Tuesday, September 19, 1995

06:20 AM. Bedroom

Más que quejarme porque suene el despertador, debería hacerlo porque Ana se asoma por la puerta para cerciorarse tanto de que estoy despierta como dispuesta a ir a clase con normalidad, como si desconfiara de mis buenos propósitos para este cursos porque los precedentes no me son muy favorables. Aunque la verdad es que hasta ahora he cumplido y no cabe duda de que el profesor de la asignatura de Spanish, Mr. Bacon sabe de mi existencia y de mis manías. Por lo cual, tendría que darme un voto de confianza, que se supone aún no he perdido. Aunque el hecho de que Mr. Bacon haya estado aquí para quejarse de mi actitud y dejar constancia de que dependerá de mi cambio de mentalidad que llegue a aprobar la asignatura tampoco resulta muy favorecedor. El acuerdo que tengo con Ana es que pondré todo de mi parte, pero ha de darme tiempo a que asimile los cambios, sin que me presiones desde que me levanto.

Hoy también hay clase de Spanish, pero dudo que Mr. Bacon me vaya a obligar de nuevo a recitar el abecedario y la redacción sobre mis motivaciones ya se la entregamos. Por lo cual me puedo tomar el día con relativa calma en ese sentido. En todo caso, mi duda e inquietud están en comprobar si Yuly y yo podemos llegar a ser buenas amigas o ya empieza a perder e interés por mí, porque la compañía de las demás le resulte más interesante y haya encontrado una mayor afinidad. Porque no sé si a partir de ahora empezarán a tener más importancia las diferencias que hay entre nosotras o los puntos en común que hemos descubierto. A ella tampoco le convendría aislarse y aún está a tiempo de hacer nuevas amistades. Aunque para ser sincera, yo tampoco quiero verme sola durante los descansos. Sobre todo, si he de pedirle los apuntes y los ejercicios para la asignatura de Spanish, sin que piense que soy una aprovechada. Dado que, si Mr. Bacon hablaba en serio, sobre ambas pende el riesgo del suspenso en caso de que me ayude, pero al final yo no apruebe. Entiendo que ella no se quiera arriesgar y que lo llegue a considerar una pérdida de tiempo.

Ana: (Se asoma por la puerta) ¡Venga, perezosa! – Me dice con cierta jocosidad. – Hora de levantarse para ir a clase. – Me indica. – ¡Si siempre te esperas a que sea yo quien te saque de la cama, al final perderás el bus! – Me advierte

Jess: (Acostada en la cama) ¡Ya voy! – Le respondo.

Ana: Hoy es martes y día de actividades. Por lo cual, espero que te levantes animada.

Jess: Pensaba irme a estudiar a la biblioteca. – Le respondo.

Ana: Y yo obligarte a que hagas las maletas para que te mudes a Matignon High. – Me responde con clara intención. – Sin embargo, me temo que ninguna de la dos está de suerte esta mañana. – Añade con complicidad. – La hora de actividades es obligatoria. – Me recuerda. – Una hora cada dos martes.

Jess: ¿A cuál tengo que ir? – Le pregunto para evidenciare mi falta de interés y desconocimiento.

Ana: Foreign Language Club. – Me responde.

Jess: ¿Más idioma español? – Le pregunto contrariada.

Ana: Además, francés e italiano. – Me aclara. – Si quieres conocer mundo, debes conocer sus idiomas. – Alega. – El próximo curso escoges tú lo que te apetezca.

Jess: Si no me gusta, el próximo día me voy a la biblioteca. – Le advierto.

Ana: La asistencia es obligatoria, de manera que mejor que no pierdas el tiempo ahora en quejarte porque te puedes encontrar en pijama delante de tus compañeros. – Me advierte con sutileza.

No sé cómo se lo plantearán los demás, pero para mí va a ser una clase extra de la asignatura de Spanish, aunque no sé si será cierto eso de que, además, estudiaremos otros idiomas. Lo que me puede servir para mantenerme al día con el italiano e ir aprendiendo francés. Que espero sea el idioma al que me matricule el próximo curso. En todo caso, la pretensión de Ana está clara. Ya no va a aceptar con tanta benevolencia mis tonterías de niña rebelde y pretende que en estos meses recupere el tiempo que no he sabido aprovechar en el St. Francis School con mis escapadas. Aquí o me comporto como las demás o voy haciéndome a la idea de que este verano cambiaré de alojamiento y me puedo olvidar de buscar a Daddy e incluso de que éste me encuentr, porque nadie se va a molestar en buscarle. Es posible que tampoco le faciliten que se ponga en contacto conmigo. De modo que, si no quiero renunciar a mis pocas opciones que cumplir mis sueños, más me vale no perder el voto de confianza que Ana me ha dado.

Lo cierto es que no sé si Yuly sabrá que hoy el horario de las clases se verá alterado por esto de las actividades, porque ella tampoco me ha comentado nada de en cuál está apuntada. Sin embargo, como parece que su objetivo es llegar a la universidad, estará en alguna que tenga algún reconocimiento, donde pueda poner de manifiesto todas sus capacidades y se fijen en algo más que sus calificaciones. Porque ya supongo que será algo en lo que destaque, si el próximo curso pretende estar en el nivel Honor y en éste se ha de limitar a convencer a los profesores de que su expediente en el St. Theresa School se ajusta a la realidad y no a un exceso de benevolencia, como se podría plantear en mi caso con la asignatura de Spanish. De hecho, como nuestras inquietudes son tan distintas, aunque yo no descarte llegar a la universidad, que ella no haya aludido al tema me lleva a pensar que tampoco se ha planteado que vayamos a coincidir. Es más, como ya le he comentado en alguna ocasión lo de mis escapadas a la biblioteca, supongo que no ha querido ponerme en un compromiso. Pero lo cierto es que no contaba con que Ana se fuera a poner tan seria como el tema.

Por si no me ha quedado claro el horario de clases para hoy, para que no me salte ninguna, Ana ha venido preparada con sus propias anotaciones y con ello deja constancia de que se supone que me tiene localizada en cada momento. De modo que eso de que me esconda en la biblioteca cuando a mí me apetezca no es algo que entre dentro de sus esquemas y, en consecuencia, tampoco debería estarlo en los míos. Sobre todo, si pretende que esa hora de actividades me sea de provecho, para que cambie en algo mi modo de enfrentarme a mis traumas con todo lo referente al español. Aunque ahora mismo yo prefiero poner en duda el entusiasmo y el optimismo, porque mi experiencia con la asignatura de Spanish tampoco es que me resulte muy motivadora. Lo único es que he hecho una amiga. Pero tampoco estoy demasiado segura de que esta amistad vaya a perdurar en el tiempo, aunque pondré de mi parte para que así sea, sin que la situación resulte forzada para ninguna.

Notebook of Ana
Tuesday 9/19/1995
Day 	3
Advisor activity			
Warning	07:40 AM		
Adviser	07:45 AM	07:49 AM	0:04	
Period 1	07:52 AM	08:41 AM	0:49	English
Period 2	08:44 AM	09:32 AM	0:48	World History
Advisory	09:35 AM	10:21 AM	0:46	Foreign Language Club 
Period 3	10:24 AM	11:12 AM	0:48	Spanish
Lunch 	11:15 AM	11:45 AM	0:30	Lunch
Period 4	11:48 AM	12:36 PM	0:48	Physical Education
Period 5	12:39 PM	01:27 PM	0:48	Algebra
Period 6	01:30 PM	02:18 PM	0:48	Science
Period        Schedule                            Subject
 Period 1      07:52 AM-08:41 AM         English
 Period 2      08:44 AM-09:32 AM         World History
 Advisory     09:35 AM-10:21 AM         Foreign Language Club

09:34 AM. Room C103

Me hubiera gustado tener la oportunidad de hablar con Yuly y preguntarle por la actividad en que está apuntada, pero hoy es uno de esos días en que ha debido llegar tarde y donde el hecho de que no seamos compañeras de clase en todas las asignaturas se convierte en un inconveniente. Por lo cual me he acercado hasta aquí sin contar con ella y sin tener muy claro con lo que me voy a encontrar. Mi idea era no participar en estas actividades, pero ya empiezo a tomar consciencia de su obligatoriedad y que, en contra de mis expectativas, eso de esconderme en la biblioteca no es tan simple. No sé si me pedirán una autorización o algo así, pero lo que entiendo es que, si Ana me ha apuntado a este grupo, resultará un tanto llamativo que falte el primer día. Además, como será un martes cada dos semanas, contando con que hay vacaciones por medio, es posible que llegue a ser cada tres semanas, de manera que es mejor que no me agobie sin necesidad, aparte que, si es como Ana me ha dicho, la actividad no estará centrada en el español y, por lo que hemos visto hasta ahora en la asignatura de Spanish, es demasiada materia como para que se centre justo en lo que a mí no me interesa escuchar.

Para mi tranquilidad, cuando cruzo la puerta del aula, aunque la profesora ya esté aquí, no le impide la entrada a nadie porque aún estamos a tiempo. Sobre todo, me tranquiliza pensar que no se trata de Mr. Bacon, quien supongo que, como el resto de los profesores, aprovechará esta hora libre para preparar sus clases. La cuestión es que tengo un buen motivo para sentirme relajada y que quizá no sea tan indispensable que hable alguno de los idiomas, porque se supone que ésta es una actividad un poco más lúdica. En la que, sobre todo, se intenta fomentar el compañerismo, compartir inquietudes, que no esté todo centrado en las clases, aunque no descarto que pueda servirnos de repaso para las asignaturas de lengua extranjera, que es lo que Ana espera que yo consiga, que amplíe mi mente y me dé cuenta que esto de aprender español va más allá de un mero capricho o de lo que yo sea capaz de abarcar con mi testarudez y negatividad al respecto. Es como parece que Yuly se lo ha planteado, aunque en su caso es algo que ya tiene en su casa y en la actualidad no le causa ningún reparo.

Desconozco el número de estudiantes de 9th Grade e incluso de todo el Medford High, sobre todo, cuál es el planteamiento en cuanto a estas actividades, si es por cursos o, al ser una actividad aparte de las clases, se puede juntar todo el mundo. Por lo cual en este caso entiendo que mi falta de interés me perjudica. Dado que, en caso contrario, me hubiera implicado un poco más en la elaboración de mi plan de estudios para este año. Aunque me temo que mi opinión tampoco se hubiera tenido mucho más en cuenta. Ana me ha dejado claro que todo lo referente al Spanish para mí es obligatorio. Es la condición mínima e indispensable para que me pueda quedar en el internado, al menos hasta que finalice el curso y en función de cuáles sean mis resultados plantearse esa deseada continuidad por otro año más e incluso hasta que me gradúe en Secondary. El truco está en que me esfuerce por ser un poco más abierta de mente o, de lo contrario, todo esto será una pérdida de tiempo. Mi objetivo es que ella no desista en su empeño por encontrar a Daddy y con convencerle para que venga a buscarme, que reciba alguna noticia o confirmación de su existencia.

En un primer vistazo al grupo aprecio la disparidad de edades, aunque quizá para mí destaque más el hecho de que no hay ninguna cara conocida o que, tal vez, yo sea la única con menos interés por esta actividad. Según me ha explicado Ana, se trata de conocer la cultura de otros países. En mi caso diría que de conocer lo que hay más allá de lo que alcanza mi vista e incluso mi imaginación. Porque si me preguntan si en alguna ocasión he viajado al extranjero, tan solo les puedo hablar del viaje de este verano. Pero quedaré como una tonta, dado que, en realidad, no sé dónde estuvimos. Fue lo bastante lejos como para haber tomado dos aviones para ir y uno para volver; que allí se hablaba en español y, aunque hubiera un río, la costa se encontraba lejos. Quizá lo que más me ponga en ridículo sea el hecho de que no me traje ningún recuerdo y, por lo tanto tampoco, tengo manera de demostrar que he salido de Medford. Ana se ha quedado con los pasajes hasta que considere que soy merecedora de su confianza. Es decir, casi mejor que no diga nada, aunque me tomen por una chica un tanto aburrida, que es lo que Ana dice que soy, aunque en su caso sea con un poco más de complicidad y afecto.

Ms. Lepore: Buenos días. Pasa. – Me saluda en tono afable. – Bienvenida al Foreign Language Club. Soy Ms. Nelida Lepore, la tutora de la actividad. – Se presenta. – ¿Y tú eres? – Me pregunta con la lista en las manos.

Jess: Bond, Jessica Marie Bond. – Le respondo un tanto entrecortada.

Ms. Lepore: Bienvenida, Jessica, al Foreign Language Club. – Me dice en tono afable. – Pasa y toma asiento porque en cuanto estemos todos empezaremos con la actividad.

Jess: Hola. – Saludo con cierta timidez al grupo.

¿Aún falta gente por llegar? El grupo tampoco es demasiado número y supongo que se habrá fijado un límite, sobre todo para intentar que haya gente en las demás actividades o al menos para que quienes se hayan visto descartados del resto, al menos les quede alguna opción. Por lo cual, no sé si sentirme afortunada porque Ana me haya juntado a este grupo o lamentarme porque no se hubiera encontrado con que el cupo ya estaba cerrado y no se me admitía. De todos modos, y por lo que tengo entendido, es en este tipo de actividades cuando se forjan las amistades; donde se encuentra una mayor afinidad con los demás. Por lo cual, no sé si debiera preocuparme por lo que se refiere a Yuly y a mí, porque se supone que esta actividad es una vez cada dos martes. Pero lo cierto es que después la gente se inventa excusas para reunirse incluso fuera del Medford High. La verdad es que de momento no tengo un especial interés en fomentar hasta ese punto mi vida social, porque tampoco tengo muy claro que en el St Clare’s se vaya a permitir esa entrada y salida de gente, como tampoco que yo desaparezca a mi antojo. Tengo el precedente de mis escapadas al parque, de donde no siempre regresaba sana y salva. Tendré que dar demasiadas explicaciones y no me apetece. Con mi amistad con Yuly tengo bastante y espero no perderla.

El grupo está compuesto por chicos y chicas, de manera que no seré la única, lo que me resultaría un tanto incómodo y tampoco quiero que mis antecedentes en ese sentido me condicionen. Ya no estoy tan dispuesta a darles muchas confianzas a los chicos. He madurado y entiendo que el hecho de convertirme en objetivo de sus burlas tampoco es algo que les favorezca. De manera que ante esa posibilidad de hacer nuevas amistades, descarto a la mitad de un plumazo y sin pensármelo demasiado. Tampoco es que tenga nada contra los chicos en general. Tan solo que la actitud de unos cuantos provoca que me muestre mucho más cauta y recelosa con todos. Aparte del hecho de que ahora quiera dejar un poco más claro el hecho de que soy una chica y que he dejado atrás esa creencia mía de que los chicos eran más afortunados que yo por no vivir en el internado y por lo tanto me quería parecer a éstos, pero sin dejar de ser yo misma. Porque lo cierto es que los chicos tienen comportamientos un poco raros y la verdad es que ser una chica tampoco está tan mal, aunque se burlen de mí porque piensen que soy una chica débil y acobardada. Como me dice Ana, he de dejar que aflore mi personalidad y fortaleza interior para que todos se den cuenta que se me puede tomar en serio.

De las chicas, en principio, no hay ninguna que me llame la atención de manera particular y para ser justa he de admitir que fue Yuly quien se acercó a mí el primer día de clase, porque el único pupitre libre era el que estaba a mi lado. En este aula lo que hay son sillas, porque entiendo que será una actividad mucho más movida y participativa. Por lo cual, cuando sea necesario, habrá que hacer sitio y apartar las sillas. En realidad, como haya que hablar en español, y todos se percaten de que a mí se me traba la lengua, me temo que cualquier acercamiento que yo haga a las chicas será respondido con una negativa. La actitud debería ser más la que Yuly tiene conmigo, pero reconozco que, en ese sentido, soy un tanto tímida. Por lo cual, el hecho de que Ana me haya apuntado a este grupo me supondrá un gran esfuerzo de socialización por mi parte, que no sé cómo sabré sobrellevar.

Ms. Lepore: Buenos días. Pasa. – Saluda en tono afable a la chica que entra. – Bienvenida al Foreign Language Club. Soy Ms. Nelida Lepore, la tutora de la actividad. – Se presenta. – ¿Y tú eres? – Me pregunta con la lista en las manos.  

Al escuchar el saludo de la tutora, es inevitable que mi atención, como la de todos, se dirija hacia la puerta, llevada, en cierto modo, por la curiosidad y, hasta cierto punto, por la inquietud de que ya es hora de que empecemos la actividad y se rompa la quietud del momento. Porque, como la tutora me ha recalcado, hasta que no estemos todos, no podemos empezar y esta entrada de gente es algo así como la alarma del reloj. Diría que, en cierto modo, mi interés por saber quién ha entrado está en terminar de fijar las primeras impresiones que me causa el grupo y crearme una idea de conjunto, por si aún queda alguna posibilidad de que llegue a encontrar un motivo para intentar hacer nuevas amistades. Según avanza el reloj se me terminan las opciones y la verdad es que tampoco quiero ser yo quien le falle a Yuly por querer hacer nuevas amistades o por desconfiar de que ella de verdad quiera mantenerla conmigo.

Yuly: MacWindsor, Julia Stephanie. – Le responde con confianza. – Mis amigos me llaman Yuly. – Añade.

Ms. Lepore: Bienvenida, Yuly, al Foreign Language Club. – Me dice en tono afable. – Pasa y toma asiento porque contigo ya estamos todos.

Yuly: ¡Hola! – Lanza un saludo entusiasta a todos.

Antes de que pueda reaccionar para hacerle saber que estoy aquí la sonrisa que me lanza me da a entender que me ha visto y que no oculta su sorpresa por verme aquí ni su alegría de que coincidamos en esta actividad, donde tal vez sería el único sitio donde esperaría encontrarme. Porque la chica que le he dicho que soy no encaja demasiado con mi comportamiento. Pero supongo que no hace falta que le aclare que actúo en contra de mis principio, porque me siento coaccionada por Ana, por la advertencia de que poner un poco de español no me hará ningún daño y el esfuerzo es pequeño en comparación con lo que supondría renunciar a todo por verme en Matignon High, que es donde se supone debería estar. Lo cierto es que mi sorpresa y contrariedad, así como mi alegría, no son menores por el hecho de que coincidamos aquí. Sin tener mucha idea en cuanto el resto de listado de actividades, ésta no será una en las que pensaría en Yuly, aunque, por lo que la he conocido hasta ahora, eso de que le den la ocasión de ampliar sus conocimientos sobre la cultura española sea algo que le motiva bastante, por lo cual supongo que no estará aquí de rebote, como le sucede con la asignatura de Spanish.

Yuly: [Se acerca a mi lado] Hola, perdona. Acabo de llegar. – Me dice con falsa timidez y mucha complicidad. – ¿Está ocupada esta silla? – Me pregunta en referencia al que hay a mi derecha.

Jess: ¡Hola! – Le saludo emocionada.

Yuly: Te has equivocado de grupo ¿O vienes a punta de pistola? – Me pregunta para evidenciar su contrariedad. – Yo vengo con intención.

Jess: A punta de pistola. – Le confieso sin tapujos.

Yuly: ¡Cuándo se entere quien tú ya sabes, te hará hablar español incluso en sueños! – Me advierte con jocosidad.

Jess: ¡Es justo lo que Ana pretende! – Le confieso con cierta impotencia.

Ms. Lepore: ¡Empecemos a divertirnos! – Nos dice con entusiasmo e interrumpe el murmullo. – Vamos a presentarnos. – Nos indica. – Decid uno por uno quién sois, vuestra procedencia, qué idiomas habláis y alguna particularidad que os guste de vosotros. – Propone animada. – Después os explicaré todo lo que haremos a lo largo del año, aunque ya veo caras conocidas del año pasado.

Al menos no ha dicho que las presentaciones no puedan ser en inglés, aunque también me podría presentar en italiano, pero tampoco quiero parecer muy presumida ni dármelas de lista porque cuando llegue el momento de aprender sobre la cultura española haré el mayor de los ridículos. De todos modos, ya que estoy aquí y que tengo la suerte de contar con la complicidad de Yuly, me siento un poco más animada a participar. Aunque no sé si sabré superar mis bloqueos ni si la actividad me llegará a entusiasmar tanto que quiera repetir el próximo curso. Tampoco estoy muy segura de que esa sea la intención de Yuly. Pero, es casi seguro que será la única manera de que coincidamos. Sin embargo, no sé si será muy prudente que nos condicionemos la una por los gustos de la otra, cuando ella tiene claro que se pasarla a las clases de Honor, mientras que yo me quedaré en el nivel en que estoy. No me siento tan aplicada en los estudios, aunque ello conlleve, en mi caso, una mayor dificultad para acceder a la universidad. Pero también hay menos riesgo de que me vea superada por la exigencia en las diferentes asignaturas, por mucho que Ana asegure que me adoptado una postura cómoda.

Yuly: Hola, soy Julia Stephanie MacWindsor. – Se presenta por si antes alguno no ha oído su nombre. – Mis amigos me llaman Yuly. – Añade.

Todos: Hola, Yuly. – Le respondemos.

Yuly: Soy de West Roxbury. Mi padre es de ascendencia irlandesa y mi madre es española, de Vigo. – Añade. – Paso las vacaciones de veranos con mis abuelos.

Ms. Lepore: Entonces ¿Hablas español? – Le pregunta por lo considera un detalle importante.

Yuly: Al principio me costó un poco. – Le responde. – Pero ahora lo hablo con fluidez. – Aclara.

Ms. Lepore: Gracias, Yuly. – Le responde. – Cuando estudiemos la cultura de España, estoy segura de que tendrás mucho que aportar. – Le dice con ánimo. – Aquí participamos todos y estoy segura de que aprenderemos unos de otros. – Nos indica a todos para que superemos nuestros reparos. – Que se presente la siguiente.

Quisiera escuchar la presentación de los demás antes de que escuchen la mía, pero, como Yuly ha sido la primera en hablar, parece que ser que el orden a seguir será según estamos sentados. Tampoco veo que nadie más se muestre muy decidido y entiendo que aquellos que repiten prefieran dejar que los nuevos nos presentemos primero. Para ser sincera yo no tengo muy claro que decir sobre mí misma. Me causa cierto apuro decir que vivo en el internado, porque fui un bebé abandonado. Lo cual tampoco es algo tan relevante. Sin embargo, Yuly ha aludido a su madre y a sus vacaciones en casa de sus abuelos, mientras que yo apenas me he movido del barrio. La única vez que he viajado iba con los ojos cerrado y sin querer enterarme de nada. Por lo cual tampoco tengo nada interesante que aportar al grupo, ni tan siquiera considero oportuno admitir que estoy en este grupo porque Ana se ha empeñado, dado que mi idea inicial era aprovechar esta hora para estudiar en la biblioteca, lo que ya asumo que es un detalle de mí que es preferible que obvie.

Jess: Hola. Soy Jessica. – Me presento y evito dar mi apellido. – Soy de Medford. He aprendido a hablar italiano en el colegio y ya está. – Digo por salir del paso.

Todos: Hola, Jessica – Me responden.

Ms. Lepore: Bienvenida, Jessica. – Me dice. – Confío en que esta actividad os ayude a superar la timidez. Pero tampoco se pretende que os convirtáis en personas que no sois, tan solo que conozcáis otras culturas. – Nos explica.

Supongo que podría decir mucho más sobre mí, pero me siento coartada y con la sensación de que cualquier cosa que diga resultará comprometido y exigirá que aclare cuestiones para las que yo tampoco tengo una respuesta clara. Como eso de que mi padre es de Toledo. Aunque antes debería aclarar que esa información es un tanto incoherente debido a las fechas y que la única que parece haberle dado algo de credibilidad es Ana, por eso de que se ha comprometido a buscarle, aunque hasta ahora no parece que haya tenido demasiado éxito. Se supone que no tendrá ningún tipo de secreto conmigo en ese sentido. A lo sumo me dará ocasión a que yo lo descubra por mi cuenta y me orientará, si intuye que estoy demasiado desorientada. Aunque, como hasta ahora no me indagado nada en ese sentido, poco o nada me puede indicar. Lo único que tengo son sospechas, divagaciones que no sé si llevarán a alguna parte y que prefiero no exponer en público para que no me dejen en ridículo porque lo cierto es que suena un tanto absurdo, si se piensa con una cierta lógica.        

Escuchando la presentación de los demás destaco la disparidad de procedencias, que no todos son nacidos en Medford y que hay tanto hispanos como de ascendencia francesa o italiana, lo que les motiva para conocer la cultura de sus antepasado. Aunque quizá la más peculiar del grupo sea Yuly, por esa diferencia de ascendencia entre sus padres, ese mestizaje. Por ser la única que tiene un conocimiento más directo y cercano de la cultura española. Mientras que la aportación los hispanos se refiere más a los países del centro y sur de América. Quien menos tiene que aportar en ese aspecto soy yo, porque apenas sé nada de mi padre y lo que sé de mi ascendencia materna es por la creencia de que debido a mis rasgos mi madre debe de ascendencia indoamericana, aunque su apellido suene más inglés. En cualquier caso, yo no me siento identificada con nada y mi personalidad se va formando con lo que encuentro de aquí y de allá, que como en alguna ocasión Ana me ha llegado a insinuar, es una rebeldía que no dejo que aflore, pero que se escapa por el más mínimo recoveco que encuentra, que en vista de que mi confinamiento mental ya no me sirve de táctica para llamar la atención estoy empezando a mostrar mi verdadero yo, aunque me lo hayan de recurrir al sacacorchos,

He pasado de llevar el pelo corto a que me guste llevarlo largo, porque ello es un extra taparme la casa; de mi empeño por vestir con ropa de chicos, aunque tuviera que recurrir al trapicheo para conseguirlo, a preocuparme por mostrar mi aspecto más femenino, aunque me sienta un tanto acobardada por las miradas y burlas de los demás, a pesar de mi pretendida enemistad con los espejos, porque no me guste mi reflejo porque no me termine se sentir identificada como lo que veo porque aún me recuerda que soy una de las chicas del internado y se descubre en mi cara tanto la tristeza por la falta de noticias de Daddy como el hecho de sentirme culpable porque mi madre me abandonara, porque vio algo en mí que no le gustó, pero que es un sentimiento que no se ajusta a la realidad porque eso sería en lo último que debería pensar, según Ana. Por lo cual, en vez de vivir amargada por falsas creencias, debería sentirme llena de vitalidad y que cuando Daddy venga a buscarme tenga la certeza de que no viene a recoger un saco de problemas, sino a una chica llena de sonrisas. En todo caso, por un lado, está lo que a Ana le gustaría que fuera y por el otro lo que soy en realidad.

Ms. Lepore: En esta fotocopia que os entrego tenéis la información sobre la actividad. – Nos dice mientras reparte un folio por persona. – Como podréis comprobar nos vamos a divertir a lo largo del curso. – Dice animada. – Tendremos la oportunidad de conocer la cultura y las tradiciones de otros países y compartirlo con los demás.

Club de idiomas extranjeros
Asesora: Sr. Nelida Lepore

Lugar de la reunión: Sala C103 en Medford High School
Información: El objetivo del Club de Lenguas Extranjeras de MHS es proporcionar una base para que todos los estudiantes aprendan más sobre los mundos de habla francesa, italiana e hispana. A través de nuestras actividades de enriquecimiento nos esforzamos por lograr una impresión realista de estas culturas y sus contribuciones a la sociedad.
•	La membresía está abierta a todos.
•	Colabora con los otros clubes.
•	Celebra todas las fiestas de los países que hablan francés, italiano y español.
•	Oradores invitados
•	Momentos Kodak en Halloween y las va-caciones de invierno.
•	Lavado de coches
•	Festival Jingle Bell
•	Baile de Carnaval
•	Semana de los Espíritus

Yuly: No es una asignatura de idiomas ¿Verdad? – Le pregunta con cierta contrariedad.

Ms. Lepore: Es un complemento. – Le responde. – Nos centraremos en el aspecto cultural, para que conozcáis la riqueza de algunos países. – Aclara. – Conocer el idioma será una ventaja, pero pretendo que descubráis mucho más.

Yuly: Tan solo era una aclaración. – Le dice.

Ms. Lepore: Para el próximo día, si os acordáis, os propongo que investiguéis sobre cualquier país y compartáis con el grupo alguna de sus curiosidades culturales. – Nos propone.

Yuly: ¿Puede ser de cualquier país? – Le pregunta contrariada.

Ms. Lepore: En donde sea lengua oficial alguno de los tres idiomas que estudiaremos. – Le aclara. – Se trata de fomentar vuestra curiosidad, pero tampoco hay que volverse locos. – Recalca.

Supongo que la mayoría del grupo tendrá alguna curiosidad de su país de ascendencia, pero, en mi caso, tendré rebuscar por el internado algo referente a Italia. Aunque no sé si me van a dar permiso para que lo traiga a clase. En cualquier caso, es lo único que se me ocurre que sea factible y no requiera que investigue sobre las tradiciones ni a cultura en España, porque sobre ello ya imagino que se ocupará Yuly y es preferible que no nos repitamos. Lo que a ella le limita es que no ha de ser de países de habla inglesa, por lo cual no puede recurrir a su ascendencia irlandesa, salvo que ésta tenga algún tipo de vinculación con la zona donde viven sus abuelos. ¡Eso sí que no dejaría sorprendidos a todos! Aunque, tras su presentación, supongo que alguno se lo esperará, mientras que yo tendré que hacer alguna aclaración al respecto, aunque tampoco quiero ponerme mucho en evidencia.

En cuanto se lo comente a Ana, porque ésta se querrá cerciorar de que he acudido, me temo que no me dará muchas opciones. Para ella mi objetivo ha de ser que aprenda sobre la cultura y las costumbres en España, lo de los demás países es un añadido, aunque me tendré que interesar de igual modo. Sobre todo, por eso que me comentó Yuly y que ya he escuchado en alguna ocasión de que unos países influyen sobre otros. En cierto modo, el objetivo de esta actividad radica justo en eso, en encontrar las similitudes y no tanto las diferencias entre los países. Por lo cual, al final, me temo que me quedaré sin argumentos para no aprender español y quedará constancia de que mi pretendida ignorancia carece de credibilidad. En realidad, debo reconocer que el hecho de tener nociones de italiano, dado que se trata de dos idiomas de origen latino, hace que se me más fácil de comprender cuando me hablan. Pero ello no es motivo para que me sienta cómoda a la hora de ser yo quien lo hable.

Ms. Lepore: Para que no os repitáis o por si a alguno le cuesta escoger, os puedo asignar los países. – Nos propone. – Incluso puede que resulte más entretenido.

Ante la sugerencia de la tutora nos quedamos un poco descolocados, porque me parece que algunos ya empiezan a hacerse sus esquemas con idea de impresionar al grupo e incluso con tomar la decisión ahora y olvidarse de ello hasta dentro de dos semanas, mientras que los indecisos arrastraremos este dilema y acabaremos por improvisar en el último momento, de manera que esto se convierta en una especie de competición entre nosotros, aunque por mi parte no hay ningún interés en que se genere esa rivalidad o falta de compañerismo, por mucho que se trate de demostrar quién tienes mejores cualidades y hasta cierto punto esté mal visto que los demás se aprovechen de nuestro esfuerzo, lo que a mí se me puede recriminar con respecto a Yuly, pero entiendo que es su decisión, que lo tiene como excusa para sentirse un poco más motivada e implicada con la asignatura de Spanish. Que, aunque no se crea eso de que Mr. Bacon la vaya a suspender por mi culpa, al menos que no sea porque la vea distraída.

Mi disyuntiva está en si me mantengo en la idea de buscar alguna curiosidad sobre Italia o me dejo condicionar por Ana y me encuentro con la tesitura de coincidir con Yuly en lo referente a España. Aunque tal vez no lo podríamos plantear como un ejercicio de grupo. Sin embargo,  entiendo que Ms. Lepore espera que sea algo individual. Es posible que para evaluar las aptitudes de cada uno. De todos modos, por lo que nos ha dicho, la actividad ya está programada para todo el curso y tampoco creo que los alumnos tengamos mucha capacidad de decisión al respecto. Por lo cual, tendremos que atenernos a lo que ésta nos diga. En nuestro caso sospecho que no nos dará más facilidades que al resto, ya que tampoco sería justos porque lo que se evaluará será la implicación personal y para ello se supone que no necesito ayuda. Ya que sería como si pusiera en duda mis cualidades y no me considerase apta para estar aquí, para seguir el desarrollo normal de las clases. Hasta ahora creo haber demostrado que estoy al mismo nivel que mis compañeros, salvo con la asignatura de Spanish.

Ante la evidencia de que el grupo no demuestra un criterio unánime y que es algo que ya tenía previsto, que el hecho de darnos la opción de escoger ha sido más por tantearnos, saca de su maletín unas tarjetas, por lo cual supongo que la asignación del país será al azar, pero tampoco algo que vaya a improvisar en el último momento, ante lo cual entiendo que ya debe tener una expectativa con respecto de lo que espera resaltemos del país que nos asigne, lo cual abre la posibilidad de que incluso lleguemos a sorprenderla y encontramos algo que vaya más allá de los tópicos, aunque por lo que escuché el primer día en la clase de Spanish, éstos pueden llegar a ser tan variados como la diversidad de regiones que compongan el país, de modo que tan solo será cuestión de investigar sobre aquel que más nos llame la atención. En mi caso mi idea era limitarme a algo que a lo que tuviera fácil acceso sin moverme del internado.

Antes he sido la segunda en presentarme, pero ahora soy la última en escoger, porque Yuly se aprovecha que ando despistada para adelantarse, dado que tan solo quedan dos tarjetas y ello reduce bastante las posibilidades de que le corresponda la que le interesa. Este cambio en el juego altera un poco sus planteamientos y complica su participación en la actividad al ponernos a todos en las mismas condiciones, salvo que a alguno le haya sonreído la suerte. Al menos se trata de todo un país, no de una ciudad. Por lo cual, el abanico cultural queda mucho menos delimitado, lo que a mí me salva del apuro en el caso de que correspondiera España. Ya que no es necesario que busque ninguna curiosidad sobre Toledo. Igual puedo convencer a Yuly para que me permita que sea yo quien le presente al grupo aquello en lo que ella había pensado y ello compense un poco su frustración. A mí no me importará ayudarla, si en su caso se trata de Italia, ya que entiendo que por parte del internado tampoco pondrán objeciones, dado que ella no es una completa desconocida y se supone que, aparte de mi confianza, sus padres también responden por ella.

En el anverso de la tarjeta aparece dibujada la silueta del país, el nombre del país y la ubicación de su capital. Ante de ver lo que pone en la mía prefiero descubrir lo que hay en la tarjeta de Yuly para que sea su expresión lo que me ayude a intuir mi primera reacción. Ella, en un primer momento, se muestra indecisa. Pretende darle algo de emoción al momento, como si esperase ser la afortunada agraciada con algún premio, pero al darse cuenta de que yo prefiero mantener la intriga sobre mi tarjeta, se decide a compartir su tarjeta conmigo, confiada en que ponga lo que ponga quizá sea algo que podamos investigar juntas. Porque si ella me ha ayudado a mí con alguna asignatura en la que no somos compañeras de clase, lo justo es que fomentemos esa complicidad en aquellas en que estamos juntas, que nos apoyemos, porque las dos saldremos beneficiadas. Sobre todo porque creo que a lo largo de estas dos semanas ya se ha dado cuenta de que yo intento estar a su nivel y no voy demasiado rezagada.

Yuly: Francia. – Me dice un tanto decepcionada.

Ms. Lepore: ¿Francia? – Le pregunta

Yuly: Sí, Francia. – Le muestra el anverso de la tarjeta.

Para que no haya trampas ni confusiones después, Ms. Lepore apunta en su listado a quien le ha correspondido cada país, sin hacer más valoraciones ni comentarios, aunque la reacción de Yuly no es muy diferente a la que tienen otros que confiaban en tener un poco más de suerte, aunque en su caso tal vez el contraste sea que no se trata de un país que tenga el español como lengua oficial y por lo tanto con quien  pueda encontrar algunas diferencias culturales, aunque por mis conocimientos en Geografía sé que es un país fronterizo con España y con quien tal vez no tenga demasiadas diferencia, aunque por lo que vimos el otro día en el mapa, la frontera se encuentra lejos de la región donde viven los abuelos de Yuly y si es cierta esa disparidad cultural dentro del país, tal vez la influencia de un país sobre otro no sea tan relevante. Por lo cual se va a tener que esforzar, en todo caso supongo que lo preferirá a los países de habla hispana de América, porque su investigación se encuentra mucho más acotada. 

Es mi turno y, dado que todas las miradas y la atención están sobre mí, prefiero no esperar mucho más. Prefiero ser mucho más discreta ya que esta situación me incomoda un poco, sobre todo por la tensión que ello genera. Dado que entiendo que la curiosidad e intriga de los demás no es mucho menos que la mía. Para ser justa, me temo que yo ya sé lo que pone en la tarjeta porque he escuchado lo que han dicho los demás y falta por salir un nombre, un país, el único que no me hubiera gustado. Aunque tal vez haya suerte y Ms. Lepore haya preferido obviarlo, porque considere que resulta demasiado fácil y hay otras muchas más alternativas, otros muchos países en el continente americano que comparten el idioma oficial. Este grupo tampoco es tan grande como para que se me hayan terminado las opciones, porque lo que intuyo es que quien más se va a alegrar por ello será Ana. Ante lo cual no sé si pensar que detrás de todo este ejercicio hay algún truco intencionado o se trata de una simple cuestión de mala suerte. 

Es mi turno y, dado que todas las miradas y la atención están sobre mí, prefiero no esperar mucho más. Prefiero ser mucho más discreta ya que esta situación me incomoda un poco, sobre todo por la tensión que ello genera. Dado que entiendo que la curiosidad e intriga de los demás no es mucho menos que la mía. Para ser justa, me temo que yo ya sé lo que pone en la tarjeta porque he escuchado lo que han dicho los demás y falta por salir un nombre, un país, el único que no me hubiera gustado. Aunque tal vez haya suerte y Ms. Lepore haya preferido obviarlo, porque considere que resulta demasiado fácil y hay otras muchas más alternativas, otros muchos países en el continente americano que comparten el idioma oficial. Este grupo tampoco es tan grande como para que se me hayan terminado las opciones, porque lo que intuyo es que quien más se va a alegrar por ello será Ana. Ante lo cual no sé si pensar que detrás de todo este ejercicio hay algún truco intencionado o se trata de una simple cuestión de mala suerte.

Jess: España. – Leo y digo tras leer la tarjeta.

Ms. Lepore: ¿Te parece bien? – Le pregunta al percatarse de que no es algo que me entusiasme.

Jess: Sí. – Le respondo con resignación.

Asumo que es mejor que ahora reprima mi negatividad, aunque estaría encantada por poder intercambiar la tarjeta con cualquiera de mis compañeros, a ser posible con la de Italia. Pero ya me siento bastante presionada por Mr. Bacon y prefiero no arrastrar ese mismo dilema allá por donde voy. De todos modos, aunque sea abusar en exceso de nuestra amistad, espero que a Yuly no le importe ayudarme con ello, de modo que todo el mérito al final sea para ella, pero yo me pueda sentir justificada. A cambio yo le ayudaré a buscar información sobre Francia, aunque ahora mismo me sienta un tanto perdida y no presuma de mis conocimientos, que casi sé lo mismo que sobre España, con la certeza de que no me encontraré con nada alusivo a Daddy. Aunque mi ignorancia sea la constatación de lo poco dada que soy a viajar, que hasta ahora no he tenido demasiado espíritu aventurero más allá de los límites del barrio o, como mucho de los alrededores de Medford, porque soy consciente de dónde vivo y cómo salir de aquí. Más bien, como puede venir Daddy a mi encuentro.

Ms. Lepore: Entonces, España. – Me dice para confirmarlo.

Jess: Sí. – Le contesto para reiterar mi respuesta.

Supongo que no haya falta que Ms. Lepore me pregunte me pregunte sí sé dónde está España, porque con los demás tampoco lo ha hecho, como soy alumna de 9th Grade se sobreentiende que mi capacidad de conocimiento por lo menos llega hasta ahí. Tal vez con los países hispanoamericanos puede llegar haber una cierta confusión, pero no con España, que entiendo ocupa un lugar claro dentro de la Geografía del continente europeo, porque en el supuesto de tratarse de un país que estuviera más en el centro igual sí me podía confundir, pero entonces no sería un país con un pasado colonizador ni explorador del mundo, tal vez ni siquiera mi madre se hubiera fijado en éste y por lo tanto yo tampoco existiría, de manera que no se trata de determinar el lugar donde se supone que yo fui concebida, porque eso parece un tanto confuso, sino de localizar un país en el mapa. A finales de julio de 1980 mis padres podrían haber cruzado en cualquier sitio, dado que debían estar disfrutando de sus vacaciones de verano.

Yuly: ¡No nos lo podemos intercambiar! – Me dice un tanto frustrada. – Si no lo apuntase, supongo que daría lo mismo

Jess: No, pero nos podremos ayudar. – Le respondo animada. – Tú debes saber mucho sobre España y me sirves como libro de consulta. – Añado con complicidad.

Yuly: ¿Estás segura de que no te importa? – Me pregunta sorprendida. – Pensaba que antes preferirías que todos los chicos te cantasen.

Jess: De todos modos, Ana me lo iba a poner como tarea. – Le comento con resignación.

Yuly: Sí, así no tienes que hacer doble esfuerzo. – Me contesta en tono conciliador. – Yo te puedo dar un montón de ideas y después escoges la que más te guste o menos rabia te dé.

Jess: La que tú prefieras. – Le respondo por no demostrar mucho entusiasmo.

Period        Schedule                            Subject
 Period 3      10:24 AM-11:12 AM         Spanish