Estudiar, lo que se dice estudiar….

Esperando a mi Daddy

Reflexiones 

En la última entrada, en lo último que he publicado del 14 de septiembre, 03:15 PM, dejaba a Jessica con la intención de subir a su habitación a estudiar.

Jess: ¿Puedo subir a mi habitación? – Le pregunto.

Ana: Sí, corre, ves. – Me responde en tono afable. – Pero no te pierdas, por si tenemos que llamarte antes de cenar. – Me ruega con complicidad.

Acaba de regresar de clase y da la sensación de que no tiene un minuto de descanso, aunque lo relevante de esa última escena es esa conversación con Ana, en la que ésta le comenta que ha recabado información sobre Yuly, de manera que esa amistad que se está forjando entre las dos cuenta con el beneplácito de los padres de ésta y, por supuesto, con el del personal del internado. En este caso de la propia Ana que es quien parece haber asumido la tutela de Jessica de una manera más plena, a pesar de que, como se menciona en la novela, la responsabilidad sobre las chicas mayores le corresponde a Monica. Sin embargo, se entiende que la situación de Jessica es un caso particular, por eso de que supera la edad de estancia en el internado y, por lo tanto, todo lo referente a ella supone una excepción a las normas.

Ahora será mejor que suba a la habitación e intente repasar el abecedario, lo cual me parece una tontería porque me lo sé de memoria. 

Jessica, 14 de septiembre. 1995; 03:15 PM

Para ser sincero no hay nada escrito en la novela en referencia a lo que sucede esa tarde. Supongo que ya, de por sí, el día, la mañana, resulta bastante intenso y no le encontraba mucho sentido a alargarlo con nuevos ni más acontecimientos, porque la conversación con Ana ya me resulta lo bastante completa para terminar el día, como conclusión a esa idea de que la amistad se afianza. Se encuentra en su mejor momento, y tampoco hay motivo para complicarlo tan pronto, más cuando se intuye, y se ha mencionado en infinidad de ocasiones a lo largo de todo lo publicado en el blog, que esta amistad va a ser duradera. Aunque todo comienzo reviste una duda, una incertidumbre.

Jessica y Yuly tienen mentalidades distintas. Cada una se ha hecho su plan de vida y no parece muy lógico pensar que esa amistad tenga futuro, salvo que uno se quiera fijar en los detalles, en aquello que tal vez no sea tan evidente ni a lo que se le haya dado la importancia que en sí tiene. De ahí la importancia de esta última conversación con Ana.

Los adultos parece que también tienen interés e intención de escribir alegaciones en contra y a favor de esa amistad, porque les preocupa la influencia que una llegue a ejercer sobre la otra. Sobre Yuly hay puestas grandes expectativas porque sueña con llegar a la universidad y no esta para perder el tiempo, aunque tampoco para vivir aislada en un ambiente que se encuentra alejado de su casa. mientras que Jessica ha de romper con bloqueos y tampoco conviene que se acomode y encuentre con que se lo dan todo hecho.

Un sencillo trabajo de clase

La cuestión es que todo empieza como un sencillo trabajo para la clase de Spanish, una redacción por parejas, de manera que a Jessica y a Yuly les toca hacerlo juntas. Nadie más se interesa por ellas. Todo parece comenzar por el alboroto que se forma en el aula en esa primera clase, aunque sea fácil intuir que no se trata de una ocurrencia del momento, tan solo que Mr. Bacon, el profesor, se lo toma más en serio de lo que planeaba en un principio.

Mr. Bacon: ¿Así empezáis el primer día de clase? – Les reprende no muy dispuesto a admitir este tipo de comportamientos. – Yo también me quiero divertir. – Avisa con gesto serio. – Toda la clase, por parejas, me presentará una redacción para dentro de dos semanas, en el que uno le cuente al otro por qué se has matriculado en esta asignatura. – Nos dice. – La calificación de la redacción contará para la nota final. Quien no me presente la redacción estará suspenso hasta final de curso y más le vale que obtenga muchas ‘A+’ en los exámenes que hagamos, porque se juega el curso completo. – Nos advierte y no parece que hable en broma.

Mr. Bacon, september 6, 1995

Se trata de una redacción en la que una escribe lo que la otra le cuenta sobre sus motivaciones para asistir a esa asignatura. Es un trabajo de clase, un castigo por la mala actitud de los chicos y, en cierto modo, una dinámica de grupo, para que empiecen a conocerse, a relacionarse entre ellos, para crear una identidad de grupo, o al menos un mejor clima de compañerismo, ya que cada cual ha de exponer sus dificultades o sus fortalezas con respecto a la asignatura.

Algo que, en buena lógica y sin mucho esfuerzo, se resuelve con unas pocas líneas. Aunque, como se llega a decir en la novela, por boca de Ana, para Jessica no se reprima a la hora de exclamar eso de ««¡Vaya sarta de mentiras!»«, que ésta se ve obligada a escribir y no le lleva más de diez o quince minutos.

Sin embargo, Yuly se lo ha tomado de una manera un poco más personal, como la excusa y ocasión para conocer a esta nueva compañera y posible futura gran amiga. De manera que su indagación la lleva a interesarse por la vida de Jessica en toda su plenitud:

  • ¿Qué es eso de que la abandonaron al nacer?
  • ¿Qué no conoce a sus padres?
  • ¿Qué se ha criado en un internado y que por la edad ya no debería seguir allí?
  • ¿Qué es eso de que la asignatura de Spanish le provoca pesadillas?
Jessica adolescente. Fotomontaje

De tal manera que, en lo que llevamos de curso, en esta semana, estos seis días de clase, parece que todo gira en torno a esa redacción, aparte de poner de manifiesto las dificultades con la que Jessica afronta la asignatura y cómo se afianza esa amistad con el beneplácito de todo el mundo.

Hasta el punto de que Yuly ha estado de visita en el internado y ya Jessica se ha dejado convencer para que la acerquen en coche. Cuando aquellos que conocemos un poco más en profundidad al personaje intuimos que ello contradice toda su cabezonería en cuanto a las relaciones sociales; al trato con todo aquel que no tenga una relación directa con el internado.

A Jessica le provoca ansiedad la idea de que el tratar con terceras personas la haga olvidar a su anhelado Daddy; provoque que haya quien piense que ha perdido el interés por reunirse con él. Cuando es algo en lo que ella se reafirma en todo momento.

Alguien tiene que saber algo, en alguna parte ha de haber alguna pista que ayude a encontrarle, a ponerse en contacto con él.

Si ella pierde el interés, dado que su historia no parece tener ni pies ni cabeza, porque los datos que se tienen de Daddy no resultan muy coherentes, nadie se molestara. No moverán un dedo por buscarle. Ella tiene que estar donde éste pueda localizarla con facilidad, en el hipotético supuesto de que conozca de su existencia y la esté buscando. De manera que ella no conoce más hogar ni tiene más realidad que la del internado.

En ese plan de vida tan reducido a la mínima expresión, no parece que tenga cabida hacer amistad con una chica de West Roxbury que, además, es hija de una española, una chica que vive entre los dos continentes y presume de orgullo patrio. Sin embargo, Yuly es una chica de trato afable y se están entendiendo bien.

Yuly adolescente. Fotomontaje

Por justificar de algún modo el interés de Yuly por Jessica, por encontrar puntos en común frente a lo diferentes que son en cuanto a sus inquietudes, quizá convenga recordar las palabras de Yuly en la cafetería, en el primer día de clase, dado que por su parte no parece que Jessica encuentre en Yuly nada que favorezca ese acercamiento

Yuly: ¿Sabes? La novia de mi tío es de Boston. Se llama Martha Alexandra Bond. ¡Tal vez seáis familia! – Me comenta entusiasmada para que tengamos un tema de conversación. – Hasta hace no mucho a mi tío le llamaba ‘el soltero de oro’. Era mi venganza porque no me deja hablar en inglés cuando estoy en Vigo, pero le ha salido una novia y parece que van muy en serio.

¿A estudiar?

De manera que con la libertad que me da ser el autor de la novela, quiero pensar, suponer con bastante acierto, que esa tarde de jueves, una vez que Jessica tiene una copia de la ficha que Ana le ha hecho a Yuly, lo último que le puede apetecer ya no es solo perder el tiempo en aprenderse el abecedario en español, lo cual ya da muestra de que no es algo que le entusiasme de manera particular, sino que tiene la oportunidad de saber un poco más de su amiga, de aquello que ésta no le ha contado. Porque digamos que entre amigas hay que ganarse poco a poco la confianza y, aunque Jessica parezca comportarse ante ésta como un libro abierto, también tiene sus secretos.

Es decir, la seriedad de esa ficha, de esta recogida de datos, no está planteada para saciar la curiosidad de una adolescente, sino, más bien, para cumplir con un formalismo administrativo, porque desde el internado han de saber con qué tipo de gente se relacionan las niñas que viven allí y evitar tanto que vayan con malas compañías, como el hecho de que se puedan llegar a sentir desamparadas.

En cierto modo, Yuly se convierte en un nuevo referente, en un contacto de Jessica, en el high school. Por lo cual tiene un mayor motivo para confiar en ésta porque cuenta con esa garantía. Se supone que Yuly es algo más que la imagen de chica buena que pretende aparentar y sus padres también responden por ésta.

De esa información quizá lo llamativo sean las evidentes alusiones a España y no solo por el idioma o por el nombre o procedencia de la madre. Quien, según cuenta la propia Yuly, es de Vigo. Lo llamativo es que parece acentuarse ese orgullo patrio hacia todo lo español. Porque ¿Quién no conoce a Santa Teresa de Ávila? ¿de los vínculos de esta santa con la ciudad de Toledo? ¿Y con west Roxbury?

Sí, en un barrio al sur de Boston, y no es algo que como escritor me haya sacado de la chistera para incluirlo en la novela y dar más fuerza al personaje, existe una parroquia y un colegio dedicados a esta santa. Ni yo me acuerdo ahora muy bien cómo llegué hasta allí. Supongo que, como en otros muchos detalles y peculiaridades de la novela, curioseando aquí y allá, yendo de lo general a lo preciso, más que por el azar. De tal manera que después tuve poco que pensar al respecto. Ya tenía un sitio donde ubicar la casa, la residencia, de la familia Mac Windsor – Fernández, al otro lado de la calle, con el colegio justo en frente. De manera que Yuly pueda presumir de eso de que cuando iba al colegio le bastaba con caerse de la cama para llegar a clase.

Iglesia de St. Theresa of Avila.West Roxbury. Google maps

Una tarde entretenida

Dejo a tu criterio decidir qué es más entretenido para una tarde de mediados de septiembre:

  • si perder el tiempo intentando aprenderse de memoria cómo se recita el abecedario en español
  • o entretenerse indagando un poco más sobre la vida de una amiga

Aunque en 1995 eso de acceso a Internet no era tan sencillo y hablamos de una adolescente en una casa de acogida. Pero podemos suponer que por el internado habrá algún que otro mapa callejero y que Jessica debe tener algunas nociones básicas sobre los diferentes barrios de Boston.

Además, como se trata de afianzar esa amistad, se puede aprovechar el tiempo y pensar en cómo ganarse la confianza de Yuly para que no pierda el interés ni piense que Jessica no lo tiene.

Es más, aún tienen que presentar el trabajo para la clase de Spanish y tampoco les conviene que esa amistad se centre tan solo en una asignatura ni en esa amenaza que pende sobre sus cabezas de que cabe la posibilidad de que incluso Yuly se lleve un suspenso a final de curso como Jessica no espabile.

Aunque una cuestión sea lo que quieran los demás y otra muy distinta lo que ésta pueda dar de sí. Sin duda la ayuda que reciba por parte de Yuly supone un pequeño empujón.

Al final el esfuerzo, ese aprobado sea o no merecido, se lo ha de ganar Jessica, porque eso de la nota media compartida tampoco es algo que a Yuly le convenga.

Nota que se espera en los exámenes de Yuy

La fonética del abecedario en español es

abecedario español incluidas ‘ch’ y ‘ll’

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