Introducción
Si hemos ayudado a Ana a preparar su mochila para la convivencia de la Pascua (La mochila de Ana), lo justo es que hagamos otro tanto con Manuel, dado que tampoco éste se centra demasiado en aclarar lo que lleva y, en todo caso, nos enteraremos de algunos detalles con el paso de los días.
La cuestión es que lo que Manuel lleve en la mochila debe ser diferente a la mochila de Ana por razones obvias e incluso por aquello que a simple vista pueda resultar menos evidente y de este modo establecer una distinción entre los dos personajes, entre las dos versiones de la novela, aunque se supone que ambos están llamados a vivir lo mismo, cada uno desde su circunstancias personales y de momento.

Hacer la mochila
Por lo que sabemos del personaje, éste lleva una vida un poco más desorganizada y caótica, más despreocupada, de manera que su mochila, aún sin ir vacía, se puede considerar un poco menos pensada, más bien llenada por la improvisación del momento.
Hemos de tener en cuenta que Manuel acude a la convivencia, en cierto modo, porque se ha dejado convencer por los amigos, porque para estos días no tiene otros planes ni compromisos. De manera que se ha quedado sin argumentos para negarse. Aparte del hecho de que no se encuentra en su mejor estado de ánimo después de lo sucedido en febrero con Ana, dado que no se siente correspondido. Más bien, con la recomendación de poner sus miras en otra chica, aunque en el fondo de su corazón tan solo tenga ojos para ésta.
También hemos de tener en cuenta que, debido a su limitada curiosidad por los detalles, por saber con demasiado detalle con quiénes coincidirá esos días, aparte de la confirmación de que acudirán dos parejas de Toledo, tampoco puede decirse que se vaya a dejar condicionar de antemano por quién vaya a estar allí. Su propósito, en último caso, es vivir estos días de la mejor manera posible y no repetir errores del pasado.
Va a estar fuera de casa, de Toledo, cuatro días, de manera que su equipaje ha de ser de supervivencia. Por lo que sabemos, ya ha acudido a este tipo de convivencias con anterioridad y es fácil deducir que no necesita demasiadas indicaciones en ese sentido. ¿Qué necesita un chico para cuatro días? Pues eso, sin más complicaciones y sin necesidad de sobrecargar la mochila, porque, además, le llevan y en el maletero del coche tendrá el espacio que le dejen.

¿Qué no puede faltar en su mochila?
Sabedores como somos de su gusto por la poesía, por plasmar sus vivencias y sentimientos, sin duda alguna, en esa mochila no puede faltar ese cuaderno, dado que se trata de la Pascua, de vivir la vida con intensidad y de sentirse, en cierto modo, identificado con todo lo que allí vaya a contemplar. Además, es un chico con el corazón roto, un chico que busca nuevas ilusiones para su vida.
Sabemos que lleva tiempo sin salir de Toledo, sin participar de este tipo de encuentros con los amigos, y es fácil pensar que por su cabeza aún rondan las palabras de Ana, quien tuvo la osadía de recomendarle, que diera un cambio a su mentalidad, que se abriera un poco más a los demás y no viviera tan apesadumbrado por esos fracasos sentimentales, ya que no le hacía ningún bien.
Tener que seguir los consejos de quien no corresponde a sus sentimientos resulta un tanto irónico, casi como una tomadura de pelo, dado que su esfuerzo, en principio, no se verá gratificado en el sentido que a él le gustaría.
Ana le ha dicho que está muy lejos de ser el chico que la conquiste, que se gane su corazón, de manera que su expectativa habrá de estar en que sea otra quien ponga en valor sus méritos, si es que demuestra alguno.
Había escuchado lo que opinaba de mí: las cagadas de los perros o las cáscaras de plátano eran más dignas que yo, porque resbalar conmigo, más que un accidente, era una tragedia, hasta el punto de pensar que una chica estaría muy desesperada, si sentía un mínimo de interés por mí. Lo que lógicamente no era su caso porque el amor no es tan ciego ni aún con los ojos vendados. Ya había oído rumores de que de nuevo tenía novio y recuperaba la felicidad perdida tras la ruptura de su anterior relación, por lo cual no cabía ninguna doble intención en sus palabras, tan solo una falta de delicadeza conmigo.
(….)
Era un combate desigual. Todo un ejército armado hasta los dientes contra un hombre indefenso y desarmado, aplastado por su propia incompetencia, salvado tan solo por el timbre de aquel teléfono móvil y el hecho de que Ana quisiera mantener aquella conversación en un clima de fraternidad y cordialidad, sin intención de ofender.
Manuel. «Silencio en tus labios» 15 de febrero
De hecho, puede decirse que, dado que no tiene costumbre de acudir a estos encuentros, tampoco se siente particularmente preparado para ello. En su mochila, en su equipaje, faltan muchas cosas, lo que le genera una cierta dependencia con los demás. A él le tienen que llevar, le han tenido que animar y convencer para que se apunte. De lo contrario, viviría la Pascua en su parroquia, a su ritmo, sin implicarse demasiado.
Ahora que acude a la convivencia, que van a ser cuatro días compartidos con los amigos en un clima de oración y fraternidad, no le será tan fácil evadirse. No tiene adónde ir, porque todo el grupo se queda en el pueblo hasta el domingo, porque se habrá de relacionar con los demás y participar en lo mismo que participen todos.
Asumimos que Manuel no va con intención de quedarse escondido en un rincón, pero se va a sugestionar con toda la presión que la situación le requiere. sin embargo, ha de ser uno más. Aunque claro, los de Toledo van en pareja y sobre el resto de la gente tampoco sabe de su planteamiento, por lo cual no tiene nada de particular con que de antemano se sienta fuera de lugar.
La cuestión es que, si se ha dejado convencer y acudirá es porque se lo plantea con cierto optimismo. Ya sabe que no será un grupo demasiado grande. Por lo cual, si todo se desarrolla como en pascuas anteriores, tiene una idea más o menos aproximada de cómo será el ambiente, que tampoco habrá demasiado tiempo para que se aburra o deje llevar por esa sensación de soledad.
¿Se llevará a Ana en el pensamiento?
Dado que se trata de la Pascua, y por lo que Manuel ha sabido de la actitud de Ana en encuentros anteriores, como fue el campamento o la convivencia de novios, puede poco menos que pensar que ésta no se quedará en su casa. Que, al menos esta vez, podrá sentirse unida a ella desde la distancia, que ambos vivirán lo mismo, si no coinciden y ésta se alegre por él.
Tal vez pese en el recuerdo de Manuel el hecho de que la experiencia de Ana durante la convivencia de Navidad fue menos positiva de lo que en principio esta esperaba, en parte por el temor a que él se hubiera presentado. Por lo cual, como en esta ocasión habrá otro pueblo donde el grupo celebre la Pascua, para Ana siempre cabe una alternativa, si es que no se queda en su casa, en las actividades y liturgia de su parroquia.

¿No será mejor que la olvide?
Ha sido Ana quien le ha aconsejado que cada uno siga con su vida, que no se obsesione con ella, de manera que Manuel no debería dejarse condicionar por lo que ésta haga o deje de hacer. En principio se supone que ella no se va a dejar influir por las decisiones que éste tome, porque no quiere que vuelvan a surgir malentendidos ni desencuentros, sobre todo que no haya rumores sobre ese supuesto noviazgo sin fundamento entre ellos.
De hecho, por lo que Manuel da a entender, dado que no hace ninguna alusión al respecto, él acudirá a la convivencia sin haber mantenido una charla previa con su director espiritual, un sacerdote. Tan solo se ha dejado convencer por los amigos, de manera que acudirá con todo lo que tenga cabida en la mochila, sin haber hecho una limpieza ni reflexión previa.
¿Qué dudas va a tener, si no se ha tomado la molestia de preguntar? En todo caso, para acudir y vivir la Pascua siempre conviene una limpieza del corazón, pero da la sensación de que Manuel prefiere no afrontar en serio sus propios problema, confiado en que se resuelvan solos, en todo caso con el riesgo de volver a cometer los mismo errores.
Ya buscará esa limpieza del corazón cuando esté allí y así tendrá ocasión de estar más centrado. seguro que tiene ocasión de acudir a la confesión.
Origen
- SILENCIO EN TUS LABIOS
- Manuel. Silencio en tus labios. 16/04/2003

Debe estar conectado para enviar un comentario.