Etiqueta: Esperando a mi Daddy
Thursday, September 7th, 1995. 08:51 AM
Mi primer impulso: ¿Por qué busqué a Yuly esa mañana?
Introducción: Un aula que preferiría evitar
El jueves 7 de septiembre, cuando crucé la puerta del aula de Spanish, entré con el susto en el cuerpo por el trabajo que tengo que hacer para la clase de World History I. Para colmo, me tocaba la asignatura que más temo, la que se va a convertir en una pesadilla, lo sé. Es un compromiso que he tenido que aceptar, pero eso no hace que me guste. A pesar de todo, de las ganas de dar media vuelta y esconderme en la biblioteca, mi primer impulso instintivo al entrar no fue buscar un pupitre libre, sino buscar con la mirada a Yuly.
1. El alivio de no estar completamente sola
En el Medford High me siento totalmente fuera de lugar. Parece que todo el mundo tiene sus grupos de amigos ya formados desde hace años, y yo no encajo en ninguno. Soy la chica del St. Clare’s, la que está sola. Pero ayer, Yuly fue la única persona que se acercó, que mostró un mínimo interés en conocerme.
Aún recuerdo lo que me dijo, con esa mezcla de timidez y franqueza: «Creo que somos las únicas que estamos solas». Por eso, para mi tranquilidad, cuando vi que ya había llegado y ocupaba el pupitre de al lado, sentí un alivio inmenso. Su presencia confirmaba que, al menos en esta clase, no tendría que enfrentarlo todo en total soledad.
2. Una oportunidad que no podía desaprovechar
Mi tutora, Ana, siempre me dice que debo ser más positiva, que no me cierre a la posibilidad de hacer nuevas amistades. Normalmente ignoro esos consejos, pero en esta ocasión, buscar a Yuly fue una decisión práctica. Ella es mi única oportunidad de tener una amiga aquí, y como pensé para mis adentros, «es muy posible que no me surja ninguna otra en vista de cómo me fue ayer».
No podía desaprovechar la ocasión. Además, ella se había esforzado por afianzar nuestra amistad. Entendí que el hecho de que se hubiera dado prisa en llegar para guardarme el sitio era una señal clara. Lo mínimo que podía hacer era corresponder a su interés buscándola al llegar, aunque solo fuera por pragmatismo.
3. Una aliada inesperada en territorio enemigo

La mayor ironía de todo esto es que mi única posible amiga sea una experta en español, la asignatura que más detesto y que me han impuesto. Es como si el destino se estuviera riendo de mí. Pero después del trabajo en parejas que nos encargó Mr. Bacon el día anterior, me di cuenta de algo importante.
Yuly no es solo una compañía contra la soledad. Ahora que tengo una amiga, que además tiene el español como idioma materno, es como si me hubiera escondido una ‘cheat-sheet’ bajo el dobladillo de la falda o en la manga. Es mi mejor baza para sobrevivir y, con suerte, aprobar esta pesadilla de asignatura. Sigo pensando que no tenemos mucho en común, pero su presencia es conveniente. En el fondo, es mucho mejor que la de cualquier otra persona de esta clase.
Conclusión: Buscando un ancla en el nuevo instituto
Supongo que mi impulso de buscar a Yuly esa mañana fue una mezcla de todo: el alivio de no sentirme completamente invisible, el pragmatismo de no dejar pasar una oportunidad y el comienzo de una compañía necesaria en un lugar que me intimida.
No se trataba solo de encontrar mi pupitre, sino de aferrarme a la única persona que, por el momento, me impedía estar «sola y escondida en cualquier rincón». Y aunque no lo admita abiertamente, ni siquiera a mí misma, buscarla fue un pequeño paso para empezar a enfrentar este nuevo mundo en lugar de seguir escondiéndome de él.
Origen
- Thursday, September 7th, 1995- página 2
- NotebookLM

Debe estar conectado para enviar un comentario.