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Saturday, September 11, 1995 – 11:25 AM
El Profesor detrás del Escritorio: Por qué la Naturalidad es nuestra mejor Aliada en Clase
Por Francis Randy Bacon (Mr. Bacon)
El Mito del Profesor que Vive en la Escuela
Existe una creencia, casi una leyenda urbana entre los alumnos de primer grado —y sospecho que también entre mis adolescentes de Medford High—, de que los profesores somos figuras bidimensionales que se guardan en un armario junto a los mapas de Europa al sonar el timbre final. Parece que, para el estudiante, el profesor no tiene hambre, no duerme y, ciertamente, no hace recados los sábados por la mañana.

Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Nosotros también habitamos ese mundo «fuera de servicio» donde vestimos de manera menos formal y recorremos los pasillos del supermercado. Es precisamente en estos encuentros fortuitos, lejos del encerado y las tizas, donde la barrera académica se agrieta. Es vital entender que ver a un profesor en su faceta humana no debe alterar el respeto mutuo, sino reforzar la confianza en que el aula es un lugar seguro.
La Crónica de un Sábado en el Foodmaster
El pasado sábado, mientras realizaba mis compras en el Foodmaster, en ese cruce siempre concurrido de Fellsway W y Salem St, me encontré con una situación que me hizo reflexionar. Entre el bullicio de los clientes, reconocí a una de mis alumnas, Jessica Marie Bond.

No estaba allí paseando; estaba cumpliendo una labor de gran responsabilidad. La vi en la carnicería recogiendo una donación de pollo. Supe después que, de no haber ido ella en su bicicleta desde Fulton St, en la casa de St. Clare’s se habrían quedado sin probarlo en toda la semana. Quien la atendía era un carnicero al que conozco bien por ser padre de acogida, y fue ese vínculo el que me permitió comprender la importancia del recado de Jessica.
Intenté romper el hielo con un toque de ironía sobre mi propio apellido, bromeando sobre el «beicon» y el jamón como pilares de la cultura española, pero noté su inquietud. Al verla allí, fuera del rigor escolar, no vi a una alumna descuidada, sino a una joven valiente que Ana y Monica consideran capaz de asumir cargas de adultos.
El Valor de la Naturalidad: Desmitificando el «Estar Fichado»
Entiendo que para un alumno, encontrarse con su profesor en la carnicería genera un temor inmediato: el miedo a estar «fichado». Existe la preocupación de que, al conocer su situación personal —como el hecho de residir en St. Clare’s—, mi percepción sobre su rendimiento cambie.
Quiero ser muy claro: conocer la realidad de un alumno fuera de MHS no es una herramienta de vigilancia. El hecho de que Jessica ayude en los recados del hogar no cambia su estatus; al contrario, me confirma que posee una madurez que a veces oculta tras su insistente «I don’t speak Spanish». Para que todos estemos tranquilos, mantendré siempre estos:
Principios de Neutralidad en el Aula
- Privacidad: Lo que ocurre fuera de las paredes de MHS se queda fuera. El supermercado no es el aula.
- Igualdad: Todos los alumnos son «anónimos» en su derecho a aprender. No pongo etiquetas por la situación familiar o el lugar donde duermen.
- Enfoque Académico: Mi único interés es el progreso. Me importa que dejen de ser «oyentes silenciosos» y empiecen a usar el idioma para abrirse puertas.
La «Ñ» y el Temor al Señalamiento
El lunes, durante nuestra cuarta hora, la tensión era palpable. Algunos pudieron interpretar mi insistencia con el alfabeto como una represalia por el encuentro del sábado. Cuando Jessica repetía la «N» inglesa una y otra vez, negándose a pronunciar la «Ñ», y yo le advertí que «no entraría en clase» si no dominaba el abecedario, no lo hice por maldad.

Esa exigencia es «amor duro». Sé que Jessica es capaz; Ana me ha asegurado que ella entiende mucho más de lo que admite después de tantas horas de lectura y convivencia. Mi objetivo es que no utilice el «no hablo español» como un escudo para rendirse. No quiero que se apoye siempre en Yuly como su traductora simultánea. Si la presiono, es porque no quiero que el desinterés la lleve a perder su plaza aquí y termine en Matignon High, un temor que sé que ronda su cabeza.
Consejos para el Alumno: Cómo actuar tras un Encuentro Fortuito
Es normal sentir nerviosismo al ver a un profesor fuera de contexto. Para ayudarles a manejar esa inquietud, consideren esta tabla:
| Pensamiento Limitante | Realidad del Profesor |
| «Se burlará de que vivo en St. Clare’s». | Valoro tu responsabilidad y el esfuerzo que haces por tu comunidad. |
| «Me preguntará más para dejarme en evidencia». | Te exijo porque el carnicero y Ana me han confirmado que eres una joven valiente y capaz. |
| «Si fallo en clase, me mandarán a Matignon». | Mi meta es que apruebes aquí para que nadie tenga excusas para trasladarte. |
Conclusión: El Idioma como Puente, no como Barrera
Estamos en septiembre de 1995. Mientras el país ya empieza a mirar hacia los Juegos Olímpicos de Atlanta del próximo año, nosotros tenemos nuestra propia carrera de fondo aquí en Medford. El camino hacia el bilingüismo puede parecer una montaña, especialmente cuando nos tropezamos con letras nuevas o encuentros inesperados en el Foodmaster.
Sin embargo, el español no debe ser una amenaza ni una barrera. Debe ser un puente hacia vuestra propia historia y hacia un futuro con más oportunidades. Mi escritorio y mi puerta están abiertos para apoyarlos. Recuerden: la honestidad en el aula y la naturalidad en la calle son los mejores cimientos para el éxito académico. Nos vemos el próximo periodo, y por favor, no olviden repasar la «ñ».
Origen
- Saturday, September 11, 1995 página 3
- NotebookLM
