Cuento de Navidad

Introducción

Aparte de contaros el cuento de Dickens, incluyo unas anotaciones finales sobre el trasfondo social de la historia.

Cuento de Navidad de Charles Dickens

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En 1867Charles Dickens llega a un teatro de Boston una noche de nieve para contar la historia de «Un cuento de Navidad«.

En el Londres victoriano, en una víspera de Navidad, la alegría no es compartida por un rico prestamista llamado Ebenezer Scrooge. Scrooge, en su camino de regreso al trabajo desde Exchange, ordena a un criminal llamado Old Joe que arreste a sus clientes endeudados, incluido el Dr. Lambert, quien, junto con varios otros clientes, está encerrado en una prisión para deudores. El colega de Scrooge, el Sr. Leech, le informa a Belle, una enfermera de mediana edad y antiguo amor de Scrooge, que las deudas ahora se han transferido a Scrooge. Belle va a la oficina de Scrooge, solo para que él esté de viaje de negocios. Belle le da una carta al empleado de Scrooge. Bob Cratchit, antes de irse a visitar al Dr. Lambert en prisión.

Esa noche, Scrooge se niega a cenar con su sobrino Fred y deliberadamente vierte un balde de agua fría sobre el hijo menor de Bob, Tiny Tim, quien solo fue dado de alta del hospital por el Dr. Lambert, y contrae neumonía. Después de que Bob se va a casa, Scrooge es perseguido por el fantasma de su difunto socio comercial, Jacob Marley, quien carga una cadena como castigo por su egoísmo cuando estaba vivo. Él advierte a Scrooge que será visitado por tres espíritus y que el primero llamará a la una de la mañana. A pesar de esto, Scrooge continúa con sus formas egoístas al negarse a donar dinero a dos hombres de negocios, admitiendo que apoya a las prisiones y asilos, e incluso afirma que los pobres deberían morir para «disminuir la población excedente«.

El fantasma de las Navidades pasadas

Cuando Scrooge se acuesta, se encuentra con el Fantasma de las Navidades Pasadas, que lo transporta a su juventud. Scrooge es testigo de cuando su padre, James Emanuel Scrooge, lo mantenía en la escuela incluso durante las vacaciones, hasta que su hermana Fan vino a buscarlo, alegando que su padre había cambiado y también le presenta a Belle. Sin embargo el padre de Scrooge aún lo desprecia y lo envía a Fezziwig’s como aprendiz. Scrooge luego es testigo de cuan feliz era trabajando para Fezziwig, quien lo trató como a un hijo, antes de que Scrooge y el espíritu sean testigos de una fiesta de Navidad que incluye a Fan, su esposo Fredrick y Belle.

Sin embargo, el joven Scrooge, después de que su difunto padre le dejara la herencia, muestra su lado codicioso, mientras que se supone que Fan, que está embarazada de Fred, se ve empujada a la pobreza ya que su padre la repudió porque no aprobaba su matrimonio y murió después del nacimiento de Fred. Scrooge luego ve la época cuando estaba comprometido con Belle, quien lo dejó debido a los cambios negativos en su personalidad.

El fantasma de las Navidades Presentes

El siguiente espíritu, el Fantasma de la Navidad Presente, le muestra a Scrooge cómo otros celebran la Navidad, incluidos Fred y los Cratchit. Tiny Tim, que sufre de neumonía, preocupa a Scrooge, pero el espíritu le dice sarcásticamente a Scrooge que está mejor muerto y usa los comentarios desagradables anteriores de Scrooge sobre el exceso de población.

El fantasma de las Navidades Futuras

El espíritu final, el Fantasma de las Navidades Futuras, le muestra a Scrooge lo que sucederá en el futuro si no se arrepiente: Tim muere con su familia de luto por él y un hombre muerto al que roban y hablan negativamente es el propio Scrooge después de ver su ‘tumba’. El fantasma de Marley lo devuelve al presente, donde Scrooge al principio no cambia, pero luego de ver sus ‘cadenas’ a través de un espejo, rápidamente se arrepiente y contrata a un niño para que compre y entregue anónimamente un ganso a los Cratchit.

Scrooge se convierte en un hombre más amable y es alabado por los fantasmas del pasado y el presente; sin embargo, se siente culpable cuando el hospital infantil en el que trabajan Belle y el Dr. Lambert desaloja a sus pacientes infantiles debido a su maldad anterior, lo que lo lleva a despedir al viejo Joe. Scrooge se enfrenta a Belle y le promete que compensará sus pecados tras lo cual se reúnen como pareja.

Final del cuento

Al día siguiente, Scrooge promueve a Bob para que se convierta en su nuevo compañero, reemplazando a Marley y promete ayudar a su familia, además de darle un aumento y convertirse en padrino de Tiny Tim.

Cuando Dickens desbarató la ofensiva de la Revolución Industrial

Referencia: ¿Quién quiso asesinar a la Navidad? Tres intentos fallidos y tres resurrecciones gloriosas

Dos siglos después tuvo lugar un nuevo ataque contra la Navidad, esta vez en el contexto de la Revolución Industrial, aunque recuperando alguno de los argumentos de los puritanos, como que dejar de trabajar con ocasión de la Navidad era un despilfarro inadmisible en el siglo de la productividad. Pero en esta ocasión la Navidad tuvo un paladín que la defendió con una obra cuya popularidad se ha mantenido hasta nuestros días: nos referimos a Charles Dickens y su Cuento de Navidad.

Dickens era muy consciente de que la Navidad estaba desapareciendo en su país a causa del impacto social de la industrialización. Miles de personas abandonaban sus pueblos para ir a trabajar a las grandes ciudades fabriles, abandonando también sus tradiciones por el camino. En muchas fábricas eran reacios a dar días festivos, y aún menos retribuidos, mientras que las largas jornadas, los salarios bajos y las míseras condiciones de vida de quienes estaban engrosando las filas de lo que se llamaría “proletariado” hacían que la celebración de la Navidad fuera quedando arrinconada. Un viaje de Dickens a Manchester en octubre de 1843, donde contempló de primera mano las condiciones de vida de las familias obreras (algunas, quizás, empleadas en durísimas condiciones por Ermer & Engels, la fábrica copropiedad de la familia de Engels de la que vivieron tan ricamente Carlos Marx y el propio Federico Engels, los firmantes del Manifiesto Comunista), le decidió a escribir un relato que iba a rescatar y dar nuevo vigor a la Navidad.

Charles Dickens, en una lectura pública de sus obras.

El Cuento de Navidad fue publicado el 19 de diciembre de 1843 y los 6.000 ejemplares de la primera edición se vendieron en solo cuatro días. Hubo reimpresiones varias, se hicieron versiones dramáticas y el mismo Dickens realizó lecturas públicas de la obra ante aforos repletos. Pronto llegarían las traducciones y el efecto Cuento de Navidad se extendió por Europa y América en lo que fue una auténtica fiebre navideña. Una moda, si se quiere, que volvió a situar la Navidad como una fiesta principal en el calendario y que la asoció definitivamente a las reuniones familiares, con buena comida y villancicos, y a la generosidad hacia los pobres. Dickens no inventó nada de esto, pero sí lo recuperó y popularizó.

¿A qué se debe el inmenso éxito de esta obra? Probablemente a que en el nuevo y a menudo desalmado mundo de la primera Revolución industrial eran muchos quienes anhelaban recuperar algo de humanidad. Además, Dickens lo bordó, con un relato que combina suspense, fantasmas, humor y buenos sentimientos y unos personajes creíbles e inolvidables. Un relato que expone también algunas ideas brillantes. Como que lo que les ocurre a los demás también es responsabilidad nuestra: cuando Scrooge le dice al fantasma de su antiguo socio, Jacob Marley, que mientras había estado con vida había sido un buen hombre de negocios, éste le responde: “¡Negocios!, la humanidad era mi negocio. El bienestar común era mi negocio; la caridad, la misericordia, la tolerancia y la benevolencia eran, todas, mi negocio. Los negocios de mi comercio no eran más que una gota de agua en el amplio océano de mi negocio”.

O como el proceso de conversión del propio Scrooge, que nos muestra primero el camino por el que se convirtió en el ser egoísta que ha llegado a ser al inicio del relato, alguien que prefiere la seguridad del dinero al más arriesgado amor de su novia, transformando su corazón en un témpano de hielo. Es interesante notar que Dickens, más allá de los accidentes de la vida de Scrooge, responsabiliza de su corrupción a esa ideología que considera que no hay que apiadarse de los pobres porque se lo tienen merecido. Por eso nos pone ante una escena, al inicio de la obra, en la que dos caballeros le piden una aportación para obras caritativas: Scrooge responde con cajas destempladas sugiriendo que los pobres lo mejor que pueden hacer es morirse, “reduciendo así la sobrepoblación”.

Una expresión que se pudo escucharen público y en la vida real un par de años después de la publicación de la obra de Dickens, cuando en 1845 se desató la Gran Hambruna en Irlanda en la que murió alrededor de un millón de personas y otro millón hubo de emigrar. Puro maltusianismo, vigente aún hoy en día en muchos ambientes, que no es más que una excusa para justificar la codicia y falta de compasión hacia los pobres. Eso sí, la transformación de Scrooge al final de la obra es total… pero imposible sin la intervención de lo sobrenatural, una gracia que le ha hecho enfrentarse a la verdad sin remilgos y le ha cambiado hasta el punto de hacerlo irreconocible.

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