regreso a la ciudad.
Si no todos los días, al menos cada vez que tienen ocasión de hablar por teléfono, la pregunta y la incertidumbre se hacen presentes. Manuel acostumbra a ser «don Excusas», pero Ana tiene un sentido más práctico.

- El tema del desplazamiento, si no encuentra a alguien que lo lleve, Ana está dispuesta a venir a Toledo a recogerlo el viernes por la tarde, en cuanto salga del trabajo, aunque la mejor alternativa es que vaya en autobús o en tren, a pesar de que haya de hacer trasbordo porque no hay línea directa. Se entiende que el coste es asumible.
- Para tema del alojamiento, Ana ha convencido a sus padres para que le permitan quedarse en su casa hasta el lunes por la mañana, hay un dormitorio libre. Así no tiene que buscarse un hotel ni pretender que nadie le acoja en su casa ese fin de semana.


- Sobre la cuestión del vestuario Ana tampoco se pone demasiado exigente, lo correcto es que para asistir a la boda vista de manera formal, pero si Manuel no es de los de traje y corbata, basta con que lleve chaqueta, camisa y pantalones elegantes y conjuntados

Ana se pone seria
Ya sabemos que Ana es una chica seria y responsable, aunque también tenga ese carácter jovial y divertido, cuando la ocasión es propicia para ello, hasta el punto de que no le importa burlarse de Manuel en en su cara, de tomarse a broma sus torpezas. Sin embargo, cuando se pone seria, se pone seria y esta es una de esas ocasiones porque esta nerviosa y porque el acontecimiento lo merece.
De hecho, en esta ocasión no recurre a las amigas, trata el asunto directamente con Manuel. En cierto modo este asunto de la boda, de los preparativos, pone en la cuerda floja su relación de pareja, que si su primera crisis en mayo se provocó por la falta de comunicación y entendimiento ahora es por todo lo contrario

Esta vez, a diferencia de lo sucedido en julio, para ese reencuentro y reconciliación, Ana no pone condiciones. se muestra más condescendiente, más cercana. Lo que pretende es que Manuel no la falle en esta ocasión. Tiene que acudir a la boda y tomarse su relación de pareja con la debida seriedad, para que los demás también se lo tomen en serio y no como un mero capricho por parte de Ana o un conformismo de Manuel, por el hecho de que es mejor que una chica le corresponda de cualquier manera que ninguna.

Ana ha depositado toda su confianza en él, sobre todo porque ha visto una correspondencia y un interés por parte de éste, que tal vez sí sea tal como sus amigas le han contado y no desmienta del todo esas impresiones que le ha causado, pero es que ella conoce esa otra faceta de la que Manuel no presume tanto, dado que con ella se ha mostrado como un chico un poco más abierto.
La única excusa
Dicho esto podemos concluir que la única excusa admisible para que Manuel no acuda a la boda es que deje de ser el acompañante de Ana, su pareja sentimental, dado que por parte de ella no cabe ninguna otra. lo que se entiende que ninguno de los dos se plantea.
Ninguno de los dos le dará esa satisfacción a aquellos que ponen en duda la fortaleza o credibilidad de su relación, porque ellos sí creen en tener un futuro juntos, apesar de toda las dudas e incertidumbres que se les plantean.
De manera que, salvo impedimento e imprevisto de última hora, salvo que Manuel avise a Ana de que ha perdido el interés por ella, se reencontrarán el viernes, víspera de la boda. Que desde el viernes por la tarde hasta el sábado hay tiempo para que suficiente para llegar. Que si hace falta, Ana está dispuesta a ir a recogerle después del trabajo, aunque tenga que conducir de noche, pero mejor que Manuel viaje por su cuenta y no se busque complicaciones.

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