¡Cuenta, cuenta!!!

En la entrada anterior (“Compartir“) y en el final del capítulo 12 (Manuel, Ana), dejamos a Ana en la puerta del restaurante, que sigue de fiesta con las amigas y a Manuel que regresa a casa. Todo queda pendiente de un hilo, de lo que suceda después cuando, sea su próximo reencuentro ¿Cuándo será? Como Ana se queda todo el fin de semana, tal vez al día siguiente, antes de que se marche, porque lo sucedido esa tarde no va a dejar a ninguno de los dos indiferente. Algo ha pasado. No está claro si ha sido algo premeditado o fruto de los acontecimientos – se deja a la libre deducción del lector -. El caso es que han tenido ocasión de hablar, Ana más que Manuel, se han dicho cuatro verdades a la cara, ya sea por el impulso del momento o por el impulso del corazón que habla cuando todo lo demás guarda silencio. La cuestión es que han tenido lo se podría considerar una primera cita, un tanto forzada.

De esta secuencia no se dice nada en la novela, pero no resulta complicado imaginarse la situación.

¿Han tenido una primera cita? ¡Cuenta, cuenta!

Aquella noche….. Manuel

A Manuel nadie le va a preguntar. Se marcha a casa y ya sabemos que a veces se deja llevar por su propia subjetividad. Además, lo único que tiene claro es lo que Ana le dijo mientras hablaban en la calle y que no le deja en muy buen lugar frente a esas expectativas románticas que se pudiera haber creado.

Versión de Manuel 1(12*)

“las cagadas de los perros o las cáscaras de plátano eran más dignas que yo, porque resbalar conmigo, más que un accidente, era una tragedia”

Lo que contrasta un poco con sus últimas impresiones

Versión de Manuel 1(12*2)

Me dio las gracias por la compañía y un “hasta luego” por el que creí que podía marcharme con la cabeza alta y mirando por encima del hombro a más de uno. 

Además, tiene tan poco afortunados precedentes en ese aspecto que casi mejor que no se haga muchas ilusiones, que ya sabemos lo que pasa, aunque en esta ocasión haya sido algo más que un espejismo o malentendido por su parte. Ha sido Ana quien le ha pedido que la acompañe, que ella no sabía a donde estaban sus amigas y él era él único que podido ayudarla. Mejor él que pedirle a alguien que fuera a buscarla. al final la cita han sido un cumulo de circunstancias y Ana tan solo solo ha pretendido ser un poco más afable para suavizar el mal trago y rebajar la tensión. Ya le ha dicho que con ella no tiene nada y ha sido él quien se lo ha confirmado a los demás. que simplemente han llegado juntos al restaurante porque tenía que hablar en serio y después él no se ha podido escapar.

De manera que ahí dejamos a Manuel que se marche a casa, que se ponga a salvo. Como se supone y concluye su versión del el capitulo, a aquella noche con respecto a Ana “se había desahogado y no esperaba tener que volver a hacerlo.” Ha sido ella quien le ha puesto el punto final a la historia entre los dos. Sin embargo, en lugar de humillarle, aprovecha la excusa de la cena con los amigos para favorecer que Manuel se acerque a éstos, porque son más amigos de él que de ella, de modo que para Manuel tan solo queda gratitud, ya que si en sus otros desplantes ha sentido el impulso de encerrarse en sí mismo, Ana le pretende dejar claro que esta vez no será ni por culpa ni por causa de ella. Ana como siempre, pretendiendo ser luz que ilumine a cuantos le rodean, hacer felices a todo el mundo.

¿Surtirán efecto los buenos propósitos de Ana o Manuel será tan tonto como Ana le ha hecho pensar? Dejemos que se lo piense, se lo plantee con calma porque aún queda tiempo hasta que vuelvan a reencontrarse. Y no no será en el mes de marzo, porque, como se suele decir en estos casos, no todo los días es fiesta y Ana se da cuenta de que Toledo se encuentra un poco lejos y que no hay mejor refugio que el hogar.

Aquella noche, Ana

¿Qué pasa con Ana? Las palabras y últimas reflexiones de Ana, dejan esa duda latente. ¿De verdad ella es una chica tan fría e insensible? ¿De verdad aquello es el final de todo y a partir de ahora tan solo queda ver cómo todo vuelve a la normalidad? ¿Puede terminar todo así?

Ana. Silencio en tus labios 1 (12*2) Último párrafo

Cuando se marchó se despidió con un adiós en general y yo le respondí con un sentido “hasta luego”. Me salió tan natural que en aquellos momentos no hubiera negado el hecho de que esperaba que nos viéramos de nuevo y a no tardar mucho.

No debemos pasar por alto el hecho de que Ana se queda en compañía de sus amigas, se sobre entiende que como el grupo de los que se han quedado a cenar se reduce, quienes se quedan con Ana son aquellas amigas con quienes tiene más confianza, con quienes comparte la fiesta del todo el fin de semana y aunque suene un tanto típico, las amigas están ahí para compartir confidencias. Las amigas se supone que de sus quebraderos de cabeza, de sus sinsabores con todo lo referente a su trato con Manuel y sin duda aquella noche, aquella tarde, han sido sus mejores cómplices, aunque haya sido desde la distancia, aunque hayan dado la sensación de que se desentendían y la dejaban a su suerte.

Ellas fueron testigos de la reconciliación, de ese darse la paz y es fácil suponer que en ese tipo de cuestiones no hay secretos entre amigas. Es más, es posible que Ana lo consultara con éstas antes de presentarse de nuevo en Toledo, aunque si excusa para acudir estuviera relacionada con las actividades del grupo que con cuestiones o apetencias personales.

¡Venga, Ana, no nos tengas en ascuas y cuenta, cuenta! “¿Cómo ha sido esa charla con Manuel? ¿Qué te ha dicho? ¿Le has cantado las cuarenta? Nosotras íbamos a ir a buscarte, pero, como nos dijiste que preferías que os dejásemos solos, nos tienes con el alma en vilo nos morimos de curiosidad porque nos cuentes todo con detalle…..”

“¿Te lo puedes creer? ¡Manuel ha tenido una cita con una chica! ¡Eso sí que es noticia! Pero cuenta, cuenta. No te calles nada…. Os hemos visto llegar juntos y nos hemos quedado de piedra…. ¡Habéis llegado juntos! Sí, vale, él ya ha dicho que no sois novios ni pareja, pero…. de ti no lo hemos oído.”

“¡El pobre se ha quedado sin saber qué decir cuando te has puesto a su lado para salir juntos! Así es normal que la gente pregunte porque contigo no hay quien se aclare. Entonces ¿qué?”

“Si no vienes en marzo, ya hasta la Pascua no nos vemos, porque nos veremos en la Pascua ¿verdad?. A él no le esperes porque últimamente se queda en casa. Ya sabes, cosas suyas. Tal vez este año se anime, después de lo hoy no sé qué hará. ¿Le decimos algo?”

“Ya sabemos cómo es Manuel, pero, si a ti te gusta, por nosotras está bien. A ver si así te animas. ¡Aunque, como él se anime, vas a tener que frenarle un poco! No es mal chico, tan solo tiene sus rarezas.”

Aquella noche….

Aquella noche, Ana se dedica a disfrutar de las amigas, en cierto modo a reprenderlas porque la han metido en un pequeño lio por eso de que se ha extendido el rumor de que ha venido a Toledo a reunirse con su novio, ya que cuando aquella tarde le han visto con Manuel se ha creado una pequeña confusión al respecto. Sobre todo que Manuel no se lo crea demasiado, mejor que éste se piense que entre ellos tan solo ha quedado una buena amistad y que por parte de Ana tan solo esperan que se lleven bien.

Por eso a diferencia de lo sucedido en diciembre, esa noche nadie escribe cartas por impulso. Todo queda como algo comedido, sobre todo porque, si coinciden en la Pascua, en esa convivencia de varios días, ya no bastará con que sea la hora de marcharse a casa para no verse en una larga temporada ¿A ver qué pasa, si es que pasa? Pongamos serios y no mezclemos las churras con las merinas, que Ana brilla con luz propia cuando Manuel no está cerca.

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