Compartir

Aclaración

La novela “Silencio en tus labios” no es autobiográfica, aunque cualquier parecido con la realidad es premeditado, intencionado, es mi manera de explicarle y agradecer la comprensión de todos aquellos con los que he compartido una época un tanto alocada de mi vida, de ahí que no dé nombres y como lugares tan solo haga mención a la ciudad de Toledo. Entiendo que aquellos que me conocen ya saben de lo que hablo y no hace falta que haga más aclaraciones al respecto. No ha sido mi intención decir nada inapropiado, pero seguramente le haya dado a la novela, a esa realidad, mi visión personal de entonces. con su exceso de subjetividad y posiblemente falta de precisión en los conocimientos. Esta novela está dedicada a todos ellos y por alusiones, por no excluir a nadie, también a todas ellas.

Crecimiento personal

En la novela se hace mención al crecimiento personal dentro del grupo, del “Movimiento”, en la vida en general y ese es el proceso que sigue Ana, porque como se dice en el primer capitulo con respecto a Manuel, a mi personaje.

Ana. Silencio en tus labios 1

La impresión que me causó la verdad es que no fue muy distinta a la que recordaba de la primera ocasión, era sólo un chico más dentro del grupo y seguía sin novia. Era el de siempre.

Pero Ana empieza siendo tan solo la novia de Carlos, una chica que sale de su barrio, de su ciudad de una manera un poco más consciente para iniciar una relación un poco más viva e intensa con los amigos, aunque por lo que se cuenta de si misma ya se intuye que ha ido a la universidad, que por sí misma ya tiene una personalidad, siente que tiene una identidad más allá las primeras impresiones. Su deseo de intención inicial en la novela es que se la conozca por sí misma, que para todo el mundo ella sea “Ana” y que si es preciso a su nombre se le acompañe alguna aclaración porque de seguro hay más Ana en el mundo, en su grupo de amigos, pero que no sea tan solo “la novia de Carlos”. De hecho, su relación con éste se rompe, se desvanece en el tiempo y ello provoca que se sienta un tanto perdida, que se pregunte y reflexione sobre su presencia dentro del “Movimiento”, porque como se hace mención en uno de sus primeros viajes a Toledo, ella toma como referencia a los demás y en concreto, en un encuentro con el obispo de Toledo, tiene la sensación de que éste se siente “como un joven más” y, sin embargo, se fija en Manuel que también esta allí y por lo que sabe de éste y le comentan sus amigas “era el de siempre” . Pero ella se siente perdida porque no termina de entender por que está allí

Y Ana lo que hace es crecer, se crece ante la adversidad, se crece con el impulso y el empuje de sus amigas, aunque se encuentra con esa piedra en el zapato llamada “Manuel”, pero, cuando éste no está, ella se convierte en el sol más radiante, en la luz que ilumina el mundo, no hay rincón ni conversación en la que no se aluda a ella para resaltar su vitalidad, su personalidad arrolladora, es “Ana”. Está en todas las fotos allí donde se la convoca, aunque también hace alusión al hecho de que es su salud y en ocasiones la prudencia de sus padres lo que la retienen en casa, que el cuerpo también necesita un descanso de vez en cuando. Sobre todo ella se siente vivir cuando acude a Toledo, da igual si viene acompaña o sola, porque sus amigas la reciben con los brazos abiertos y casi se da a entender que los amigos de su barrio, de su ciudad, la mandan para allá para que regrese tan cargada de vida que les haga revivir, florecer con su presencia.

Frente a frente

Y llega para la novela el 15 de febrero de 2003, cuando por primera vez y cara a cara Ana y Manuel tienen la oportunidad de enfrentar sus modos de vida. Ana que es toda vitalidad, luz y Manuel de quien tan solo se puede decir que “era del de siempre” y lo peor de todo, lo más grave de todo, es que Ana se da cuenta de que parte de su vitalidad, de sus ganas de vivir proceden de él, pero se muere de impotencia al ver que éste no se ha contagiado de ese crecimiento personal, que ni siquiera puede decirse que haya tenido el suyo propio, sino, más bien, que seguirán diciendo lo mismo de él por mucho que pase el tiempo, aunque deje de ser la piedra molesta en su zapato.

Digamos que esa secuencia, ese momento del enfrentamiento entre los dos, ese cara a cara, está puesto en la novela sin demasiada explicación, se deja a la interpretación de cada cual como se ha llegado a ese momento en el que Ana brilla con luz propia y Manuel se apaga porque siente que le quitan, le arrancan de cuajo, el corazón. Que eso de “era el de siempre” no lleva a ninguna parte, no es más que una excusa que éste se ha buscado para su comodidad personal, para hacerse la victima y no admitir que se ha confundido en la manera de buscar ese crecimiento personal y por lo tanto es lógico que tropieza una y otra vez contra el mismo muro de incompetencia.

Y el día termina con los dos juntos, sentado a la mesa y compartiendo todo, salvo la conversación, Ana que sigue siendo esa luz que ilumina el mundo, a todo el que le rodea, que tiene su atención centrada en la conversación con sus amigas, pero con un ojo puesto en quien se encuentra sentado a su lado y Manuel que se siente un tanto descolocado, que no sabe muy bien que ésta pasando, pero que a la vez siente el influjo de esa luz procedente de Ana. se da cuenta de que puede estar entre los amigos con una mentalidad diferente, que los demás la aceptan por quién es y no por le rechazan por quien de manera infructuosa le gustaría ser. ha sido él quien les ha aclarado a todos que a pesar de estar allí con Ana entre ellos no hay nada, que tan solo han llegado juntos porque ésta le ha pedido que le acompañase, pero nada más. aunque la sensación es que todo el mundo esperaba que se presentara allí con “su novio”, por eso le han reservado dos sillas juntas.

Rollitos de primavera

Dos meses antes habían tenido una primera salida para cenar con los amigos que no había terminado demasiado bien. Entonces no tuvieron nada que compartir, tan solo ese cruce de miradas tras la insinuación de que podía haber algo entre ellos, que había quien pensaba que no hacían mala pareja lo que había provocado un fuerte malestar por parte de Ana y dejado a Manuel con un sentimiento de culpa, con la sensación de que cualquier alusión a ellos dos en vez de suavizar la tensión surgida, aumentaba a distancia entre ambos. Ahora están sentados el uno junto al otro entre ellos ha habido más que miradas antes de llegar y ya no puede producirse ese cruce de complicidad, tan solo comparte el espacio y la comida, es todo demasiado frío, aunque todo fluye en su interior, ambos, amparados en que nadie les va a preguntar, que para los demás ya está todo dicho y lo único es que se han dado la oportunidad de zanjar sus discrepancias entre ellos y que nada enturbie la buena convivencia dentro del grupo.

Puerta Restaurante.

El detalle es que han llegado juntos y salen juntos, Manuel parece que quiere volver a ser el de siempre, no quiere dar pie a que Ana de vuelva a molestar con él por sus torpezas, porque reaccione mal ante ese momento de complicidad, ante un momento tan comprometido. Pero, sin embargo, Ana siente el impulso, la necesidad de brillar, de enmendar el hecho de que pocas horas antes no ha sido capaz de reprimirse a la hora de llamarle “Tonto” a la cara, porque razones y motivos no le faltaban, era un “tonto” para el Manuel que “era el de siempre”, al que ha llevado hasta allí atado con cadenas porque de otro modo se le hubiera escapado con la excusa de que ella necesitaba sentirse libre y liberada de su compañía. Ella quiere ensalzar su esfuerzo, lo que entiende ha sido un crecimiento personal, que por su parte espera, le gustaría que para éste suponga un cambio para mejor en todos los sentidos, porque ya le ha demostrado que puede, a pesar de que le cueste verlo.

Su “no es no”, si tal vez empezaba a ser “no, pero me lo pienso”, en este punto de la novela, de la historia, se queda en un discreto “me lo pienso y, si acaso, hablamos”. En realidad, queda a la discreción de Ana y lo que haya comentado con sus amigas como ha sido todo este proceso de cambio en su corazón. No vamos a ofenderla

Ana. Silencio en tus labios 15 de febrero

La verdad es que consiguió que me sintiera ofendida por el mal concepto que se había creado de mí, por ese juicio de valor para el que no tenía argumentos porque no me conocía lo suficiente.

Manuel. Silencio en tus labios 15 de febrero

Me dio las gracias por la compañía y un “hasta luego” por el que creí que podía marcharme con la cabeza alta y mirando por encima del hombro a más de uno. 

Un comentario en “Compartir

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s