Convertir la Burla en Combustible

23 de agosto, 1995 04:00 PM

3. Convertir la Burla en Combustible: El Poder de un Insulto

Una vez en el campo, Jessica es asignada como pitcher. Inmediatamente, se convierte en el blanco del bateador del equipo contrario, quien intenta desestabilizarla con una burla machista y grosera. Sus palabras son un ataque directo no solo a su habilidad, sino a su propia identidad como chica en un espacio dominado por chicos.

Bateador: ¡Uy, qué miedo! Han puesto a la chica de pitcher. – Me dice con burla. – Si quieres, me acerco. – Me sugiere con intención de reírse y dejar que aflore su vena machista. – La pelota es más grande que tus…

Jess: Batéala, si puedes. – Le interrumpo y contesto con un exceso de confianza en mis habilidades y porque no me agradan las alusiones a mi anatomía.

En lugar de intimidarla, el insulto la transforma. Su monólogo interno revela una sofisticada deconstrucción del ataque. Primero, el juego deja de ser un pasatiempo y se convierte en un «asunto personal». Luego, en vez de interiorizar la vergüenza, recuerda el consejo de su tutora, Ana: «lo importante es que haya con qué compararlo«.

Con esta herramienta intelectual, Jess reinterpreta la obsesión del chico con su cuerpo no como un defecto suyo, sino como una manifestación de «sus propios complejos». Esta transmutación es clave: el orgullo herido se convierte en combustible, y con el bate entre las manos, se ve a sí misma como una «chica peligrosa» y a sus oponentes como «nueve dianas«.

Jessica, novela

🎯 De Objeto a Objetivo: Cuando un Insulto se Convierte en mi Mejor KPI

Me cuesta recordar un momento en el que el mundo no estuviera intentando asignarme un rol, una etiqueta, una métrica ajena. Pero hay un día en particular en el que decidí reescribir la tabla de datos yo misma. Fue en aquel partido de béisbol, en la alambrada, después de la «invitación utilitaria». Me habían puesto de pitcher. Un rol de visibilidad, un punto de inflexión.

Y entonces llegó él, el bateador del equipo contrario. Con su típica estrategia de desestabilización basada en prejuicios.

Bateador: ¡Uy, qué miedo! Han puesto a la chica de pitcher. – Me dice con burla. – Si quieres, me acerco. – Me sugiere con intención de reírse y dejar que aflore su vena machista. – La pelota es más grande que tus…

Silencio. No era un momento de drama, era un momento de cálculo. En mi cabeza, el partido dejó de ser un simple juego; se convirtió en una auditoría personal.

El Poder del Recalculo: De Insulto a Combustible

La mayoría de la gente, en ese momento, se habría encogido, habría asumido la métrica de la vergüenza que él intentaba imponer. Pero yo no soy de esa pasta. Recordé a Ana, mi tutora: «lo importante es que haya con qué compararlo.»

Y es que, en el análisis de datos, el contexto es la clave. Su obsesión con «la pelota es más grande que tus…» no era un reflejo de mi anatomía o habilidad. Era una manifestación de sus propios complejos, de su necesidad de reafirmar su «estatus alfa» en un campo de tierra. Él no me estaba insultando; estaba proyectando sus propios miedos a la competencia femenina.

En ese instante, el orgullo herido se transmutó en el combustible más eficiente que he conocido. Mi identidad como «la chica» no era una desventaja; era una variable inesperada que él no sabía manejar.

Jess: Batéala, si puedes.

Mi respuesta no fue solo desafío; fue una declaración de intenciones. Convertí la burla en el KPI de mi propio éxito. Cada vez que lanzaba, no veía un bateador; veía a nueve dianas. Cada insulto era una inyección de determinación inquebrantable.

Este fue el día en que comprendí que la coherencia de datos es el único activo sostenible. Mi valor no lo dictaba la percepción de un bateador machista, sino la calidad de mi propio análisis y la efectividad de mi respuesta. Dejé de ser un «objeto de burla» para convertirme en una «chica peligrosa» que usaba la ofensa como catalizador estratégico.

Y así, en un campo de béisbol de Medford, la grieta de la discriminación se convirtió en el motor de mi mirada crítica.

Pregunta de Interacción:

¿Cuál fue ese «insulto» o «desafío» que te obligó a recalcular tu estrategia y te convirtió en tu versión más «peligrosa»?

Origen

  • Esperando a mi Daddy. 23 de agosto, 1995. página 2
  • NotebookLM- resumen de la novela
  • Conversación con Jessica // Gems personalizado