Wednesday, September 6, 1995

06:20 AM. Bedroom

Suena el despertador.

Ana: (Asomada por la puerta) ¡Arriba, dormilona! ¡No llegues tarde al bus! – Me ordena. – Si quieres dormir más, ya conoces la solución. – Me advierte con complicidad, sutileza e intención.

Jess: (Acostada en la cama) Voy. – Le respondo entre bostezos y con más desgana que entusiasmo.

Ana: (Asomada por la puerta) Te concedo dos minutos o te saco por las malas. – Me indica y advierte.

Se han terminado las vacaciones de verano, de lo cual ya me empecé a mentalizar el lunes con la celebración del Labor’s Day, sobre todo porque el St. Clare ha dejado de estar tan vacío como en semanas anteriores, en que fuera por donde fuera no me encontraba con nadie, pero en dos días la situación ha cambiado de manera radical y ahora hay niñas por todas partes, incluso caras nuevas que no estaban el curso pasado y alguna que no ha terminado de ubicarse porque ocupa una habitación distinta. Todas han llegado cargadas de ilusiones y con mucho que contar, con la pena de que Jodie y Brittany ya no estén aquí y la sorpresa de que yo me haya quedado. Como todos los comienzos de curso hay alguna novedad. Supongo que no tiene nada de particular que ésta sea una de ellas. Al menos Monica y Ana siguen con nosotras. Para este nuevo curso tampoco ha habido cambio de tutoras, lo cual para muchas es un alivio porque se les coge cariño, pero, como me explicó Ana, los cambios o relevos de las tutoras se hacen en función de nuestras necesidades y de la disponibilidad de éstas, por lo que de momento ni Monica ni ella se han planteado trabajar en otro sitio. Aquí se sienten necesarias y entre ellas se entienden a la hora de ocuparse de nosotras. Me explicó algo sobre un cambio en la legislación, pero no me enteré demasiado ni le presté mucha atención, tan solo que los últimos cambios que se han producido son consecuencia de ello. Mi novedad de este año es que soy alumna del Medford High y que, en contra de las costumbres habidas hasta ahora. A pesar de ello, aún sigo en el St. Clare. Sin embargo, como desaproveché la oportunidad que se me ha dado, ya sé dónde me despertaré el próximo curso o quizá la próxima evaluación como mis calificaciones no estén dentro de las expectativas. Todo depende del rendimiento que le saque a la asignatura de Spanish, por supuesto a las demás también, pero la condición es que estudie y aprenda español, lo cual habré de hacer por mucho que la idea no me convenza.

Ana: (Asomada por la puerta) ¿Te mueves? – Me pregunta al ver que sigo acostada. – Ya han pasado los dos minutos. – Me indica con voz seria. – Es a ti a quién le ha de preocupar cómo sales esta mañana por la puerta: con la mochila para ir a clase o con las maletas para cambiar de residencia. – Me advierte sin perder la complicidad ni la seriedad.

Jess: Voy. – Le respondo en un primer esfuerzo por vencer la pereza matinal. – Tan solo me estiraba. – Alego para justificar que aún no me haya movido.

Ana: Mejor que te estires mientras vas camino del cuarto de baño. – Me recomienda. – Si pretendes perder tiempo, a mí se me ocurren otras maneras más provechosas, pero no creo que sean de tu agrado. – Me advierte.

Contra mi deseo de seguir acostada, me levanto porque no me queda otro remedio, aunque sin demasiada prisa porque ayer por la tarde ya me dejé la ropa preparada para hoy y me considero capaz de estar lista en menos de media hora, aunque, en vista de la actitud que Ana mantiene esta mañana, más vale que esté en la calle, en dirección a la parada de bus antes de que se acabe su paciencia. No está de humor para muchas tonterías ni contemplaciones, porque entiendo que ella se juega tanto o más que yo y es como si temiera que no seré capaz de cumplir con nuestro acuerdo. Que, como es mi costumbre desde siempre, me revelaré contra quien sea para que no me saquen del St. Clare’s Home. Sin embargo, esta vez no tengo tanto reparo a ir al Medford High, aunque se encuentre en West Medford. Mejor eso que Cambridge para no volver por aquí. Me he hecho el firme propósito de que seré buena, que, si me quiero quedar aquí, más vale que ceda un poco en mis reticencias y me lo plantee casi como cuando me llevan a Carson Beach, estaré de regreso antes de que a Daddy se canse de esperarme, si es que viene por aquí durante mi ausencia. Creo que seré capaz de soportarlo, porque seguro que no es tan horrible. Aunque, si me pienso que la expectativa, es que tendré que estudiar Spanish me lo debería replantear, pero me temo que el plan de estudios en el Matignon High no será muy diferente y aquí por lo menos tengo mi habitación y sigo en el St. Clare.

Durante la próxima media hora me he de vestir, asear, desayunar y salir hacia la parada del autobús, porque, si para mí ya es todo un logro que acepte esta normalidad, que haya de salir del barrio, cuando hasta hace tres meses me tenían que sacar a rastras, el hecho de que se fíen de que no me quedaré toda la mañana en el parque hasta que sea hora de volver ya es todo un éxito. Por supuesto que seré una buena chica y no defraudaré la confianza que han puesto en mí. Sé lo que me juego y, como me ha dicho Ana, prefiero cargar con la mochila hasta el Medford High antes que con las maletas a Matignon High. Lo de esta mañana es un verdadero voto de confianza y de madurez en el sentido más pleno. De lo que no hay duda es que volveré en cuanto se terminen las clases y que, en cuanto pase por la puerta, preguntaré si hay alguna novedad sobre Daddy. Supongo que no hace falta que sea muy lista para intuir la respuesta, pero quizá hoy cambie mi suerte. Nunca hay que perder la esperanza y, después del viaje de este verano, supongo que tengo motivos para sentirme más ilusionada, al menos por el hecho de que Daddy tal vez sea alguien tan real como me lo ha parecido siempre y se han planteado en serio la necesidad de encontrarle para hacerle saber de mi existencia.

De todos modos, tengo tiempo para echarle un último vistazo al diario antes de guardarlo y ponerlo a salvo de las cotillas, porque este curso no estoy tan dispuesta a dejarlo al alcance de cualquiera. Son mis vivencias y pensamientos. En cierto modo pretendo que refleje en lo posible lo que es el día a día, aunque no sé si tendré tiempo para todo lo que he planeado en los últimos días. Quiero tomarme el nuevo curso con entusiasmo porque, como me lo piense demasiado, no sé si habrá sido tan buena idea dejarme convencer por Ana para que me matriculase en la asignatura de Spanish y me lo tome en serio. Durante los cuatro años que se supone debería haber estudiado en St. Francis School se ha convertido en una pesadilla, en la que nadie tiene claro si he aprendido algo o ha supuesto un error que los profesores fuesen tan benévolos conmigo al permitirme que me ausentara de clase. De las pocas veces que fui tengo mal recuerdo. Lo poco y mal que hablo y entiendo el español no me servirá de nada en este curso, salvo que me espabile. Sin embargo, como me den ocasión a que me lo piense dos veces, lo más probable es que no aprenda nada nuevo. Lo malo es que Ana me conoce y ya me ha advertido que mi continuidad aquí tiene una dependencia directa con mis calificaciones en esa asignatura. Si me quiero quedar, más vale que la asistencia a clase no sea una pérdida de tiempo ni el primero ni el último día.

Notebook of Jessica 
Wednesday 9/6
Day 1
1 Spanish
2 Physical Education/Health
3 History World I
Lunch A
4 Science
5 Algebra
6 English

Ana: (Asomada por la puerta) ¿Te mueves? – Me pregunta con mosqueo. – Tienes que tomar el bus, si no quieres ir a pie. – Me advierte. – ¡Cómo te tenga que llevar por las malas, te vas en pijama! – Me amenaza. – También te puedes quedar en la cama, pero, cuando te decidas, ponte a hacer las maletas porque te esperarán en Matignon High y ya irás con un día de retraso.

Jess: Ya voy, de verdad. – Le respondo.

07:00 AM. Fulton St.

Salgo con el tiempo justo para llegar hasta la parada del bus, en el cruce de Fulton Street & Fulton Spring Rd, con la sensación de que en esta ocasión me he vestido según los gustos y el criterio de Ana, que ha evitado por todos los medios que se impusiera mi criterio, dado que, según ella, he de causar buena impresión el primer día de clase y de trato con los compañeros, porque el día es el más importante en ese sentido, es cuando se asientan las primeras bases del compañerismo y la confianza. Que, si me ven con aspecto de no querer saber nada de nadie o vestida de manera extraña, lo único que conseguiré es que nadie quiera estar conmigo y las dos sabemos que a mí me cuesta hacer nuevas amistades, más cuando la idea de que durante los años que esté en el Medford High lo más probable es que cambie de compañeros en cada curso, sobre todo si me muestro muy maniática con el tema de la asignatura de Spanish. Lo mejor es que me vean con una gran sonrisa en la cara y dispuesta a que este día suponga el comienzo de una amistad duradera, a ser posible la preferencia es que le dé ese voto de confianza a una chica antes que a algún chico, porque sobre éstos es mejor no tener demasiado buen concepto y será más fácil que encuentre ese entendimiento con una chica, aunque dentro de unos años nos peleemos porque a las dos nos guste el mismo chico o por cuestiones similares. De todas maneras, en lo referente a los chicos, ya estoy bastante escarmentada y mi prioridad está en encontrarme con Daddy.

Primer día del curso y la primera vez que tengo que coger el school bus para ir a clase. Lo peor hasta ahora ha sido la hora en que ha sonado el despertador, hasta que termine el curso tendré que levantarme a las 06:20 AM en 181 ocasiones, ya llevo una. A cambio espero que los días en que no haya clase permitan que me quede en la cama hasta después de las 08:30 AM, porque en esos días mi vida ya no dependerá del horario del autobús ni de las clases. Aparte de que tengo la ventaja de que mi habitación se encuentra en el último piso y se supone que las demás no subirán a molestarme. Ocupo una de las habitaciones más tranquilas porque esperan que tenga privacidad y motivación para estudiar, no tanto porque pretendan que me esconda o pase inadvertida. Le he dado mi palabra a Ana de que aprovecharé el tiempo porque sé lo mucho que me juego este año y la expectativa, en caso de que suspendiera alguna asignatura, no resulta muy alentadora. Además, a partir de ahora ya no me podré quejar ni comparar con ninguna otra chica del St. Clare porque soy la única que acude al Medford High y a quien se le ha dado una mayor libertad, aunque también se espera que sea un poco más responsable que el resto y no abuse de este voto de confianza. Lo cierto es que, si me he quedado en el St. Clare es porque se supone que necesito más control que en Matignon High, que no se fían de mí tanto como deberían, aparte del riesgo de que por mi empeño en que no me moveré del St. Clare mientras Daddy no venga a por mí es absurdo que se me busque un alojamiento alternativo. Al menos esta mañana no le pongo demasiado reparo al hecho de subirme a este bus con gente extraña, aunque muchos sean del barrio.

Esta mañana he comprendido porque no hay chicas de High School en el St. Clare. Cuando me he levantado las demás aún dormían, aunque yo no fuese la única persona que se había despertado a esas horas. Hasta cierto punto he empezado a comprender lo que supone ser una tutora en el St. Clare’s Home. Ana me ha recalcado y reiterado una y mil veces que fuese sigilosa para que nadie más se despertara. Si conmigo ha sido tan escrupulosa, entiendo que el problema se multiplicaría con más chicas. Me siento afortunada porque, a pesar de los inconvenientes, han permitido que me quedase. A pesar de todo, creo que prefiero que no me manden a otra parte, tampoco tengo un horario tan malo, aunque esta mañana estuviera tan dormida que hubiera salido a la calle en pijama y no me hubiera dado ni cuenta. Suerte que Ana también se despertara y estuviera pendiente de que mi primer día de clase no sea una pesadilla a causa de mis despistes. Me temo que tal vez ha supuesto que, debido a mis agobios, a lo que supone este cambio, me resistiría más, pero me lo he tomado con calma, ya que, después de todo, aún sigo en el St. Clare y eso es lo que de verdad importa.

Supongo que es un poco egoísta por mi parte no haberme ido como hicieron las demás, ya que el hecho de quedarme implica que ocupe uno de los dormitorios, como si sobraran, cuando la verdad es que las quince chicas y las dos monitoras cabemos bastante apretadas. Con las remodelaciones que se han hecho este verano, tengo un dormitorio para mí sola, dos los ocupan Monica y Ana, los otros cinco las catorce chicas, que duermen un poco apretadas, pero así están mejor controladas y a la hora de despertarse o dormir lo hacen en grupo. En cierto modo me siento una privilegiada, pero como Ana me ha advertido, es un privilegio con trampa porque en cuanto los administradores se cansen de mis exigencias y caprichos, les costará poco mandarme a Matignon High. El edificio tiene catorce habitaciones, que incluyen los tres cuartos de baño, la cocina, el comedor, la sala de estar y los dormitorios. Si me hubiera marchado, quedaría un dormitorio libre a disposición de las demás, pero, como llevo aquí tanto tiempo y está claro que no me iré a ninguna parte, salvo que Daddy venga a por mí o vaya a la universidad, que se me haya reservado un rincón es más una ventaja que un problema, ya que de este modo mi presencia no altera el normal funcionamiento del St. Clare, se deja que sea un poco más responsable y consecuente con mis decisiones, porque no estarán tan pendientes de mí.

He de esperar el autobús en la parada de Fulton Street & Fulton Spring Rd, ir cuesta arriba desde el St. Clare’s en vez de hacia abajo, a la parada de Fellsway W & Fulton St. Supongo que esto acentúa aún más, si cabe, el hecho de que ya no soy alumna del St. Francis School, lo que me crea una sensación un poco extraña, ya que es un nuevo comienzo en mi vida. Sin embargo, supongo que, aunque al principio me cueste un poco, al final me acostumbraré al cambio y no le daré mayor relevancia. En cualquier caso, siempre es mejor esto que el hecho de estar en Matignon High con la sensación de que se desvanece cualquier posibilidad de que Daddy me encuentre, por otro lado, tengo la impresión de que la parada del bus se encuentra más cerca que el colegio y a diferencia de años anteriores Ana no ha puesto ningún reparo en que vaya sola y demuestre que ya soy lo bastante responsable como para que me conceda ese voto de confianza 

Si tuviera que ir a pie hasta el Medford High, me parece que ya voy un poco tarde y sobre todo se me quitarían las ganas de levantarme de la cama incluso antes de que sonara el despertador. La alternativa sería que me llevaran en la furgoneta, pero a estas horas es cuando las demás se despiertan y no estoy en situación de acaparar ni reclamar la atención de nadie. Tan solo me llevarán los días en que pierda el bus escolar, si es que no puedo ir en el de línea. Se supone que seré una chica responsable y me esforzaré en no llegar tarde a la parada ningún día porque no está la situación como para que me la tome a broma, ya que, se mire por donde se mire, en Matignon High tampoco se tiene que estar tan mal. Allí seguro que no tengo problemas con el transporte, aunque lo tendría si Daddy viniera a buscarme aquí y se encontrara con que he dejado el St. Clare. Aparte de que ni Monica ni Ana tienen el puesto asegurado y cuando las dos falten, tal vez no quede nadie que le sepa decir a Daddy dónde me han mandado. Ana vino en sustitución de la anterior monitora, la que no era tan benévola conmigo, y ahora que tiene problemas en su casa ya no pasa tanto tiempo con nosotras, por lo que es más necesaria la presencia de las voluntarias para que las chicas no estén desatendidas. Se supone que me sé cuidar sola y no necesito que estén pendientes de mí todo el día.