Padre no hay más que uno

y a ti te encontré en……

Quiero hacer una reflexión psicológica de Sharon, uno de los personajes secundarios de la novela “Esperando a mi Daddy”, en los capítulos que se desarrollan durante la etapa universitaria y que aún guardo en el cajón, aunque en post anteriores ya he hecho alguna mención a ello para haceros testigos de cómo se va confeccionando la novela, que esa labor creativa no se quede tan solo como algo muy mío.

Debo confesaros que es un personaje creado con toda intención, aunque no fue de los primeros en surgir y tampoco de los que me resultase más fácil caracterizar, pero quien sin duda merecería una novela aparte, pero considero ya tiene bastante con tener una historia paralela a la de el personaje principal – Jessica y su anhelo por encontrarse y conocer alguien que según parece puede ser su padre, pero no hay mucha coherencia en los datos.

Estos dos personajes no son antagónicos. Lo cierto es que juzgados con una cierta objetividad, hay bastantes similitudes entre la personalidad de una y otra, de ahí que, por dar coherencia a la novela, terminan por ser amigas. Sin embargo, también tienen diferencias sustanciales, lo que da a cada personaje la identidad de necesita, el realismo que consigue que la novela resulte creíble, aunque, como tal, parte de una idea un tanto absurda: para ser padre hay que cumplir con unos requisitos, o se cumplen todos y se es por encima de cualquier sinsentido o no se cumple ninguno y por mucho que la gente se empeñe, no puede ser y además es imposible.

Honrarás a tu padre y a tu madre

Sharon tiene muy claro quiénes son sus padres y quién es su hermana mayor. Tiene esa mentalidad de familia en la que todos han de cuidar de todos unos de otros. De manera que desde el momento en que Sharon empieza a tener voz en la novela, se la empieza a conocer como alguien más que una de las muchas chicas que se mueven por el campus de la universidad, da claras muestras de sus valores de familia, así como de su personalidad.

Lo cierto es que el personaje va creciendo y tomando forma poco a poco, con cierta timidez y desconfianza. También es verdad que no se producen excesivos encuentros ni tropiezos entre Jessica y Sharon hasta que las dos no cambian su mentalidad. Sin embargo, quiero pensar que este distanciamiento inicial entre ambas resulta muy favorable para las dos, porque, de este modo, se evidencia más el contraste entre ambas.

La cuestión es que Jessica se ha criado en una casa de acogida con ideario católico, sin saber nada de su padre ni de su madre, más que ideas un tanto imprecisas. Ha estudiado en un colegio católico y puede decirse que ha aprendido a bendecir la mesa antes de comer, aunque también ha llevado por dentro esa rebeldía contra sus circunstancias personales, sobre todo, porque ella necesitaba estar con sus padres, sentirse una chica normal en ese aspecto, que nadie la señalase por el hecho de ser ella misma. Tampoco es algo de lo que huya, tan solo prefiere vivirlo a su manera, respetando las costumbres adquiridas

En oposición a ese mundo ideal, casi celestial, convertido en una jaula de oro para una chica con sueños de princesa, se encuentra el ambiente en el que se ha criado Sharon, donde todo lo católico es malo, nada que tenga el menor indicio de católico puede entrar en su casa  Han sido sus padres quienes han fijado esa norma a causa de un acontecimiento traumático en sus vidas, aparte del hecho de que ya se por sí sus creencias religiosas tampoco lo son, sin que se les pueda tachar de malas personas. Se trata de unos padres, de dos personas que tienen sus razones para justificar ese odio casi mortal y que no dudan en transmitir a sus hijas, quienes han de ser buenas chicas, pero alejarse todo lo posible de lo católico. Las intentan proteger. Llegado el momento, Sharon no tiene el menor reparo en hacer un largo alegato al respecto.

Sharon, a su manera, también demuestra una cierta rebeldía, no tanto en el sentido de contradecir a sus padres, como por el hecho de buscar y encontrar sus propios argumentos para dicho recelo. Busca que alguien le dé la razón, porque el criterio de sus padres no le basta y, hasta cierto punto, le llega a resultar contradictorio o insuficiente para enfrentarse a los dilemas que le surgen. Dado que, sí los católicos son tan malos, porque a ella no le cabe la menor duda de que lo son gente falsa y perversa: no basta con la indiferencia; con mantenerles a distancia, hay que desenmascarles, sobre todo cuando van por ahí dándoselas de listos, de buenos, pero después andan por ahí rompiendo corazones de chicas inocentes. Según asegura, el éxito de éstos está basado en la mentira, en que no sepa la mano derecha lo que hace la izquierda.      

Y al prójimo como a ti mismo

Ya que Sharon busca que le den la razón en todo, pues no tiene reparo en hablar con todo el mundo y lo más característico de éste personaje es que habla por los codos y llega un momento en que hay que suplicarle que se calle, de tal manera que si en un sitio no le dan la razón, se irá a buscar quien lo haga en otra parte. Así es como al final resuelve el conflicto que tiene con sus padres y consigo misma. Puede dar la impresión de que son sus enemigos quienes terminan por darle la razón, lo que de algún modo justifica el recelo de sus padres, porque lo consideran un engañabobos y, como ejemplo, ¿quién mejor que la propia Sharon?

 Sin embargo, creo durante los capítulos de la novela en que aparece Sharon y ésta habla de sí misma, cuenta sus vivencias o Jessica es testigo directo de algún episodio, la conclusión a la que se llega es que la propia Sharon encuentra la respuesta a sus dilemas personales. Creo en que el fondo, consigue callarse, escuchar en silencio y convencerse por sí misma sobre la verdad de los católicos.

Por su parte, Jessica ha de romper con sus barreras mentales, con su silencio interior, ha de salir de su mundo para descubrir la verdad sobre ella misma y que no le señalen con el dedo por sus orígenes. Necesita descubrirlo y convencerse por sí misma, que sí en ese “viaje del personaje” Sharon ha de salir de su casa para distanciarse de sus padres, a los que adora e idealiza como hija que es; Jessica lo hace para reunirse con su Daddy, encontrarse con alguien que tal vez no es tan maravilloso como ella se espera.

Lo mejor de la amistad entre las dos, es que Sharon le muestra a Jessica cómo es ese amor filial, incluso cuando genera esa contradicción en su manera de pensar, porque Sharon quiere a su padre incluso aunque le lleve la contraria y éste ha de ser un poco menos exigente en sus recelos porque tiene mucho más que perder de lo que gana con su cerrazón. Jessica le muestra a Sharon esa capacidad para confiar incluso en aquello que a primera vista no tiene demasiado sentido y resulta tan inalcanzable que se encuentra al otro lado del océano.

11. mayo 2017

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