Introducción
Viernes, 24 de Octubre, 2003

A las ocho menos cuarto de la tarde el autobús hacía su entrada en la estación de autobuses tras un largo y agotador viaje que justificaba que Ana prefiriera hacer el trayecto en coche evitando tener que atravesar y parar en todos los pueblos del recorrido para recoger o dejar pasajeros.
Empatizando con Ana
Como ya sabemos Manuel no dispone de coche propio, aunque sí tenga permiso de conducir y en caso de necesidad pueda echar mano del coche de sus padres cuando está disponible, pero, en este caso, se va a ausentar durante un largo fin de semana, de manera que le toca desplazarse en autobús, depender del transporte público, al no tener a nadie que le lleve.
En julio se aprovechó de que había amigos de Toledo que también acudieron a la convivencia de novios. Para la boda de Carlos es comprensible pensar que las invitaciones habrán caído como las lluvias de abril, aunque a él no le haya caído ninguna, salvo de manera indirecta por ser «el acompañante de Ana«. La cuestión es que ha hecho sus propios planes y no coinciden con los de los demás.

Le toca hacer el trayecto en autobús. Es decir que, si en coche particular el viaje es de unas dos horas de puerta a puerta, con el autobús poco más o menos se ha de dar un recorrido por media España, porque tampoco hay una línea directa entre las dos ciudades, ya que va, pues se detiene en todos los pueblos que pilla a su paso y a esas dos hora mínimas de viaje se le añade otra hora y media más por lo menos.
Ahora ya tiene una idea un poco más clara de lo que le supone a Ana ir a verlo, aunque, como sabemos, Ana cuenta con la posibilidad de conducir su propio coche, pero también ha hecho el trayecto en autobús en ambos sentidos, como excusa para alargar el fin de semana, como le ha sucedido en varias ocasiones y porque ha viajado sola:
- En diciembre, para celebrar la Navidad con los amigos de Toledo
- En febrero, porque ya tenía previsto que se entretendría
Manuel este fin de semana va de boda y se supone que para tener un nuevo encuentro con los padres de Ana, aunque el motivo de fondo sea pasar un fin de semana con Ana, demostrarle que es un chico cumplidor y comprometido con su relación, que si ella le dice «ven», él lo deja todo
Lo que hay que hacer por amor
Manuel se ha tenido que organizar el fin de semana para ir a verla, aun a pesar de lo comprometido y comprometedor de la situación, a pesar de tener que hacer ese largo trayecto en autobús par acabar metido en casa de Ana durante todo el fin de semana, donde los padres de Ana, en un principio no esperaban que volviera.
¿A quién le apetece hacer un viaje de más de tres horas en autobús? Un viaje para el que se conoce el destino, pero uno se llega sentir perdido durante el recorrido, un viaje en el que, si no hay una línea directa entre las dos ciudades te ves obligado a cambiar de autobús al menos en una ocasión, sin conocer a nadie, sin ser una persona demasiado extrovertida.
¿A quién le apetece enfrentarse cara a cara con la realidad? Porque es evidente que los padres de Ana no le van a acoger en la casa ni en la familia con los brazos abiertos como si fuera el chico más maravilloso del mundo, aunque Ana lo piense. Los padres no están tan cegados por ese amor incondicional y pretenden ponerse serios.


¿A quién le apetece ir a una boda en la que no conoces a casi nadie? Que sí, que haya gente de Toledo y que tampoco es un extraño para la gente del grupo parroquial de Ana, del que Carlos es uno de los miembros más activos, pero es que el motivo por el que Manuel acude a la boda es por ser el acompañante de Ana.
¿A quién le apetece acaparar más protagonismo que los contrayentes? Quienes se casan con Carlos y su novia, a quien no nos han presentado formalmente. Sin embargo, la pareja del momento son Ana y Manuel. ¡Que sí, que son pareja! Esta boda va a ser la ocasión para confirmarlo de manera oficial, aunque en la convivencia de novios ya quedase constancia de ello.
Es una de esas situaciones en las que cualquiera con dos dedos de frente o saca la valentía de donde nadie la tiene y se pone el mundo por montera, que pase lo que tenga que pasar, o se inventa mil y una excusas para quedarse en casa, quitándose de líos y complicaciones.
Ana sabe. Lo conoce
Como Ana sabe que para Manuel este va a ser un viaje un poco complicado, en septiembre ella fue expresamente a Toledo para convencerlo de que acuda, sobre todo porque ya sabemos con los novios y las bodas, que aparecen en todas las fotos y, en cuanto te descuidas, se ha roto la relación y te queda ese recuerdo para el siempre.
Ana está dispuesta a asumir el riesgo, porque está dispuesta a que esta vez sea la definitiva, que ya no se lo va a pensar dos veces ni mejor, por mucho que haya quien piense que debería porque va de bien a peor y sin frenos. Pero hay cuestiones que los demás parecen ignorar y que ella pone por encima de todas esas objeciones o reparos


Manuel entiende que ella necesita hacer realidad esta relación, que no basta con que hablen entre ellos y en los últimos meses haya una fluida conversación telefónica, hayan sabido encontrar ese punto de entendimiento, ese querer un poco más el uno del otro. La relación no ha de vivirse como algo secreto. Y sí, hay que asumir las repercusiones y las consecuencias.
Por lo cual, los valientes y los novios han de estar dispuestos a dar un paso adelante alguna vez en la vida. Por mucho que a Manuel le cueste, éste parece ser su momento, a eso se le llama «tomar el autobús» y se le llama «acudir a la boda de Carlos«. También se le denomina: «Mis padres quieren hablar contigo«.
Hay que ser consecuentes y saber que por muchas dificultades que haya que afrontar, este es un camino que han de recorrer los dos y juntos, dado que para este fin de semana Ana no tiene programada ninguna escapada a la playa ni a la montaña.
En su agenda está:
- Recoger a Manuel en la estación el viernes por la tarde
- Acudir a la boda de Carlos el sábado, preparativos por la mañana, boda y cena por la tarde
- Disfrutar de una tarde de domingo con su amado
- El lunes por la mañana llevar a Manuel de vuelta a la estación de autobuses para que regrese a Toledo
- Mantener las llamadas de teléfono, el envío de correspondencia, de email
- Borrar días en el calendario hasta su próximo reencuentro
en su agenda no está:
- Sentirse desencantada con el amor de su vida
- buscarse a otro que le acompañe a esta boda
- mandarlo a hacer gárgaras
- darle una nueva oportunidad, si rompen y después pretende volver con ella.
- tomarse la relación como si fuera un juego

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