El parque de los patos

Esperando a mi Daddy

Lista de lo visitado hasta ahora: (ver lista en página aparte)

Introducción

Las sorpresas y el paseo de la tarde del 9 de octubre (Se rompió el silencio) no concluye con la visita al muro del convento para hablar del poema. Le sigo dando a este día un carácter autobiográfico porque, además, es la excusa para hablar del crecimiento de la ciudad en las últimas décadas, porque donde ahora hay edificios y el bullicio propio de cualquier ciudad de tamaño medio, en su momento no había más que campo. Lo que antes eran las afueras, ahora se ha convertido en el centro de la vida de la ciudad y en mitad de ese crecimiento y expansión demográfica se encaja la vida de Daddy, la mía.

Así, en frío, sin evidencias, resulta difícil de creer, el tiempo se ha ocupado de borrar las huellas y cualquier evidencia pasada de esta historia personal, de ese crecimiento de la ciudad del que he sido testigo involuntario. En cierto modo, es una manera de desmitificar la imagen que Jessica se ha formado de Daddy y darle entender que éste también es de carne y hueso, que, en principio, no tiene argumentos ni sentido la hipótesis que ella se ha planteado con respecto a esa paternidad, porque Daddy no es nadie importante ni tampoco ha pretendido serlo.

06:00 PM. Cruce Avda. Francia / Avda. Europa

Lo único bueno que tienen las cuestas es que al venir son de subida y al volver son de bajada. Por aquí ya creo que me oriento para regresar al piso, aunque éste sea un barrio nuevo para mí, pero, por suerte, no hay que callejear. Tan solo seguir la avenida hasta el final y bajar, desde allí ya me oriento con facilidad. Sin embargo, si Daddy me quisiera poner en esa tesitura, por poner a prueba mi valentía, estoy casi segura de que rehusaría. Ya pasé por una mala experiencia el domingo pasado y no me apetece repetirla, menos aun cuando soy consciente de lo lejos que nos encontramos y que lo más probable es que tardaría unas cuantas horas en volver a poco que me confundiera de calle, porque prefiero no confiarme demasiado. Esto no es Medford, no son los alrededores del St. Clare’s ni del campus, aunque en su día fui capaz de llegar hasta la universidad y después he tenido que repetir en varias ocasiones ese recorrido, pero Pete me puso en evidencia cuando me demostró que había una manera más fácil de llegar, una ruta mejor en bus para no dar tantas vueltas por Medford. Supongo que aquí pasará lo mismo con los autobuses, Daddy debe saber cuál es la mejor opción. Yo no estoy muy segura de dónde terminaría.

Hemos bajado la cuesta con paso tranquilo. Parece que Daddy no tiene mucha prisa y la verdad es que yo me siento muy relajada. Supongo que he encontrado otro motivo para quedarme y quitado de encima muchas preocupaciones. Me ha confirmado que es el autor del poema y que tenemos más en común de lo que aparentamos. He disfrutado del momento y ha sido como si a cada paso retuviera a Daddy para que no se alejase de mi lado, no me dejase atrás, aunque no hayamos dicho nada, creo que no hace falta. Ahora me siento más hija suya y más unida a él que el día de mi llegada. Quisiera que este sentimiento fuese compartido por los dos, pero no sé cómo comentárselo sin que piense que soy un poco tonta o demasiado sensible. Él ya sabe lo importante que es para mí la presencia y el cariño de mi padre, pero tampoco creo que sea prudente que le insista sobre ello todos los días, porque aún no se lo cree del todo y mantiene la duda de que tal vez no sea cierto.

La tarde aún es larga y sería buena idea que la aprovechásemos, pero no estoy demasiado muy animada y tampoco me parece prudente que Daddy se sienta obligado a complacerme ni que forcemos la situación más de lo necesario. Ya pasamos juntos bastantes horas al día y tampoco conviene que nos excedamos. Los dos hemos asumidos que tenemos gustos distintos a la hora de divertirnos y no se debe tan solo a una cuestión de edad o de procedencia. Él es un chico un tanto introvertido y yo soy una chica algo tímida. La situación a los dos nos resulta comprometida, a parte que yo haya venido a Toledo en busca de mi padre y no sería muy coherente que nos creásemos una idea distinta. Daddy aún no ha asimilado la situación y se la plantea con bastante objetividad. Es algo que le supera e imagino que se sentirá algo incómodo cuando me presente a mis amigos y les desvele esa faceta de su vida que todavía desconocen. A mí, la expectativa, me inquieta. Es más, por cómo es él, quizá se me muestre muy protector o reservado con un asunto que considera personal y algo confuso, de ahí que actúe con prudencia en todo momento.

Daddy: Espera. Crucemos al otro lado. – Me pide porque me ve muy lanzada y decidida a seguir por la avenida.

Mi idea es que volvamos sobre nuestros pasos, que Daddy ya no tiene nada nuevo que mostrarme, salvo que pretenda compartir confidencias conmigo y aproveche el paseo para contarme todo aquello que me ha ocultado a lo largo de estos días, porque no consideraba que me mereciera su confianza. Sin embargo, tras este paseo parece que en nuestra relación habrá un antes y un después. No sé cuál es la causa de este cambio, pero supongo que me tengo que alegrar por ello, que haga méritos para que sea yo quien cambie el concepto que hasta ahora me he creado de él y que no le favorece demasiado, al menos en lo que se refiere a su trato con el sexo femenino, a pesar de que tampoco es que yo me pueda quejar demasiado porque ha habido ocasiones tan frías como momentos inolvidables. Que cambiemos de acera entiendo que es el buen sentido. Espero que porque pretende sorprenderme con algo que me agrade y motive, que compense las frustraciones y desencantos que me ha causado estos días, ponga de manifiesto que al menos ha cambiado de mentalidad y está más dispuesto a ser un poco más amable conmigo.

Me hace cruzar por el primer paso de cebra y mi impulso normal es que sigamos hacia abajo para alargar el paseo y que conozca mejor esta zona de la ciudad. Sin embargo, mis ilusiones se frustran un poco cuando veo que sigue por la avenida, que tan solo hemos cambiado de acera con respecto a nuestro paseo de antes, que esta vez pretende que vayamos por la acera que bordea el parque, lo que ha provoca me sienta un poco perdida, confundida, aunque no me queda muy claro lo que pretende, salvo porque una vez lleguemos al parque la acera es recta y sin interrupciones ni calles transversales hasta el final de la avenida no tendremos que preocuparnos por el tráfico y será menos probable que nos perdamos. Si cabe iremos mucho más relajados, pendientes el uno del otro y no tanto de lo que suceda a nuestro alrededor.

Daddy: Ahora sí, todo recto. – Me indica.

Avenida de Europa

Avenida de Europa

A este lado de la avenida hay lo que entiendo es un carril anexo para que los coches puedan aparcar, incluso que sea utilizado por el autobús, dado a lo lejos se ve una parada, aunque no creo que Daddy tenga intención de que regresemos al piso en el bus. Le he dicho que estoy cansada, pero no tanto. Aún tengo fuerza y me apetece caminar. El caso es que este carril evita que se formen atascos en la avenida, y que la gente que quiera acercarse al parque tenga donde dejar el coche, casi en la puerta, la cual me parece que se encuentra un poco lejos, pero ello da la oportunidad de que pueda hacerme una ligera idea de lo que hay en el parque y entiendo que debido a los desniveles del terreno e incluso a la planificación misma de éste, la puerta la han situado en el lugar que han considerado más conveniente y accesible para todos. Situar el acceso en un extremo dificultaría el acceso a aquellos que vienen en coche y para quienes lo hacen a pie unos metros más o menos no suponen tanto inconveniente, aparte que el hecho de que no haya demasiado acceso también es una manera de proteger el parque.

El parque no está a nivel de la avenida, lo cual me resulta un tanto extraño, aunque supongo que tiene su explicación lógica debido a la orografía del terreno, a que antes íbamos hacia arriba y ahora bajamos. Entiendo que para que para conseguir esta amplitud en la avenida habrán levantado el terreno y ello ha provocado que haya un desnivel de varios metros con respecto al parque. El escalón tal vez llegue a superar los tres metros de altitud en su parte más pronunciada, a simple vista no soy capaz de calcularlo, pero, en todo caso, hay rampas de acceso en vez de escaleras. A diferencia de los parques de Medford, de la reserva de Middlesex, éste es un parque urbano y supongo que de dimensiones mucho más reducidas. Si para llegar desde el piso de Daddy hasta el convento, no hemos tardado más de media hora, tan solo la mitad del recorrido ha sido en torno al parque. A la reserva la gente acude a pasar el día, a perderse en plena naturaleza y por este parque supongo que con un rato hay que más suficiente.

Daddy: Espera. – Me pide y detiene ante la primera entrada. – ¿Te apetece que entremos? – Me pregunta con ánimo. – Evitaremos los coches e iremos mucho más tranquilos. – Argumenta. – Verás que los encantos de la ciudad no se reducen a los edificios.

Jess: ¿Quieres que entremos en el parque? – Le pregunto, porque no sé si le he entendido bien.

Daddy: Sí, vamos. – Me propone con ánimo.

Jess: OK! Entremos. – Le respondo confiada y animada.

La evidencia de lo perdida que me siento y del entendimiento que parece que hay entre nosotros y los esfuerzos que uno y otro hacemos se demuestran con esta sugerencia de Daddy, aunque no creo su ocurrencia se deba a que haya notado que me apeteciera un cambio en nuestro paseo, porque voy por donde me lleva. No tomo iniciativas porque tampoco conozco la ciudad como para sugerir alternativas, ya que es posible que, si hubiéramos seguido calle abajo, en vez de entrar en la avenida, nos hubiéramos alejado del piso. No sé lo grande que es la ciudad y tampoco es muy prudente que este deseo de explorar provoque que nos perdamos. En mis paseos por Boston con Yuly ésta siempre descartó que fuésemos a pie hasta su casa y por lo que conozco de esta ciudad y me he alejado del piso hasta ahora, si Daddy ha descartado que subamos al bus es porque es piso todavía se encuentra cerca. Lo cierto es que tan solo he recorrido la ciudad en coche cuando he ido de compras con su madre, pero ahora mismo no sé si esas compras han sido por aquí o por otros barrios. Aún me siento una extraña aquí porque Daddy no siempre está dispuesto a que salgamos de paseo ni yo encuentro la manera de sugerirlo.

Si tanto interés tiene Daddy en que entremos en el parque, supongo que será uno de los más importantes de la ciudad, aparte que se encuentre cerca de su casa. Aunque, por lo que he visto hasta ahora, no creo que tenga demasiado interés para los turistas, aunque sin duda evitaremos el tráfico y el rodeo, ya que el paseo será mucho más corto y ameno. Supongo que este atajo no será porque piense que tengo prisa en que regresemos. Si pudiera, le pediría que se olvidase de su cita con los amigos y se quedase esta tarde conmigo, pero tampoco tengo un argumento que le convenza porque después no hablamos y los dos nos mantenemos en esa tensión, en ese silencio provocado por las dificultades del idioma y que no mantengamos una conversación fluida. Yo le contaría muchas cosas y me deleitaría con lo que él compartiera conmigo. Sin embargo, como no le entiendo o lo hago con bastante dificultad, me quedo con el tono de su voz más que con sus palabras. Supongo que a él le sucederá lo mismo conmigo, que se siente impotente ya que quisiera que hablásemos, pero aún no me siento segura con su idioma.

Lago del parque

06:05 PM. Entrada al parque de las tres culturas

Anfiteatro del parque

Desde aquí, desde la entrada, lo primero que me llama la atención es lo que parece un anfiteatro. No creo que sea una edificación muy antigua, aunque Yuly en alguna ocasión me ha comentado que en España se conversan muchos edificios y ruinas de la época de los romanos, incluso prehistóricas, por lo que no tendría nada de particular que ese edificio tenga su importancia en ese sentido, aunque la primera impresión es que se trata de una construcción reciente, salvo que en su interior oculte algo y haya que entrar para descubrirlo. Sin embargo, las puertas están cerradas. De hecho, todo el parque en sí parece bastante moderno, acorde con el entorno, como si todos los lugares de interés turístico se concentrasen entre las murallas de la parte antigua. Éste parece un parque pensado más para el siglo XXI, por la expansión de los nuevos barrios de la ciudad, un lugar de esparcimiento. Supongo que Daddy no me pondrá ningún reparo si, a partir de ahora, en vez del encierro en el piso, escojo este lugar como mi escondite cuando necesite estar sola. Tan solo falta que no me pierda cuando venga hasta aquí, que el parque se encuentre tan cerca del piso como sospecho, ya que aún no me fío del bus y sus rutas, no las entiendo.

El estanque se encuentra al otro lado, de manera que espero sea fácil llegar hasta allí, que haya algún camino y que no tengamos que ir por entre los árboles. Presupongo que el cauce del río se encuentra cerca de  aquí, salvo que se trate de aguas subterráneas, de un manantial, una peculiaridad de la ciudad que bien se merecería que se conservase. Sin embargo, no hay ninguna indicación en ese sentido, por ninguna parte. Tampoco me ha parecido que hubiera patos ni creo que haya peces, por lo cual lo más probable es que se trate de un estanque artificial, no apto ni acondicionado para el baño. Tal vez Daddy me aclarase esta duda, pero no creo que me entendiera ni yo sé cómo explicárselo con un vocabulario asequible a su conocimiento, porque ya en ocasiones lo he intentado sobre otros temas, y la expresión de su cara ha dejado patente su sorpresa y contrariedad, que las dificultades para mantener una conversación fluida eran demasiado destacables. Él no habla inglés, al menos no con la suficiente fluidez, como me ocurre a mí con el español, aunque, en mi caso, mi oído ésta más acostumbrado gracias al empeño de Ana y de Yuly.

Como un detalle de caballerosidad o porque entiende que no frenará mi curiosidad, permite que sea yo la primera que pase y de este modo tenga una mejor panorámica del parque, dado que ahora sí puedo considerar que ha sumado muchos puntos en esto de sorprender a una chica, aunque quizá sea con la equivocada, pero no seré yo quien se lo discuta. Esto compensa un poco la desilusión de haber subido hasta allá arriba para que me enseñé el cementerio. Es más, si hubiera sido un poco más detallista el domingo pasado, debería haber sido aquí donde me trajese, en vez de a la orilla del río, a ese rincón apartado porque no causaba muy buena impresión y sus intenciones resultaban un tanto sospechosas. Esto es un parque, aunque en esta época del año, tal vez no éste tan lleno de color y se aprecie más como se va desvaneciendo el verano. Sin embargo, es un  lugar para sentirse libre, para pensar que en vez de encontrarnos en mitad de la ciudad, nos hemos escapado al bosque, aunque, en cualquier caso, se evidencia de los caminos están acondicionados, pero resulta más fácil perderse entre los árboles y olvidar que los edificios se encuentran a menos de cincuenta o sesenta metros, al otro lado del muro.

Al sentir sus manos sobre mi cintura y que me empuja no me queda más remedio que avanzar, porque me he quedado parada junto a la puerta, a observar el panorama desde este alto, en vez de bajar por la rampa. Su osadía en un momento me deja un tanto descolocada. Es un exceso de libertad que hasta ahora no se había tomado y que no sé muy bien cómo interpretar, aunque no se trata de una agresión contra mi integridad. Es más una demostración de confianza, de afecto, de complicidad cuando las palabras no tienen ningún efecto y tampoco le apetece ponerse en ridículo delante de la gente que va y viene porque la nuestra es una conversación bilingüe, pero sin demasiada consistencia. Me coge por la cintura para dirigir mis pasos y animarme a que avance. En cierto modo es como si me diera su consentimiento para que explore el parque con total libertad y confianza, para que recupere el ánimo y las fuerzas, me olvide del cansancio y de las ganas que pueda tener por regresar al piso. Entiendo que ahora mismo ninguno de los dos tiene prisa y queremos disfrutar del momento.

 De manera casi irrefrenable mis pasos se encaminan en busca del estanque, aunque para llegar a éste haya de adentrarme en el parque y sortear algunos obstáculos. Es lo que atrae mi atención curiosidad porque, en cierto modo, es algo que no me esperaba y en lo que no me fijé antes porque estaba oculto tras la vegetación y el anfiteatro, ahora me resulta lo más llamativo, aparte que Daddy me sigue sin el menor reparo. Para regresar al piso supongo que deberíamos buscar un camino que fuera en paralelo a la avenida, pero yo prefiero adentrarme un poco más en el parque, comportarme como si hubiera traído a Bowie de paseo y le fuera a permitir que explorase, aunque por la señalización que he visto en la puerta hay ciertas restricciones para la entrada de perros de manera que hubiera tenido a Bowie sujeto con la correa y provocado que éste tirase de mí, cuando no fuera éste quien se entretuviera en olisquear o hacer sus cosas. A mí Daddy no hace falta que me trate ni considere como una mascota en ningún sentido. Tan solo espero que me permita explorar porque espero que ésta sea la primera de las muchas ocasiones que vendré por aquí, dado que ya tengo localizada la entrada más próxima al piso y ahora me hago una idea de lo que me encontraré la próxima vez que venga.

Bordeamos el anfiteatro por el pasillo que hay entre la fuente y éste y nos encontramos con un camino central mucho más amplio y mejor acondicionado, lo que desentona un poco con los otros caminos de tierra, que van paralelos al muro, aparte que éste comienza junto al anfiteatro y el estanque, pero termina al fondo, no sé si al final del parque, porque debe haber una considerable distancia, aunque entiendo que la avenida que hemos dejado atrás es mucho más larga. De todas manera el efecto óptico que se consigue engaña bastante porque el parque parece bastante más grande de lo que en realidad debe ser en cualquier caso, si llega hasta la entrada al parque tendría algo más de sentido. Desde aquí hay una mejor visión del parque a ambos lados del camino. Por aquí me siento como si fuera por una gran avenida con la diferencia de que nos rodean los árboles y no los edificios, no hay riesgo de que nos atropelle ningún coche, tan solo bicicletas y algún que otro corredor que utiliza el parque como zona de entrenamiento.

Hay un estanque en mitad de la ciudad y por lo que sé el río no llega hasta aquí, por lo cual deduzco que éste será artificial. Los de la reserva de Middlesex al menos se explican por la cercanía con el Mystic River o porque recoge el agua de lluvia de la colinas, son lagos y charcas naturales, mientras que la procedencia de esta agua no está tan clara, ante lo cual supongo que no habrá peces y por cómo son las orillas me temo que tampoco es un lugar apto para el baño, una alternativa al cauce del río, que tampoco me pareció que estuviera acondicionado, al menos en la zona donde estuvimos el domingo por la tarde, ante lo cual entiendo que es más una decoración dentro del diseño del parque, pero no por ello me plantea menos interrogantes, ya que entiendo que la intención del paseo de esta tarde es que Daddy me descubra su vida, pero no le encuentro demasiado sentido al hecho de que me haya traído por aquí, salvo para que conozca un poco más la ciudad y supere mis reparos a salir sola del piso, dado que ya no me podré escudar en que no sé dónde ir.

Jess: (English) ¿Has nadado aquí alguna vez? – Le pregunto por si me cuenta algo, aunque no le entienda.

Daddy: ¿Nadar? – Me pregunta contrariado sin tener claro que me haya entendido. – No, no está permitido. – Me aclara.

Jess: (English) ¿Dónde está la piscina? ¿Dónde nadas en verano? – Le pregunto intrigada. – ¿Dónde está la playa?

Daddy: En el estanque es peligroso y no está permitido. – Me responde supone que le he preguntado por ello. – Si quieres nadar, la piscina cubierta estará abierta. – Me comenta por si le entendiera. – Te acompañaré otro día.

Jess: (English) OK. No te preocupes. – Le contesto porque de nuevo parece que el idioma se convierte en un obstáculo.

No sé dónde pasa Daddy los veranos y sospecho que quizá no ha sido tan buena idea que aplazase mi viaje hasta finales de septiembre cuando de igual modo el encuentro se hubiera producido en junio o cualquier otro día a lo largo de todo el verano. En todo caso, me alegro porque este verano me he acercado a Carson Beach en varias ocasiones. Si ya hubiera estado aquí, habría sentido que la playa se encuentra demasiado lejos y no sé si hubiera tenido valor para acercarme a la piscina. Aquí comparto el dormitorio con Daddy. Si ya me siento un poco incómoda ante la idea de que me vea en pijama o acostada en la litera. La expectativa de que me vea en traje de baño no es muy alentadora, no tengo con él tanta confianza y me hubiera pasado muy acalorada todo el verano. Si hubiese una playa cerca, al menos hubiera paseado por la orilla y mojado los pies, pero aquí no hay esa opción. Mi alivio es que hasta el próximo verano aún quedan algunos meses y tendré tiempo para que Daddy se gane mi confianza, si es que se la merece. En cuanto a la piscina de verano, me ha parecido ver una cerca del piso, en aquel extremo del parque, pero supongo que tal vez no sea allí dónde Daddy se bañe.

Daddy mira la hora en su reloj y en vista de que estoy muy parada es él quien de nuevo toma la iniciativa para que continuemos con nuestro paseo. En principio mi idea es por ir por el camino de baldosas, porque entiendo que hacia allí se encuentra el piso y no hay intención ni necesidad de que regresemos a la avenida, salvo que el parque no disponga que ninguna otra salida, lo que sería un error, aparte que, si no estoy equivocada, cuando hemos salido, hemos pasado por lo que supongo es la entrada principal, con acceso a los vehículos, por lo que habremos de dirigirnos hacia allí y con ello tendré la oportunidad de recorrer todo el parque y olvidarme durante un rato que nos encontramos en la ciudad. Me apetece disfrutar del momento para que el regreso al piso, el hecho de que me vuelva a sentir atrapada allí, no me resulte tan pesado. Lo de esta tarde será más un descanso a todo lo que he andado y que en cierto modo echaba de menos, dado que para eso Bowie era el mejor aliciente y siempre me dejaba con la sensación de que por muy lejos que fuéramos a él nunca le parecía suficiente, pero yo tampoco podía perder un día entero ni toda la mañana con esos paseos. En este caso,  que lo hiciera Daddy conmigo tampoco me importaría demasiado, porque así tendría su atención y compañía un poco más.

Daddy: ¡Eh, por ahí no! – Me frena antes de que me adelante. – Mira una cosa. – Me indica.

Jess: (Inglés ) Pero, regresamos a casa ¿verdad? – Replico contrariada.

Daddy: Sí, pero quiero que veas algo. – Me responde, aunque no tenga claro que le entienda. – Ven. – Me pide.

Me lleva por el camino de baldosas, pero hacia abajo, como si quisiera que bordeásemos el estanque y no me quedase con una primera impresión, ante lo cual espero que no estropee lo idílico de este momento porque de verdad que con la visita al parque ha sumado muchos puntos en esto de su trato con las chicas, aunque como confunda sus expectativas conmigo entiendo que tiene mucho más que perder. A su favor tiene que esta tarde hace lo posible por fomentar mi curiosidad después de un final de paseo no muy acertado, porque ha sido subir hasta allá arriba para nada, pero se compensa con esto y si, además, me descubre algo nuevo, ya será el remate de una tarde maravillosa. La verdad es que no sé qué secretos esconderá el parque ni qué puede haber de interés, aunque supongo que la misma existencia del parque, su conservación, debe tener algún motivo más allá del capricho de sus gobernantes, dado que a lo largo de la Historia y por lo que he estudiado al respecto, por todo el mundo ha habido algunos un tanto excéntricos que han pretendido dejar su impronta allí donde han gobernado y no tanto por pensar en el bienestar de los habitantes del lugar. Este parque sí me parece pensado para el disfrute de la gente.

Daddy: Cuando yo paseaba por aquí tú aún no habías nacido. – Me comenta con cierta emoción.

Jess: (Inglés ) ¿Qué? – Le pregunto porque parece que me cuenta algo importante, pero no le entiendo.

Daddy: De pequeño, antes de que tú nacieras, éste era mi camino al colegio. – Me explica, al menos eso pretende. – Vivía aquí. Ésta era mi casa.

Jess: (Inglés ) ¿Has vivido en el parque? – Replico con incredulidad porque eso me ha parecido entender. – ¿Tus padres eran tan pobres? – Le pregunto extrañada. – Ahora no me lo parecen. – Constato. – ¿Trabajaban aquí? ¿Tu padre fue jardinero? – Añado por darle otra explicación más lógica.

Daddy: Durante la época en que vivimos aquí, esto no era un parque. – Le aclaro. – La transformación de este lugar fue posterior. – Me intenta explicar.

Lo que me cuenta y lo que me parece entender no tiene mucho sentido, ¿Cómo es posible que su familia viviera aquí? ¡Esto es un parque! No tiene aspecto de que esto fuese un asentamiento de familias sin hogar, como tampoco de que hubiese edificios, como los hay entorno al parque. Seguro que se burla de mí, que me gasta una broma porque me ve demasiado seria y espera que le sonría, que le muestre que me gusta el paseo y su compañía. No me creo que después de estos días Daddy recurra a una mentira para que me vaya de su lado, ya que su sinceridad no parece que me haya convencido. Si espera que por el hecho de que su familia fuera pobre en el pasado, yo renuncie a mi futuro, se equivoca, aunque ello explicaría que no fuese a por mí a Medford e incluso que no tuviera dinero el año pasado cuando la universidad le reclamó el pago de la matrícula porque en mi cuenta no había suficiente. Yo he venido a por su cariño.

Lugar donde se ubicación de la casa
Mis primero pasos 1975

Parque de las Tres Culturas: principal zona verde en Toledo

El Parque fue inaugurado por los Reyes de España en el año 1995, y fue construido en los antiguos terrenos dedicados a la hípica de la Escuela Central de Educación. 

El Parque de las Tres Culturas de Toledo uno de los jardines urbanos más grandes de Castilla La Mancha. Destaca por ser uno de los puntos de la ciudad con mayor tránsito diario, donde multitud de toledanos disfrutan de un paseo al aire libre por sus zonas ajardinadas.

El nombre hace referencia a la esencia de la ciudad como Ciudad de la Convivencia de las tres importantes culturas: judíos, musulmanes y cristianos. Además la zona está integrada con las instalaciones deportivas de la Escuela Central de Educación Física, donde multitud de toledanos practican cada día gran variedad de actividades deportivas.

Este céntrico parque tiene un montón de cosas para que paséis una tarde guay: parques infantiles vallados, pistas deportivas, merenderos, un skate park, tableros de ajedrez… y ¡hasta un lago!

Esta zona de la ciudad con casi 10 hectáreas, está considerado como uno de los jardines urbanos más grandes de Castilla La Mancha. Además destaca por ser uno de los puntos de la ciudad con mayor tránsito diario, donde multitud de toledanos disfrutan de un paseo al aire libre por sus zonas ajardinadas.

Lago
Patos
Barrio de Palomarejo y terrenos de la Escuela Central de Educación Física 1950

Escuela Central de Educación Física en Toledo

La Escuela Central de Educación Física (ECEF) de España es el centro de formación militar del Ejército de Tierra dedicado a la enseñanza de actividades físicas y deportivas de oficiales y suboficiales del Ejército.

Fue creada con esta denominación el 29 de diciembre de 1919, como organismo autónomo del entonces Ministerio de la Guerra, iniciando cursos de Profesor de Educación Física al año siguiente. Entre 1920 y 1936 fue denominada Escuela Central de Gimnasia, recuperando su denominación original en 1939, al finalizar la Guerra Civil. Desde su apertura, la Escuela estuvo muy influida por las doctrinas y técnicas de la llamada Escuela Sueca de gimnasia, aunque paralelamente desarrolló una importante labor de difusión del deporte, tanto en el Ejército como en la vida civil, a través de numerosas publicaciones divulgativas.

Wikipedia

El 15 de diciembre de 1919, hace prácticamente un siglo, el general José Villalba Riquelme fue nombrado ministro de la Guerra. Y ese mismo día dictó a su hijo, el capitán Ricardo Villalba Rubio, la Real Orden Circular de Creación de la Escuela Central de Gimnasia de Toledo, pues es bien sabido desde su etapa como director de la Academia de Infantería el gran interés por crear un centro donde se establecieran las bases sobre las que se asienten la Educación Física del Ejército y la formación del personal que deba desarrollarla. Real Orden que se publicaría oficialmente unos días más tarde, el 29 de diciembre». (Extracto copiado del libro «La Escuela Central de Educación Física del Ejército (enseñanza, experimentación y deporte. Un enfoque fotográfico», de Luis Miguel de la Chica Olmedo.

Cita

El 17 de Septiembre de 2001. Traslado de la Escuela Central de Educación Física a los terrenos de la Academia de Infantería.

Puerta de acceso zona deportiva. Calle General Villalba. Noviembre 2008 Google Maps
Escuela de Educación Física. Vista aérea en actualidad

La Escuela Central de Educación Física se encontraba divida por la calle General Villalba. si a un lado de la calle se encontraba la zona de deportes, al otro se encontraba la zona administrativa y de residencia de los soldados

Edificio administrativo que aún se mantiene en pie
Puerta por calle Duque de Lerma. Actualidad 2012
Puerta por Duque de Lerma. Actualidad 2012
1926. Placa de reconocimiento del Excmo. Ayuntamiento de Toledo
Vista aérea actualidad Google Earth