Etiqueta: Esperando a mi Daddy
Saturday, September 11, 1995 – 12:23 AM
Guía de Supervivencia de Yuly: Cómo Plantar Cara a las Burlas y Humillaciones
Por Julia Stephani McWindsor
Introducción: El Escenario del Medford High
Bienvenida al Medford High School (MHS). Son las 12:22 PM, lunes, y estamos en los vestuarios preparándonos para sufrir con Mr. Ford. Para una chica aquí, la tensión empieza antes de salir a la pista. Es esa sensación constante de ser observada, de sentir ojos en tu nuca incluso cuando vas totalmente vestida por los pasillos.
Yo vengo de West Roxbury, así que veo las cosas desde fuera y con más claridad que las que llevan toda la vida en estas camarillas de Medford. El panorama es este: tipos como Gabe, que vienen del St. Francis, aterrizan aquí con un complejo de inferioridad de manual. Como vienen de un colegio católico, les aterra que alguien piense que son «chicos buenos» o, peor aún, «tontos». ¿Su solución? Elegir a un objetivo para sus bromas —esta vez te ha tocado a ti, Jess, porque alguien tiene que serlo— y machacarlo para ganar estatus. Es pura desconfianza e incomodidad, pero no vamos a dejar que su necesidad de «hacerse los importantes» nos hunda.

Anatomía del «Acosador»: ¿Por qué lo hacen?
Para neutralizar a especímenes como Gabe, hay que entender cómo funciona su (escasa) maquinaria mental. Aquí tienes las verdades científicas del MHS:
- El Escudo del «Malote»: Su actitud es un mecanismo de defensa. Humillan a las chicas para distanciarse de su pasado en el St. Francis; prefieren ser odiados que ser vistos como «buenecitos».
- La Necesidad de un Objetivo: No tienen brillo propio. Necesitan pisotear a alguien para que el resto de la manada los mire.
- La Inexistencia del Sentido Común: Es un hecho. Chicos y sentido común son conceptos incompatibles. Ya han malgastado la media neurona que les quedaba haciendo eco en el cráneo y ahora solo piensan con «lo otro».
- El Autoengaño: Si no se les ocurre espiarnos en el vestuario no es por respeto, es porque son aún más tontos de lo que parecen. Se creen los reyes del instituto, pero solo se están engañando a sí mismos.
El Vestuario: Protegiendo tu Espacio y Privacidad
El vestuario es zona de guerra silenciosa. Antes de confiarte, aplica la vigilancia mutua. Revisa bien las paredes en busca de agujeros sospechosos antes de quitarte nada. No les debemos ni un gramo de confianza porque no se han ganado ninguna consideración.
Como siempre digo:
«Chicos y sentido común son dos conceptos incompatibles… ¡Ya han malgastado la media neurona que hacía eco en su cerebro y ahora piensan con lo otro!»
La Estrategia del Enfrentamiento: Ignorar vs. Plantar Cara
Hay dos formas de manejar a esta gente. Puedes ser como Jess y esperar que el tiempo lo arregle, o puedes usar mi estrategia activa. Aquí tienes el análisis de riesgos:
| Estrategia de Jess (Pasiva) | Estrategia de Yuly (Activa) |
| Acción: Ignorarlos y esperar que se cansen al no recibir reacción. | Acción: Darles un par de tortas (metafóricas o no) y no acobardarse jamás. |
| Argumento: «Ya se aburrirán si no les hago caso». | Argumento: «Si ven que no te achantas, buscarán a una presa más fácil». |
| Riesgo: Que interpreten tu silencio como debilidad y aumenten el acoso. | Riesgo: Que los profesores te pongan el sello de «chica problemática». |
| Resultado esperado: Que el conflicto se disuelva por puro aburrimiento de ellos. | Resultado esperado: El resto mirará para otro lado en cuanto presientan que te acercas. |
El Efecto Colateral: Los Profesores y la Reputación
Cuidado, porque aquí los platos rotos los pagamos nosotras. Profesores como Mr. Ford o el famoso «Mr. Panceta» (Mr. Bacon) no pierden el tiempo buscando quién empezó. Si nos pillan hablando en el vestuario de nuestros problemas, nos dirán que estamos «ejercitando el músculo equivocado» (la lengua) y nos caerá el castigo.
Para que tu expediente no sufra, recuerda:
- No les des munición: Si te retrasas cinco minutos en el vestuario, Mr. Ford te hará dar diez vueltas más que a tus compañeros y te tendrá corriendo cuatro vueltas extra mientras el resto ya está en las duchas. No permitas esa humillación por razón de sexo.
- Discreción absoluta: Si vas a ventilar tus quejas, hazlo donde no te vean. No dejes que las burlas de los chicos te conviertan en la «rebelde» de la clase ante los ojos de los docentes.
- El escudo académico: En Spanish I, sé la alumna aventajada. Si eres impecable en tu trabajo, Mr. Panceta se acabará dando por vencido y nos dejará en paz en un par de semanas.
La Fuerza de la Amistad y la Solidaridad Femenina
No estás sola en esto, y esa es nuestra mayor ventaja. Jess y yo venimos de mundos distintos —ella de West Medford y yo de West Roxbury— y cada una tiene sus manías, pero nos entendemos. La estrategia de los chicos es aislarnos para que la humillación duela más.
Cuando compartimos confidencias y nos mantenemos unidas, incluso durante los castigos en la pista, nos volvemos invulnerables. Si ellos sienten que su presión no nos rompe porque estamos juntas, terminarán por mirar hacia otro lado. La resistencia no es solo aguantar, es tener a alguien al lado que te haga el camino más ligero.
Cierre: El Compromiso de no dejarse Pisar
No voy a permitir que ningún profesor me coja manía ni voy a tirar por tierra todo mi esfuerzo por culpa de unos idiotas que no saben usar su cerebro.
«En cuanto se den cuenta que somos más listas de lo que se imaginan, estoy segura de que se fijarán en otras.»


Origen
- Saturday, September 11, 1995 página 4
- NotebookLM
