Hacia la ronda del Valle

Introducción

Lista de lo visitado hasta ahora: (ver lista en pagina aparte)

¿Te apetece que nos demos un paseo por la ronda del Valle? Esa es m intención para las próximas entradas. Después de la introducción que hice en A vueltas con Toledo lo oportuno es que nos calcemos las zapatillas de deporte y nos demos un paseo a ver si es cierto eso de que las mejores panorámicas de Toledo se consiguen desde allí. Como se dice en estos casos «¡Qué no te lo cuenten!» Pero, si me permites, deja que te haga yo de guía, que como fue el planteamiento inicial de este recorrido por Toledo, sea como escribir parte de la novela «Esperando a mi Daddy»

Toledo ocupa un promontorio rodeado por un amplio meandro del río Tajo. A un lado del mismo se encuentra la ciudad, patrimonio de la humanidad y testimonio de tres civilizaciones: la árabe, la judía y la cristiana. Al otro, una serie de colinas ofrecen amplias panorámicas sobre la ciudad.

La mejor manera de ver Toledo es saliendo de la ciudad por  la Carretera de Circunvalación, o Ronda del Valle, ofrece las mejores perspectivas de una de las ciudades más bellas de España. Esta ruta permite apreciar detalles que a veces se pierden en el entramado de callecitas, iglesias y casas nobles del casco histórico.

Salida del paseo

Salimos desde la Puerta Nueva de Bisagra, con idea de dar una vuelta completa con un buen calzado para caminar y aprovisionados de agua para saciar la sed del camino. Aquí ya hemos estado (Jornada de puertas abiertas) y tal vez no nos detuvimos lo suficiente en descubrir esta puerta porque íbamos con prisa por llegar a la plaza de Zocodover. Pero en esta ocasión no incluiré fragmentos de la novela, porque este paseo será como escribir uno de sus capítulos

De Bisagra a Bisagra pasando por el Valle
Desnivel del recorrido

Esta vez vamos a seguir el curso de la muralla, bajamos por la calle Alfonso VI, sin cruzar al parque de la Vega. En todo caso, podemos bordear la iglesia de Santiago el Mayor y salir de la muralla por la puerta de Alfonso VI (Jornada de puertas abiertas).

Interior de la puerta de Alfonso VI

Sin olvidar que en el interior de la muralla, junto a la puerta de Alfonso VI se encuentra el monumento de Chillida

escultura de Eduardo Chillida.  “Lugar de Encuentros”. Esta escultura fue colocada en este en el año 1981 tras barajar diferentes lugares de la ciudad.

Si nos apetece ya descansar, como no llevamos prisa, dado que en buena compañía, siempre hay quien se detiene a sacar una buena fotografía de recuerdo.

Frente a nosotros, al otro lado de la calle, se encuentra y se queda el parque de la Vega. Pero hemos de girar hacia la izquierda siguiendo la muralla. Ya habrá tiempo después del paseo para sentarnos a la sombra de sus árboles o para tomarnos algo fresquito para reponer fuerzas mientras nos deleitamos viendo la Puerta de Bisagra o el pasar del tiempo

Paseo de la Vega desde la puerta de Alfonso VI 2014. Google Maps

Justo al lado de la puerta de Alfonso VI hay un aparcamiento público y nos encontramos con otra puerta en la muralla, con mucho menos historia, la del Hostal del Cardenal

Aparcamiento del Hostal del Cardenal

Conocido en el siglo XIX como «Jardín de don Bernardo» (así aparece en el plano de Coello e Hijón de 1858), el emplazamiento del que hoy os hablaré es popularmente nombrado de forma mayoritaria como el «Hostal del Cardenal» desde que fuese así denominado en 1952 con motivo de su conversión en un espléndido establecimiento hostelero.
Aunque ese nombre le quisiera relacionar con el Cardenal Lorenzana como supuesta finca de recreo estival de este prelado en el siglo XVIII, lo cierto es que no existen hasta la fecha evidencias documentales que lo demuestren, si bien en 1948 Guillermo Téllez ya citaba esta relación.

Lo que es menos conocido es que este lugar fue la vivienda en los años 30 del internacionalmente famoso poeta Roy Campbell (a quien dediqué esta otra entrada del blog), hecho histórico que nos permite acceder a las primeras fotografías del interior de la finca. Se sabe que Campbell era inquilino del inmueble, abonando el alquiler a su dueño, llamado Bonifacio.

Tras la guerra, y una vez que el legendario Hotel Castilla cerró en 1949, Toledo quedó huérfana de un hotel de referencia para las clases más pudientes. Fue así como nació el proyecto que denominó al lugar oficialmente como «Hostal del Cardenal Lorenzana», inaugurado a bombo y platillo el 7 de junio de 1952 como el nuevo parador de Toledo.

Toledo Olvidado

Y para dejar que la ciudad nos acompañe en nuestro paseo y temiendo ya que el paseo se nos puede hacer cuesta arriba en algún momento, pronto nos topamos con las escaleras mecánicas que suben hasta la Diputación, conscientes de que, como dicen los versos del poema de Antonio Machado:

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar. 
Escaleras mecánicas

Sin lamentarnos por dejar atrás el remonte mecánico seguimos nuestros caminar, la muralla, hacia el paseo de Recaredo

Y a pie llegamos, casi sin que nos pese, al Paseo de Recaredo, con la muralla a un lado sobre la que se asoman algunos edificios y su vegetación, haciendo más placentero nuestro caminar, porque en Toledo no hay sólo piedra, historia de un esplendor que emana de cada piedra, también naturaleza y vida que cambia de la primavera al verano, del verano al otoño, del otoño al invierno y del invierno a la primavera, como un reloj que el tiempo no detiene.

Al otro lado de la calle se encuentra el parque de Recaredo, desde donde hay hermosas vistas del crecimiento urbanístico de la ciudad en las últimas décadas, toda la zona de la Vega Baja del río, con la zona del circo romano y el descampado donde se han descubierto resto de asentamiento de la época Visigoda.

El paseo de Recaredo debe su nombre a uno de los reyes visigodos que vivió en Toledo en el siglo VI y se convirtió al catolicismo. Esta localizado a lo largo de las murallas, desde las escaleras mecánicas que van en dirección a la Puerta de Cambrón antes que se vuelvan hacia el río Tajo por el Puente de San Martín. Desde su recorrido, a lo largo del parque, se pueden ver varios edificios de uso administrativo, como la Diputación de Toledo o el antiguo Hospital del Nuncio, (Actual edificio de la Conserjería de Hacienda) y el convento de la Carmelitas descalzas fundado por Santa Teresa de Ávila. Además de una hermosa vista de la antigua Muralla

Paseo de Recaredo

Fuente de Salobre Paseo de Recaredo marzo 2022
Torreón de los abades
Torreón de los abades Muralla por el paseo de Recaredo 2008

En nuestro caminar llegamos hasta la puerta del Cambrón, por donde la ciudad nos invita a de nuevo entrar, a curiosear por sus calles, que entremos y no reprimamos la curiosidad de descubrir todo aquello que hemos visto en la muralla. La ciudad encanta, hipnotiza. Sin embargo, nuestra fuerza de voluntad, al menos en esta ocasión, ha de ser más fuerte, que su embrujo.

Esta vez no, ciudad encantada, esta vez no dejamos que nos tragues en tus fauces

Y desde aquí, podremos darle la espalda a Toledo y contemplar con asombro cómo ha crecido y se expande acompañando al río Tajo en su viajar hacia el horizonte.

El edificio que se encuentra frente a la puerta del Cambron es la sede de la Federacion Empresarial toledana

¡Qué lejos se va el Tajo! ¡Qué lejos se van nuestros recuerdos! Vuelve pronto, amado Tajo y en su despedida, deja a tu paso un reguero de vida, lleva al mundo un abrazo de parte de Toledo.

Vista de Toledo desde el parque de Recaredo

Y como si la Puerta del Cambrón tuviera envidia de la puerta de Alfonso VI por tener otra puerta a su lado que rompe con la muralla, aquí tenemos otra puerta de acceso a un recinto cerrado.

El tramo del paseo de Recaredo que discurre entre la puerta del Cambrón y el puente de San Martín ofrece amplias panorámicas hacia el río desde la acera que bordea la muralla. En ella surge un prismático y solitario pilar de granito, carente de valor artístico alguno, con dos argollas metálicas encastradas en su ser y sin ninguna referencia que justifique su presencia. El origen de la pieza se remonta a 1892, año en que se inauguró frente ella un flamante matadero municipal que, a su vez, daba continuidad a la misma función que se mantenía en este paraje desde siglos atrás.

En el Toledo medieval, los «rastros» para efectuar la matanza de todo tipo de reses estuvieron en los parajes perimetrales del recinto amurallado, pues tan molesta, pero necesaria actividad pública, exigía el paso habitual de animales, generando molestias, olores y la acumulación de despojos.

Al planificar el matadero, el arquitecto situó la entrada ante la ronda que discurre paralela a las murallas. Al lado derecho de la verja de acceso trazó un paso exclusivo para que, sin interferir otras tareas del matadero, las recuas de animales conducidas hasta allí por pastores o ganaderos, circulase por un callejón interior hasta los corrales posteriores en espera de iniciarse la fase de su sacrificio. 

En 1984, tras una manifiesta caducidad de las instalaciones, la actividad se llevó el Polígono Industrial. 

ABC Toledo 30/06/2014

Y cuando parece que nos topamos con la muralla, que la única opción es entrar en la ciudad, enfrentarnos sin demora a sus cuestas por la Bajada de San Martin, nos encontramos con una salida. El río nos libera de esta jaula y nos ofrece un ruta de escape a través del puente de San Martín. La libertad se encuentra atravesando ese torreón anexo a la muralla.

No podemos olvidar que si estamos junto al puente de San Martín, si nos asomamos desde el mirador al río, veremos el torreón del Baño de la Cava. Tan cerca y tan lejos a la vez, tan fría y a la vez tan atrayente. Ahora no, pero bajaremos otro día porque se encuentra en la ruta de la senda ecológica. Nos dejaremos embaucar de nuevo por los encantos de su leyenda. (Esas noches de verano en Toledo)

Baño de la Cava. Google Maps

Como si jugásemos al juego de la Oca, hemos caído en la casilla del puente. «De puente a puente y me lleva la corriente», pero nuestro paseo va a ser contracorriente, porque nos hemos de enfrentar a las adversidades del camino, porque la vida en ocasiones es así, un afrontar las dificultades. Hay que jugársela y no ser prisioneros de nuestro destino. Hay mas vida al otro lado.

Y cruzamos el puente y nos detenemos para cerciorarnos de que nadie se ha quedado atrás, porque se empieza a poner cuesta arriba el camino. Esta ciudad en ocasiones es tan traicionera que pretende hacernos volver sobre nuestros pasos, porque siente que la abandonamos a su suerte. Que, si vamos a subir cuestas, sean las que recorren sus calles. Sin embargo, hemos llegado hasta aquí y no vamos a detenernos. Hemos de darle la vuelta a Toledo y que la próxima vez que volvamos sea la puerta de Bisagra quien mire al Valle

Continuará…. El cerro de la Cabeza