¡Menudo plan!

SILENCIO EN TUS LABIOS

Introducción

¿A alguien le interesa saber cómo sigue la novela «Silencio en sus labios»? Porque el primer libro, esa primera parte termina con ese intercambio de cartas tras la convivencia de la pascua. Nuestra pareja de tortolitos por fin han hablado de amor, de empezar a labrarse un futuro, de volver a verse, sin que la distancia suponga un obstáculo para su amor, aunque, en principio, sus planes dependen en gran medida de la disponibilidad de cada uno, de las actividades organizadas por el grupo.

Esta continuación de la novela es necesaria para entender la historia, en la que ¡se empieza a descubrir el verdadero sentido e intención de ésta. Ese pasar de lo autobiográfico a lo literario, de la práctica de la experiencia a la teoría de lo que se supone a nivel personal y como escritor he logrado progresar y evolucionar tras escribir el primer libro.

Como ya he anunciado en entradas anteriores, a partir de aquí y, como una constante, los personajes protagonistas, el desarrollo de la novela, se alejan de Toledo y se adentra con más y más intensidad en lo que es el mundo de Ana, dado que ella adquiere gran parte del protagonismo.

La novela regresará de manera puntual a Toledo el 27 de septiembre 2003, en este mismo libro, a lo que ya hice alusión en la entrada ¿Diálogo o «Silencio en tus labios»? porque, si hay algo que hasta entonces será la tónica que caracteriza esa novela, es la ausencia de diálogos, derivado porque por aquel entonces, cuando escribí la novela, era un técnica que no dominaba demasiado bien y en parte porque ese «silencio» casi diría que es premeditado, porque hasta ahora los dos libros, las dos narraciones son más como recordatorios de lo vivido, como si Manuel y Ana / Ana y Manuel, cada uno por su lado, se hubiera sentado a escribir su propia versión de los hechos.

Este retomar la historia, sigue esa misma pauta. En principio no hay diálogos como tal. Pero me temo que ello no significa que no hablen entre ellos, porque se intercambian cartas, se llamar por teléfono y surgen los primeros problemas de pareja con la ventaja o desventaja de la distancia.

Versión de Manuel. Libro 2

Versión de Ana Libro 2

La cuestión es que nuestra pareja protagonistas, de enamorado, termina esos días de convivencia con el corazón henchido de amor, dispuestos a comerse el mundo; a que ya no haya obstáculo ni impedimento que se interponga en su historia de amor.

Manuel no sabe muy bien cómo, pero Ana ha caído rendida a sus encantos. Mientras que ella se ha dado cuenta de que, por suerte para ella, Manuel tiene su encanto por debajo de esa primeras impresiones y se ha sentido justificada e impulsada a no dejarle escapar.

Manuel ha encontrado una nueva motivación en el amor, para romper con su aislamiento social y Ana ha descubierto un nuevo motivo para sentirse viva, rompiendo con los muros de su corazón.

Todo perfecto, idílico. Todo encaja más allá de su zona de confort, de su vidas.

Sin embargo, ambos necesitan darse de bruces con la realidad, para que ese «te quiero» sea un >>>>»TE QUIERO«<<<<< con todas las letras en mayúscula, subrayadas y enmarcadas.

Entonces… ¿te quiero?

Todo empieza bien. Tienen planes para volver a verse y sus agendas les cuadran a la perfección. El sábado 24 de mayo de 2003 está marcado en sus agendas. Ana que viene a Toledo, Tal vez Ana pueda acudir el viernes a última hora de la tarde.

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Manuel estará encantado de recibirla con los brazos abiertos: «¡Ana viene a Toledo para estar con él!» La excusa es la reunión mensual con los amigos, del grupo.

Esta vez será a él con quien ella quiera pasar el día y no con las amigas. ¡Perfecto! Si no se acaba el mundo antes, Ana acudirá, aunque tenga que ir sola. ¡Qué ilusión! ¿Nos apuntamos a presenciarlo? 🤣El precio por los asientos en primera fila son 20€🤑. Se admiten fotos y entrevista con los protagonistas🤣.

Antes, cuando Ana hacía planes, todo le cuadraba. Esta vez cuenta con la certeza de que, si lo planifican bien, tendrán todo el fin de semana para estar juntos. Además, las amigas encantadas de que ella se quede. Así pueden compartir confidencias cuando Manuel no las escuche, porque va a querer contárselo todo con pelos y señales. «¡En serio, que Manuel es un chico maravilloso! Tan solo hay que darle una oportunidad. ¡Es mi chico!«

Mejorando el plan

¿Y si, para que se vean más, quedan para verse otro fin de semana previo?

Un fin de semana con los amigos de Ana, en la ciudad de Ana y otro fin de semana con los amigos de Manuel, en Toledo.

¡Manuel ya ha estado en la convivencia de la Pascua! Los amigos de Ana ya han sido testigos de cómo se ha forjado a fuego ese amor entre ellos que ni la peor de los huracanes lo va a tirar abajo!

Manuel no se meterá en casa de Ana, porque aún es un poco pronto para ese tipo de confianzas. Ana tampoco es una chica tan lanzada en ese sentido. Más bien, tradicional y después de su historia con Carlos, casi mejor ir despacio.

Pero, vamos, que bien organizado, es fácil que encuentre entre los chicos, entre sus amigos, quien le dé alojamiento a Manuel por una noche o las que sean. Ana ya se busca alojamiento en Toledo en casa de alguna amiga y no pasa nada. Y, si se tercia, se organiza una comida familiar para las correspondientes presentaciones.

¡Perfecto! Manuel está enamorado de Ana y cuando ésta le comenté su plan, él le va a responder que pensar: «contigo al fin del mundo«, con un rotundo….

Posible y desafortunada conversación telefónica para concretar este nuevo plan

Manuel – No…., que ese fin de semana ya lo tengo comprometido. Que ya habíamos quedado para vernos el 24 y te ibas a organizar con las amigas….

Ana.- ¡¿A sí?! Pues vete a hacer gárgaras! Si quieres algo, ya sabes dónde, vivo. Vienes y me lo cuentas. [Cuelga el teléfono y reprime el impulso borrar el número de Manuel de su agenda de contactos]

Teléfono móvil de 2002

Llegó el 24 de mayo y Ana deja claro que no quiere saber nada de Toledo ni mucho menos de «el tonto el bolo» que un día llegó a saborear las mieles de su corazón.

¡Tú, llama que para mí es como si el teléfono estuviera apagado! ¡Escribe que el cartero no sabe dónde vivo, a mí se me ha olvidado leer y escribir! Amnesia selectiva en función del remitente.

¿Llamadas de teléfono, cartas?

Alguien me sabrá decir, si yo, a nivel personal, soy capaz de llegar hasta ese punto de insistencia o me hubiera rendido a la primera. Puede que, cuando escribiera esta secuencia de la novela, me las diera de valiente. En todo caso, se supone que esa insistencia es para dar a entender que, por lo menos, de plantearse esa solución, de haberse tratado de una experiencia real, no tengo muy claro cómo hubiera reaccionado.

En todo caso, Ana ya dice que Manuel se rinde pronto y se confía al desarrollo de los acontecimientos, a la expectativa de que Ana acuda a la reunión del mes de mayo. La asistencia no es tan obligatoria como a la de junio. De manera que, con un poco que la animen los demás, Ana tarda poco en montarse en alguno de los coches. Ella es quien ha de encabezar el grupo porque todos la tienen como referente y no les puede fallar.

Ya sabemos que Manuel es tonto, se lo habían avisado. Pero con este planteamiento parece que pretende ser más listo que nadie, que Ana y él se van a reencontrar, se van a mirar a los ojos y les va a faltar tiempo para enamorarme de nuevo.

Ana delante del ordenador (Imagen simulada)

Cartas por Internet

Como Ana tiene ganas de desahogarse, no encuentra paz en su interior, una vez pasado ese fin de semana, en vez de reaccionar como en el mes de diciembre, en Navidad, con esa carta escrita por impulso; en vez de escribirle a Manuel y cantarle las cuarenta, porque éste se lo merece, recurre a su estimado y anónimo amigo de internet, a «El Poeta», a quien le cuenta todo lo habido y por haber. Ella lanza la carta al buzón de su email y se olvida del tema.

Éste no suele responderle cuando se trata de cuestiones tan personales ¡Está loca! Pero es que si no se lo cuenta a alguien, se tira por la ventana. Las amigas ya están cansadas de escuchar sus lamentos y el director espiritual está para otras cuestiones. ¡Manuel, es un insensible, es tonto como el que más, pero no es el centro del mundo!

Mientras tanto a quien le llega una carta, un email, es a Manuel. Él que pretende resolver el malentendido con Ana, se encuentra con que el silencio se rompe con la vía más insospechada. Su amiga, «La dulce gatita», se siente tan desafortunada en amores como él. ¡Si es que están hechos el uno para el otro! ¡Normal que les haya sido tan fácil entenderse a pesar de ser dos completos desconocidos! Dado que Ana ha desaparecido del mapa, Manuel encuentra por aquí su vía de escape, su manera de justificarse e intentar, por lo menos, estar en paz con su conciencia en ese sentido. Que no es que a él no le apeteciera el plan. Es que se sentía descolocado. Le costaba asimilar que una chica como Ana se hubiera fijado en un tipo como él y, hasta cierto punto, se lo intentaba tomar con calma para no darle motivos para que se produjese ese tipo de malentendidos. Ya tenía otros planes para ese fin de semana

Con el asombro y la incredulidad de saberse respondida en su mensaje, Ana se muestra un poco más afable, dispuesta a ser algo menos intransigente, aunque lo apropiado sería que Manuel cumpliera y se presentase allí para reconquistarla. Le demostrase lo hombre que puede llegar a ser cuando la situación lo requiere. Que, si se hubiera tratado de cualquier otro, le hubiera faltado tiempo, pero ya ha pasado más de un mes. Sobre todo, después del desplante de mayo y de no responder a sus llamadas ni a sus cartas de reconciliación.

Bueno, vamos ser considerados y, por ser la primera vez, se lo podremos pasar por alto.

¿Reconciliación en junio?

A la reunión de junio Ana decide apuntarse, se medio deja convencer por las amigas. Es la reunión de junio, la de final del curso. Todo un fin de semana en Toledo, desde el viernes por la noche hasta el domingo por la tarde, hasta que puedan aguantar las prisas por volver.

Pero, si va, que Manuel no se entere; no se lo espere ni se haga más ilusiones de las debidas. ¡Démosle una sorpresa! Lo sucedido no ha sido más que un toque de atención, un aviso.

Casi puede decirse que irá un poco obligada, porque las amigas estás predispuestas a llevarla rastras. No hace falta que mueva el coche ni e preocupe por el horario de autobuses. Y la traerán de vuelta aunque tengan que arrancarla de los brazos de Manuel, en caso de que haya reconciliación

¡Ay que bonito! ¡Qué se van a reconciliar!

El uno correrá a los brazos del otro y todo volverá a ser tan perfecto e ideal como siempre han soñado como se merecen.

Enferma

Pero han sido tantas las tensiones acumuladas a lo largo de aquellos casi dos meses, que la delicada salud de Ana termina por resentirse en el último momento. Se tiene que quedar en casa, en cama. Lo sucedido en la convivencia de la pascua, el viernes, fue uno de esos sustos que le dan a ella de vez en cuando. Pero lo de esta vez parece un poco más en serio y casi mejor que no arriesgue. La salud se antepone al corazón.

El sábado, el día de la reunión, se reúne mucha gente en Toledo, de la provincia y los alrededores. Las probabilidades de que una de esas personas sea Ana, que vaya con idea de buscar esa reconciliación se reducen segundo a segundo y más cuando Manuel se entera por los amigos de ésta que no va a acudir. Que pensaba hacerlo, pero ha tenido que cambiar de planes en el último momento.

El domingo por la mañana ya me sentía un poco mejor y cuando encendí el teléfono móvil y me encontré con una llamada perdida de Manuel y que me había enviado un mensaje bastante escueto por el que se mostraba poco optimista ante la posibilidad de que le respondiera. “Cuídate, besos”.

Versión de Ana

¡Adelante, gadgets amigas!

Comienza el mes de julio y ante la falta de noticias de Ana, las amigas se deciden a acercarse por su casa. Mejor contarle de primera mano lo que ha sucedido en Toledo y de manera particular con Manuel. A ver si así se anima un poco que aún no tiene muy buena cara.

Es que eso de no saber nada de Manuel es que le quita la vida. ¡A ver si los médicos le recetan una ración doble de cariño por parte de su enamorado y se le quitan todos los males!

¡Oye, Ana, que vamos a convencer a Manuel para que venga a verte! Te le traemos, tan solo si tú quieres. Te lo envolvemos para regalo y le ponemos un lazo. Hay una convivencia a finales de julio y hemos hablado con los de Toledo para que le secuestren y metan en el maletero de uno de los coches, si fuera necesario. Pero tú tienes que estar de acuerdo. Nos vamos inventar todas las trabas que se nos ocurran, para darle un pequeño escarmiento. Pero, sí tú quieres, le tienes aquí en la puerta o dónde nos digas, ¡Porque venir, va a venir! Si te quiere, tiene que venir.

¿Te le traemos o no?

Versión de Manuel. Libro 2

Versión de Ana Libro 2