Friday, September 15, 1995

06:20 AM. Bedroom

Suena el despertador

Esta mañana preferiría que no sonara porque casi sería mejor que me quedase en la cama, dado que lo único que tengo son pesadillas, que me pasaré toda el día y el fin de semana pendiente del reloj y de que llegue la clase de Spanish, a primera hora del lunes, para superar la tortura de recitar el abecedario en español para toda la clase. En inglés me lo sé de memoria tanto en un sentido como en otro, lo complicado es tener que recitarlo en español porque me será útil para cuando haya de deletrear alguna palabra, dado que el orden no cambia, salvo por el hecho de que incluye la letra ‘ñ’, aunque por lo que he tenido ocasión de leer hasta ahora y Ana me ha explicado, se trata una letra intermedia, que hay pocas palabras que empiecen por así, pero para los hispanohablantes es de gran importancia porque forma parte de su identidad y de su cultura, es especial para los españoles. Es más, como Ana me llegó a explicar, es importante saber pronunciarla de manera correcta, porque lo contrario generaría una cierta confusión, como ocurre con algunas palabras en inglés, dado algunas no tienen el mismo significado según se hable el inglés británico o el americano. Una chica bien educada debería cuidar la pronunciación o el vocabulario porque ciertas palabras resultan un tanto indecorosas o inapropiadas según el caso.

Ana: (Se asoma por la puerta) Arriba. Baño. Corre. Deprisa. Fspabila. Fuera. Gandula – Me dice con intención.

Jess: (Acostada en la cama) Me sé el abecedario. – Le respondo porque me ha parecido entender la sutileza de sus órdenes.

Ana: Pues será mejor que no se te olvide en las próximas horas y superes los nervios en el último momento.

Spanish Notebook
a b c d e f g h i
 j k l m n ñ p q r 
r s t u v w x y z

Jess: (Leo en español) a b c d e f g h i j k l m n ñ p q r s t u v w x y z.

Ana: Me parece que Mr. Bacon espera que se lo recites de memoria, sin leer. – Me indica.

 Jess: Te lo he leído para que veas que me lo he tomado en serio. – Argumento.

Tal y como Ana comprueba tengo la tarjeta con el abecedario apuntado, evidencia clara de que, al menos, he hecho el esfuerzo de aprenderme el abecedario en español y que no tengo demasiado inconveniente en leerlo, como hago cada vez que tengo un texto en español, lectura no comprensiva, pero pronunciación casi perfecta. Bueno, en realidad, en alguna que otra ocasión sí intento entender lo que leo, pero eso es algo que me guardo para mí. Si Ana fuera consciente de mi pequeño secreto, que supongo que lo es, tras la lectura me pediría que le explicase lo que he leído, porque no es lo mismo una receta de cocina o las instrucciones de manejo del televisor, que el párrafo de una novela o un poema. Es inevitable que sienta algo de curiosidad por saber de qué trata el texto que tengo entre las manos, sobre todo cuando no viene acompañado de su correspondiente traducción en inglés. Aun así, todavía me causa reparo que los demás me escuchen y, sobre todo, me siento incapaz de mantener una conversación, de componer una frase con un mínimo de sentido, coherencia y lógica, aunque Ana me insista en que el español tiene muchas similitudes con el italiano y en ese aspecto tengo mucho ganado.

‘I don’t speak Spanish’. Me da igual la firmeza que haya de mantener, pero de momento no entra en mis planes ni expectativas un cambio brusco de mentalidad. Acudiré a clase de Spanish y aprenderé la teoría porque no me queda otro remedio, si me quiero quedar, pero no que nadie me considere una chica bilingüe, tal y como se define Yuly, porque ella reparte su vida entre West Roxbury y Vigo, mientras que yo no me he movido de North Medford, salvo para ir a la playa, ahora que voy al Medford High y el viaje de este verano a ese destino desconocido que puede ser cualquier sitio del mundo, incluso Toledo, aunque prefiero no ser muy concreta al respecto porque haber estado allí y no haber estado con Daddy provoca que mi vida pierda todo su sentido, que llegue a la conclusión de que éste me ha rechazado, que no reconoce esta paternidad y por lo tanto me he convertido en una chica sin pasada y por lo tanto sin futuro. Al menos me queda la idea de pensar que Ana me anima para que no pierda la esperanza. Ella está convencida de que antes o después tendremos noticias de Daddy, que le localizaremos y estaremos en contacto por carta o por teléfono.

Notebook of Jessica
Friday 9/15
Day:	1
1	Spanish
2	Physical Education/Health 
3	World History I 
	Lunch A
4	Science
5 	Algebra 1
6	English 

Para confirmar que hoy es día lectivo, hay clase y, sobre todo, clase de Spanish, no tengo más que echarle un vistazo a la agenda y confirmarlo. De hecho, preferiría que lo de recitar el abecedario fuera hoy a primera hora para no soportar esta inquietud durante otros tres días más, porque me lo sé e memoria, pero no estoy segura de que llegado el momento vaya a salir de mi boca por mucho que de ello dependa todo mi futuro, en el supuesto de que Mr. Bacon cumpla con su advertencia de no permitirme que vuelva a entrar en su clase mientras no cambie mi actitud, una vez que me ha asegurado que estoy suspensa y de nada servirán mis esfuerzo, incluso que es posible que ello vaya en perjuicio de los intereses de Yuly como se implique demasiado conmigo, dado que le bajará la nota final como se pase de lista en su intento por ayudarme. De todos modos, si apruebo, si Mr. Bacon ve un mínimo de interés por mi parte, la calificación final de Yuly será la más alta posible, aunque se pase el curso rascándose las narices, que es en realidad lo que ella pretendía conseguir con el trabajo que se supone hoy entregaremos, pero cuya calificación Mr. Bacon se reservará hasta el final. Supongo que exageró un poco en sus promesas y más de uno lo entendió de manera literal. La asignatura de Spanish no es para que nos lo tomemos como una hora de descanso de las demás asignaturas, tiene la misma relevancia que el resto y en mi caso una trascendencia que excede mi plan de estudios.

Ana: Espabila, vístete, arréglate y baja a desayunar antes de que se te haga tarde y hayas de salir a la carrera. – Me aconseja.

Jess: ¡Ya voy! – Le respondo.

Lo cierto es que mi primer impulso sería responderle que no, pero después me habría de atener a las consecuencias, porque Ana ya me demostró a finales de junio que le importan poco mis rabietas o lo cabezota que me ponga. Ella lo es más que yo y se siente cargada de razones, de manera que: si no me quiero cambiar de ropa, me tendré que ir a clase en pijama; si no me quiero asear, no habrá reparo en que acuda con cara de recién levantada; si no quiero desayunar, es dinero que se ahorra el St. Clare’s y hasta se puede entender desde un sentido religioso, como un día de ayuno, dado que con hambre o sin hambre he de ir clase. Si lo que no quiero es ir al Medford High, aún estamos a tiempo de llamar al Matignon High y ocupar la plaza que me tienen reservada. Pero, sobre todo, mi negativa se interpretará en el sentido de que ya no pueden confiar en mí porque no cumplo con mis compromisos y, por lo tanto, ella tampoco se sentirá obligada con las promesas que tiene conmigo. Esto es, me tendría que olvidar de Daddy, porque éste me perderá la pista o al menos no me facilitaran el que me reúna con él. Nadie me impide que me obliga a que vaya a clase, pero tampoco puedo exigir nada por el hecho de no ir, de manera que he de ser yo quien determine lo que más me conviene. Por lógica, ir a clase con normalidad.

Como hoy es día de deporte, no me puedo vestir con una demasiada formalidad, lo que a la larga se agradece, aunque tengo la sensación de que cuando me preocupo por mi vestimenta, también cuido un poco más mi aspecto, aunque no por ello pretenda ser demasiado coqueta ni presumida, como van algunas de mis compañeras. Lo cierto es que me gustaría que fuera un poco menos evidente que soy una chica con unas condiciones de vida mejorables, pero en el St. Clare’s no hay presupuesto para caprichos tontos ni de adolescentes. Tal vez en la residencia del Matignon High lo haya, pero yo tengo claras mis prioridades en ese sentido y la verdad es que no renunciaré a mi encuentro con Daddy a cambio de ropa de más calidad. Lo cierto es que, como alternativa, siempre cabría la posibilidad de que aceptara tener una familia de acogida, dado que las demás se aprovechan de la generosidad de éstas. Sin embargo, ya no tengo edad para ello. Soy mayor y mi continuidad aquí se considera una excepcionalidad, lo que implica que tengo algunas restricciones en ese aspecto. Como último recurso, aunque resulte un tanto descarado por mi parte, quizá le pueda sacar alguna ventaja a mi amistad con Yuly, a pesar de que no necesito de la caridad de nadie ni me agradaría que ella se lo plantease así. 

Un polo negro de tirantes bajo una camiseta blanca de manga larga de color gris; unos jeans azules y mis zapatillas de deporte grises. Un vestuario cómodo e informal, apropiado para ir a clase, sobre todo poco llamativo para los chicos, porque me da la sensación de que algunas de mis compañeras enseñan demasiado y ese nunca ha sido mi estilo, aunque tampoco he pretendido aparentar algo distinto a lo que soy, lo único es que no me gustan las faldas ni los vestidos, por lo que en ocasiones hay quien me recrimina que visto como si fuera un chico, sobre todo por mi costumbre de conseguir ropa por medio del trapicheo con éstos. Tan solo intentaba tener mi propio estilo, demostrar un poco de rebeldía por el hecho de estar aquí y no tener noticias de Daddy. En realidad, me molesta que me confundan con un chico, a pesar de que es postura se haya acentuado más en los últimos años porque antes casi me era indiferente dado que era una manera de no sentirme tan identificada con el St. Clare’s Home. 

Period 1          07:52 AM-08:49 AM                        Spanish

07:50 AM. MHS Classroom Spanish

Yuly: Hola. – Me saluda con una sonrisa. – ¿Qué prefieres? Qué te recite el abecedario ¿o que te enseñe cómo ha quedado el trabajo? – Me pregunta.

Será porque a primera hora hay clase de Spanish y cuenta con la condescendencia de Mr. Bacon en ese sentido o porque no todos los días se encuentra el mismo tráfico para venir hasta aquí, pero el caso es que Yuly vuelve a llegar con el tiempo justo, a poner en evidencia eso de que su casa en encuentra demasiado lejos como para que se la considere alumna del Medford High y que su único alegato en ese sentido es que sus padres trabaja cerca de aquí y no les supone ningún trastorno traerla en coche. El caso es que yo la esperaba en las taquillas, pero al ver que se retrasaba me he venido a clase porque yo sí que no puedo faltar ni retrasarme sin una causa justificada, que en este caso no tengo y me temo que dada mi situación será Ana quien me pida las correspondientes explicaciones y no Mr. Bacon. 

Esta mañana tampoco coincidimos en nuestro vestuario, lo cual ya empiezo a creerme que será complicado que llegue a pasar, salvo que nos pongamos de acuerdo. Yuly ha optado por un jersey rojo de punto y unos jeans grises con unas zapatillas converse rosas. En su caso creo que la elección de vestuario se vea condicionado más por el criterio de su madre que por una cuestión de presupuesto, sin que me dé la sensación de que Yuly pretenda presumir de ser de familia adinerada, con la ventaja de que ella no vive de prestado en ese sentido, salvo que tenga alguna prima mayor de quien heredar, porque hasta ahora me ha parecido entender que es hija única. De todos modos, supongo que en las tiendas de West Roxbury la oferta de ropa no será muy distinta a la de Medford y en su caso siempre tiene la opción de acudir a Boston. A mí me tienen que sacar a la fuerza del barrio, salvo que sea para ir a Carson Beach por lo que o me conformo con lo que tengo a mi alcance o cambio de mentalidad.

Jess: Hola. – Le revuelvo el saludo. – Tendrá que ser después porque el profesor está a punto de llegar. – Respondo a su pregunta.

Yuly: Si Mr. Bacon fuera justo con las dos, ni a ti te sometería a esa tortura china ni a mí me amenazaría con el suspenso cuando sabe de sobra que tengo nivel suficiente para obtener al menos una A-.

Jess: En vista de mi nula participación en clase supongo que me merezco que me presione, pero no sé si seré capaz de superar mis bloqueos. – Le comento con sinceridad. – Para mí la signatura de Spanish tiene una dificultad añadida.

Yuly: Te ayudaré en lo que pueda, pero me temo que frente a sus bloqueos mentales no sé qué hacer. – Me indica con impotencia.

Jess: No te preocupes. – Le respondo. – No quiero que te vea perjudicada. Me basta con saber que tengo tu ayuda y que me ayudarás en lo que puedas.

La entrada del profesor hace que los asuntos personales o referentes a cuestiones que no estén relacionado con la asignatura pasen a un segundo lugar, se aplacen hasta el descaso. Por mi parte casi prefiero pensar en algo que no sea la asignatura de Spanish ni el abecedario, de lo contrario sería la primera vez que me entretengo con la signatura de Spanish, lo que invertiría mis costumbres de cursos anteriores. Al menos tendré la tranquilidad de que durante las próximas horas los chicos se olvidarán de sus bromas y burlas contra mí, porque se arriesgan a que les llamen a atención y se jueguen el curso. Salvo Mr. Bacon, tengo la impresión de que los demás profesores se toman en serio la actitud en clase. En principio Mr. Bacon ha dejado constancia de que la da mayor o igual relevancia, pero hasta ahora ha sido el primero que se ha ocupado de ponerme en evidencia delante de mis compañeros, aunque la responsable sea yo dada mi escasa participación, mis silencios. Si fuera un buen profesor se hubiera limitado a convocarme a una de sus tutorías y que hablásemos el asunto en privado, incluso me resulta excesivo que se presentara en el St. Clare por propia iniciativa.

Mr. Bacon: Buenos días. – Nos saluda. – Como ayer ya tuvimos clase a última, hoy dejaré que trabajéis en la redacción porque habréis de entregarlas el lunes.

Yuly: ¿Nos dejas toda la hora? – Le pregunta contrariada.

Mr. Bacon: Siempre que aprovechéis el tiempo. – Le contesta. – El próximo día ya no admitiré excusas para retrasar la entrega de la redacción.

Es la hora de trabajar, de manera que es mejor que aprovechemos el tiempo y que al menos dé la impresión de que hacemos algo de provecho porque esta hora es para que no tengamos que perderla en casa. En este caso entiendo que Mr. Bacon sabe que eso de trabajar por parejas tiene el inconveniente de que no siempre ni a todos nos es fácil quedar fuera de las horas de clase, en lo que a mí respecta con Yuly, por lo cual el hecho de disponer de esta hora nos supone una ganancia, ya que así no tendremos que privarnos del descanso, aunque después de estos días puede decirse que ya me he empezado a acostumbrar a ello, aunque seamos las dos únicas chicas de todo el Medford High que dedican el descanso a seguir estudiando.

A ella no espero que le moleste que le copie los ejercicios, al menos los de esta asignatura. Aunque debería ser yo quien hiciera el esfuerzo y, en todo caso, que los comparásemos para que yo me diera cuenta de mis errores antes de corregirlos en clase y no quedar como una tonta delante de los compañeros ni del profesor. Pero la verdad es que tampoco quiero que Ana me controle en ese sentido, ya que ésta no me dará opción a que haga nada mientras esos ejercicios estén sin hacer. Prefiero disfrutar de un poco más de autonomía. Yuly ya me ha dicho que no tiene reparo en prestarme el cuaderno e incluso su libro, siempre y cuando se lo cuide mejor que el mío, que aún parece que está sin estrenar. Por lo cual es preferible que no lo deje al alcance de terceras personas y de este modo ni siquiera tendrá que justificarse ante sus padres, porque será un acuerdo entre nosotras y el objetivo, como tal, estará conseguido.

Yuly:  a b c d e f g h i j k l m n ñ p q r s t u v w x y z.- Me dice para sacarme de mis pensamientos

Jess: Me lo sé. Tranquila. – Le respondo.

Yuly: Recítamelo. – Me propone. – La pronunciación es importante.

Jess: a b c d e f g h i j k l m n p q r s t u v w x y z. – Le digo en inglés.

Yuly: ¡En inglés no, en español! – Me recrimina. – Además, no te olvides de la ‘ñ’. – Me recalca. – Es importante porque es una letra de origen español.

Jess: Déjalo. No me pongas más nerviosa de lo que ya estoy. – Le ruego.

Yuly: ¡OK! Lo dejo. – Me responde resignada. – Espero que a la hora de la verdad se te suelte la lengua. – Me dice. – Estoy segura de que podrás.

Jess: Espero que sí. – Le digo sin mucha confianza.

Yuly: Entonces ¿Repasamos la redacción por última vez? – Me pregunta animada. – En realidad, después de lo que Mr. Bacon nos dijo el otro día casi, no merece la pena que nos molestemos.

Jess: Al menos nos guardará la nota hasta final de curso. – Le respondo. – Si eres tan buena estudiante como aseguras, obtendremos el aprobado como poco.

Yuly: Sí, pero, como te dije, el planteamiento del trabajo está desde tu punto de vista, son tus motivaciones, las dificultades para aprender el idioma por su variedad cultural y extensión geográfica. – Me explica.

Jess: Ya sé que tu idea era presentarle un trabajo que mereciera una puntuación de 100. – Le contesto. – Pero es posible que hayas sido poco objetiva.

Yuly: Tus motivaciones las tengo claras y las he puesto tal y como me dijiste. – Se defiende. – Tan solo he intentado darle una mayor justificación. – Argumenta.

Jess: Tú eres quien conoce el idioma, yo poco o nada puedo opinar. – Le digo para zanjar la cuestión.

Asignatura: Spanish I
Profesor: Mr. Bacon
Grado: 9th
Curso: 1995-96
Quarter: 1
Alumnas:
		- Jessica Marie Bond
		- Julia Stephanie MacWindsor
Asunto: ¿Por qué me he matriculado en la asignatura de Spanish?
Responde: Jessica Marie Bond
Pregunta y escribe: Julia Stephanie MacWindsor

Con la lectura de la portada tengo más que suficiente. Está escrito en español, no creo que me entere de lo que ha escrito y tengo bastante con lo dicho en los últimos días. Yuly ha escrito sobre mi vida, mi situación en el St. Clare’s y mis dificultades para asimilar el idioma, aparte de mis motivaciones y lo que haya añadido de su cosecha personal, dado que, en realidad, más que un trabajo de clase, creo que ha escrito un informe detallado sobre mí, que tal vez haya detalles que Mr. Bacon no debería saber, pero que para Yuly son relevantes. Como tal es un alegato para que se tenga un poco de consideración conmigo y no se entiendan mis silencios ni poca participación en clase como una falta de interés o motivación en la asignatura. En cierto modo es lo que ella le hubiera querido decir a su tío Luis cuando éste la presionaba para que le hablara en español. Con la particularidad de que en esta ocasión espera que dichos argumentos se tengan en cuenta en vez de hacerse oídos sordos y que no me quede otro remedio que aprender a hablar el idioma tanto por las buenas como por las malas. Lo cierto es que, si Mr. Bacon ha estado en el St. Clare’s y hablado con Ana, tampoco habrá nada en ese trabajo que le sorprenda. Ana me conoce mejor que Yuly y es la primera interesada en que yo aproveche la oportunidad que se me ha dado y me deje de tonterías o de agobios personales que no conducen a nada.

Yuly: Si no fuera porque te negarás, les propondría a mis padres que te adoptaran. – Me dice con complicidad.

Jess: Gracias, pero no hace falta. – Le respondo. – En el St. Clare’s no se está tan mal y cualquier día llegarán noticias de Daddy y me iré con él.

Yuly: Pero no te vayas antes de que termine el curso. – Me pide con complicidad. – Hasta ahora tan solo me entiendo contigo y las demás no me terminan de caer bien.

Jess: Sí, supongo que me tendría que quedar hasta final de curso. – Le respondo. – Tan solo espero que Mr. Bacon no me eche antes de su clase porque corro el riesgo de que me manden a Matignon High. – Le comento.

Yuly:  a b c d e f g h i j k l m n ñ p q r s t u v w x y z. – Me dice para demostrarme su apoyo e interés en que no se cumplan las peores expectativas.

Jess: Me lo sé. – Le respondo para que no me insista con ello.

En vista de que yo no me quiero centrar en repasar la redacción, porque he delegado en ella toda la responsabilidad y confío en ella y que prefiero que nos olvidemos de repasar el abecedario porque me siento ridícula ante el hecho de que los demás nos escuchen, para que Mr. Bacon no piense que perdemos el tiempo o que dedicamos esta hora a otras asignaturas, porque ya nos dejó claro el otro día que no lo consentirá con nadie. Prefiero que aprovechemos para compartir con ella todas esas inquietudes y dudas que me han surgido en los últimos días y a las que de un modo otro se hace mención en la redacción, por eso de que no siempre resulta fácil entender un idioma y menos aun cuando se intenta traducir de otro de manera literal

Jess: ¿Tú crees que Mr. ‘Panceta’ se tragará eso de los falsos amigos? – Le pregunta contrariado. – A mí me suena más a excusa y nos estamos jugando el curso.

Yuly: No creo que nos diga nada por eso. – Me contesta muy segura. – Tampoco es que pretenda que tú tengas argumentos para no intentar aprender el idioma, tan solo justificar que no sea tan fácil.

Jess: A mí me parece que la redacción está llena de barbaridades. – Alego con preocupación. – Eso de que en los dos idiomas haya palabras que se escriban igual, pero que no tienen el mismo significado suena un poco extraño.

Yuly: Pues, si quieres aprender el idioma, tendrás que afinar un poco más oído. – Me contesta con jocosidad. – ‘Me importa un bledo que llueva en Toledo’. – Me dice. – Traduce

Jess: ‘Go to airport in blue days if we are in Toledo’. – Le traduzco, aunque sé que no es correcto.

Yuly: ¡Pues más o menos es eso! – Me contesta. – Que yo te digo algo en español, tú haces una interpretación libre y literal en inglés y así no hay manera de entenderse.

Jess: ¿Me lo explicas con otra frase? – Le ruego un tanto confundida.

Yuly: A ver si se me ocurre algún ejemplo. – Me contesta. – Te lo digo en español y tú me das la traducción en inglés. – Me propone. – A ver, si sabes qué significa ‘aspersión’

Jess: ‘Calumnia’. – Le respondo porque para mí no tiene ningún otro significado.

Yuly: ¡Bang! Eliminada. ¡Al bando de los chicos! – Me dice como si aún estuviéramos con el ejercicio de ayer. – ‘Sprinkling’. – Me aclara. –  Se traduce como ‘modo de riego’.

Jess: Los chicos son los que lanzan muchas calumnias contra las chicas con intención de humillarnos. – Le digo para hacerle ver que le he entendido.

Yuly: Tiene mucha relación con un tipo de riego. – Me indica.

Jess: Algo sí. – Le indico. – Las calumnias son pequeñas mentiras que se esparcen por todas partes. – Alego.

Yuly: Quizá no sea el mejor ejemplo, pero creo que me has entendido. – Me comenta. – Lo de la traducción literal es un poco peligroso.

No es que me haya quedado muy claro lo que me acaba de explicar, porque entiendo que, si es algo tan relevante como ella lo plantea, será una cuestión que Mr. Bacon tendrá que explicar en clase antes o después y sobre lo que Ana no me ha hecho mención hasta ahora, porque mi aprendizaje del español ha sido más una lectura no comprensiva y, por lo tanto, sin la traducción de las palabras. Su significado o traducción al inglés han sido lo menos. En cualquier caso, es un detalle más para tener en cuenta. para que la asignatura y el idioma como tal no me terminen de gustar, me parezca demasiado difícil, a pesar de la soltura con la que Ana o Yuly lo hablan. Es más, quiero pensar que. en cuanto a nuestra relación como compañeras de clase o amigas, Yuly y yo entendemos lo mismo, que no somos como dos falsas amigas, aunque de momento estemos a comienzo de curso y sea más evidente lo mucho que nos separa que lo que nos une, que ninguna de las dos tiene muy claro que será de nosotras una vez hayamos entregado el trabajo, ya que supongo que ella sentirá más interés por acercarse a las demás, con quienes tiene una mayor afinidad.

Jess: ¡Casi mejor que no me animes! – Replico con intención y cierta jocosidad.

Yuly: Por mucho que lo intente, al final todo depende de ti.

Jess: ¿Eso de los falsos amigos es muy relevante? – Le pregunto con preocupación.

Yuly: Como me dijo mi tío Luis, que haya falsos amigos implica que también los hay buenos. – Me responde con optimismo. – En cualquier caso, se trata de dos idiomas diferentes.

Jess: ¿Pero de qué hay más? – Le pregunto intrigada y con preocupación

Yuly: No sabría qué decirte. – Me responde. – Son idiomas distintos. – Me reitera. – El español es un idioma que procede del latín y el inglés tiene raíces germánicas. – Me explica. – En Europa se hablan muchos idiomas y en algo se influyen unos y otros, pero no son lo mismo.

Jess: ¿Y tú te aclaras? – Le pregunto contrariada ante la dificultad que se me plantea.

Yuly: Como me paso los veranos con mis “yayos”, casi desde que me quitaron los pañales y tengo a mi tío Luis detrás mía obligándome a hablar en español, no me queda otro remedio. – Me contesta con complicidad. – Con mi madre también lo hablo en ocasiones. Mi padre, más o menos, se defiende cómo puede, pero es de ascendencia irlandesa y prefiere el inglés.

Jess: Conmigo lo han intentado en el colegio y no me he dejado convencer. – Le digo con cierto tono de victoria. – Ana tan solo me hace leer, pero no hace falta que en esfuerce por comprender, tan solo que me escuche, y así pasamos juntas la tarde.

Yuly: ¿Quieres otro falso amigo? – Me pregunta. – Así al menos le harás creer a Mr. Panceta que te interesa la asignatura. – Me propone con complicidad.

Jess: Como quieras. – Le respondo sin mucho entusiasmo.

Yuly: Escucha con atención e intenta traducir. – Me pide. – Yo te lo digo en español. – Me aclara confiada en que la crea. – ‘Mis abuelos son guapos’

Jess: ¿Y tus padres lo saben? – Le pregunto con jocosidad

Yuly: ¿El qué? – Me pregunta contrariada y extrañada por mi pregunta.

Jess: Que tienes un hijo. – Le contesto con cierta picardía. – Es que has dicho algo de ‘Mi hijo’ o sea de ‘tu hijo’, porque yo no soy como Daddy. – Le aclaro para que no se confunda.

Yuly: No, no tengo hijos. – Me respondo con complicidad. – Eso es un falso amigo. – Me aclara. – Te lo traduzco ‘My grandparents are nice’. – Me dice. – Lo de ‘son’ es el presente simple de verbo ser, no un nombre. ‘Ellos son’, ‘They are.’- Me explica. – ‘Hijo’ se traduce como ‘son’.

Jess: Yo soy la hija de Daddy, no su hijo. – Le digo para hacerle entender que la he comprendido.

Yuly: ‘Daughter’ se traduce como ‘hija’. – Me explica como curiosidad.

Jess: ¡Me parece un auténtico lio! – Le confieso.

Yuly: ¿Te vienes al zoo este fin de semana y así te relajas? – Me pregunta para cambiar de tema y propone.

Jess: ¿Qué? – Le pregunto contrariada por el cambio de conversación.

Yuly: Es que pensaba acercarme mañana. – Me comenta. – No sé si lo sabes, pero el zoo está cerca de mi casa.

Jess: Tu casa está demasiado lejos del St. Clare’s. – Le indico para rehusar su invitación.

Yuly: No te preocupes. Era sólo una sugerencia. – Me responde un tanto desencantada ante mi respuesta

Jess: ¿De verdad que el zoo está cerca de tu casa? – Le pregunto intrigada. – ¿Y qué pasa si se escapa algún león?

Yuly: Tampoco es que esté delante de la puerta. – Me aclara. – Está a unos diez minutos en coche y siempre que mis padres me lo permiten, me gusta ir por allí a ver los animales. – Me explica.

Jess: Yo me tengo que conformar con los insectos que hay en el parque. – Le comento con complicidad

Yuly: Si algún día te apetece, podemos ir juntas. – Me propone animada. – Yo estoy abonada y quizá te hagan un descuento.

Supongo que eso de sugerirme que vayamos al zoo este fin de semana es tan solo por tantearme, porque nuestra amistad y relación no se limite a las paredes del Medford High ni a las esporádicas visitas que me pueda hacer al St Clare’s, si es que sus padres le vuelven a acercar. Es su manera de darme a entender que ésta interesada en que afiancemos nuestra amistad, que le he caído simpática y en cierto modo que espera que sigamos siendo buenas amigas, aunque ya no tengamos que seguir con la redacción. Supongo que por mi parte yo también estaré encantada de que sigamos siendo amigas, pero eso de que nos veamos fuera de clase, de mi ambiente, me resulta un tanto más comprometido, complicado, durante toda mi vida me he negado a que me aleguen del internado y de momento no me planteo cambiar de mentalidad de manera tan drástica, porque es como si renegara de mis propios principios y me empezase a olvidar de Daddy. El zoo de Boston se encuentra demasiado lejos, un poco menos que West Roxbury, pero la visita implica pasar todo el día lejos del internado y la única excepción en ese sentido es con Carson Beach, pero porque es como cercarse un poco más a España, aunque siga habiendo un océano por medio. Ir al zoo implica tener otras distracciones para olvidarme de Daddy durante el tiempo que esté allí.