Daddy de Toledo

Dulcinea del Toboso es un personaje ficticio de la novela “El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha”, escrita por Miguel de Cervantes. Mujer imaginaria y perfecta corporeizada en otros personajes e inspirada en la campesina Aldonza Lorenzo, Dulcinea es la encarnación de «la Belleza y la Virtud». Nunca tenemos su punto de vista, ya que no habla ni aparece “en persona” en la novela, sin embargo, su nombre se menciona tantas veces en la obra y se la evoca tanto, que puede ser considerada como un personaje más.

Llamábase Aldonza Lorenzo, y a ésta le pareció ser bien darle título de señora de sus pensamientos; y, buscándole nombre que no desdijese mucho del suyo y que tirase y se encaminase al de princesa y gran señora, vino a llamarla ‘Dulcinea del Toboso’ porque era natural del Toboso: nombre, a su parecer, músico, peregrino y significativo, como todos los demás que a él y a sus cosas había puesto

Don Quijote, protagonista de la novela, es un hidalgo caballero que decide salir en busca de aventuras. La tradición impone, según las lecturas que le sirven de inspiración, que todo noble caballero tenga una dama en su corazón a quien dedicarle sus victorias.

https://es.wikipedia.org/wiki/Dulcinea_del_Toboso

Daddy de Toledo

¿Y Daddy? ¿Daddy es un personaje ficticio de la novela “Esperando a mi Daddy”, escrita por Manuel Pellicer, esa que, como suelo decir, tengo guardada en el cajón, pero de la que hablo sin parar.

Puede que al principio de la novela se le presente como un personaje un tanto confuso, no se sabe si se trata de alguien real o fruto de unos datos escritos al azar, porque nada de lo que se dice de éste parece que tiene sentido. Es más, da la sensación de que es una información que se proporciona para dar a entender que Jessica no ha surgido ni aparecido de la nada, aunque se la encontrasen en aquella cuna sin que nadie sepa de su procedencia ni se explique cómo es posible que haya un bebé recién nacido en la cuna del nursery del hospital. Una cuna que en principio debía estar vacía, porque, además, se supone que eso está muy controlado, pero se la encuentran allí casi por casualidad, se puede entender que en la primera inspección de la mañana se dieron cuenta que había un bebé que descuadraba las cuentas de la noche.

¿Cuándo consideráis vosotros que debería haber sido el mejor momento para que se mencionara a Daddy por primera vez? Porque, como se dice de la descripción de Dulcinea del Toboso, en esas primeras páginas de la novela, “su nombre se menciona tantas veces en la obra y se la evoca tanto, que puede ser considerada como un personaje más”. De hecho, ya os puedo adelantar que lo es, hasta el punto de que, como en alguna ocasión se comenta, se ha de quedar en el pasillo, en el coche e incluso en plena calle durante la noche porque su presencia y compañía resultan un tanto inapropiadas. Lo cierto es que, como llega a insinuar alguno de los personajes secundarios de la novela, se llega a producir tal simbiosis que se hace complicado entender a Jessica sin que ese Daddy imaginario ande merodeando por ahí y, hasta cierto punto, se hacen cómplices de ese juego, sin que, en realidad, nadie le conozca en persona.

Bueno sí, creo que ya he comentado en alguna entrada anterior que, si el verdadero Daddy no apareciera de algún modo en la novela, ésta carecería de argumento, porque la historia que se cuenta trata precisamente de eso, de todo el proceso que Jessica ha de seguir desde que toma consciencia de que Daddy es alguien que quizá sea real hasta que por fin se reúne con éste. De tal manera que la historia sigue explicando las vicisitudes de su vida en común, porque la historia de Jessica parece un poco inconsistente y Daddy se ha de convencer. Aparte de que hay en sí un cambio de vida por parte de Jessica, de su mentalidad, porque, si durante años ha de convivir con esa idea de Daddy imaginario, asumir que éste es de carne y hueso implica un gran cambio en su vida, de madurez personal. Mientras que, por otro lado, el proceso de Daddy sea justo al contrario, de vivir ajeno a la vida de Jessica, de pronto de encuentra con que ésta forma parte de su vida y le obliga a cambiar sus esquemas. Es más Jessica descubre que su adorado Daddy más que superar sus expectativas, llega a hacer que se la replantee. Aunque puede más su cariño filial que los reparos que le pueda poner.

Como si de Don Quijote se tratase, porque algo de locura o de trauma infantil sí se le reconoce a Jessica, es ella quien le pone nombre a su añorado Daddy con el argumento de que le resulta difícil pronunciar bien su verdadero nombre, porque empieza a querer saber de éste cuando aún es demasiado pequeña y, en cierto modo, ello se ve propiciado y fomentado por sus cuidadoras, porque Daddy es el premio o el castigo por sus travesuras y rebeldías, con el inconveniente de que éste no aparece por ninguna parte por mucho que ella le espere. Tan solo Ana, su tutora preferida, sabrá darle credibilidad y sentido a esos anhelos, de tal manera que ese anhelado encuentro con Daddy empieza a ser algo más que una utopía, pero no menos imaginario para Jessica, de tal manera que Jessica empieza a encontrar evidencias de tal vez Daddy esté intentando ponerse en contacto con ella y poco a poco se va descubriendo la identidad y personalidad del verdadero Daddy frente a ese exceso de imaginación. Por otro lado, sin que sea algo que se confirme o se desmienta, Jessica tiene la sospecha de que Daddy va recibiendo noticias de ella y a encontrar una explicación para toda aquella separación.

Mis musas

Y todo esto porque yo quería hablar de mis musas como escritor, porque “la tradición impone, según las lecturas que le sirven de inspiración, que todo noble caballero tenga una dama en su corazón a quien dedicarle sus victorias.” De manera que por medio de todo lo escrito, al final me he acabado dado cuenta de que, aunque se trate de una novela de ficción, con algún que otro toque de realidad, en la novela, de una manera un tanto disfrazada, he plasmado todo lo que soy, que como bien se relata en la historia, muchas veces me resulta más fácil comunicarme por medio de mis poemas que en persona. En el fondo, aunque se trata de la vida de Jessica y lo escribiera con idea de alejarla de mí lo más posible, la verdad es que a través de los sueños y anhelos de Jessica, de sus aventuras y desventuras, va aflorando mi verdadera personalidad, de manera que quiero pensar que con la lectura de la novela, el posible lector va acompañando a Jessica en ese descubrimiento de su Daddy al principio de una manera un tanto irreal, hasta el punto de que yo mismo me juzgo a través de sus pensamientos y reflexiones, en ocasiones para aprender de mis propios errores y en ocasiones para sorprenderme a mí mismo de la seriedad y formalidad con la que resuelvo los dilemas que la novela plantea.

¿Quién ha sido mi musa para esta novela? Fue una frase, un comentario que leí en una revista. Supongo que en realidad aquello no hizo más que dar un poco más de fuerza y sentido a toda la historia, darle un poco más de importancia al pasado de Jessica y no tanto a esas convivencia entre ambos. Alguien pudo en duda los orígenes y la identidad de quien en su día fue la musa, aquel comentario planto la semilla de mostaza que hoy es “Esperando a mi Daddy”, porque se hablaba precisamente de eso, de la identidad de su padre, de sus orígenes latinos. Entiendo que eso ha quedado plasmado bastante bien en la novela, aunque planteado desde mi punto de vista como escritor y en base a la personalidad un tanto perdida de Jessica, mezclada con la relación que mantiene de un modo u otro con los diferentes personajes que momento a momento se cruzan en su vida y que le ayudan a descubrir un aspecto distinto de su propia personalidad.

Su amiga Yuly consigue fomentar en ella ese carácter español que reprime de manera consciente, a descubrir cómo es la relación entre padre e hija, sin que sea menos relevante la relación que ésta mantiene con su madre; Ana, su tutora, le anima a descubrir el mundo, a no quedarse parada en ante sus inseguridades; Sus amigas, las hermanas McPherson, le ayudan a entender el sentido de familia, del que ésta en cierto modo recela porque se ha criado sin padres; Jack Catcher representa el aprecio por sus orígenes, por sus principios y valores familiares ante todo, aunque sin renunciar a ser ella misma; David Catcher le enseña a confiar, a romper con su aislamiento personal y ser un poco más abierta a los demás; Pete Bowers le enseña el valor de la amistad, lo cual tampoco es algo que ella no tuviera, porque es algo que ya tiene muy afianzado con Yuly; Bowie hace que aflore en ella el sentimiento de cariño, de sentirse responsable por los demás; Las gemelas Twist son, en cierto modo, un reflejo de su propia vida, aunque sus circunstancias sean algo diferentes, pero se necesitan. Y así hay unos cuantos personajes más, pero estos quizá sean los más relevantes aparte de Daddy.

Y todo esto porque yo quería hablar de mis musas como escritor.

24. enero 2021

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