Monday, September 11, 1995

11:05 AM. MHS Patio

10:50 AM-11:20 AM                                     Lunch

Yuly: Te lo leo ¿O eres capaz de entenderlo? – Me pregunta.

Jess: Mejor que me lo leas porque no sé lo que pone. – Le respondo con sinceridad.

Polémica en torno a español o castellano

La polémica en torno a los términos «español» y «castellano» estriba en si resulta más apropiado denominar a la lengua hablada en Hispanoamérica, en España y en otras zonas hispanohablantes con uno u otro término, o bien, si ambas son formas perfectamente sinónimas y aceptables.

Como muchas de las controversias relacionadas con la denominación de una lengua identificable con un determinado territorio (español con España, y castellano con Castilla), o que lleva aparejada una ideología o un pasado histórico que provoca rechazo, o que implica una lucha en favor de una denominación única para facilitar su identificación internacional y la localización de las producciones en dicha lengua (por ejemplo, en redes informáticas), la controversia es de raíz ideológica, política y económica.

Es cierto que el español es el idioma nacional y el único lenguaje que puede utilizar, si desea ser entendido en casi todas partes. Pero España también tiene otros tres idiomas reconocidos oficialmente, y el uso del lenguaje sigue siendo un tema político candente en algunas partes del país. De hecho, alrededor de una cuarta parte de los habitantes del país utilizar una lengua distinta al español como su primera lengua.

Lo que conocemos como español es principalmente un derivado del latín, que llegó a la Península Ibérica (la península que incluye España y Portugal) hace alrededor de 2.000 años. En la península, el latín adoptó parte del vocabulario de las lenguas indígenas, convirtiéndose en latín vulgar.

Por razones políticas más que lingüísticas, el dialecto del latín vulgar que era común en lo que ahora es la parte norte-central de España, que incluye Castilla, se extendió por toda la región. En el siglo 13, el rey Alfonso apoyó los esfuerzos tales como la traducción de documentos históricos que ayudaron el dialecto, conocido como el castellano, convertido en el estándar para el uso de la lengua culta.

Hoy en día, el término "castellano" se utiliza en otras formas también. A veces se utiliza para distinguir el patrón norte-central del español de las variaciones regionales, como Andalucía (utilizado en el sur de España). A veces se usa, no del todo precisa, para distinguir el español de España de la de América Latina. Y a veces se utiliza simplemente como sinónimo de español, especialmente cuando se refiere a la "pura" española promulgada por la Real Academia Española (que a su vez prefieren el término castellano en sus diccionarios hasta la década de 1920).

En España, la elección de una persona de términos para referirse a la lengua - castellano o español - a veces puede tener implicaciones políticas. En muchas partes de América Latina, el idioma español se conoce habitualmente como castellano en lugar de español. 

Yuly: Te hago un resumen. – Me contesta. – Se trata de que, según donde vayas, lo del idioma español tiene una denominación distinta. – Me explica. – ¡Qué, si la cuestión de los dialectos que te comenté el otro día ya es bastante lío, con esto ya rematamos! – Me dice. – Con el inglés sucede lo mismo, pero tus problemas son con el español.

Jess: ¿Estás segura de que no nos echará del aula y nos mandará al despacho del director? – Le pregunto contrariada. – No odio el español, tan solo me es difícil de aprender. No me siento motivada porque no quiero hacerme ilusiones con mi padre. – Le intento explicar. – Me pone nerviosa y no es una sensación agradable. Me deprime.

Yuly: Lo que pongo en la redacción no es que me lo haya inventado por darte la razón, he buscado información de manera que, si nos suspende, no será muy justo con ninguna de las dos. – Me dice para que no me agobie.

Jess: Eres la mejor de la clase y con todo esto estoy segura de que desmotivarás a los demás y todo por mi culpa.

Yuly: Presentaré la redacción en español, de manera que no podrá objetarnos nada. – Insiste. – Además, disfruto. – Se justifica. – Mi tío Luis me matará cuando se entere de todo esto porque sólo él sabe lo que le ha costado que hablase en español cuando estoy allí de vacaciones, pero ahora me divierto.

Jess: ¿En serio que te costó tanto aprenderlo? – Le pregunto contrariada. – Me dijiste que tu madre es española y tú hablas con mucha naturalidad.

Yuly: Supongo que lo he aprendido desde pequeña, de manera natural, pero hasta que un verano mi tío no me cogió por banda y se empeñó de que tenía que hablarlo por las buenas o por las malas, siempre recurría al inglés, incluso con mis abuelos, que no tienen demasiada idea, aunque son bastante modernos en ese sentido y siempre han querido la mejor educación para mi tío y mi madre, que tuvieran lo que ellos no han tenido.

Jess: ¿En tu casa se habla en inglés? – Le pregunto. – Debe ser un poco complicado que tengas unos padres de nacionalidades distintas. – Le comento.

Yuly: No sé si te lo he dicho, pero mi padre es de ascendencia irlandesa, esto del español le ha llegado de manera indirecta por mi madre. Mi madre es bilingüe. – Me explica. – Por lo general en mi casa se habla siempre en inglés y mi madre hasta no hace mucho también me hablaba en inglés, incluso cuando se quedaba a solas conmigo, pero desde hace algún tiempo, si mi padre no está con nosotras, tenemos por costumbre hablarnos en español.

Jess: Supongo que tú madre ha conseguido contigo lo que mi tutora aún no ha logrado conmigo. – Le digo. – Tu ventaja es que tu madre es española y mi tutora de Somerville, aprendió el español yendo a clase como nosotras, aunque ahora tiene amigos españoles y bastante soltura con el idioma.

Yuly: Mi madre de verdad habla en español cuando está enfadada; con mi padre casi siempre en inglés y conmigo depende del cómo le responda o de lo importante que sea lo que tenga que decirme. – Me comenta. – De todos modos, cuando estamos en Vigo, en casa de mis abuelos, el único que habla en inglés es mi padre, aunque con el español más o menos de defiende después de todos estos años de relación con mi madre.

Jess: Entonces ¿Con tu padre siempre hablas en inglés? – Le pregunto contrariada.

Yuly: A veces también en español, cuando estoy de buen humor y le digo lo mucho que le quiero. – Me explica. – Supongo que tú nunca habrás tenido la oportunidad de ponerte mimosa con tu padre, pero es en esos momentos, cuando quieres conseguir algo que no sabes si te concederá, cuando hay que comportarse como una niña buena para convencerle. Mi padre ya sabe que cuando le hablo es español es porque pretendo algo.

No está mal que aparte de hablar de mí y de mi falta de motivación para la asignatura de Spanish, me haga alguna confidencia sobre su vida, que me cuente lo que quiera, aunque supongo que ya tiene claro que prefiero que no haga alusiones muy directas a España, a pesar de que es inevitable que me hable de su familia. En realidad, no hago oídos sordos cuando alude a cuestiones y situaciones por las que yo no he pasado, como es la relación con sus padres o con su tío Luis, dado que yo no tengo ningún pariente no familiar cercano o conocido, salvo Daddy que se encuentra al otro lado el océano y tal vez no tenga constancia de mi existencia. Sobre mi madre no hay nada que decir, porque no sé nada sobre ella y prefiero que no se la mencione, dado que me abandonó al nacer y por la manera en que me dejaron en la cuna del hospital está claro que fue una decisión muy meditada. Por las historias de otras niñas abandonadas que han pasado por aquí, con ninguna han sido tan meticulosos, no dejaron ninguna información sobre la identidad de los padres ni se tomaron la molestia de dejarles en el hospital, a ellas las dejaron en sitios muy diferentes y no siempre tan favorables, por lo que alguna tiene suerte de que la encontrarán a tiempo y aún esté con vida. Yo tengo la sensación de que me abandonaron con idea de que le llegase a Daddy la noticia de mi nacimiento y fuese él quien se ocupara de mí, pero España se encuentra demasiado lejos, los datos que se tienen resultan un tanto incoherentes y nadie se ha molestado en localizarle o confirmar su existencia. Yo si existo y estoy aquí en el patio del Medford High de conversación con Yuly, quién seguro no habla sola ni tiene amigos imaginarios, aunque los tuviera no creo que con una vida tan absurda como la mía.

Jess: En ocasiones, para motivarme, Ana me dice que me concederá lo quiera siempre y cuando se lo diga en español. – Le indico por establecer un paralelismo.

Yuly: ¡Pero tú no sueltas prendas! – Me recrimina.

Jess: I don’t speak Spanish. – Le respondo y resalto mi postura. – De verdad que no me sale, es superior a mis fuerzas. Me siento rara, que no soy yo.

Yuly: Vale, a mí no me tienes que convencer. – Replica. – Me da lo mismo mientras no hables mal de mí a mis espaldas. – Me indica con sutileza y complicidad.

Jess: Por lo bien que le hablo de ti a Ana, me parece que ya te considera una chica casi perfecta. – Le comento. – El hecho de que hables español y hayas conseguido que no salga huyendo cada vez que te vea dice mucho en tu favor.

Yuly: ¿En serio que saldrías huyendo? – Me pregunta extrañada. – ¡Lo tuyo sí que es grave! – Exclama. – Pensaba que empezábamos a caernos bien. – Me dice con cierta inquietud.

Jess: Me caes bien. – Le respondo para que no piense que me siento forzada a estar con ella.

Yuly: Entonces ¿No saldrás corriendo? – Me pregunta sin perder el buen humor. – Sé que a veces soy un poco pesada y que me pierde esto de hablar de España, pero me pareces una chica simpática con la que se puede hablar de cualquier cosa, que me entiendo contigo mejor que con las demás.

Jess: No, no saldré corriendo. Prometido. – Le contesto. – Tienes tus manías, pero de momento nos llevamos bien. – Le aseguro.

Yuly: Menos mal. – Me contesta aliviada. – Ya me veía corriendo detrás de ti para no quedarme sola. – Me indica con complicidad. – Nos iban a tomar por locas. Para correr ya está la asignatura de Physical Education.

Intento ser sincera porque me parece lo justo. Me alegra que se lo tome un poco a broma, pero lo que le comento es la pura verdad, hay muchas razones por las cuales nuestra amistad no sería posible, aunque en ningún caso por culpa o responsabilidad suya sino de las muchas diferencias que hay entre las dos, de mi manera de plantearme mis relaciones sociales. Sin embargo, lo cierto es que me parece una buena chica, que en cuanto nos hemos empezado a conocer un poco más me he dado cuenta de que por encima de todo eso hay una chica con quien me resulta fácil entenderme y no se toma demasiado en serio mis actitudes menos amigables. Somos muy distintas, pero supongo que también tenemos mucho en común, aunque no nos hayamos dado cuenta. Ella equipara mi recelo hacia España con el trato que mantiene con su tío Luis, lo cual no sé si tiene algún sentido, pero para ella todo. En su caso al menos, las discrepancias con su tío han provocado que se entusiasme por España, aunque es posible que sin que ella lo vea la influencia de su madre sea mayor de lo que se piensa. Supongo que entre ellas dos hay muy buen entendimiento, mientras que yo con mi madre no tengo ningún tipo de relación y tampoco me atrae la idea de que eso cambie. Lo que siento hacia mi madre es rabia e impotencia porque me abandonó. Si lo que quería es que me fuera con Daddy, lo normal es que me hubieran llevado con él en vez de dejarme en la cuya del hospital, rodeada de tanto misterio que no hay quien se aclare con mis orígenes y mi pasado.

Yuly: Bueno, última oportunidad para que haya algún cambio en la redacción. – Me indica. – Mañana no hay clase y el próximo lunes habremos de presentarlo, pero espero tenerlo ya terminado para el miércoles y olvidarme de ello.

Jess: A mí me parece que nos jugamos un suspenso de los gordos. – Le reitero. – Tampoco es que no quiera aparecer por clase o tenga que asistir a clase a punta de pistola. – Le indico. – Tan solo que no quiero aprender el idioma por no crearme falsas ilusiones y porque ello me deprime. No tengo nada contra los hispanos ni nada de eso. – Le aseguro.

Yuly: Tan desmotivada no me parece que estés. – Me responde. – Lo tuyo es un problema de tozudez.

Jess: Ya lo aprenderé cuando Daddy venga a por mí o tenga alguna constancia de su existencia y de que quiere que vaya con él. – Justifico

Yuly: Por lo que me has contado estos días, me parece que Mr. ‘Panceta’ se sorprenderá en cuanto abras la boca. – Me contesta. – Por así decirlo, eres una joya en bruto, un reto para cualquier profesor con vocación de enseñar de verdad. – Argumenta. – Mejor que seamos sinceras a que nos pasemos de pelotas. – Me indica.

Jess: Creo que nos pasamos de sinceras. – Replico. – Ya nos veo en el despacho del director y teniendo que darle explicaciones a Ana, a mi tutora. – Le confieso. – ¡Si después de esto no acabo con mi culo en el otro internado, me faltará poco!

Yuly: Estoy segura de que nuestros culos están a salvo. – Me responde con mucha seguridad. – Además, no creo que Mr. ‘Panceta’ se sorprenda por eso. Ya le has dado muestras de tu postura en clase. – Me indica. – Yo aún no te he escuchado leer, pero si es cierto eso de que tu tutora te obliga, supongo que lo harás bien

Jess: Tan solo leo cuando estoy con Ana. – Le aclaro. – Además, lo hago en voz alta para que me escuche y corrija. – Le explico. – No sé lo que leo y tampoco es algo que hasta ahora me haya preocupado. – Le aclaro. – Tan solo es para que mis oídos se acostumbren y no me suene a chino cuando alguien me hable en español.

Yuly: Ya te oiré cuando ‘Mr. Panceta’ nos haga leer a todos. – Me contesta. – Ninguno se librará. A ti más te vale que no te niegues porque te suspende. Si es cierto lo que me has contado, a mí tampoco te conviene.

Jess: Si tan solo se trata de leer, supongo que no me importará demasiado. – Le respondo. – Lo hago de manera mecánica y sin pensar. – Le aclaro. – Lo malo será que me pida que se lo explique, porque no me entero de nada, ni me esfuerzo. Me da igual el texto que sea porque todos me parecen iguales.

Yuly: Al menos tienes un punto a tu favor, que ya sabes leer. – Me dice con algo más de optimismo. – Si Mr. ‘Panceta’ consigue que hagas una lectura comprensiva, supongo que se conformará. – Me dice.

Jess: Ahora mismo no tengo un objetivo claro, tan solo que no me suspenda. – Le contesto. – Con la redacción que le presentemos el lunes me lo juego todo a una carta.

Yuly: Tranquila. Estoy segura de que, por lo menos, nos dará el aprobado y nos rascaremos la barriga el resto del curso. – Me responde cargada de optimismo.

Está muy segura de su suerte, pero me temo que nuestros culos no están tan a salvo como ella supone y nos meteremos en un lío del que no nos salvará nadie, aunque sí confío en que no tenga mayores consecuencias, que ello no suponga que me manden a Matignon High ni que a ella la cambien también de high school por lo que se entenderá que es una gamberrada de mal gusto, una descarada falta de respeto hacia un profesor en los primeros días de clase un mal precedente. Como esto llegue a oídos de sus padres le echarán una buena charla, porque seguro que con Ana no me libro y como poco me obligará a que sea de las primeras de la clase en esa asignatura, cuando prefiero no destacar y casi que Mr. Bacon se olvide de mí lo que resta de curso. En cualquier caso, como ella dice, Mr. Bacon nos pidió que escribiéramos sobre las motivaciones de una de las dos y Yuly tan solo intenta darle argumentos un poco más coherente a mi falta de éstas, aunque los argumentos que se ha buscado no tengan demasiado sentido, dado que en realidad la única razón por la que me deprimo ante todo lo que me suene a español o a España es el hecho de que me recuerdan a Daddy, mi impotencia por el hecho de que sigo sin noticias de él y no quiero crearme falsas ilusiones ni expectativas al respecto, por lo demás la asignatura de Spanish o es como la de cualquier otra idioma. Si para mí no tuviera esas implicaciones personales, supongo que con un poco de esfuerzo por mi parte lo superaría, pero de momento no me pienso rendir, salvo por el hecho de que frente a mi cabezonería está la testarudez de Ana y que en el fondo sé que me es imposible reprimir esa curiosidad innata, ese impulso de hacer todo lo posible para que Daddy se sienta orgulloso de mí y me venga a buscar, pero con el Spanish no cederé con facilidad.