Llegada al piso

Introducción

Viernes, 24 de Octubre, 2003. (20:10)

La parada de autobús donde nos bajamos estaba cerca de su parroquia, desde allí hasta su casa nos quedaba un corto paseo, distancia que en julio yo había tenido que recorrer en coche

Manuel

La paraba del autobús se encontraba cerca de la parroquia, a unos doscientos metros del portal de mi casa, lo que era fácil deducir que para Manuel sería algo así como la distancia hasta el patíbulo

Ana

La parroquia de Ana

La parroquia del barrio, esa que se encuentra frente a la casa de Ana, no tiene nombre conocido no es un detalle que como tal tenga demasiada relevancia para la novela, pero sí su ubicación, que sea la primera y casi la única referencia que tiene Manuel para localizar el piso.

En realidad, ahora tiene una segunda referencia, la estación de autobuses, a donde se supone ya sabe ir y volver, porque le marca el camino en su vida para acercarse o alejarse de Ana.

Podemos deducir en todo caso que la referencia es la parroquia con todo el simbolismo que ello tiene y no sólo en un sentido geográfico, sino de la base de su relación, que mientras ambos mantengas ese compromiso con su respectiva parroquia, la cuestión de la distancia se convierte en un inconveniente menor

Parroquia de Ana // Copilot Designer

En la parroquia uno se siente a salvo de encuentros con los padres de Ana, aparte de que en esta ocasión el interés por ésta radica en el hecho de que será donde se celebre la boda de Carlos, de manera que si en julio fue el lugar de un fallido primer reencuentro con Ana, este fin de semana cobrará un mayor protagonismo e implicación para ellos como pareja.

Reencuentro con los padres

De todas maneras es tarde y no se pueden quedar en la calle, aparte que tampoco es hora de misa, porque ya van tarde, incluso para asistir en la otra parroquia, por lo cual es mejor que Manuel no se lo piense demasiado y se deje a un lado eso de inventarse excusas para retrasar el momento crucial de la visita, el reencuentro con los padres, dado que en esta ocasión incluso él es consciente de que lo esperan.

Los valientes suben con determinación, aunque hayan de dejar que sea la chica quien les vaya abriendo puertas, porque es quien tiene las llaves y no lleva ninguna carga. Esta vez no hay necesidad de tomarse de la mano ni de que Manuel sienta que le hacen subir obligado, engañado. viene para quedarse dos días y no solo a una visita rápida.

Manuel (imágen oficiosa para la web) // Copilot designer

Al menos esta vez Ana no podrá referirse a él como al tonto que se ha encontrado en la calle, casi como si bastase asomarse por el portal y estirar la mano para atrapar al primero que pase por allí. Esta vez es más grave porque lo ha ido a buscar y a esperar a la estación de autobuses, como si hubiera atrapado al azar al primero que se ha dejado.

Puede decirse que la recomendación de los padres para Ana era que esta tarde no volviera a casa si no era en compañía de un chico y entre las muchas posibilidades y posibles que se ha encontrado, la suerte ha querido que este cayera en sus redes y que a diferencia de lo sucedido en julio, esta vez sí cumple con las expectativas de los padres. Que se presentase con un chico distinto podría resultar mosqueante.

¡El chico perfecto!

¡Cómo te lo cuento! Más bien, como lo cuenta Ana, porque la versión de Manuel no va más allá del portal, tampoco es que entres meses las opiniones, expectativas y postura de los padres haya dado un giro de 180º en lo referente a los pretendientes y novios de Ana, nunca se puede descartar que todo es mejorable y en algunos casos más que en otros, sin señalar a nadie o al único en este caso.

La cuestión es que los padres de y en particular la madre, este fin de semana ésta dispuesta a dar acogida en el piso a ese chico de Toledo que la trae por el camino de la amargura porque no es el que ella querría como pareja para Ana, pero cualquier argumento o reparo que pudiera ponerle se le rebate de inmediato. No es perfecto, pero Ana está enamorada y el padre de muestra condescendiente.

Manuel es el único que cumple con todos esos requisitos para que la madre se muestre afable y dispuesta a abrirle la puerta de la casa, a darle la bienvenida y permitirle la entrada aunque venga cargado de maletas y con la clara intención de quedarse a dormir, de pasar el fin de semana, porque lo de quedarse más tiempo ni se plantea.

¡Qué suerte tiene Ana en esta ocasión porque le trae a casa justo al chico que ésta espera! En todo caso, si le ha de hacer algún primer juicio de valor sobre las primeras impresiones es que a diferencia de las expectativas de julio, esta vez incluso se puede decir que Ana ha mejorado en su acierto porque el chico en cuestión tiene mejor presencia, aunque tan solo sea eso.

Ana vestida de manera informal (imágen oficiosa para la web) // Copilot designer

Ana necesita un acompañante para la boda de Carlos y este chico de Toledo se ha ofrecido voluntario, aunque sea con la exigencia de tener que darle alojamiento durante dos días porque ello les evita muchos quebraderos de cabeza, que así tienen a la niña controlada, aunque ésta ya no tenga edad para que la controlen y se quitan de preocupaciones, porque una vez que la acompañe de regreso a casa ésta no estará inquieta por saber adónde va.

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