Calle arriba y calle abajo

Lista de lo visitado hasta ahora: (ver lista en página aparte)

Introducción

La calle de Santo Tomé, como ya he comentado en anteriores entradas, por las ocasiones en que nos hemos acercado hasta aquí, hay que recorrerla de arriba a abajo, porque cualquier rincón es bueno para detenerse y entretenerse, ya sea por un interés turístico, por visitar monumentos o por llenar la barriga y darse un merecido homenaje a base de mazapán de Toledo, sentarse en alguna de las terrazas a tomarse un café o un refresco con los amigos para hacer una parada en el camino.

En esta ocasión, si hemos salido de la iglesia de Santo Tomé, iremos primer hacia la derecha, para visitar el busto de Gregorio Marañón, que no es que se haya parado ahí para confundirse entre las mesas, aunque tal vez quede un poco escondido. Pero ya sabemos la importancia y relevancia que tan ilustre personaje ha tenido para la ciudad ¿Qué hará ahí su busto? ¿Nos acercamos a preguntarle?

Después de esta charla con Don Gregorio, nos dirigiremos hacia el otro extremo de la calle, para hacerles una visita a las monjas, al menos a la iglesia y como si de una visita turística se tratase, habrá tiempo para que quien lo desee, se quede con ganas de llevarse algún que otro dulce.

Calle arriba: Busto de Gregorio Marañón

El visitante atento, puede distinguir en este pequeño espacio de Santo Tomé un busto de Marañón de otro toledano adoptivo ilustre, Victorio Macho. Y al fondo, una placa de cerámica en la que se le dedica la plaza.

Placa de cerámica dedicatoria
antiguo colegio universitario de San Bernardino

Frente a la fachada del antiguo colegio universitario de San Bernardino, en la calle de Santo Tomé en Toledo, se levanta un busto en bronce del doctor Marañón. Es obra del escultor Victorio Macho.

Busto de Gregorio Marañón

En pleno corazón de la judería, se encuentra la plaza dedicada al médico, historiador y humanista liberal, Gregorio Marañón y Posadillo, una de las personalidades más influyentes de su época. De la mano de Pérez Galdós conoce Toledo y descubre el Cigarral de Menores, que en 1921 lo adquiere y restaura. 

En la paz del Cigarral de Menores (El cigarral de D. Gregorio.) transcurrieron sus mejores horas, escribió una gran parte de sus libros y convocó a las más prestigiosas personalidades de la ciencia, la literatura, el arte y la política de su tiempo. Durante la guerra civil, Marañón tuvo que exiliarse en París, y el Cigarral fue bombardeado y saqueado. Su hija Carmen y su marido Alejandro Fernández de Araoz lo restauraron para que a su regreso del exilio, en 1942, Marañón lo encontrara completamente rehecho. 

En marzo de 1969, el busto de Marañón fue trasladado a su emplazamiento actual de la calle de Santo Tomé, donde hoy, desde su atalaya de granito, pugna por hacerse visible en la barahúnda de sombrillas, affiches y otros estridentes enseres que la explotación comercial del entorno provoca. A sus espaldas, en la fachada del antiguo colegio universitario otra placa recuerda que en 1987, en tiempos del alcalde Sánchez Garrido, Toledo conmemoró el centenario del nacimiento del universal doctor.

Escultura de San Bernardino en el patio del antiguo colegio.
En el siglo XIX estaba dispuesta en una hornacina sobre la puerta de la calle. FOTO RAFAEL DEL CERRO.

Calle abajo: Convento de San Antonio de Padua

Calle de Santo Tomé hasta la calle del Ángel (2019)
Callejón de los naranjos, frente al Convento de San Antonio (2008)
Calle del Ángel. Fachada del Convento

Convento de San Antonio de Padua

El convento de San Antonio de Padua de Toledo fue en origen un beaterio de mujeres fundado en 1514.

Fachada a la calle Santo Tomé. 
Calle de Santo Tome desde el interior del patio
Portada del patio

Antes de la portada del convento, hay una realizada en ladrillo, con arco de medio punto15 y pilastras, por la que accedemos a la Iglesia, edificada a finales del XVI y principios del XVII. Atravesamos un pequeño atrio y veremos la única nave de que consta el templo, con un gran coro a los pies. El centro está cubierto con una cúpula sobre pechinas, mientras que el resto lo hace con bóvedas de medio cañón con lunetos. Cabe mencionar que en las capillas de los lados están los sepulcros de sus fundadores.

cartel de la venta de dulces Junio 2018
Detalle de la tienda
Ventana situada en la parte superior de la entrada al convento. Se trata de uno de los elementos arquitectónicos que aún se conservan del antiguo palacio medieval. Se compone de un doble vano (geminado), dividido por un fino mainel, decorado en su parte superior con tracería gótica y las clásicas bolas. 
Figura de San Antonio de Padua, situado encima de la puerta de entrada al cenobio

En 1525, las beatas compran el palacio o casona del regidor comunero Hernando de Ávalos, que había sido confiscada por orden de Carlos V. Este palacio de Ávalos será el núcleo de este convento.

Cuando las religiosas se trasladan al palacio, éste sufre una serie de transformaciones para su adaptación conventual, además de añadírsele algunas casas vecinas para su ampliación. Del palacio original ha llegado a nuestros días su portada gótico-mudéjar del siglo XV. También del XV es el Patio de los Naranjos, del que destacan sus galerías cubiertas con alfarjes decorados con pinturas, así como la Sala Capitular, con una hermosa solería de azulejos y cubierta con un alfarje. En el siglo XVI, se construye el segundo patio, conocido como Patio del Cementerio. Merece la pena destacar que, en el interior del convento, casi todo lo que se puede encontrar fue donado por otras congregaciones tras la quema que sufrió durante la Guerra de la Independencia (1808-1814).

El aspecto de yuxtaposición, sin un riguroso criterio ordenador, es apreciable en las dependencias conventuales. Destaca entre estas dependencias el denominado patio de Los Naranjos que data de 1480. Se trata de un espacio cuadrangular, de estructuras adinteladas, cuyos soportes fundamentales son pilares ochavados semejantes a los del Palacio de Fuensalida. Su galerías presentan cubiertas de madera, mediante alfarjes con decoración vegetal pintada, y cuentan con algunas yeserías decorativas gótico-mudéjares.

La portada conventual parece ser también, resto del antiguo palacio de Ávalos, ejemplo del gótico civil toledano.

Exteriormente todo el conjunto conventual tiene paramentos con aparejo mixto de ladrillo y mampostería.

El convento cuenta con otro patio, el conocido como del Cementerio, que parece obra de principios del siglo XVI, formado por tres pisos adintelados, el interior con soportes de piedra y los restantes con pies derechos de madera. La sala capitular, con un alfarje como cubierta, es fechable hacia finales del siglo XV.

Patio
Detalle de la parte superior de la puerta de entrada a la iglesia con la imagen del santo titular del convento.

La iglesia presenta trazas atribuidas a Juan Bautista Monegro, realizadas en 1594. La construcción del templo fue desarrollada por Andrés García de Adías y continuadas a su muerte por Juan Martínez de Encabo. Es de planta rectangular, de una sola nave, dividida en cuatro tramos, y cuenta con amplio crucero de escaso desarrollo lateral, presbiterio de testero plano, poco profundo y tres capillas-hornacinas, por cada lado. Presenta un amplio coro a los pies del templo. Sobre el tramo central del crucero se levanta una gran cúpula, fajeada sobre pechinas, sin tambor y ciega. El resto de las bóvedas son medios cañones con lunetos.

Cúpula que cubre el crucero de la iglesia.
Se encuentra apoyada sobre pechinas, conteniendo en el interior de las mismas a los cuatro evangelistas. 
Imagen de San Antonio de Padua

Web de referencia

ABC Toledo

cultura.castillalamancha.es convento de San Antonio de Padua

tripadvisor.es convento de San Antonio de Padua