Resolución de conflictos

Esperando a mi Daddy

¿Cuándo resolver el conflicto?

Sigo a vueltas con la pelea o discrepancia surgida entre Jessica y Yuly (La lección más importante). En mi anterior entrada (La culpa fue del cha cha cha) me planteaba la búsqueda de un culpable, de un responsable de lo sucedido. Hacía preguntas sobre lo ocurrido y el proceder de cada cual.

Llegué al punto de plantear que ese conflicto entre estas dos buenas amigas no hubiera surgido, si yo no fuera el autor de la novela, el ideólogo de cuanto sucede. Lo que, hasta cierto punto, es una hipótesis bastante acertada. Sin escritor no hay novela; sin novela no hay historia y sin historia no tiene sentido que haya personajes. No tiene por que pasar nada. Las páginas se quedan en blanco. No hay nada que relatar, salvo el vacío de la nada. «La historia interminable» no tendría principio ni fin.

Si tenemos en cuenta que la novela abarca la vida de Jessica (21/04/1981- actualidad), dejarla allí en la cuna donde la abandonan, llorando amargamente su desgracia, lo cierto es que no da pie a escribir una novela. «Esperando  mi Daddy» trata sobre su vida. Y en su vida ha de haber momentos de gozo y felicidad, pero también conflicto. Un «sube y baja» de emociones en la que se vean implicadas terceras personas, otros personajes.

Ahora la cuestión que me planteo es cuándo y quién ha de mediar y resolver el conflicto para que esta buena relación de amigas no termine en saco roto. Dado que aquellos que habéis leído parte de lo publicado en el blog, en diferentes entradas, ya sabéis que Yuly no es un personaje secundario más. Tiene un protagonismo significativo. De manera que no es «Yuly, la mala examiga«, sino «Yuly, la mejor amiga de Jessica» , lo de MEJOR AMIGA, con mayúsculas, subrayado, cursiva y en negrita. Es decir, tiene sentido que surjan discrepancias entre ellas, pero no que se rompa su amistad por serio que sea el percance.

Los conflictos con nuestros seres más próximos son pruebas de resistencia que nos ayudan a conocernos mejor a nosotros mismos y a nuestros allegados. Si conseguimos solucionarlos de una manera no violenta, permiten estrechar los lazos de esa relación afectiva, ya que indicará que el amor que nos une está por encima de las adversidades, el egoísmo, los malos entendidos o el orgullo.

Todos los implicados deben ser conscientes de su parte de responsabilidad en el problema y tener voluntad de resolverlo. Si algún miembro no tiene interés o sus emociones le impiden estar abierto a buscar una solución, no será posible llegar a conciliar posturas. También es necesario saber cuándo es el momento idóneo para intervenir. Si estamos muy enfadados o tensos con alguien, no es útil sentarnos a hablar en ese momento, ya que es muy probable que nuestro malestar aumente y se bloquee la comunicación.

Resolución de conflictos

El primero que intenta resolver el conflicto es el padre de Yuly, que es con quien ésta se desahoga, una vez que la recoge en el hjgh school a mediodía. La intención es llevarla a casa de sus abuelos, pero, dada la situación, el coche cambia de destino y terminan en el hall del internado. El padre pretende que Jessica y Yuly aclaren sus diferencias y hagan las paces. Yuly amenaza con no querer volver a clase por no cruzarse con Jessica. Es decir, el problema o la consecuencia parece lo bastante grave o seria como para no dejarlo estar.

Por su parte, Jessica se desahoga con Ana en cuanto llega al internado. Le explica la situación desde su punto de vista. Ésta, en vez de alarmarse, se lo toma con relativa tranquilidad. E incluso se atreve a poner en duda la versión de Jessica, porque parece entender que ésta exagera para cargarse de más razón. Porque no quien hable más alto es quien tiene más razón. Lo que para Jessica parece el fin del mundo, de su amistad con Yuly. Ana se lo plantea con más tranquilidad, como un calentón del momento, que necesita reposarse. Confía en que todo acabará en nada y todo volverá a la normalidad en cuanto ambas de percaten de que lo sucedido no tiene tanta importancia como le quieren dar.

Lo llamativo es que, cuando Yuly y su padre se presentan en el internado, da la sensación de que se han encontrado con la puerta abierta de par en par, que nadie ha salido a recibirles ni se ha molestado en avisar a Jessica de su llegada. De modo que ésta se ha de enfrentar sola a la situación. Por lo que de manera inevitable se monta una «pelea de gallinas». En donde el padre se convierte en una presencia molesta, inoportuna y en un mediador superado por las circunstancias.

Ana interviene en actitud conciliadora. Esta «guerra del fin del mundo» no es más que un típica discusión de adolescentes. Hasta el punto que incluso adopta una actitud afable con Yuly. Mientras que se muestra seria con Jessica, a quien parece que se le va a caer el pelo en cuanto su amiga, o examiga, salga por la puerta. Quien se suponía se pondría de parte de Jessica, porque ella se ha sentido la victima humillada, al final parece que cargará con toda la culpa ¡Jessica, esa no es manera de comportarse!

Entonces ¿ha quedado resuelto el conflicto hasta que se reencuentran al día siguiente?

Yuly se marcha con la satisfacción de que nadie le hace responsable de lo sucedido y la confirmación de que Jessica no es tan buena amiga como ha creído hasta ahora ¡Las chicas criadas en casas de acogida son unas maleducadas, una malcriadas! Jessica ha sacado su verdadero rostro y eso de ir de víctima no es más que un disfraz para caer bien.

¿Qué sucede en las siguientes horas? En la novela no se dice nada, ni de lo que pasa en casa de Yuly ni lo que ocurre en el internado. ¿De verdad que todo se va a quedar así? Es fácil deducir que Jessica tiene tiempo para recapacitar, después de haber mantenido esa última charla con Yuly, de ser un poco más consciente de cómo le ha afectado esta discusión entre ellas. Aunque ello no evita que se sienta dolida y humillada; defraudada por quien consideraba su única amiga. Mejor sola que mal acompañada.

Pero ¿Es eso lo que hacen las buenas chicas, las buenas amigas? ¿La educación y el ejemplo que ha recibido hasta ahora? ¿De verdad hay un motivo para que se cierre en banda de esa manera?

¿Nos vamos a desentender de lo que pasa con Yuly?

Nos podemos imaginar que, cuando ésta regresa a casa o cuando tiene ocasión de informar a su madre de lo sucedido, ésta tampoco se va a quedar cruzada de brazos ¿Qué es eso de que la niña se ha pensado cambiar de high school? ¿Qué es eso de que se ha peleado con quien consideraba empezaba a ser su amiga y mejor apoyo?

La madre la conoce como si la hubiera parido, como se suele decir. Y las madres no están solo para reirle las gracias a las hijas, que también, sino para hacerle entrar en razón cuando consideran que no la tienen, que exageran en sus valoraciones de los acontecimientos, cuando son demasiado subjetivas. Lo de «Sí, hija, tienes razón, lo que tu digas» en este caso no es una respuesta que se contemple.

Quiero pensar, intuir, que, conociendo como es el personaje y proceder de Ana, ésta es una de esas ocasiones en que hace honor a su peculiar característica y busca la manera de resolver el conflicto. Para lo que sin duda se encuentra con una buena aliada por la parte contraria.

Para aquellos que no conozcan a Ana, deciros que es la fan número 1 de MacGyver, que éste tiene un navaja suiza y muchas habilidades para resolver los problemas. Sin embargo, Ana tiene un teléfono, mucha empatía y muchos recursos. De manera que sea cual sea el problema que tengas, Ana te lo resuelve o, al menos, hace todo lo que esté en su mano.

Navaja suiza
smartphone 1995

Menos sobre problemas sentimentales, Ana le encuentra solución y remedio para todo, Igual te encuentra una pareja para el baile de promoción, que le busca alojamiento a ese cachorro que te has encontrado en la puerta de casa y del que no te quieres desentender. A pesar de que en la universidad tan solo te van a poner objeciones para que te lo quedes. Te encuentra nuevas fuentes de financiación cuando tu economía parece estar en las últimas.  Es más, como se empeñe, es capaz de encontrar a Daddy y ponerte en contacto con él sin que te des cuenta. A cambio lo único que espera por su parte es que te comprometas con aquello que le pides. Que, si te quedas en el internado, si acudes a ella, sea para tomarte en serio lo que pretendes.

Final del conflicto

Al final, el conflicto se resuelve por teléfono. Queda constancia de que la mentalidad de Ana y de la madre de Yuly en referente a este incidente no son tan diferentes. Ninguna de las dos se ha tomado muy en serio a su respectiva menor y han entendido que lo mejor era que lo resolvieran entre ellas, pero bajo su supervisión, no sea que se vuelvan a ver las caras y haya algo más que palabras.

☎️: (Voz de Yuly) Sí, aún somos amigas. – Me responde y confirma en un tono mucho más afable.

Dejemos el tema aquí porque como argumenta Yuly:

☎️☎️: (Voz de Yuly) Mi madre también tiene la oreja pegada. – Me contesta con complicidad de amiga. – Nos vemos mañana. Adiós.

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