cabecera de "Silencio en tus labios" Ana

6- Hija casadera busca marido

SILENCIO EN TUS LABIOS

Introducción

Sigo con la temática de «1-Reencuentro«, «3-Cruzado el portal«…. esta entrada se centra en la conversación de Manuel con la madre de Ana. (Victoria, tú, reinarás)

Reflexiones de Ana

Mi madre me había asegurado que no iba a ser muy dura con Manuel, así que intenté relajarme cuando los dejé solos en el comedor. Pero, en el fondo, tenía miedo de que se llevaran mal, porque mi madre seguía idealizando a Carlos, mi ex, y no parecía que le gustara ningún otro chico para mí. Dudaba que Manuel pudiera convencerla de que era el adecuado para mí, aunque mi madre aceptara que lo mío con Carlos se había acabado.

Seguro que le encontraba mil defectos a Manuel y pensaba que yo podía aspirar a algo mejor. Tal vez tenía razón y a veces el amor me cegaba. Pero yo había elegido a Manuel, estaba enamorada de él y él me quería. Quería darle una oportunidad. Esperaba que con el tiempo, mi madre viera sus virtudes y se diera cuenta de que era un buen chico.

Ana. Silencio en tus labios (2) – Página 5 (25 de julio 2003)

“Mi madre me había jurado por la Virgen de Guadalupe que no iba a ser una bruja con Manuel, así que intenté relajarme cuando los dejé solos en el comedor. Pero la verdad es que estaba aterrada de que se liaran a tortazos, porque mi madre seguía obsesionada con Carlos, mi ex, y no había hombre en el planeta que le pareciera lo suficientemente bueno para mí.

Bueno, quizás Brad Pitt, pero ese ya estaba pillado. Así que dudaba mucho de que Manuel le cayera en gracia, por muy mono y simpático que fuera.

Bratt Pitt 2001. Wikipedia

A lo mejor mi madre tenía razón y yo estaba ciega perdida, pero era mi vida y yo elegía con quién compartirla. Esperaba que con el tiempo, mi madre se diera cuenta de que Manuel no era tan malo como ella pensaba, y que tenía muchas virtudes.”

Reflexiones de Manuel

La conversación que tuve con su madre se resumía como: “Hija casadera busca marido”. Porque me soltó el rollo como si me diera a entender que le había causado tan buena impresión que se sentía obligada a enumerarme las muchas cualidades de Ana para que no la dejase por otra o como si el hecho de que ésta tuviera novio fuera un alivio para todos, al descartarse que se sintiera llamada a la vida religiosa, porque la vida que ésta llevaba no parecía indicar lo contrario, demasiado comprometida con las actividades de la parroquia y el Movimiento, aunque no desatendiera el resto.

Como me dio a entender, Ana era una joya en todos los aspectos. De modo que más que la hija que toda madre quisiera tener, parecía la chica que toda mujer debiera tomar como ejemplo. Aunque allí no se la tratase como a una hija mimada ni consentida. Lo que conseguía o se le permitía era por méritos propios. Habían sabido pararle los pies cuando lo consideraron oportuno. No eran malos padres en ese sentido, pero Ana era su niña.

Tal y como su madre me habló de ella, el único defecto atribuible era haberse fijado y enamorado de mí. Como si la princesa se hubiera dejado cautivar por el bufón de la corte. Sin embargo, se trataría del caso contrario en el supuesto de que hubiera sido mi madre quien estuviera hablando con Ana sobre mí; tal vez yo no sería el príncipe de la casa ni precisamente alguien que destacase en todo o en la mayoría de las empresas emprendidas, pero esa balanza entre Ana y yo no se plantearía tan desequilibrada.

En cualquier caso, ni la madre de Ana tenía que convencerme de nada ni la mía a Ana, porque ponerse de acuerdo no resultaba tan complicado; yo me había enamorado de la hija, no de la madre, a pesar de que ésta entrara en el lote porque formaba parte de la vida y la personalidad de Ana y en ningún caso me planteaba desvincular ni apartar a la una de la otra, dado que me arriesgaba a perder a Ana; no quería que eligiera entre su madre o yo.

Manuel. Silencio en tus labios ( 2) – Página 5 – TRAS EL ÚLTIMO VERSO

Análisis del texto

El texto es un fragmento de una novela que narra la experiencia de Manuel, el narrador y protagonista, al conocer a la madre de su novia Ana. La situación es tensa y desagradable para Manuel, que se siente juzgado e inferior a Ana por la forma en que la madre de ésta le habla. Manuel percibe que la madre de Ana tiene una visión idealizada y sobreprotectora de su hija, y que le considera un pretendiente inadecuado para ella.

Se defiende afirmando que su amor por Ana no depende de la opinión de su madre, y que no quiere separarlas ni hacer que Ana elija entre ellos. También compara la actitud de la madre de Ana con la de su propia madre, que supone que sería más equilibrada y menos exigente con Ana.

El texto muestra el conflicto entre Manuel y la madre de Ana, y el contraste entre sus personalidades y valores.

El texto también refleja el papel de la familia, la religión y las expectativas sociales en las relaciones amorosas.

El texto tiene un tono irónico y crítico hacia la madre de Ana, y un tono afectuoso y comprensivo hacia Ana. Utiliza un lenguaje coloquial y expresiones como “soltar el rollo”, “pararle los pies” o “el bufón de la corte” para transmitir el punto de vista de Manuel.

El texto pertenece al género narrativo y se puede clasificar como realista y contemporáneo.

Contraste de opiniones entre la madre de Ana y de Manuel sobre éste

El contraste de opiniones entre la madre de Ana y de Manuel sobre éste se puede inferir del texto, aunque no se exprese directamente.

La madre de Ana parece tener una opinión negativa o al menos desconfiada sobre Manuel, ya que le habla de las cualidades de su hija como si quisiera convencerle de que no la deje o de que no la merece. La madre de Ana también parece considerar que Manuel no es lo suficientemente religioso o comprometido con las actividades de la parroquia y el Movimiento, que son importantes para ella y para Ana. La madre de Ana trata a Manuel como a un extraño o un intruso en la vida de su hija, y no le muestra respeto ni confianza.

Por el contrario, Manuel supone que su madre tendría una opinión positiva o al menos neutral sobre Ana, ya que no la juzgaría por sus méritos o defectos, sino por el amor que le tiene a su hijo. Manuel cree que su madre sería más tolerante y flexible con Ana, y que no le haría sentir inferior ni inadecuado. Manuel confía en que su madre aceptaría a Ana como parte de su familia, y le mostraría cariño y apoyo.

¿Cómo afecta el contraste de opiniones a la relación entre Manuel y Ana?

El texto no ofrece mucha información sobre cómo afecta el contraste de opiniones a la relación entre Manuel y Ana, pero se puede deducir que puede generar algunos problemas o dificultades.

Por un lado, Manuel y Ana pueden sentirse presionados o incomprendidos por la madre de Ana, que tiene unas expectativas muy altas y unas creencias muy arraigadas sobre cómo debe ser su pareja ideal.

Por otro lado, Manuel y Ana pueden tener que enfrentarse a sus propias diferencias o incompatibilidades, derivadas de sus distintos orígenes, valores o intereses.

Pueden tener que negociar o adaptarse a las demandas o necesidades de la madre de Ana, sin renunciar a su propia identidad o autonomía.

También pueden tener que reafirmar su amor y su compromiso, frente a las posibles dudas o críticas de la madre de Ana.

Pueden necesitar el apoyo y la comprensión de sus respectivas familias, para superar los obstáculos o conflictos que puedan surgir en su relación.

El bufón de la corte

«Tal y como su madre me habló de ella, el único defecto atribuible era haberse fijado y enamorado de mí. Como si la princesa se hubiera dejado cautivar por el bufón de la corte. «

Esta frase expresa el sentimiento de Manuel de ser considerado inferior o inapropiado para Ana por la madre de ésta.

Siente que la madre de Ana le habla de su hija como si fuera perfecta o intachable, y que no le reconoce ningún defecto o fallo.

Cree que la madre de Ana piensa que el único error o defecto de su hija es haberse enamorado de él, que no está a su altura ni a su nivel.

Se compara con un bufón de la corte, que hace reír o entretiene a la princesa, pero que no tiene ninguna posibilidad ni derecho de aspirar a su amor o a su mano.

Se siente humillado o menospreciado por la madre de Ana, que le trata como a un payaso o un juguete, y no como a un hombre o a un novio.

Se rebela o se indigna contra la imagen que la madre de Ana tiene de él, y que no se corresponde con la realidad ni con la forma en que Ana le ve o le quiere.

Usa una metáfora basada en los cuentos de hadas o las historias medievales, para ilustrar el contraste entre él y Ana.

Príncipe de la casa

«Sin embargo, se trataría del caso contrario en el supuesto de que hubiera sido mi madre quien estuviera hablando con Ana sobre mí; tal vez yo no sería el príncipe de la casa ni precisamente alguien que destacase en todo o en la mayoría de las empresas emprendidas, pero esa balanza entre Ana y yo no se plantearía tan desequilibrada»

Esta frase expresa el pensamiento de Manuel de que su madre tendría una actitud diferente a la de la madre de Ana, si estuviera hablando con Ana sobre él.

Imagina que su madre no le pondría tantos elogios ni le exigiría tanto a Ana, como hace la madre de Ana con él.

Reconoce que no es el hijo perfecto ni el mejor en todo lo que hace, pero que tampoco es un fracasado ni un inútil.

Cree que su madre sería más realista y más humilde al hablar de él, y que no le haría sentir a Ana que es superior o inferior a él.

Piensa que su madre valoraría a Ana por lo que es y por lo que siente por él, y no por lo que hace o tiene. Manuel supone que su madre sería más justa y más equitativa al comparar a Ana y a él, y que no les haría competir ni rivalizar entre ellos.

Usa una metáfora basada en una balanza, para representar la relación entre Ana y él.

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