Cerrados para siempre

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Introducción

Ya he hecho mención al tema de los adarves que hay en Toledo, pero, como esta ciudad está llena de rincones curiosos y no me quiero repetir, he salido en busca de más; de una excusa para destacar alguna de sus calles por algo más que el hecho de estar y ser Toledo. Como siempre puede decirse que me han dado ganas de perderme por sus calles, de ser como ese turista despistado que llevado por la curiosidad se mete por cualquier bocacalle ¡Y vete tú a saber dónde acaba!

En todo caso, me he dado cuenta que ya os he llevado a algunos sitios y con este volver sobre mis pasos me he encontrado con alguno de estos adarves cuya existencia desconocía y sobre alguno mencionado con anterioridad he conseguido algo más de información.

Si os apetece perderos por Toledo, ya sabéis que los adarves os están esperando. Yo tan solo menciono algunos, pero, de seguro, que hay más, tan solo hay que salir a buscarlos.

Uno al que no hago mención en esta entrada: El adarve de las Gaitanas

Adarve

El término «adarve» se aplica al paso de ronda que recorre la parte almenada de las murallas previsto para apostar soldados en tareas defensivas.

En el urbanismo medieval hispanomusulmán también aparece para denominar a las estrechas calles sin salida que los propios vecinos cerraban con alguna puerta como medida de protección colectiva.

Adarves en Toledo

En Toledo es fácil hallar ambos tipos de adarves, si bien, en los párrafos siguientes, solamente aludiremos a los modelos que combinaban la función militar y el ser un nexo de unión de la red viaria con el perímetro defensivo de la población. Este tipo de calle aún se percibe en la línea fortificada que discurre desde el puente de Alcántara hasta la Judería . Durante siglos, estas travesías -más o menos amplias en anchura y longitud-, estaban encajadas entre manzanas de casas y eran de libre tránsito. Sin embargo, con el paso del tiempo, varios de aquellos adarves, de vital importancia para llegar a los muros de la ciudad, se integrarían «silenciosamente» en las propiedades vecinas y, en consecuencia, morían como vía pública.

Esta evolución se había iniciado en la Baja Edad Media, a medida que mermaban los temores de luchas y cercos. Los valiosos solares ubicados ante las murallas pasarían a manos de la nobleza para alzar en ellos sus palacios que, a partir del XVII, abandonarían al seguir a la Corte, ya asentada en Madrid. Esto acarrearía la cesión o venta de aquellos bienes a potentes órdenes religiosas que erigirían grandes clausuras asomadas a la Antequeruela o la Vega Baja. A modo de ejemplo citemos el beaterio de las bernardas recoletas, alzado en 1605, donde hoy está el colegio de la Medalla Milagrosa; la casa de los carmelitas descalzos, en 1643, sobre anteriores bienes nobiliarios; el auge de las monjas de Santo Domingo el Real en el arrabal de la Granja; el convento masculino de la Merced (muy ampliado en el XVI) cuyo solar ocuparía la Diputación en 1884; el hospital del Nuncio, erigido por el cardenal Lorenzana en el XVIII sobre un palacio de los Silva y, más bajo, la clausura de las carmelitas descalzas (1607-1640), aprovechando la inconclusa mansión renacentista de don Fernando de la Cerda.

El primero elegido es el que nace en la plaza de la Concepción y concluye en la muralla que se asoma a la calle de Gerardo Lobo que, en época romana, fue el paso de una calzada. Dicha plaza, en época islámica, era un espacio integrado en el Alficén, o zona palatina de la ciudad. En el siglo XIII aquí se fecha la creación de un convento de frailes franciscanos que, tras su marcha, a partir de 1500, ocuparía una comunidad de monjas, también franciscanas. Tras la entrada a la portería conventual, a cielo abierto, se percibe el recuerdo de un antiguo adarve que parece un alargado patio que reunía la vivienda del demandadero. A la izquierda, están el muro y los contrafuertes que sustentan el hospital de Santa Cruz, mientras que, en el lado derecho, se organizan todas las dependencias de este interesante monasterio con su torre mudéjar, un recoleto claustro de dos plantas y las singulares capillas de Santa Catalina y de San Jerónimo.

Adarve situado entre la plaza de las Concepcionistas y la muralla asomada a la calle Gerardo Lobo. FOTOS Google EARTH y Rafael del CERRO.

Adarve en la calle Núñez de Arce

Un adarve público, ya perdido, es el que daba acceso desde la calle de Núñez de Arce, bajo un estrecho y corto cobertizo (que se llamó de las Bernardas), hasta la puerta de Alarcones, el mirador existente sobre un torreón semicircular, las casas próximas al ábside del Cristo de la Luz y la puerta del Sol. La angosta entrada quedó cegada el tránsito vecinal en 1864, abriéndose, en su lugar, una nueva vía pública desde el callejón de San José que así se mantiene. Aún, en el exterior del actual colegio Medalla Milagrosa, queda la leve huella del viejo cobertizo clausurado. En el interior se atisban los restos del mismo y su comunicación -muy trasformada- con la puerta de Alarcones sobre la calle de Carretas. Aquel olvidado paso permitía pues acudir fácilmente desde los alrededores de San Nicolás a las murallas para otear los arrabales y el estratégico vado del Tajo.

ABC Toledo

Antiguo Cobertizo de las Bernardas en la calle de Núñez de Arce, coincidente con la ventana inferior, cerrado en 1864.
Colegio de la Milagrosa
Estancia superior de la puerta de Alarcones cuyo acceso provenía desde el cobertizo de las Bernardas. FOTO Rafael del CERRO.

El tercer adarve elegido se halla entre los conventos de los padres carmelitas y de las monjas clarisas, citado alguna vez como callejón del Muro Azor. Su entrada está frente al cobertizo de Santa Clara para salir luego a una amplia explanada que discurre paralela a la antigua defensa que domina la cuesta del Cristo de la Luz. Allí se comprueba perfectamente el valor estratégico de un espacio defensivo que, frente a otros, ha permanecido sin edificarse del todo, aunque, desde el siglo XVII, dicho adarve quedó integrado en el convento de los padres carmelitas. Recordemos que, tras la desamortización de 1836, aquí se alojó, durante medio siglo, el Seminario mayor para volver, de nuevo, a manos de los religiosos ya regresados. Hoy, el inicio de aquel adarve cerrado al público hacia 1869, es un portón habilitado para el paso reservado al ajardinado mirador interior que ofrece vistas sobre la Virgen de la Estrella, Santiago del Arrabal, la puerta de Bisagra, Tavera y la fachada norte de Toledo . Una panorámica que fue captada por el fotógrafo toledano Alfonso Begue (1834-1865) en una de sus excelentes vistas estereoscópicas.

Interior del adarve inmediato al convento de los carmelitas, cerrado en 1869. FOTO Rafael del CERRO.
Antiguo espacio defensivo sobre la muralla medieval del convento de los padres carmelitas. FOTO Rafael del CERRO
Vista del barrio del Arrabal y Bisagra desde el adarve de los padres carmelitas en una foto de Alfonso Begue (ca. 1865). ARCHIVO MUNICIPAL DE TOLEDO. Colección LUIS ALBA.

Contiguo al anterior adarve es el existente junto al cobertizo de Santo Domingo el Real . Su acceso pasa inadvertido, pues coincide con la entrada al convento de las Comendadoras de Santiago. Tras ella hay un largo patio escalonado que baja a la capilla, colindante con la vieja muralla. Ciertos documentos indican que este perdido adarve tuvo un ensanche en su tramo final que sería edificado en varias épocas recreciendo así la verticalidad de los muros que miraban a la Vega Baja. A la derecha del patio queda un paredón que se corresponde con el monasterio de Santa Clara que, en el siglo XV, llegaba hasta aquí mismo. La comunidad santiaguista ocupa pues el costado izquierdo del adarve, alrededor del patio de la Mona, obra renacentista que se asigna a Diego de Alcántara. Todo este conjunto, hasta 1935, formaba parte del gran cenobio de Santo Domingo el Real, pues aquel año, las comendadoras lo compraron, tras vender al Banco de España su primitiva casa conventual de Santa Fe, junto al paseo del Miradero, donde estuvieron los palacios del Toledo islámico hasta el siglo XI.

Conventos de las Comendadoras de Santiago y de Santo Domingo el Real en los antiguos solares medievales inmediatos a las murallas FOTO Rafael del CERRO.

Descubren un «adarve» medieval «fosilizado» junto al Ayuntamiento (Toledo) 15/05/2016

No ocurre todos los días, pero en ocasiones es suficiente con raspar la superficie de Toledo para encontrar algún resto de importancia. De esta forma, la Asistencia Técnica del Ayuntamiento para la arqueología de obra menor, que en su día descubrió enterrada la muralla de cuatro metros de altura enterrada entre San Juan de los Reyes, acaba de sacar a la luz un antiguo adarve (en la acepción toledana del término) situado junto al Ayuntamiento, en la calle de la Ciudad, que parece que unió esta con la calle San Marcos hasta el callejón de Córdoba, y que podría ser parte del trazado romano que marcan algunas hipótesis.

El descubrimiento se ha realizado en la pequeña plazoleta que existe en la confluencia del pasadizo de Balaguer y el camino del Salvador en la calle de la Ciudad, justo detrás del Ayuntamiento. En la zona existió en su día una fábrica de espadas y hoy sobreviven dos bares y una tienda de artesanía. Se trata de una enorme manzana, que en estos momentos hay que rodear por plaza de Pelota para pasar de las calles de la Ciudad a San Marcos, por lo que parece lógico que en su día hubiera alguna forma de atravesarlo.

Restos encontrados. La puerta encontrada sería, por lo tanto, el acceso desde el adarve hasta el inmueble. Se trata de una estructura de un arco de medio punto de bastantes dimensiones que no deja lugar a dudas a que allí tenía que haber una zona de paso. La base del mismo, señala Gómez Laguna, es islámico con casi toda seguridad. Aunque se tuvo que renovar en época posterior. Algunos de los muros parecen provenir de los siglos XIII o XIV. Después, el vano de la puerta está tapiado con ladrillo de hueco doble de hará unos cuarenta años. Es decir, que la puerta ha estado vista hasta hace cincuenta o sesenta años.

Además de esta puerta de acceso, los trabajos también han descubierto de una arquería, ya interior, que comunicaría el antiguo inmueble con el patio de la casa. Pero, señala Gómez Laguna, la casa ha tenido bastantes reformas a lo largo del siglo XX, lo que quizás impida encontrar más restos. Hay muchos muros ya de tabiquería de hueco doble y cemento. El forjado de madera ha estado desmontado y reutilizado, de forma que existe una serie de viguetas que en su momento se utilizaron en un forjado decorado de cierta importancia, que ahora están fuera de sitio, en el forjado actual. En definitiva, todo el inmueble está bastante alterado, e incluso junto a la puerta, el mismo muro ya es de ladrillo de hueco doble.

Adarves del callejón del Locum

Callejón del Locum, junto a la catedral
Entrada al callejón del Locum

Un callejón cerrado con puerta, adarve a la antigua usanza, estrecho pasillo que parece fosilizado y anclado a tiempos pretéritos, tobogán profundo de desigual empedrado, espacio de silencio entre moles edificadas que parecen volcarse para recuperar el espacio perdido entre medianeras. Toledo nos regala cada cierto tiempo pequeñas joyas, nos recuerda con ello que no la conocemos del todo. Siempre habrá una nueva hoja que rellenar en nuestro libro de notas.

Primero adarve

Es el más singular de ellos y el de mayor longitud. Es de titularidad municipal, como se puede contemplar en los planos catastrales de la ciudad, habiéndose controlado y negado su uso privado a los vecinos. Tiene un pequeño portón que protege su acceso, presenta una acusada pendiente y en tiempos debió estar comunicado con la Plaza de San Justo, como se refleja en el Plano de Toledo realizado por Alfonso Bacheti Brun, obtenido del dibujado por El Greco en su óleo Vista y plano de Toledo hacia 1610. Actualmente tres edificios o fincas catastrales vierten aguas o abren luces a él y sólo dos de ellos tienen puertas secundarias de salida al mismo (una tabicada). 

En su parte más estrecha la anchura es de solo 80 cm. . Presenta un gran sumidero en su parte final para recoger las aguas de lluvia y el saneamiento de los edificios mencionados, el alcantarillado se pierde en servidumbre bajo la casa del fondo del adarve al estar el mismo a contra pendiente. Entre las actuaciones de futuro estudiadas por el Consorcio se encuentra la rehabilitación y puesta en valor para visita pública de este adarve.

Segundo adarve

El segundo adarve se encuentra en esta misma acera bajando por el Locum, a la altura del nº 12. Es de titularidad privada y sus paramentos los conforman cuatro edificios. Presenta portón que cierra su acceso, solado de canto rodado y trabajadas losas de granito, una higuera silvestre y un pequeño lavadero al fondo, que en el pasado, cuentan los vecinos más antiguos, era público. 

Adarve callejón del Locum 12
Callejón del adarve callejón del Locum 12

Adarve Plaza de Abdón de Paz-Callejón del Locum.

El tercer adarve se encuentra en la acera de los impares, bajando por el Locum, pasado el nº 9. Es el de menor longitud, no presenta portón de cierre, ni restos de haberlo tenido, y es de titularidad municipal, en él se abren las puertas de los edificios numerados con el nº 7 y 5 del Locum. Tres edificios conforman su traza, uno de ellos con un estrecho espolón.

Adarve Callejón del Locum 9

Tiene como carácter distintivo la existencia de un pequeño cobertizo que cubre su entrada en codo. Presenta solado de granito en baldosas desiguales y una anchura mínima de 1 m. en su parte más angosta. Hace unos años el Consorcio colaboró en la rehabilitación integral del nº 7 de esta calle

sAdarve del Callejon del Locum, Mayo 2022. Google Maps

ABC Toledo

ABC Toledo 28/03/2017

Arqueología medieval 15/5/2016

La tribuna de Toledo Adarve junto al ayuntamiento

consorcio de toledo. 14/03/2013 callejon del Locum

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