Sábado, 14 de marzo 2020

SILENCIO EN TUS LABIOS

Introducción

Se admiten sugerencias aparte de eso de «Yo que tú lo dejaba como está»

En la última entrada referente a la novela «Silencio en tus Labios» os comentaba la posibilidad de actualizarla, en el sentido de ser una historia que por su cronología y cuanto acontece resulta poco creíble, porque no soy adivino, aunque escribiera la novela hace más de veinte años, antes de cuando se supone sucede y entonces eso del Covid ni se mencionaba, al menos yo era de los que no tenía le mejor conocimiento a respecto, tampoco es que me esmerase demasiado en imaginarme como sería la vida, aunque sí pretendiera incluir algún que otro avance tecnológico, pero nada significativo, alusivo a la domótica, pero ni tablet ni teléfonos móviles llenos de Apps y redes sociales tan avanzadas como están en la actualidad. todo eso se incluye o menciona en la novela «Esperando a mi Daddy», porque la escribí sobre el presente y con alusiones al pasado.

El caso es que en la novela «Silencio en tus labios», lo más significativo de ese novelado sábado 14 de marzo, en esas fechas, porque tampoco es que me explayase a escribir día por día con todos los narradores ni con todo lo que les sucedía, es el hecho de que Kris, la hija mayor, ya tiene catorce años y consigue convencer a su padre, a Manuel, para que en vez de mandarla a casa de los abuelos, porque ese fin de semana éste se tiene que ausentar, ella se quede sola en el piso.

La mejor manera de no alargar mucho los relatos es dejando que los narradores protagonistas tengan un diario, lo que en su momento y para el caso de esta adolescente me pareció una buena alternativa, para esas ocasiones en que se aburre o tan solo quiere escribir sobre sus pensamientos. En este caso, es la manera de sentirse un poco más acompañada y quizá reconocer que no es tan valiente ni osada como pretende, que eso de hacerse «mayor» no es tan sencillo como le parece:

Kris

Sábado, 14 de marzo

Cuarto día sin papá. Tercera noche sola.

8:00. Querido diario:

He batido mi marca. A partir de aquí ya puedo decirse que tengo que demostrar que soy una chica mayor y responsable, que puedo soportar esta situación sin acobardarme. Lo cual me parece en principio una misión fácil, pero no exenta de momento de debilidad. Se me amontonas en la cabeza todos los miedos. Todo lo que podría pasarme y sin tener a nadie a quien recurrir. Como tenga algún problema voy a tener que pedir ayuda y esperar a que vengan a socorrerme. Si papá estuviera aquí eso no sucedería porque él acude incluso antes de que le llame, antes de que pueda pensar que se retrasa.

Llevo más de setenta y dos horas sin ver a papá, sin que nadie haya tenido que venir a cuidar de mí ni a preguntarme cómo estoy. Mi primer pensamiento, aunque suene a cobardía es: “¡Papá, vuelve pronto!”. De cara a los demás tendré que ser un poco más valiente, optimista, y decir: “Estoy estupendamente”. Mentira cochina, pero, como sea demasiado sincera, la próxima vez me veo en casa de los abuelos y allí no voy a poder disfrutar de la libertad que tengo ahora. Mejor ser optimista y no dejar que me asusten mis miedos. No tiene por qué pasarme nada malo.

(…)

Esta tarde voy a salir con las amigas. Papá me ha dado permiso y, como siempre, tendré que llamarle cuando vuelva al piso, para que esté tranquilo y sepa que no me ha pasado nada y que cumplo con sus normas, de hecho aunque no tuviera obligación de llamarle lo haría. Escuchar su voz es lo único que me relaja. Es como si no estuviera tan lejos. Aunque nuestras conversaciones telefónicas siempre me resultan un tanto frías, en realidad, quisiera poder hablar con él directamente, verle la cara, sentir su presencia y que me presta toda la atención que necesito en ese momento. Por teléfono me preocupa no saber qué es lo que él puede estar haciendo.

Diario de Kris
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Sandra

La otra narradora de este día es Sandra, la hija adoptada en esas fechas y que esta etapa de la novela hace las veces de espía, debido al estado de salud y las circunstancias en que se que se encuentra Ana. Es la única que se puede acercar a controlar, porque ya es una chica de diecinueve años que disfruta de una mayor autonomía en ese sentido, aunque esto de «vivir sola» en su caso sea más una imposición, más que una petición suya. Ha de estudiar, trabajar y no dejarse limitar por los problemas de salud de Ana.

En este caso, en apenas un párrafo ubica y sitúa a todos los personajes principales, aunque como tal tan solo tiene trato y relación con Ana, a madre, y Marta, la hija pequeña, quien en estas fechas, si no está en casa de los abuelos, está en casa de su tía, para que pueda ir al colegio con normalidad

23:40. Calle.

La preocupación de Ana por el bienestar de Kris me parece comprensible. ¡pero no tanto que recurra a mí por no ser ella quien dé la cara! Sin embargo, en estas circunstancias me temo que no me queda otro remedio que resignarme. Debo tomarme la molestia de acercarme hasta aquí y asegurarme que ésta se encuentra bien, a pesar de la larga ausencia de nuestro padre, o tener que aguantar los nervios de la incontrolable Marta, que de nuevo pasa el fin de semana conmigo. Supongo que de no encontrarse Ana en el piso yo no me tendría que molestar por ninguna de las dos como una imposición.

Relato de Sandra

Ana

Ana es la única que en cuanto al desarrollo de los acontecimientos es la única cuya vida novelada no requeriría grandes cambios, salvo cuando interactúa con los demás personajes, porque es la única que ha de mantenerse tranquila, en reposo, cuando no nos da algún que otro susto porque la han de llevar al hospital, de donde en determinado momento llegan malas noticias para todos.

Marta

¿Con quién habría de pasar Marta los meses del estado de alarma? El 14 marzo de 2020, según la cronología de la novela aún no tiene los diez años y es una niña rebelde que adora a su madre por encima de todo, que espera que lleguen los fines de semana para que le lleven a verla, si es que ésta no viene a verla a ella y aprovechan para pasar unos días con Sandra.

En esta ocasión, dejarla con Sandra es la alternativa que se busca todo el mundo, aunque ello no esté exento de desacuerdos por parte de unos y otros, ya que Sandra como tal no es de la familia, aunque en la práctica se la considere como tal por derecho propio, por el cariño que se ha ganado.

Que sí, que no es un spoiler adelantar que esta rebeldía, este amor por su madre, es uno de los rasgos del personaje y dará bastante juego en la novela, porque se supone que ya empieza a ser un poco menos crédula en cuanto al argumento o excusa de que su padre no viene a verla porque está trabajando

La realidad

Cuando escribí o me planteé estas escenas ya no era un adolescente. Hasta cierto punto, esta novela era mi manera de imaginarme cómo sería yo en los años 20, como hombre adulto y con responsabilidades laborales y familiares, aunque, dado el trasfondo de la novela, en cuestión de amores tampoco es que me viera como alguien demasiado afortunado, por eso de que la novela trata de una ruptura y de una deseada reconciliación que debido a los problemas de salud de Ana se convierte en el pasar de las hojas en una utopía, aunque se hace deseable ese reencuentro familiar que se atrasa y encuentra impedimentos casi tras cada cambio de narrador.

¿Acaso sería yo un padre tan confiado como para dejar sola en casa a una adolescente de catorce años? A día de hoy, en septiembre de 2022, supongo que tengo una mentalidad algo diferente. Dejo a criterio de quienes saben de mi vida, si me atrevería a ser tan complaciente en ese sentido, porque en la novela se menciona el hecho de que la adolescente se queda sola todo el fin de semana, tras haberle dejado claro todo eso que se supone no debe hacer.

Aquí entran también en juego la figura de los abuelos maternos y ese espíritu de libertad de la adolescente. ¿Se vería de tan buen grado por parte de los abuelos que el padre de la criatura sea tan confiado? ¿Se merecen las adolescentes ese voto de confianza? Es más, ¿Sería legal o se entendería como un abandono?

En cualquier caso, creo que el planteamiento de la novela no es del todo desacertado y Kris admite que se ha excedido en su valentía, aunque, como comenta en su diario, no está desamparada del todo, su padre está al teléfono y aunque suene un tanto exagerado, toda la familia al corriente de esta supuesta libertad.

Lo cierto es que como se comenta en algún pasaje de la novela, este tipo de situaciones, sin llegar a ser una constante, si son la excusa perfecta para saltarse las normas para que las hijas curioseen en busca de pistas que les ayuden a encontrar al progenitor que falta en sus vidas. en el caso de Ana, la madre, para que se acentúe esa maternidad reprimida y se enciendan todas las alarmas «¡¿A quien se le ha ocurrido la estúpida idea de dejar sola en casa a la hija adolescente?!» porque en esta novela hay mucha autocrítica.

Photo by cottonbro on Pexels.com

Covid-19

Ante la rápida expansión del virus, el 14 de marzo el Gobierno español decretó el estado de alarma en todo el territorio nacional y, amparado en esta medida, limitó la libre circulación de los ciudadanos a actos esenciales como la adquisición de alimentos y medicamentos o acudir a centros médicos o al lugar de trabajo, resultando en un confinamiento de la población en sus lugares de residencia. 

Pandemia de COVID-19 en España

El problema está en que si adapto esta secuencia de la novela, el desarrollo de los acontecimiento a la realidad de esas fechas, a la pandemia, a partir de esta fecha y muy probable que en días previos, habría que hacer demasiados cambios.

Cambios

  • Manuel, el padre, no se puede ausentar todo el fin de semana. Se entiende que en esas fechas ya hay restricciones en cuanto a los desplazamientos y las reuniones del trabajo. Lo del Covid estaba a la orden del día y lo del estado de alarma era previsible
  • ¿ Kris se va a quedar la sola sola en casa toda la pandemia? En el supuesto de que me lo plantease como un cierre inesperado, Kris se hubiera encontrado sola en el piso, Manuel fuera de la ciudad y es lógico pensar que algo se habría de hacer al respecto
  • Sandra ya no se podría dar esos paseos por la ciudad y dado que en esas fechas se supone que ha empezado a trabajar, a tener una cierta independencia económica, lo del estado de alarma se le presenta en el peor momento. Las ayudas económicas de la familia habrían de ser por transferencia bancaría, pero claro no todo el mundo está a favor de que se descontrole.
  • Ana encontraría otro argumento más para que no vea con buenos ojos eso de que vaya a la ciudad, cuando se supone que ha de guardar reposo, pero no le pueden impedir que se preocupe por «sus tres niñas» y del «innombrable». Lo positivo es que vive en un chalé, en el campo, por lo cual no tendrá que quedarse atrapada entre cuatro paredes. lo negativo es la distancia hasta el hospital
  • Marta sería el problema de todos, porque no estaría muy claro con quien pasar ese encierro, porque se supone que Ana prefiere mantenerla alejada de los progresos de su enfermedad, pero tampoco se quiere desentender de ella ni que se sienta abandonada. Las opciones son la hermana de Marta, que hace las veces de cuidadora o los abuelos maternos y como ya he dicho, en último caso con Sandra, de manera que ambas se haría compañía y Marta se puede sentir en casa, aunque falte su madre.

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