Esperando a mi Daddy (2)

11:10 AM. Cafeteria

Yuly: ¿Sabes? La novia de mi tío es de Boston. Se llama Martha Alexandra Bond. ¡Tal vez seáis familia! – Me comenta entusiasmada para que tengamos un tema de conversación. – Hasta hace no mucho a mi tío le llamaba ‘el soltero de oro’. Era mi venganza porque no me deja hablar en inglés cuando estoy en Vigo, pero le ha salido una novia y parece que van muy en serio.

Jess: Entonces, será él quien tenga que hablar en inglés. – Le respondo y evito las alusiones a la novia de su tío.

Yuly: Cuando se casen, vivirán en Vigo, pero ella vendrá por aquí de vez en cuando. – Me comenta. – Según me ha contado mi tío, no quiere romper del todo con sus raíces.

Jess: ¿La ya has conocido? – Le pregunto por curiosidad y cierta intriga,

Yuly: No, aún no me la han presentado. No hemos coincidido. – Me contesta. – Supongo que lo harán el próximo verano, porque parece que van muy en serio y se casarán pronto. – Añade. – Ella pasa las vacaciones en Boston y yo en Vigo por lo que hasta ahora no ha sido fácil que coincidiéramos.

Jess: ¿No tienes más familia? – Le pregunto por seguir con el tema y que no sean ni mi vida ni mi apellido el centro de la conversación.

Yuly: Por parte de mi padre tengo más tíos y primos, una familia bastante extensa y repartida por todos los Estados, pero por parte de mi madre, tan solo tengo a mi tío Luis, a mis ‘yayos’ y unos parientes que viven en Madrid, en la capital de España. – Me comenta.

Jess: Yo no sé nada de mi madre, salvo que se apellida Bond, por ello llevo su apellido. A las enfermeras les pareció más norteamericano que el de mi padre. – Le comento. – Lo que sé de mi padre ni siquiera estoy segura de que sea cierto, pero se supone que vive en Toledo, en España. – Le comento. – Por lo que no sé si tengo más familia ni dónde viven. – Añado. – Lo cierto es que prefiero no saber nada por no hacerme ilusiones antes de tiempo, por si todo fuera mentira. – Le aclaro.

Yuly: A ver si me acuerdo y le pregunto a mi madre dónde está Toledo. – Me dice con interés. – Lleva aquí en Boston unos dieciséis años, desde que se casó con mi padre en febrero de 1979. – Me comenta. – Años antes había venido por estudios, su último año de universidad curso 77-78, pero me ha contado que por España también ha viajado bastante. – Me comenta. – Mis ‘yayos’ siempre les han animado a que saliera de casa y estudiara.

Jess: Prefiero no saber nada de mi padre para no hacerme ilusiones. – Le reitero. – Si dentro de unos años se confirma que todo es mentira, los esfuerzos que haya hecho serán una pérdida de tiempo. – Insisto.

Yuly: ¿Nunca has viajado a España? – Me pregunta contrariada. – Mi padre a veces se queja de que me paso más tiempo allí que aquí, aunque tan solo voy en vacaciones, los meses de julio y agosto, porque me llevan, aunque alguna vez empezaré a ir sola.

Jess: Este verano una de las tutoras, Ana, me ha llevado de viaje, pero no sé a dónde, tan solo que cogimos dos aviones y tuvimos que cambiar la hora. – Le comento. – Como no quería ir, me castigó y propuso que lo descubriera por mí misma, pero hasta ahora no he averiguado nada.

Yuly: ¿Y aún no sabes dónde? – Me pregunta intrigada. – Supongo que tendrás alguna idea, que no te tendría encerrada todo el día para que no vieras nada. – Alega contrariada. – Seguro que habría carteles o algún edificio que fuera fácil de reconocer por las fotografías. – Me indica 

Jess: Si te digo la verdad, aún no estoy muy segura. – Le confieso. – Sospechó que fue a España o a algún país donde se habla español. Era una zona del interior del país. Nos alojamos en una urbanización, en mitad del campo y había una ciudad cerca, amurallada, con aspecto de ser muy antigua. Además, estaba sobre una colina y tenía un río a su alrededor.

Yuly: Tan solo conozco un poco de Madrid y de Vigo. – Me contesta porque entiende que no me ayudará demasiado en ese sentido. – Esta tarde a ver si me acuerdo y le pregunto a mi madre si sabe algo de Toledo. Ella ha viajado bastante por España durante su juventud. Mi yaya dice que era un ‘culo inquieto’

Jess: Pero no me lo cuentes, porque no quiero saber nada. – Le reitero. – No me quiero hacer ilusiones y mi tutora ya me recrimina que tenga demasiada imaginación. – Le comento en confidencia.

Yuly: De todos modos, se lo preguntaré. – Me contesta. – Como dicen, siempre se aprende algo nuevo y tengo la expectativa de que cuando sea mayor recorreré toda España de punta a punta. ¡A ser posible daré la vuelta al mundo!

Más que aludir a su familia, aunque lo haga por la coincidencia con del apellido de su tía con el mío, deberíamos intentar ponernos de acuerdo y saber en qué asignaturas coincidiremos, si como me parece ella quiere estar conmigo y no se toma demasiado a mal mi relativa frialdad, dado que ella demuestra bastante interés en conocerme y quizás no tanto como yo en responder a su curiosidad. Lo cierto es que no tengo muy claro si lo que pretende es recabar datos para la redacción, porque entiendo que se ha tomado la tarea muy en serio, demasiado para lo que ha de ser un ejercicio de clase, o por el contrario pretende que lleguemos a ser amigas porque no parece que a ninguna de las dos nos resulte fácil encontrar esa afinidad con ninguna otra chica. Tampoco es que yo me muestre particularmente receptiva, pero frente a la expectativa de verme sola y dado que Ana me ha recomendado que intente mejorar mi vida social, poca o ninguna reticencia le puedo poner. Además, seremos compañeras de clase durante todo el curso y si hemos de seguir haciendo trabajos en equipo, es mejor que busquemos ese entendimiento.

Por lo que la voy conociendo y después de cómo nos ha ido la mañana, supongo que no me puedo hacer muchas ilusiones con respecto al resto del día, aunque no me haya comentado cuántas asignaturas tiene en español ni hayamos buscado esas coincidencias en nuestros horarios. Asumo que por mi parte de se sobreentiende que por las asignaturas que no se impartan en inglés no tengo el menor interés por aparecer. De hecho, asumo que estos días estoy a prueba, a pesar de que por mi parte la decisión ya esté tomada y no me plantee un cambio, pero está claro que si me veo con dificultades para seguir las clases Ana no descarte que quizá necesite de un apoyo un poco más personalizado y ella se debe más a las niñas pequeña. Pero yo no quiero abandonar el St Clare’s y he de demostrarle a Ana que mi convicción no es tan solo otra de mis rabietas. La cuestión es que entiendo que Yuly no quiera que hablemos de las asignaturas por no resaltar las diferencias entre nosotras cuando lo que pretende es que aflore esa afinidad, demostrarme su interés por ser mi amiga, al menos una buena compañera de clase.