Donde ya no crecen las flores

Introducción

Me he dado cuenta de que hemos pasado varias veces por la la plaza de Padilla, pero hasta ahora no nos hemos detenido. Pues resulta que tiene su punto de curiosidad, que, si no tiene historia, tiene la facultad de Humanidades de la Universidad de Castilla La Mancha en Toledo.

Sin embargo, algo de historia tiene porque es la plaza dedicada a los comuneros, a las revueltas contra Carlos I de España y V de Alemania, conocido como Carlos V, en el siglo XVI. Ésta es una plaza bastante céntrica de la ciudad que muchos utilizan como lugar de estacionamiento, pero, como digo, es un lugar donde se reúnen los estudiantes y en los últimos años tienen a un testigo mudo de sus conversaciones.

Este testigo silencio, por lo que parece, no ha sido alguien con demasiada fortuna, pero al que se ha querido sacar del olvido y destacarlo como uno de esos toledanos que han formado parte de la historia de este país, de la ciudad, por sus hazañas y por sus fracasos. Vencidos los Comuneros, Toledo se ganó el título de «Ciudad imperial».

Letrero de la plaza, puerta trasera del convento de San Clemente

Plaza de Padilla

Plaza dedicada a Juan de Padilla quien, junto a su mujer María de Pacheco, lideraron la revuelta de las ciudades castellanas contra Carlos V.

La plaza recibe el nombre del linaje de los Padilla quienes ocupaban con este inmueble gran parte de la plaza que, tras la derrota en la Batalla de Villalar y ejecutado el poseedor del mayorazgo, se dispuso por el alcalde de corte doctor Zumel el derribo total del inmueble, además de sembrar de sal el solar. En el siglo XVII las viviendas que quedaban se integraron en el Hospital de la Misericordia, que en 1933 fue abandonado después de tres siglos dedicado a la medicina y que posteriormente alojó a la Policía Armada. (Fuente: Historia de las Calles de Toledo)

Una plaza bastante amplia donde encontrarás la Facultad de Humanidades y el centro cultural San Clemente.

El convento de San Clemente ya lo hemos visitado (A falta de pan, mazapán) porque como tal tiene algunas curiosidades, como la creencia de que aquí fue el origen del mazapán de Toledo o el hecho de que en su portada (Calle San Clemente) se encuentre la firma de Gustavo Adolfo Bécquer

Convento de San Clemente, obrador de mazapán
Venta de mazapan
Centro cultural San Clemente anexo al covento
Residencia del colegio Gregorio Marañón

Si hay en Toledo un lugar que nos hable de la Guerra de las Comunidades, éste es de la Plaza de Padilla, surgida en gran parte por la demolición punitiva del palacio de Juan de Padilla y su mujer, María Pacheco.

A comienzos del siglo XVI la plaza limitaba al Norte con la fachada principal de los Padilla, cuyo edificio ocupaba más de la mitad de la actual plaza, y al Este por la casa accesoria de los Lasso de la Vega, que aún deja ver la antigua portada, convertida hoy en fachada de la Facultad de Humanidades. En su interior subsiste un bello patio encolumnado que constituye un espacio garcilasiano privilegiado en el que, con un poco de imaginación, casi podemos sentir la presencia del poeta. 

Seguramente lo más conocido y destacado de esta plaza toledana es su historia, pues la misma ocupa el lugar en el que se ubicaban las casas de la famosa familia comunera. La demolición de las mismas, ordenada por Carlos V para borrar de la memoria de los toledanos cuanto tuviera que ver con los “rebeldes” comuneros, dio lugar  a este espacio abierto que, en contra de lo que es frecuente en el Toledo histórico, tiene hoy una forma bastante regular y homogénea, dando lugar (casi) a un rectángulo perfecto. Por lo demás, de la misma plaza de Juan de Padilla, siguiendo con los mismos recuerdos históricos, sale la calle de María de Pacheco, dedicada a la esposa del famoso comunero toledano, que tras la ejecución de éste en Villalar continuó dirigiendo las revueltas en Toledo durante meses, con el apoyo de algunos leales. Y por seguir con la historia, también en esta plaza residió (y nació) Garcilaso de la Vega. Para ser más exactos, la casa del poeta estaba en la estrecha calle que hoy lleva su nombre y que desciende bruscamente desde la misma plaza.  Por cierto que, como  es sabido, los restos  del autor de las “Églogas” (en las que el “cristalino Tajo” se nos antoja tan diferente al río que hoy pasa por nuestra ciudad…) reposan hoy en un lugar muy próximo, como es la iglesia de San Pedro Mártir.

Un lugar, por tanto, cargado de historia, que nos remite al Renacimiento, tanto en el aspecto literario, como en el relativo a los hechos vinculados a las comunidades de Castilla y ya aludidos, previos al momento en el que Toledo se ganó su título de “ciudad imperial”, cuando el emperador nacido en Gante ubicó su Corte en la ciudad del Tajo. Hoy es una tranquila y agradable plaza, en la que se ubican también algunos recintos universitarios (como la Facultad de Humanidades, que es un edificio realmente interesante y muy bien rehabilitado, o la residencia “Gregorio Marañón”), y en la que quedan residencias notables y de interés. Los coches compiten por ocupar su espacio, con los bancos para sentarse, muchas veces vacíos, y con los estudiantes que por allí transitan. Para la mayoría es seguramente un lugar de paso, bien de ingreso a zonas más céntricas a través de la calle Esteban Illán, bien de salida hacia las escaleras mecánicas, o de comunicación hacia lugares más próximos y bien interesantes como la iglesia de santa Eulalia, el convento de Santo Domingo el Antiguo, o la iglesia de Santa Leocadia.

Plaza poco conocida y casi olvidada a la que se llega para comprar mazapán del convento de San Clemente, lugar que presume de su creación allá por el 1212. Solitario, con un halo de nostalgia y olvido, casi parece sacada de el escrito de un poema.

Un rincón con historia. Dice la leyenda que en el lugar es imposible que crezca ninguna planta ya que cuando fueron detenidos y apresados los comuneros, se echó sal para que no creciera nada como castigo.

En 1860, el periódico La Iberia se hacía eco del interés del Ayuntamiento de Toledo en adquirir el precioso cuadro titulado «Los Comuneros de Castilla en el patíbulo» de Antonio Gisbert Pérez. La «maldición» siguió su curso y el cuadro no fue adquirido. Hoy puede admirarse en el Congreso de los Diputados:

En 1926 la Real Academia de Bellas Artes crea una comisión para erigir un monumento a Padilla. Lideraban la iniciativa los señores Aragonés y San Román. De nuevo, todo volvió a fracasar y nada se volvió a saber de esta iniciativa.

Noticia de la creación de una comisión por la petición de un monumento a Juan de Padilla en Toledo. Diario ABC,5 de enero de 1926
Nota de prensa

En 1930 Vicente Mena Pérez lamentaba de nuevo la ausencia de un monumento al líder castellano en Toledo:

Poema

A finales del siglo XX se excavó la plaza para estudiar la viabilidad de la creación de un aparcamiento. Al parecer se encontraron los cimientos de la casa del héroe comunero. De nuevo se perdió esta oportunidad para homenajear a Padilla:

Afortunadamente, desde el 15 de marzo de 2015 la ciudad cuenta por fin con su anhelada estatua dedicada a Juan de Padilla, realizada en bronce por Julio Martín de Vidales y financiada por la Fundación Soliss.

Plaza de Padilla en la actualidad
Monumento a Padilla

Facultad de Humanidades

En el interior del inmueble, totalmente restaurado por la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha, se alza un espléndido claustro de trazas modernas, con ocho columnas de granito soportando arcos entre ellas, acristalado, en planta superior también dispuestas otras ocho columnas de menor tamaño, siendo algunas modernas.

La Universidad de Castilla-La Mancha es la actual propietaria de lo que quedaba del antiguo Hospital quien lo ha convertido en la Facultad de Humanidades, que inició y continua su labor docente e investigadora desde el curso 1997-98. (Textos: Antonio García Ramírez)

En este mismo palacio tuvo lugar la histórica y ejemplar leyenda:

Favor con favor se paga “Un pequeño grupo de soldados vigilaban en uno de estos puestos cuando uno de ellos, se fijó en una mujer de aparente avanzada edad cubierta por completo, incluido su rostro, con un pañuelo y acompañada por un niño. La mujer había mirado a la cara al soldado y éste, sin apenas tiempo para reaccionar, había exhalado una exclamación de sorpresa que alertó a sus compañeros.

¿Qué sucede? Preguntaron los soldados.

Nada, amigos, tan sólo un dolor de unas viejas heridas que recibí en Valladolid…

Un médico me dijo que el vino blanco es el mejor remedio para estos dolores, acompañadme pues a por el remedio…

Así los soldados abandonaron momentáneamente su guardia, dispuestos a brindar para evitar los dolores de su compañero. Aquel soldado, que tan hábilmente había retirado la vigilancia del puesto, era aquel joven caballero a quien Padilla salvó la vida una vez en Valladolid, que había reconocido a la viuda del comunero disfrazada de aldeana y evadiéndose de Toledo. El soldado imperial recompensaba así las atenciones del comunero ya fallecido, y pagaba una deuda de vida a la memoria del ilustre toledano».

Centro Cultural San Clemente

El Centro forma parte del Imperial Monasterio de San Clemente, construido en el siglo XII. Cuenta con dos patios  y dos pisos superpuestos, con arcos de medio punto y arquitrabes en la parte alta. Los soportes son columnas de piedra talladas. Se realizaron diversas modificaciones en el siglo XVI, destaca la portada plateresca del arquitecto Alonso de Covarrubias que sirve de entrada al recinto.​

El Centro Cultural San Clemente dependiente de la Diputación Provincial de Toledo está ubicado en la Plaza de Padilla, en pleno casco histórico de la ciudad de Toledo, y forma parte del Imperial Monasterio de San Clemente. Tanto el Convento como el Centro Cultural están situados en la parte más elevada de Toledo. Esa ubicación del Convento de San Clemente ya la describía así en el siglo XV el Canónigo Salazar de Mendoza: «se encuentra entre las parroquias de Sta. Leocadia y de San Román, las dos parroquias más antiguas de Toledo». Convento cisterciense de monjas bernardas es uno de los conventos principales de Toledo, tanto por su belleza artística como por sus grandes dimensiones. El ya citado Salazar de Mendoza, en información enviada a Yepes para incluir al Monasterio en la Crónica General de la Orden, dice «que se compone de 7 patios y claustros entre grandes y pequeños. Con dos claustros de muy costosa cantería». Actualmente está formado por tres claustros: dos de ellos mudéjares-renacentistas, obra del arquitecto Nicolás de Vergara el Mozo destacando el «Claustro de las Provincias.

Como elementos organizadores del conjunto aparecen dos patios. El principal es de enormes dimensiones y se puede considerar como el verdadero corazón del convento. Consta de dos pisos superpuestos, con arcos de medio punto y en la parte alta arquitrabes. Los soportes son columnas de piedra talladas. El segundo patio es más sencillo. El piso de abajo tiene arcos de medio punto y el superior arquitrabado con columnas de piedra y muros de ladrillo.

Sala de Exposiciones

Pero lo que destaca sobre todo es la enorme belleza de la portada plateresca. En el siglo XII ya existía este convento pero en el siglo XVI se realizan diversas modificaciones. El arquitecto Alonso de Covarrubias lleva a cabo diversos cambios y entre otros realiza la bella portada.

En la actualidad, tras las rehabilitaciones realizadas, en una parte importante del Convento de San Clemente está instalado el Centro Cultural, en el que se encuentra la Biblioteca, la Unidad de Restauración y el Centro de Exposiciones de la Diputación Provincial de Toledo…

Este Centro alberga en sus salas habitualmente exposiciones de las obras de artistas nacidos o residentes en nuestra provincia, aunque también participan en esas exposiciones, menos frecuentemente, otros autores. Unas veces se trata de artistas ya consagrados y otras de jóvenes que inician su trayectoria artística y tienen así la oportunidad de acercar su obra a los toledanos y a muchos visitantes que la ciudad recibe.

Web de referencia

Toledo Olvidado.- Plaza de Padilla

Plazas de Toledo. Padilla

patios de Toledo. Facultad de Humanidades

Centro Cultural San Clemente

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