Poemas de 1991

Hija de Dios
Otra vez encerrada y orando,
humillada ante el único amor,
después de volver de la calle,
y ver cómo comía el hambriento,
con ese pan que yo le daba,
de ver cómo bebía el sediento
con el agua que yo le llevaba,
de ver sonreír a tantos niños
con la sonrisa que les mostraba,
de ver cómo todos me saludaban
y me preguntaban hoy por José.
Ahora otra vez en mi intimidad,
humillada ante el que todo lo da,
pidiendo que nos dé hoy su paz.
Y entró un ángel en mi soledad,
con el amor de mi único Dios,
me ha dejado asustada con su voz.
Dios te salve, María, hija de Dios,
Dios te salve, humilde corazón,
el Señor ha escuchado tu oración,
tú serás pan para el hambriento,
tú serás agua para el sediento,
tú serás la Madre de los hombres,
porque viene el Hijo del Hombre,
pero no vendrá como los reyes
en una carroza tirada por caballos,
vendrá en tu vientre de mujer,
para nacer en el portal de Belén.