Tú, por si acaso, caliéntame los pies

Silencio en tus labios. Libro 7. Versión de Ana

Página 10
 
Manuel: (Me acaricia los pies con los suyos) No creo que tengas los pies fríos. – Me contesta contrariado.- Estamos en agosto y últimamente todas las noches te quejas del calor que hace para mandarme a dormir al sofá, aunque pasados dos minutos cambies de idea y me pides que regrese.
 
Ana: Tú, por si acaso, caliéntame los pies. – Insisto. – Dentro de poco ya no tendré quien me los caliente y quisiera llevarme un buen recuerdo.- Le advierto con intención.
 
Manuel: Si con ello te convenzo para que cambies tus planes, te caliento hasta la nariz.- Replica. – Aunque debería darte un azote por traviesa, para que dejes de pensar en tonterías.
 
Ana: Con calentarme los pies será suficiente. – Me contesta. – Te diría que esta noche me duele la cabeza o algo por el estilo, pero creo que ya nos entendemos. – Me advierte. – Más vale que no te emociones, no estoy con ánimos para bromas.

Reflexión

Las historias de amor comienzan así, con una caricia en los pies, pero esta caricia refleja algo más que una demostración de cariño, tan solo basta con leer el diálogo y darse cuenta de que de fondo hay mucho más, es un reclamo una llamada de atención, un momento de ternura.

Como me sucede cada vez que me pongo a corregir esta novela me sorprendo yo mismo de la sutileza y atención con la que trato ciertas escenas y momentos. Esto no es más que una conversación de alcoba, donde hay clara evidencia del desencuentro de los dos personajes, de su complicidad, de la tensión que hay entre ellos, conscientes de que ante ellos se presenta un momento de inflexión en sus vidas, una ruptura en su matrimonio y su relación. En tal caso lo lógico sería pensar en una situación mucho más tensa, de discusión y frialdad entre ambos. Sin embargo, el planteamiento que se da en la novela a esta secuencia es completamente diferente, de normalidad, de bromas y risas como si se tratase de un par de enamorados y no hubiera ningún problema entre ambos.

En mi poesía, en mi manera de escribir y, en cierto modo, en todo lo referente a mi vida personal, cualquier alusión a los pies está cargada de sentimiento, de simbolismo. En este caso entiendo que con la idea clara sobre el desarrollo de la escena, con todas sus sutilezas y detalles, que a mí me resulta emotiva. La alusión a los pies es toda una declaración de amor, que no de intenciones, aunque se intuye por el contexto y la conversación.

Ana se queja de que tiene los pies fríos, es ella quien amenaza con marcharse, con la ruptura, con que no quiere alargar por más tiempo la situación porque el sufrimiento es mayor del que se siente capaz de soportar y de descargar en los demás, prefiere seguir con su vida sin ese peso sobre su conciencia. De hecho, por lo que se entiende de la conversación, cuando tiene calor su remordimiento, el amor que aflora de su corazón, es tal que le duele compartirlo. En el fondo ella es plenamente consciente del sinsentido de sus planteamientos, pero prefiere sufrir en la distancia, con el recuerdo de ese amor que ha de perdurar en el tiempo.

Manuel, mi personaje, le recrimina esa doble moral, esa pequeña mentira y contrariedad en sus palabras. En principio se muestra dispuesto a lo que sea con tal de conseguir que Ana desista de sus planes y le dé un voto de confianza. Tiene claro que, si no sucede nada grave, sus vidas no tienen por qué cambiar. Hasta cierto punto la trata con una actitud protectora y paternal. La realidad es que se encuentra con que no sabe qué hacer ni qué decir para que ella se quede, en todo se muestra bastante sumiso y es ella quien tiene controlada la situación, lo que pone de manifiesto que tal vez los motivos que tiene Ana para marcharse están justificados. Manuel no parece estar muy preparado para cuidar de Ana en los peores momentos y ella tampoco le quiere poner en ese compromiso.  

Frases de novela

Aprovecho este blog para destacar dos frases de la novela que me encantan y que salen de boca del mismo personaje dirigidas hacia mi personaje y que son toda una declaración de amor, que en cierto modo suponen el comienzo y el final de esta historia de amor

Silencio en tus labios (1): “Te quiero, tonto, luego hablamos”

Silencio en tus labios (7): “Tú, por si acaso, caliéntame los pies”

15. mayo 2014

Resulta un tanto chocante que como final de esta parte de la novela haya escogido esta escena, cuando entiendo que en la realidad las rupturas no suelen ser tan dulces, pero todo tiene un sentido y una explicación. Como ya he comentado en anteriores post, la ruptura se produce porque Ana se siente superada por su enfermedad, pero aunque la novela sea ficción la idea original era que ese amor durase para siempre, por lo cual es casi una manera de darse una última oportunidad y dar pie a que haya una segunda parte, un deseo de volver a estar juntos.

Ya sé que no lo entiendes, pero “tú, por si acaso, caliéntame los pies”

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