Una llamada intempestiva

Introducción

Domingo, 26 de octubre de 2003. (17:15)

La conversación se tuvo que interrumpir porque sonó mi teléfono; la llamada era de la gente de Toledo, para concedernos media hora y recoger a Manuel.

Ana

De algún modo aquello nos dejó con una sensación de derrota, que cuando los dos más interés demostrábamos para encontrar tiempo para nosotros. Las circunstancias se volvían en nuestra contra; nos veíamos obligados a separarnos. 

Manuel

En el peor momento

Nuestra pareja parece que no tiene suerte y que el tiempo se les vuelve en contra ahora que están disfrutando del fin de semana sin agobios ni tensiones. Comparten confidencias, correos y, en cierto modo, afianzan su relación y asientan las bases de lo que ha de ser su trato de pareja.

Suena el móvil de Ana. Es la llamada que estaban esperando y que de algún modo hubieran deseado que no se llegase a producir, dado que supone el final del fin de semana, de este reencuentro y el tener que lamentarse por no haber sabido aprovecharlo mejor, dejando a un lado las tensiones de los primeros momentos para disfrutar de la oportunidad de estar juntos.

Sí, el móvil que suena es el de Ana, como delatando el hecho de que ha sido ella quien ha organizado la vuelta de Manuel a Toledo, aunque los amigos le vayan a recoger a él y, en principio, éste debería ser el primer interesado en que no le dejen atrás porque de este modo se evita el trayecto en autobús.

Se evidencia el hecho de que Ana mantiene buenas relaciones y el contacto con la gente de Toledo, más con las chicas que con los chicos, aunque en cuestiones de organización del grupo eso no tenga tanta relevancia. Pero en este caso se trata de evidenciar su preocupación por su novio, aunque ello implique que éste se vaya a marchar antes de lo que le gustaría.

Ana vestida de manera casual// Copilot designer

De hecho, cabe pensar que, en lo referente a las amigas, al menos en este caso, ésta no conduce y, por lo tanto, está más liberada en ese sentido para hacer esa llamada. De hecho, cabe pensar que Ana es más fácil de localizar, que no es muy frecuente eso de que Manuel reciba llamadas de las chicas del grupo, aunque a lo largo de los últimos meses, éstas amigas hayan intercedido o mediado para favorecer su relación con Ana.

No hay tiempo para curiosear.

Si aquella tarde hubiera dejado que curioseara en el armario, el tocador y demás muebles del dormitorio, por los que tenía guardadas y repartidas mis pertenencias, se habría encontrado con el cajón de los medicamentos.

Ana

¡Hay un chico en el dormitorio de Ana! ¡Un chico se ha colado en el dormitorio de una chica! Razón de más para que le pique la curiosidad, más cuando se trata de una de las habitaciones del piso para las que se supone tiene vetado el acceso, por decencia, respeto y porque tampoco puede estar como si estuviera en su casa. Ana tiene derecho a disfrutar de un mínimo de privacidad en todos los aspectos de su vida e integridad personal.

Bastante permisividad ha sido que le haya permitido cruzar el umbral de la puerta y hacerse una idea de cómo es el dormitorio y la vida de Ana allí, dando a entender que tampoco ha sido una ocurrencia del momento. Aunque, tal vez, a diferencia del panorama que Ana encontró en el dormitorio de Manuel cuando lo visitó en septiembre, allí haya más orden y limpieza, más interés por preservar su privacidad.

En este dormitorio no están tan solo la cama o el ordenador personal de Ana, e incluso esa sensación de que hasta no hace mucho tiempo era un espacio compartido con la hermana. Aquí está la misma esencia de Ana. Y ella, a pesar de su jovialidad, es una chica con problemas de salud. Un tema del que podemos entender que Manuel no es del todo ignorante, pero que Ana prefiere mantener en segundo plano para que no condicione el trato que los demás tengan con ella.

Te acompaño.

Para que Manuel no se limite a recoger su equipaje y marcharse sin más, porque sería una despedida demasiado fría y se intenta enmendar de algún modo lo sucedido durante la estancia en julio, Ana se ofrece a acompañarlo, para que no se pierda y para que el hecho de seguir juntos se alargue lo más posible

Entre lo que Manuel se deja atrás, se supone que de manera intencionada y sin ningún remordimiento, es el ramo de la novia, dado que a él no le sirve para nada y, como puede comprobar, Ana ya se ha ocupado y preocupado por cuidarlo, por enmendar la dejadez demostrada por Manuel, aunque lo apropiado hubiera sido que se lo hubiera entregado con un poco más de romanticismo.

En realidad, el punto de encuentro, de recogida, es la parroquía. Lo que se dice salir del portal y cruzar la avenida. No tiene pérdida y Ana se podría limitar a observar desde la ventana, pero prefiere dejar claro que le confía el bienestar de su chico a sus amigas, que será como si ella misma lo llevase a Toledo.

Parroquia de Ana// Copilot designer

Hasta cierto punto Ana está queriendo dejar claro que este es su chico, aunque en ese sentido no se haya de inquietar por las intenciones e intereses de las amigas de Toledo. Éstas ya tienen pareja y se puede entender que ya han dejado clara su postura al respecto. Que si no buscaron entenderse con Manuel antes, tampoco lo harán ahora. Aparte de que todos comparten los mismos valores.

Origen