Un hospital con mucho arte

Lista de lo visitado hasta ahora: (ver lista en pagina aparte)

Introducción

Ya estuvimos de visita en el museo allá por el mes de febrero, cuando teníamos ganas de recorrer toda la ciudad e íbamos un poco a la carrera (El mercado de las bestias) en un mismo día visitamos la plaza de Zocodover, el Alcázar y el Museo de Santa Cruz, aparte de alguna que otra curiosidad de la zona. ¡Había tanto que ver!

Hoy, casi seis meses después de aquella visita rápida y después de todo lo que hemos visto, lo que nos sobran son las prisas, aunque por mucho que cambie la ciudad por eso de las obras y las rehabilitaciones, el museo no se moverá de donde está, lo único es que sus exposiciones son cambiantes con el tiempo y no se trata tan solo de recorrer el propio edificio que en sí mismo ya merece todas las visitas que se podamos hacer.

Como estábamos en la Cámara Bufa, bajo la cripta del convento de las Concepcionistas, el museo de encuentra a un paso, la fachada de atrás da a la plaza, por lo cual tan solo hemos de bordear el edificio, para llegar hasta su entrada principal, subiendo por la cuesta de Miguel de Cervantes y quedarnos a medio camino de de la estatúa de Cervantes y las escaleras Arco de la Sangre que lleva a la plaza de Zocodover.

Arco de la Sangre fachada exterior. Monumento a Cervantes

Podemos aprovechar y hacerle una visita a nuestro amigo Paco, el efebo de Toledo

Hospital de Santa Cruz

El hospital fue fundado por el cardenal Mendoza a finales del siglo xv, para centralizar la asistencia a niños huérfanos y desamparados de la ciudad. Cuenta con una notable portada plateresca, obra de Alonso de Covarrubias. El edificio tiene planta de cruz griega y cuatro patios, de los que dos se realizaron por completo. El primero es de Covarrubias y da acceso al piso superior a través de una escalera de tres tramos.

El hospital fue fundado por el cardenal Mendoza a finales del siglo xv, para centralizar la asistencia a niños huérfanos y desamparados de la ciudad. Cuenta con una notable portada plateresca, obra de Alonso de Covarrubias. El edificio tiene planta de cruz griega y cuatro patios, de los que dos se realizaron por completo. El primero es de Covarrubias y da acceso al piso superior a través de una escalera de tres tramos.

Descripción artística

Se concibió con seis crujías que se cruzan formando cuatro patios para la ventilación y para ello se emplean ventanas altas. Se encuentra aún inacabado (no se hicieron dos de los patios, tal como estaban concebidos) y se ideó como un edificio exento. El altar se sitúa en el centro y los patios se idean siete de los que se hacen cuatro y de esos cuatro, solo uno se llegó a finalizar por Alonso de Covarrubias.

Existen cuatro grandes crujías, que conectan con los patios, en dos pisos realizadas por Enrique Egas y en el centro se encuentra la mesa con el altar. Las arcos son carpaneles y sobre pilares con hojarascas y querubines en el escudo de Mendoza.

En general se da una simbiosis de la tradición morisca con el arte flamenco. Cubrición de par y nudillo en madera enmarcada de casetones. La madera tiene función decorativa y utilitaria. Los sillares están bien labrados y la portada la realizó Covarrubias, la hizo adintelada, el entablamento flanqueado por peudocolumnas pareadas y con hornacinas y doseletes; y decoración grutesca en los fustes.

El frontón es clásico de vuelta redonda que alberga el descubrimiento del Lignum crucis por Santa Elena. Sostiene el entablamento con otro cuerpo. Se rompió una arquivolta para colocar una hornacina que representa La Caridad. En la parte superior se encuentra representado el tema de Los desposorios de la Virgen con delfines.

Las ventanas son simétricas con orden bulboso y edículas con el emblema de Mendoza. El último cuerpo, posterior, es manierista.

Se eligió este lugar como emplazamiento del Hospital, por estar más alejado de las grandes concentraciones de población para evitar posibles epidemias o contagios y por gozar de los vientos favorables provenientes del norte y además gozaba de unas espléndidas vistas hacia el Tajo.

Ya desde el principio el gobierno del Hospital dependía directamente del Cabildo-Catedral, encargado de nombrar un nuevo rector anualmente con derecho a vivienda. Poco a poco se fue convirtiendo en gran Hospicio infantil, muchos de los niños eran recogidos en la catedral frente a una columna cerca de la capilla de San Pedro. Los recién nacidos eran amamantados por amas de cría muchas veces venidas de pueblos cercanos. Según iban creciendo, pasaban a formar parte de la institución hospitalaria; los chicos podían aprender un oficio y las chicas permanecían aquí hasta contraer matrimonio o formaban parte del servicio doméstico.

El museo de Santa Cruz

En cuanto al origen de las colecciones del Santa Cruz, éste se remonta a 1844, cuando la recién instaurada Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos para Toledo decidió la creación de un museo para salvaguardar el rico patrimonio artístico en peligro de desaparición tras las citadas desamortizaciones y el abandono de muchos edificios, fondos a los que se incorporó también la colección arqueológica del Cardenal Lorenzana que estaba en el Palacio Arzobispal.

Pero ya desde el principio el museo atravesó las mismas dificultades que otros provinciales, con fondos que fueron peregrinando de un edificio a otro sin resolver el problema de conservar y exhibir sus obras.

La primera sede fue el convento de San Pedro Mártir, después pasó a San Juan de los Reyes a continuación también se extendió a la capilla de San Jerónimo de la Concepción Franciscana, donde se instaló el llamado arco mudéjar del Rey don Pedro. Pero el estado de ruina de San Juan de los Reyes obligó, a fines del siglo XIX, al traslado del museo a la Diputación Provincial.

Y llegamos a 1935, cuando el Hospital se convierte en la sede del Museo Arqueológico Provincial Toledano y Archivo Histórico, el inicio de lo que en la actualidad es el Museo de Santa Cruz, de titularidad del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y gestionado por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, un edificio que había sobrevivido a duras penas al progresivo deterioro con algunas intervenciones parciales para reparar lo más urgente.

Pero en 1936 comienza del Guerra Civil y el Hospital, tan cercano al Alcázar y convertido en cuartel de las milicias republicanas, sufrió graves daños.

A pesar de todas las dificultades, terminada la Guerra Civil la colección siguió incrementándose, con las piezas expuestas en las crujías del patio, una situación que se prolonga hasta 1961, cuando tras la exposición Carlos V y su ambiente, celebrada en 1958 con motivo del cuarto centenario de la muerte del emperador, comisariada por Antonio Gallego Burín, director general de Bellas Artes, y que había ocupado las salas de la cruz, se decidió que las obras de Bellas Artes ocuparan ese ámbito.

A comienzos de 2000 todas las piezas, instaladas en las naves del crucero, fueron desmontadas para realizar obras de acondicionamiento y acoger la exposición Carolus para conmemorar del quinto centenario del nacimiento del Carlos V, de nuevo otra emblemática exposición temporal dedicada al emperador como punto de partida de una labor de puesta a punto del edificio y sus fondos.

El museo consta de dos plantas. El crucero abarca los dos pisos y está cubierto con bóvedas de crucería. En el brazo norte se situaba la capilla. El museo cuenta con secciones de Arqueología, Bellas Artes y Artes Decorativas, y tiene por principal atractivo un valioso repertorio del Greco. Los fondos de Bellas Artes se distribuyen en la primera y segunda planta del edificio, y los de arqueología, en el Claustro Noble y en un piso subterráneo. Las Artes Decorativas cuentan con una muestra de artesanía popular toledana, que se sitúa también en el piso del sótano.

Colecciones[editar]

Inmaculada Concepción del Greco (1613)

El Museo es uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad, en buena medida por su valioso repertorio de cuadros del Greco, muchos de ellos depositados por varias parroquias toledanas. Representan prácticamente toda la evolución del artista en Toledo, desde sus primeros años en la ciudad (La Verónica con la Santa Faz, h. 1580) hasta poco antes de fallecer en 1614 (a destacar La Inmaculada Concepción procedente de la capilla Oballe).

También pueden verse pinturas de otros artistas entre los siglos xv y xvii, como Nicolás Francés, Maestro de Sijena, Pieter Coecke, Francisco de Comontes, Juan Correa de Vivar, Blas de Prado, Luis Tristán, Gaspar de Crayer, Vicente Carducho, Juan Bautista Maíno…

Se exhiben también algunas esculturas (como un retrato en busto de Juanelo Turriano, atribuido a Pompeo Leoni), mobiliario, tapices y diversos pendones (a destacar uno procedente de la batalla de Lepanto). Mención aparte merece la Colección Carranza de cerámica, con unas 480 piezas de entre los siglos xiv y xix, la cual tras exhibirse en préstamo durante veinte años fue adquirida para el museo en 2021 por el Gobierno de Castilla-La Mancha.​

Recientemente se ha agregado a la colección la escultura conocida como el Efebo de Toledo, hallada en el centro de la ciudad.

El Museo de Santa Cruz toma su nombre del edificio que le sirve de sede, el antiguo Hospital de Santa Cruz, fundado por el Cardenal Pedro González de Mendoza (1428-1495) como hospital general y para acogimiento de niños expósitos.

El edificio fue construido en las primeras décadas del siglo XVI, tras la muerte de su fundador, y constituye una de las obras arquitectónicas maestras del Renacimiento español. Tiene planta de cruz griega con dos pisos, un gran crucero central abierto a ambos pisos y un total de ocho crujías, más otra sala encima del zaguán, todas ellas cubiertas con techumbres de madera. Cuenta, además con dos patios claustrales dispuestos entre sus brazos.

En su diseño y ejecución trabajaron figuras tan señeras como Antón y Enrique Egas, famosos arquitectos toledanos de origen flamenco, y el maestro Alonso de Covarrubias.

Su magnífica portada, dedicada a la devoción de la Santa Cruz, el claustro principal y la espléndida escalera de Covarrubias, en el patio principal, justifican por sí mismo la visita a este Museo.

Cultura Castilla La Mancha

El nombre de Santa Cruz, viene dado por el fervor que el cardenal tenía por Santa Elena, que siempre es representada con una cruz en la mano, ya que según cuenta la tradición el año 327 d.c., encontró la verdadera Cruz de Jesucristo y la de los dos ladrones que lo acompañaban en El Calvario. Tuvo este empeño tras haber recibido su hijo, el emperador Constantino, un aviso en sueños que le decía: «con el signo de la Cruz, vencerás». Y a partir de este sueño, por el Tratado de Milán se firmó la paz de Constantino el año 313, permitiendo a los cristianos practicar su religión hasta entonces perseguida.

El cardenal Mendoza siempre veneró la imagen de santa Elena con la cruz y tanto en la grandiosa portada del Museo como en su tumba en la catedral están presentes, convirtiéndose casi en un segundo escudo del gran cardenal (1428-1495).

El Museo de Santa Cruz de Toledo – Leyendas de Toledo

En el gran tímpano se distingue la imagen de Santa Elena con la Cruz y al cardenal Mendoza arrodillado, flanqueados por San Pedro y San Pablo y dos acólitos a izquierda y derecha que portan el capelo cardenalicio y la mitra de Mendoza. En la parte superior destacan las imágenes que representan a San Joaquín y Santa Ana simbolizando la Concepción de María con un casto abrazo custodiados ambos por las virtudes teologales Fe y Esperanza. La Caridad está destacada en la clave del tímpano, simbolizando así el sentido del Hospital. El escudo de Mendoza también está visible en el dintel.

El Museo de Santa Cruz de Toledo – Leyendas de Toledo

Escaleras de Covarrubias

En este patio, destaca la majestuosa escalera de Alonso de Covarrubias, joya del renacimiento español, que da acceso al claustro superior

Escaleras de Covarrubias
Escaleras de Covarrubias vistas desde el patio
Escaleras del museo

sala de exposiciones

Nave interior
Nave interior
Planta superior
Vista desde la planta superior

Tapiz del Astrolabio procedente de algún taller flamenco de Tournai o Bruselas. Siglo XV. Lana y seda, alto lizo. Depósito de la Santa Iglesia Catedral Primada de Toledo. Muestra una simbiosis de elementos mitológicos, concepción divina del mundo medieval, cosmogonía ptolemaica y preocupación humanística por los conocimientos científicos mediante tres escenas relacionadas entre sí, explicadas por cartelas y con los personajes identificados mediante rótulos. A la izquierda, Dios Creador, potentia primi motoris, impulsa a dos jóvenes, agilitas movilis, que hace girar la esfera celeste con sus manos, e inteligentia mundis, que le imprime movimiento mediante una manivela. Debajo aparece Atlas sentado soportando el Universo. En el centro está la bóveda celeste figurada como un astrolabio. Por fuera se indican los puntos cardinales y en el interior los signos del Zodiaco. También aparecen las alegorías de distintas constelaciones australes y boreales y Prometeo y Teseo, dos héroes mitológicos. A la derecha está la alegoría de la Filosofía, entronizada, acompañada por las de la Aritmética, la Geometría y la Astrología, y también el poeta Virgilio y el astrónomo Hiparco

patio interior

Patio interior
patio interior
Vistas desde uno de los patios del Museo de Santa Cruz
Asunción de la Virgen.
Azulejo portugués (1780. Patio del Museo de Santa Cruz (Toledo)
Exposiciones en el patio
Aspecto de una de las galerías bajas del patio, con inscripciones y lápidas adosadas a la pared

Piezas esenciales

La Verónica con la Santa Faz
Theothokopoulos, Domenikos (El Greco) | 1580 c.a. | Cuadro | alt. 96 x anch. 91 cm

El Greco representó en esta obra el paño de la Santa Faz sostenido por la Verónica, la piadosa mujer que, según la tradición, en el camino hacia el Calvario enjugó con un lienzo el sudor del rostro de Jesús, en el que quedaron plasmados milagrosamente sus rasgos. La etimología del nombre de Verónica alude a la vera icona o verdadera imagen de Cristo, convirtiéndose así en la única santa a la que se nombra por su atributo. El fondo neutro oscuro de la composición sirve para destacar las manos, el rostro y la cabeza cubierta con velo de la santa mujer y, especialmente, el paño que nos muestra con la impronta del rostro de Cristo coronado de espinas, caracterizado por su marcada frontalidad, a la manera de los iconos bizantinos.

Corona de la Virgen de los Desamparados
Andrés Martínez | 1641 | 24,5 x 18,5 x 6 cm 

Corona en forma de cestillo calado, de gran riqueza y cromatismo, decorada con roleos, tornapuntas, piñas, motivos florales y querubines, todo ello cuajado de esmaltes de colores, pedrería y perlas naturales. La diadema que remata la pieza se decora, además, con esmeraldas colgantes.
Lleva sendas inscripciones grabadas y esmaltadas, una de alabanza a la Inmaculada Concepción de María y otra donde se indica que la corona pertenece a la Virgen de los Desamparados de Toledo, que fue donada  de Francisco Díaz de Salazar, que la hizo el platero Andrés Martínez en la ciudad de San Francisco del Guamo (Colombia) y que se acabó de realizar en el año de 1641.

Pendón de la Batalla de Lepanto
Anónimo | 1571 | alt. 425 x anch. 185 cm

Bandera de damasco de seda azul rematada en dos picos y decorada con los emblemas de la Santa Liga.
Sobre fondo de motivos dorados, consistentes en cruces, láureas y florones, están representados, dispuestos en sentido transversal, un gran crucifijo y a sus pies el escudo con las armas del papa Pío V, flanqueado a su derecha por el escudo de España y a su izquierda por el escudo de Venecia, ligados los tres por una cadena dorada, de la que pende el escudo de armas de don Juan de Austria. La ornamentación se bordea por una ancha cenefa de elementos vegetales dorados y por flecos en hilo de oro y seda azul. Imagen completa en galería de imágenes.

Busto de Juanelo Turriano
Atribuido a Pompeo Leoni | Hacia 1560 | alt. 85,5 x anch. 60 x grosor 31 cm

Retrato en busto de Juanelo Turriano, insigne relojero e ingeniero italiano, nacido en Cremona hacia 1500 y fallecido en Toledo en 1585, que trabajó al servicio de Carlos V y Felipe II y que construyó en Toledo su célebre Artificio, un prodigioso ingenio para elevar el agua del Tajo al Real Alcázar.
Se le representa de edad madura, con los rasgos físicos y psicológicos con que le describen las crónicas de su época. El rostro es facciones sobrias muy marcadas, con amplia frente, entrecejo y sienes muy acusados, ojos penetrantes, nariz abultada, bigote de puntas caídas y barba rizosa y corta con labor de trépano. Lleva el pelo corto, a la moda italiana, con entradas e incipiente calva en la coronilla.
Viste ropilla abrochada con una fila de botones y herreruelo de amplios pliegues curvilíneos, dispuesto a la manera de las esculturas togadas romanas.
Es el único retrato escultórico conocido de este célebre personaje.

La Inmaculada Oballe
Theothokopoulos, Domenikos (El Greco) | 1608 c.a. | Cuadro | alt. 347 x anch. 174 cm

En diciembre de 1912 el poeta austriaco Rainer Maria Rilke escribió una apasionada carta a la princesa Marie von Thurn und Taxis en la que mencionaba una pintura que había descubierto en Toledo y que le provocó una profunda impresión.

Se trataba del testamento artístico de uno de los grandes genios de la pintura universal, Domenikos Theotokopoulos ‘El Greco’ (1541-1614), una Inmaculada Concepción, confundida durante años con la Ascensión debido al intenso movimiento vertical de la composición y su dinamismo, realizada entre 1608 y 1613 por encargo de doña Isabel de Oballe, dama toledana acaudalada que había hecho fortuna en Perú, para su capilla personal en la parroquia de san Vicente Mártir de Toledo.

Desde 1965 esta obra cuelga de los muros del antiguo Hospital de la Santa Cruz, levantado a principios del siglo XVI por los cardenales Mendoza y Cisneros, hoy convertido en el Museo de Santa Cruz de Toledo, el buque insignia de los museos de Castilla-La Mancha gestionados por el Gobierno Regional.

Esta pintura, de grandes dimensiones, obra maestra indiscutible de la última etapa vital del genio de Candía, y su último encargo conocido, es un depósito de la parroquia de San Nicolás de Bari en Santa Cruz, y constituye por derecho propio la obra más importante y representativa de entre todas las colecciones del museo.

Web de referencia

Hospital de Santa Cruz (Toledo) – Wikipedia, la enciclopedia libre

El Museo de Santa Cruz de Toledo – Leyendas de Toledo

Museo de Santa Cruz cultura castilla la mancha

Museo de Santa Cruz – Wikipedia, la enciclopedia libre

Search media – Wikimedia Commons

La ruta de Alonso de Covarrubias (viajesporcastillalamancha.es)

El Museo de Santa Cruz, en Toledo (viajarconelarte.blogspot.com)