Análisis financiero de ratios novelescos

En mis novelas, no sé si por manía persecutoria o falta de imaginación, casi como una norma inalterable, como una obsesión sin demasiada lógica, el personaje femenino principal tiene entre sus principales cualidades, aparte de personalidad, opinión propia y una paciencia que choca contra un muro infinito de complicaciones,- lo que vulgarmente se puede considerar mi “yo novelesco”, quien en ocasiones les ocasiones y les llega a sacar de sus casillas, – se incluye la Economía, de lo cual, mal que me pese, por mucho que sea el autor único de mis novelas, no es algo sobre lo que me considere experto.

¡Quién entienda a las mujeres que dé un paso al frente!

En “Silencio en tus labios“, Ana es contable en la empresa familiar, en una gestoría y se dedica a asesorar a pequeñas empresas locales. En realidad, cuando ambos personajes se conocen, al comienzo de la novela, se supone que ella acaba de terminar sus estudios y empieza a tomarse en serio su vida laboral, aparte de lo personal, con lo que supone la ruptura con el que ha sido su novio durante sus años en la universidad. Se supone que es una chica lista, independiente, que sabe lo que quiere en la vida y con su vida. No le gusta que le impongan un novio y tampoco es que se vaya con el primero que se cruce en su vida, pero en su patrimonio neto personal se encuentra esa enfermedad que la va matando poco a poco y, sobre todo, sus pequeños secretos con respecto al chico, al hombre, con quien hace planes de futuro.

Como siempre me ha gustado admitir, ésta es una novela con tintes autobiográficos, por lo que, en cierto modo, la composición de este personaje, este rompecabezas o collage. debería tener un poco de todo, que en esta macedonia de realidades distintas y diversas sobre las que se fundamenta el personaje, no considero que este detalle económico sea una constante y mucho menos una norma. Es posible que en otros aspectos del personaje, en aquello que se puede considerar que tiene un fundamento más real, haya intentado ser lo más fiel posible a la realidad, pero, como sucede en estos casos, el personaje tan solo está inspirado, no se refiere a nadie en concreto y, como se trata de una novela, al final acaba por tener identidad propia, dado que aquello que en la realidad tiene un punto y final, como escritor me permito la libertad de darle una continuidad. No se trata tanto de explicar o imaginar lo que hubiera pasado si….. sino, más bien, porque no se ha llegado a ese punto. 

En la novela, sin que se desmienta ese amor en la pareja, lo que se pone de manifiesto en cada página y en cada una de las dos versiones de la novela, cuando al saldo, el balance o el fondo de maniobra, no está equilibrado, como sucede en la vida normal, sin que ello pretenda ser un alegato en ese sentido, más bien, al contrario. La relación de pareja se rompe, cada uno se va por su lado. Ana rompe con todo, se marcha sin nada; su vida queda reducida a su patrimonio neto. La vida en pareja ya no le resulta rentable. Se macha para darse cuenta que, en realidad, no se quiere ir a ninguna parte. Tampoco puede decirse que le queden muchas opciones, se lleva consigo algo que no le pertenece sólo a ella, una deuda a largo plazo en el pasivo no corriente y a la hora de hacer el cierre anual del balance, la cuenta de resultados no le reporta el beneficio que a ella le gustaría.  

Construyendo a la chica perfecta

En “Esperando a mi Daddy“, a lo largo de los avatares por los que le lleva la vida, está la universidad y sus estudios de “International Relation Business”, otra economista, pero ésta a lo grande, Macroeconomía, análisis de empresas y de mercados internacionales. Su historia y su vida comienzan en una cuna, sin saber nada de sus orígenes y con bastantes incertidumbres con respecto a su futuro, por lo que, en realidad, debido a esa libertad en mi labor creativa, podría haber imaginado su historia casi a capricho, a la chica perfecta, donde a parte de permitir que afloren sus conflictos personales, porque son muchos y muy variados, está ese interés por la Economía, por una Economía que va más allá de lo que alcanza su vista, de sus barreras mentales, del océano que le impide alcanzar sus anhelos más personales. Es una chica que entre su patrimonio neto están sus sueños por viajar a Toledo, y en el activo no corriente de la ciudad, le pone mucha imaginación, una playa casi paradisíaca, historias de príncipes y princesas medievales, grandes castillos, la capital del mundo……. en el pasivo corriente la obligación de aprender un idioma por el que no siente demasiada simpatía. En el pasivo no corriente, que Toledo no es una ciudad perdida en mitad de ninguna parte y que grandes personajes de la Historia han estado por aquí y hablado de ésta de un modo u otro. En cuanto te descuidas, descubres que Toledo no tiene playa y que el mar se encuentra un poco lejos….

  Ésta también es una novela de amor, pero sin romanticismo, llena de contrastes entre dos maneras de pensar, pero desde el planteamiento de un único narrador, al menos he llegado al convencimiento de que he de cederle a Jessica todo el protagonismo en ese sentido y que mi “yo novelesco”, sea un personaje más, hasta cierto punto secundario, que se sepa que estoy ahí, pero soy más como una idea, como a alguien a quien se espera y se va descubriendo poco a poco. Hay que vivir en día a día, la realidad, pero pensar en Daddy en ocasiones no es más que una distracción; otras veces la expresión de su propio sentimiento de soledad, la manera de crearse una realidad paralela.

   Como es lógico, porque, de otro modo, la novela en sí misma no tendría sentido, los dos personajes se acaban encontrando, toman conciencia de su mutua existencia y es ahí donde se produce el conflicto entre ambos, entre la fantasía de uno y el aparente realismo del otro, entre el deseo de madurez personal y la actitud en ocasiones torpe del otro. Jessica ha de aprender que por mucho que haya superado esas fronteras físicas o mentales que se interponían entre su vida y sus anhelos, la realidad es que en Toledo no hay playa, que ha de ser un poco más despierta y activa frente a los problemas. Por su parte, mi personaje, aprende a asumir sus propias responsabilidades, que no se puede pasar toda la vida ignorando lo inevitable. Una vez que ambos personajes encuentran ese equilibrio contable en sus vida no es que todo les vaya bien, porque, como en cualquier balance, hay pérdidas y ganancias, han de encontrar un punto de fondo de maniobra  que cambia casi de manera constante, pero el saldo intenta ser positivo para ambos.       

¡A quién no quiera caldo, dos tazas!

  La cuestión es que últimamente, no sé si por que se trata de una tendencia natural o por la necesidad de llenar de realismo mis novelas en todo aquello que requiera algo más que la simple imaginación, por un motivo u otro voy ampliando mis conocimientos en Contabilidad, de tal manera que a veces tengo la sensación de que me roban mi propia personalidad. Tampoco es que de pronto me haya vuelto medio chiflado o deje de saber quién soy. Para tranquilidad de todo el mundo no creo estar teniendo un trastorno de doble personalidad ni nada parecido; quiero pensar que en ese aspecto mi salud mental no se ha visto alterada en modo alguno, como mucho he adquirido un poco más de madurez personal.

   Mi tranquilidad, en todo caso, es que no me ha dado por escribir novelas de ciencia ficción, ya que, de lo contrario, y vista la tendencia de mis novelas o de las motivaciones que me han llevado a escribir desde siempre, a día de hoy no tengo muy claro cuál sería mi situación. Por suerte no me ha dado porque los personajes de mis novelas sean astronautas, exploradores ni gente con grandes ansias de aventuras. Tal vez, en su momento, en mis comienzos, en aquellas historias de mi infancia, no hubiera día en que no e imaginase ese otro mundo de fantasía, pero desde que existe esa tendencia a pensar en mi “yo novelesco” tengo la impresión de que vivir mi día a día es la mejor fuente de inspiración, aunque, si me diera por escribir como tal un diario o mis memorias, creo que mis personajes perderían consistencia. 

05. diciembre 2017

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