Una mañana en la biblioteca

Esperando a mi Daddy

Publicado avance: Miércoles, 3 de septiembre, 2008

Mi reflexión

Si me lo permites, en esta ocasión me quiero centrar de nuevo en un par de personajes de la novela, y dar un pequeño salto en la historia. He aludido a ellas con anterioridad en el blog, porque son de esos personajes que empiezan como secundarios y, con más mérito propios, que con razón, se convierten coprotagonistas de la novela, en narradoras con identidad propia, ya sea por bloqueo creativo en otras líneas argumentales o porque los personajes principales sienten tanto apego que les sacan de esa penumbra novelesca en la que se puede convertir sus vidas y prefieren cederles todo el protagonismo. Aunque todo ello con una clara y lógica intención. Tienen una visión un poco más crítica y objetiva con respecto Daddy porque no están tan cegadas por ese anhelo y cariño filial sin fisuras. Hay que desmitificar a este personaje y sacarle los defectos, si los tuviera.

Daddy no es «El padre ni el hombre perfecto», es un tipo de lo más normal, con sus rarezas y a quien no hay que darle más confianzas de las debidas, porque es preferible tener cierta prudencia en el trato con los extraños, con los chicos y con todo aquel que no las trate ni considere de la manera adecuada. La confianza hay que ganársela y Daddy tiene el inconveniente de que vive bajo el mismo techo que ellas. Es una presencia incómoda, ya que aunque tenga cara de bueno, casi mejor presuponer que no lo es tanto por si acaso.

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Me estoy refiriendo a las «Twins Twist«, a las gemelas del «Twins-Exit«. Sin embargo, en esta ocasión, más que aludir a ellas y aportar más datos de su identidad, de cómo he construido cada personaje o cómo se pretendido lograr esa duplicidad, poner en práctica ese doble juego argumental, de personajes que se encuentran en las mismas circunstancias, pero se enfrentan a ello de manera diferente, dado que ello les genera un cierto conflicto porque necesitan ser ellas mismas por separado, de forma individual. Son algo más que las «Twins Twist»

Tan solo aclararé que el apellido, como se puede deducir, lo he tomado prestado de la novela «Oliver Twist«, de Charles Dickens, porque ellas dos se supone que son británicas, aunque no de Londres. Con las debidas distancias, ya que al igual que Oliver Twist, son niñas huérfanas que pasan sus primeros años en un orfanato, en su caso en el internado St. Clare’s, en Medford, (Massachusetts, USA), donde coinciden con Jessica.

Otra de las sutiles diferencias con Oliver es que ellas no pasan penurias, salvo afectivas, a causa de su situación familiar. Resulta complicado encontrarles una familia de acogida, cuestión que se llega a reflejar en la novela y por ello Jessica ha de hacer de hermana de acogida en alguna ocasión, siendo Ana quien asume los gastos de su manutención durante esos días y con ello Jessica consigue algún que otro ingreso extra con el que costearse la universidad

El internado St. Clare’s cierra antes de que ellas alcancen la edad de 14 años, que es la edad mínima exigida para que puedan ser enviadas a un internado de secundario y durante tres años andan de aquí para allá mientras Ana asume su custodia legal, pero no se puede hacer cargo de ellas durante el año entero, tan solo en vacaciones.

La cuestión es que las gemelas, a falta de una opción mejor, acaban bajo acogidas por Jessica y Daddy en agosto de 2008. ¡Sí, con Daddy! En la novela ya se da cuenta de todos las objeciones legales que se le pueden poner a este acogimiento internacional, porque tampoco es que les puedan ofrecer unas condiciones de vida muy estables. Pero el mundo está envuelto en plena crisis económica y financiera del 2007-2009. Las alternativas no son mucho mejores. Jessica y Daddy apretándose un poco el cinturón les pueden ofrecer un hogar, una estabilidad y al menos existe esa afinidad previa con Jessica para justificar el interés por éstas.

El conflicto de estas gemelas, en cuanto a su identidad como personajes, es que se parecen, se las diferencia por detalles muy sutiles y para ello hay que conocerlas, de tal manera que aunque para Jessica ese problema se pueda considerar solventado, aunque las conociera siendo niñas y ahora sean una adolescentes. Daddy se encuentra con que éstas parecen jugar al despiste, porque se intercambian la ropa, los complementos o sencillamente son ellas mismas y Daddy llega a pensar que es la misma que se ha multiplicado. Lo peor es cuando se pelean entre ellas, porque no siempre son tan buenas hermanas y la culpa siempre es de la otra.

Pongo esta secuencia de la película «Tú a Boston y yo a Londres» (1998) para mostrar un ejemplo de lo que puede ser el parecido entre las gemelas. Aclaro que, en el caso de las gemelas Twist, es el resto del mundo quien parece no tener muy claro quién es cada una. En los conflictos fraternales, será el pobre de Daddy quien acabe por sufrir las consecuencia. Por lo general, hay una buena relación entre ellas, pero se encuentran con que Daddy no sabe manejar la situación cuando ésta se complica más de lo esperado.

¿Gemelas? ¡Ni en broma!

Es decir, toda esta situación da para que en la novela haya una buena y nueva línea argumental, para que ese Daddy, a quien Jessica adora, acabe medio chiflado por causa de estos dos angelitos y, sobre todo, a pasarse de listo porque cree descubrir travesuras adolescentes donde, en realidad, no las hay.

Lo gracioso sería ver cómo este par de adolescentes se organizan para hacer de las suyas. De hecho, una de esas travesuras, en un primer momento la planteé en la novela con esa intención. ¡Gastémosle una broma a Daddy ahora que aún no nos conoce!

¿Qué gemela se esconde tras esta goma de pelo?

Sin embargo, me pareció mucho más divertido que fuera Daddy el narrador de la escena, para dejarle en evidencia y que, en medio de esta pelea de gemelas, la gracia esté en que parece que es éste el único que no es consciente de la confusión que está cometiendo, de las consecuencias que su error puede llegar a generar, pero a la vez deja constancia de su propia contrariedad, de cómo intenta fijarse en los detalles, busca sus propios argumentos para convencerse de que está en lo cierto y que las gemelas pueden llegar a ser tan rebuscadas a la hora de jugar con esa dualidad.

Tengo la opción de seguirles la broma o dejarlas en evidencia para que repriman este tipo de ocurrencias. Aunque, si es lo que me supongo, una especie de prueba, una llamada de atención para que las considere de manera individual, me ponen en una difícil tesitura.

Es decir, que, aunque se trata de los primeros días de acogimiento y, hasta cierto punto, a Daddy se le pueda disculpar su torpeza, que le falta algo más que tacto para mediar en este conflicto entre hermanas, lo relevante es que, por encima de todo eso, ellas parecen relativamente relajadas, que es tal vez lo que más contraría. Por encima de cualquier otra consideración, ellas se muestran cómo realmente son. Puede decirse que se olvidan de sus diferencias y cada una asume su individualidad. Acepta ese enfado con relativa normalidad, a la espera de que, quien se supone es la persona adulta y responsable (o «irresponsable»), zanje el asunto y les recuerde que, por encima de estas pequeñas discrepancias, son hermanas y se han peleado por tonterías.

La biblioteca como escenario

Esta secuencia la he situado en la Biblioteca Regional de Castilla La Mancha, última planta del edificio del Alcanzar de Toledo, porque, debido a que todo gira en torno al patio central, se puede llegar a un mismo punto por ambos sentidos y no cruzarse. Hay largos pasillos, recovecos, puertas que hay que abrir pasa pasar, escaleras de subida y bajada, la sala de préstamo que se encuentra en un piso intermedio…. Es el lugar y la excusa perfecta para que, sin mucha planificación y con la debida discreción, las gemela monten «¡la broma más gorda de todas las bromas!». El problema es que no están de humor ni para existir en el mismo espacio/tiempo, pero Daddy llega a dudar incluso de la veracidad de ese desencuentro entre hermanas.

Pasillo Borbón-Lorenzana. Biblioteca Regional CLM
Sala de Lectura, Biblioteca CLM