Cosas de Amigas

Esperando a mi Daddy

Publicado September 14, 1995 06:20AM-11:20AM

Reflexiones de Jessica

¿Os dije ayer que Yuly y yo ya empezamos a considerarnos amigas? ¿No? ¿Seguro? Bueno, pues yo creo que ya empezamos a serlo. No me tenía por una chica tan sociable ni simpática, ¿para qué os voy a engañar? Según Ana, soy una perezosa por las mañanas. De lo contrario, cuando ésta me viene a despertar, – segundo y medio después de que haya sonado el despertador-, yo ya debería estar lista para salir hacia el punto de recogida del school bus, no lo vaya a perder.

Pero no, aún estoy metida en la cama y con la legaña pegada. Porque sí, esta mañana, me ha venido a despertar, como si después de la visita de Mr. Bacon, se me hubieran quitado las ganas de ir a clase. De modo que no me da la más mínima ocasión a que me lo piense. Si no me marcho a clase por las buenas, lo haré por las malas, en pijama y cómo no me gustaría que me viera nadie. A poco que me descuide, Ana es capaz de convencer a los chicos del barrio para que venga a darme los buenos días y sacarme de la cama con la dichosa cancioncita. De manera que, antes de que suene el despertador, de que Ana se acuerde que de yo soy la adolescente dormilona que sigue en el trastero, yo ya debería estar, por lo menos, de camino al cuarto de baño. Que me encuentre cerrando la puerta siempre es mejor a que nos crucemos por el pasillo, aunque supongo que tampoco es necesario que vaya dejando un rastro de ropa a mi paso, como si le dejase miguitas de pan a Daddy para que me encuentre. ¡A él seguro que no le van a dejar que venga a despertarme!

Pasillo al dormitorio

Como voy con la hora pegada, por no decir que me voy peleando con el reloj y éste me gana por KO, a penas me da tiempo a desayunar. Algo rápido y salgo zumbando hacia el punto de recogida del school bus. Da igual que el desayuno me lo hayan preparado con ese ingrediente que nunca falta en una cocina. Se disfruta mejor, si acostumbro a espabilar y no voy como una tortuga coja desde que suena el despertador. Aunque yo diría, más bien, que me preparo para las olimpiadas con tantas carreras. Pero ¡para gustos, los colores! Si no quiero tener que correr hasta el high school, con la certeza de que el trayecto será largo y más cansado que en el bus, más vale que no me entretenga. Lo único que no se admite como justificante de esa falta o retraso es que se me hayan pegado las sábanas por no poner el despertador ocho horas antes, si con media hora me falta tiempo. Sin embargo, que tengo que dormir y tampoco quiero vivir obsesionada con que entresemana he de ir a clase. Además, desmotiva bastante llegar al bus y encontrarse con el mismo panorama todos los días.

¿Sabéis lo que me he puesto hoy para ir a clase? No os lo suelo decir porque tampoco quiero parecer demasaido maniática, pero como ya supondréis, eso de ir a clase en pijama o sin pijama, es algo que descarto por principio.

«esta mañana he optado por una camiseta blanca de manga corta y cuello cerrado, con pantalones vaqueros azules»

Es decir, que me ha dado tiempo a cambiarme, pero no creo que ello sea el motivo para argumentar que voy más lenta que de costumbre, porque al bus llego con tiempo de sobra, aunque mi puntualidad o impuntulidad no son razon suficiente como para que tome asiento donde me apetezca. En el bus hay jearquias o al menos falta de consideración por parte de algunos y los mejores asientos están reservados. Yo tan solo soy una alumno de 9th Grade, una chica, y por lo que parece, son los tontos quienes hacen las asignaciones

Interior del school bus

… he de irme a los asientos del fondo, donde se supone que acaban todos aquellos que intentar escapar del control del conductor y, hasta cierto punto, son los asientos de los marginados. Aunque, en caso de incendio, estábamos más cerca de la puerta de atrás y es menos probable que quedemos atascados.

Pero, como os he empezado diciendo, o, si no, os lo repito por si acaso, cuando una tiene una amiga los detalles importan y ya sé que hasta ahora no le de dado la suficiente importancia a mis encuentros con Yuly a primera hora de la mañana. Tal vez porque voy medio dormida o porque cada una tiene su ritmo y hasta ahora los saludos han sido un poco más breves. Somos vecinas de taquilla, pero ella no siempre llega a tiempo ni yo la he esperado en estos primeros días porque cada cual tiene su horario de clase. Sin embargo, esta mañana las dos acudimos al high school con puntualidad y con ganas de compartir impresiones, de hablar. Ella se muestra algo inquieta por nuestra charla con Mr. Bacon durante el descanso del día anterior, sobre eso de que podemos suspender las dos, como no colaboremos. Lo que me deja claro que ha comentado con sus padres. Yo la dejo a cuadros cuando le informo que más que ocuparme de hablarlo con mis tutoras ha sido Mr. Bacon quien se ha presentado en el internado e informado al respecto.

En dos minutos, lo que hay desde nuestras taquillas hasta su aula, tampoco hay mucho para hablar. Pero sí, esta vez no tengo reparo en acompañarla, porque mi próxima clase está en esa dirección y poco tiempo más queda por decirnos algo, que nos veremos después, porque tenemos que seguir hablando; porque las dos parecemos dispuestas a colaborar en la asignatura de Spanish, ceder a la sugerencia/chantaje de Mr. Bacon. Yuly se ofrece a pasarme sus apuntes a ver si con ello hago algo de provecho, aparte de torturarme por estudiar una asignatura que no me entusiasma demasiado y que se ha convertido en mi peor pesadilla, si es que no lo era antes.

The ladies toilet

Por cierto, en los high school, aparte de vestuarios separados para chicos y para chicas hay también aseos diferenciados y a este paso en cuestión de días os vais a recorrer todo los rincones y dependencias del edificio. No me pagan por hacer de guia turistica ni creo que ello puntue para la clase de Spanish. De todas maneras, tampoco creo que os apetezca saber lo simpático que puede llegar a ser el director ni lo decorado que está el aula de castigo. A mí por lo menos no. ¡Eso seguro! Casi prefiero no saber ni quién es ni cómo se llama.

Lo bueno que tiene el aseo de las chicas, al menos en nuestra planta, es que es solo para chicas y no hay “profesores” que entren a interrumpir nuestras conversaciones ni confidencias. Porque esta vez sí que Yuly y yo nos permitimos compartir confidencias de chicas. Por eso de que empezamos a considerarnos un poco más amigas, ella no se cohíbe a la hora de fijarse en mi peinado y comentarme su parecer. Porque me parece que no os he hablado de ello, pero, a pesar de toda esa rebeldía que me caracteriza, no me falta ese toque de coquetería, que, al igual que Yuly presume de su ascendencia española, yo no reniego de todo de mis ancestros amerindios. Aunque al no tener muy claro quién fue mi madre, cuáles son mis orígenes en ese sentido, he de improvisar un poco. Lo que cuenta con el beneplácito de Ana, siempre que ello sea reflejo de mi identidad y no lo convierta en una exaltación equivocada de mi personalidad o mentalidad. ¿Le gustara a Daddy que yo lleve este tipo de decoraciones en mi pelo? 

Rastras de Jessica

     

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