Ha del castillo

Esperando a mi Daddy

Introducción

Lista de lo visitado hasta ahora: (ver lista en pagina aparte)

Para hablar del Castillo de San Servando en relación con la novela, se hace inevitable aludir a Yuly, al hecho de que es la primera constancia formal que tiene Jessica sobre cómo es Toledo, aunque en la fotografía que éste le regala no se viera la ciudad porque ante el recelo que saber algo al respecto, Yuly pretende ser buena amiga y respetar esa ignorancia premeditada.

Yuly: ¿Sabes cuál es la capital de España? – Me pregunta con cierta intriga.

Jess: Sí, Madrid. A eso llego. – Le respondo contrariada. – Pero, como te dije el otro día, no quiero saber demasiado sobre ese país. Siento que está muy lejos y mi padre es de allí. No quiero hacerme ilusiones.

Yuly: Sí, ya me has contado que te has apuntado a esta asignatura porque Ana te lo puso como condición para que te quedases a vivir aquí. – Me dice con complicidad.

Jess: Estudiaré lo justo. – Le aseguro. – Sin embargo, no soy mala compañera. – Le aseguro. – Si tú quieres una A+ en este trabajo, te ayudaré. – Le prometo convencida.

Yuly: ¿A ti te gustan los castillos y las historias de princesas? – Me pregunta.

Jess: Supongo que sí. – Le respondo, aunque no entiendo la pregunta.

Yuly: ¿Me aceptas un regalo? – Pregunta. – Como ya sé cómo piensas, mejor que no pidas detalles. Es un regalo para agradecerte que me hayas invitado.

Jess: Sabes que no quiero nada de Toledo. – Le advierto ya que me temo que es una chica bastante impulsiva.

Yuly: Si te pones quisquillosa, no te lo doy. – Me amenaza. – Lo he traído porque pensé que te gustaría. – Se justifica. – Es para agradecerte que me hayas invitado a venir. – Alega. – Te prometo que no te descubro nada que no quieras saber.

Jess: Vale. – Le contesto resignada. – Te acepto el regalo, pero no hace falta que me expliques nada. – Le recalco. – En realidad, el regalo debería ser para Ana porque es quien lo ha autorizado.

Antes de que me arrepienta o cambie de opinión, abre la cremallera de su mochila y saca del interior una foto tamaño cuartilla enmarcada, la foto de un castillo sobre una montaña y un paisaje montañoso despoblado al fondo bajo un cielo azul y sin nubes. Mi primera impresión es que se trata de un típico castillo medieval, aunque la fotografía parece reciente porque en torno al castillo se distinguen algunas farolas, un coche, y a la derecha, todo ello rodeado de vegetación sobre la ladera de la montaña. Como no le voy a preguntar dónde se encuentra este castillo, porque me temo que la respuesta es de las que no quiero oír, mejor que ninguna haga comentarios al respecto. Además, como no se ve muy claro lo que hay al otro lado del castillo, en el lado opuesto de la montaña, igual puede haber un valle que una playa. No aclara ni confirma muchas de mis ignorancias premeditadas sobre lo que no quiero saber de Daddy hasta que éste venga a por mí. Además, como Yuly me dijo que su familia es de Vigo, es muy probable que este castillo se encuentre por allí y sea uno de esos sitios que ella visita en verano. Ella me confirmó que no ha estado nunca en Toledo y la creo, aunque sí me hizo algún comentario referente a que su madre fue una chica viajera en su juventud.

Friday, September 8, 1995

La importancia y el significado de este regalo, de esta confidencia entre amigas, hará que Jessica empiece poco a poco a ser un poco más receptiva, a confiar en su nueva amiga, ante la evidencia de que el origen de esta fotografía no es un libro sino que la madre de Yuly ha estado en Toledo y se trajo esa fotografía como recuerdo. En realidad, me este pequeño hurto por parte de Yuly se explica con posterioridad y aclara que la fotografía que Jessica recibe es una copia, de manera que la madre de Yuly no la echará de menos. Jessica conservará la foto como prueba de esa amistad entre las dos, aparte del hecho de saber que el castillo se encuentra en Toledo y que ello le obligará a cambiar el concepto que tiene de la ciudad, a desmitificarla, aunque no por ello dejará de ser menos imaginativa. Si en Toledo hay un castillo sobre una colina, igual puede haber aeropuerto internacional y playa.

La veracidad e credibilidad de que la madre de Yuly haya estado en Toledo y residido en el castillo no es como tal una licencia narrativa, que encaje en la novela a martillazos. Existe de verdad un alberge de estudiantes y se supone que la estancia de la madre de Yuly en Toledo fue a finales de los años 70.

Castillo de San Servando

El castillo de San Servando está enclavado en el cerro del mismo nombre, en la margen izquierda del río Tajo y próximo al puente de Alcántara.

Desde el castillo se puede divisar una vista panorámica de la ciudad de Toledo y del Tajo, el río que la bordea, en lo que era la ciudadela medieval.

Levantado con mampostería y ladrillo rojo, tiene planta cuadrada con muros almenadostorres cilíndricas huecas en tres de sus esquinas y cubos en las fachadas de mediodía y levante. El torreón norte se encuentra ceñido de medallones, arcos de herradura y barbacanas salientes.

Se inició su construcción como monasterio en 1024, en tiempos de Alfonso VI, poniéndolo bajo la advocación de los Santos S. Servando y German (de aquí su nombre).

Su advocación a San Servando (y a San Germán) se debe al agradecimiento del monarca castellano a dichos santos pues en la Batalla de Sagrajas (o Zalecas) acaecida el 23 de octubre de 1086 -día de la festividad de estos mártires ajusticiados en el año 305- salvó la vida milagrosamente en una huida desesperada.

En 1088 se convirtió en alcázar debido a la amenaza del reino cristiano y a las posibles entradas de los musulmanes por el puente de Alcántara. Su construcción está datada documentalmente en fecha de 11 de marzo de 1088, 

Se trata de uno de los lugares de Toledo citados históricamente en la literatura más destacada. Así, es nada menos que citado en el Cantar de Mío Cid, en su cantar tercero (La afrenta de Corpes): que traducido del castellano antiguo quedaría así:

«Don Alfonso hacia Toledo quería volverse ya;
pero el Cid aquella noche no quiso el Tajo pasar.
«Merced os pido, señor, a quien Dios libre de mal,
entrad vos, rey don Alfonso, en Toledo, la ciudad,
en San Servando me quiero yo con los míos quedar,
que muchas de mis compañas esta noche llegarán.
La noche la velaré rezando en este lugar
y mañana al ser de día entraré en esa ciudad
y antes de comer el Cid ante la corte estará».
Le contesta don Alfonso: «Pláceme de voluntad».
El rey de Castilla entonces en Toledo se fue a entrar
y el Cid en aquel castillo de San Servando se está.
Manda que enciendan candelas y las lleven al altar,
quiere velar en aquel paraje de santidad,
a Dios estarse rogando, con Él en secreto hablar.
Álvar Fáñez de Minaya y los otros que allí están
cuando vino la mañana dispuestos se encuentran ya.»

En 1147 Muñoz de Cervatos conquistó el castillo de las manos de los moros. Con la total expulsión de los musulmanes de la península ibérica, la fortaleza fue perdiendo paulatinamente su función de defensa quedando relegada al olvido.

Luis de Góngora le dedicó en 1592 estas palabras (se dirige a él como Castillo de San Cervantes):

«(…) que te respectaba el Reino
por juez de apelaciones
de mil católicos miedos.
Ya menospreciado ocupas
la aspereza de ese cerro,
mohoso como en diciembre
el lanzón del viñadero.
Las que ya fueron corona
son alcándara de cuervos
almenas que como dientes,
dicen la edad de los viejos.»

Incluso este castillo es citado en el Quijote de Avellaneda, donde Cervantes es comparado con él al hablar de su vejez (en esta época el castillo estaba ya en ruinas) en el prólogo del libro:

«Y, pues Miguel de Cervantes es ya de viejo como el castillo de San Cervantes, y por los años tan mal contentadizo, que todo y todos le enfadan, y por ello está tan falto de amigos, que cuando quisiera adornar sus libros con sonetos campanudos, había de ahijarlos como él dice al Preste Juan de las Indias o al Emperador de Trapisonda, por no hallar título quizás en España que no se ofendiera de que tomara su nombre en la boca, con permitir tantos vayan los suyos en los principios de los libros del autor de quien murmura; ¡y plegue a Dios aun deje, ahora que se ha acogido a la iglesia y sagrado! Conténtese con su Galatea y comedias en prosa, que eso son las más de sus novelas: no nos canse.»

Posteriormente pasó por distintas manos como fueron la Catedral o la Alcaldía de Toledo hasta que lo compró el Estado debido a su estado de abandono declarándolo monumento nacional en 1874.

En el siglo xxi, el castillo está completamente restaurado y, tras servir sucesivamente como colegio menor, sede de las Cortes de Castilla-La Mancha y residencia universitaria, ahora lo hace como albergue y lugar de celebración de cursos y conferencias.

El análisis de los restos materiales encontrados invita a pensar en una construcción de época islámica que pudiera ponerse en relación con la inexpugnable fortificación toledana, alabada por las fuentes islámicas y con el papel de control ejercido por el Puente de Alcántara.

Pese a ello no se libró de la situación que venía padeciendo continuando en esa situación hasta 1945 en que se reconstruyó el edificio, instalándose un colegio menor que funciona como albergue y residencia universitaria.

A mediados del siglo XX

En esa reconstrucción, realizada entre 1945 y 1958, se respetó su trazado original. Para ello se aprovechó el perímetro exterior que se conservaba en pie, identificado con el edificio levantado a finales del S. XIV, y se construyó de nueva planta todo su interior.

Postal del Castillo de San Servando. Años 70

Desde entonces ha sido colegio menor, residencia universitaria, sede de las Cortes de Castilla La Mancha y actualmente Albergue Juvenil.

El castillo está realizado en mampostería y » de roja fábrica de ladrillo es el coronamiento de torres y de muros del costado meridional».

Su planta es rectangular, orientada de sur a norte. Lleva torres circulares huecas en tres de sus esquinas, destacando una de ellas por su mayor envergadura. Cuenta también con otra torre intermedia en el lado sur. En las torres se conservan, sobre ondulados mensulones de piedra, matacanes de ladrillo, con un arquillo ornamental lobulado en el frente.

La puerta principal se abre en una especie de torre del homenaje, situada en la fachada norte que recuerda la gran torre albarrana de la Almofala y la Puerta del Sol. Actualmente la puerta principal se encuentra abierta en el la fachada este del edificio, dando entrada a la residencia universitaria.

Fachada este
Fachada oeste
Torre del homenaje. Fachada Norte
Ventana

Web de referencia:

Leyenda del fantasma

Leer la leyenda en (enlace)

Habitación T4 en el castillo de San Servando