¿El de siempre?

SILENCIO EN TUS LABIOS

Dia de la novela: Sábado, 16 de febrero 2002

Introducción

Este día, en primera parte de la novela SILENCIO EN TUS LABIOS parece poco relevante para todo lo que se supone tiene que pasar y, sin embargo, a mi me parece que tiene gran relevancia.

El capitulo como tal quizá se podría desarrollar un poco más, porque en principio parece que no pasa nada, que casi se podría obviar o mencionar de pasada. Los protagonistas de la novela se encuentran de nuevo después de casi un año y medio, cuando la relación de Ana con su novio ya forma parte de su pasado, de sus lamentos y poco más se puede añadir, porque como ya se decía al comienzo de la versión de Ana. Manuel

La impresión que me causó la verdad es que no fue muy distinta a la que recordaba de la primera ocasión, era tan solo un chico más dentro del grupo y seguía sin novia. Era el de siempre.

Versión de Ana Sábado 7 de octubre 2000

¿Qué es ser «el de siempre»?

Porque, si hemos leído un poco de la versión de Ana, ésta parece tener una vida muy intensa, lo ha dejado con su novio, nos ha contado que tiene problemas de salud que condicionan su vida y que se ha buscado un amigo en las redes sociales, en lo que se supone eran las redes sociales en el año 2001.

Para la novela, esto del «amigo vía redes sociales», alguien anónimo, (El poeta) es más un recurso literario para mantener ese vínculo y paralelismo entre las dos versiones, para que Ana pueda ser ella misma, con voz propia y protagonismo en su historia, no solo un personaje secundario.

También nos hemos enterado que Manuel ha encontrado a su «amiga anónima» en Internet, pero no es algo que satisfaja sus expectativas porque la chica parece que no quiere ser más que eso, como todas, pero al menos ésta parece un poco más dispuesta a mantener el contacto según ella lo considere.

Google 2001

A su manera. Ana nos cuenta qué opinión tiene de Manuel y primera impresión le causa. Ahora ya no es por lo sucedido en el campamento del verano, al que éste no acudió, ni por el nerviosismo que le causa conocerle en persona, se trata de observarle sabiendo quién es e intentar desde la distancia y mediante la observación encontrar una justificación a aquella ausencia, a que por mucho que pasen los años éste parece no haber cambiado tanto

Por no mirar a Carlos, en espera de una mirada de complicidad que no me enviaría, evitando ser una molestia para alguien, me dio por fijarme en Manuel, quién, en esa ocasión, se sentó en el banco de al lado, de tal manera que nada me impedía observarle, salvo el hecho de que estaba allí para tener la mirada y atención puesta en lo que había delante y olvidarme de cuanto sucedía a mi alrededor. Me llamó la atención que tuviera todo el banco para él, mientras que había otros en los que la gente se apretujaba para caber. Era un contrasentido que no parecía molestarle, como tampoco a los demás, pero reflejaba la relación fraternal que manteníamos unos con otros. Sin embargo, era la primera en reconocer que no me sentía muy tentada a trasladar mis cosas a ese banco, por mucho que hubiera ganado en amplitud. No tenía ningún interés especial en ser más fraternal con él, más por prudencia frente a los malentendidos que por recelos hacia su persona. Si los demás no se decidían a compartir ese banco, no sería yo quien tomara la iniciativa y menos en el estado de ánimo en que me encontraba.

Versión de Ana. Sábado, 16 de febrero 2002
Photo by RABu0130A on Pexels.com. Imagen con carácter ilustrativo

Como ya he dicho en alguna ocasión esta novela tiene detalles que se pueden considerar «autobiográficos» y sin duda alguna éste es uno de esos datos que he incluido en la novela, que no es, como tal, una impresión subjetiva y poco favorecedora que le haya querido atribuir a Ana para envolver a Manuel en ese aura de misterio y contrariedad para que sea «el de siempre»

Esta apreciación es algo que me ha llegado a comentar mucha gente y que incluso yo he sido hasta cierto punto consciente de ello, que en esos retiros, reuniones, parecía no haber bancos suficientes para todos los que estábamos allí hasta que alguno se fijaba en dónde estaba sentado. Lo cual no es que fuera lo habitual, pero, si algo que sucedía en ocasiones. Lo cual era más por un impulso mío que por la actitud de los demás. Lo que de algún modo se aclara con la dedicatoria incluida en la novela.

DEDICATORIA

A todos aquellos con quienes he compartido mi Asperger cuando no sabía que lo tenía. En especial en quienes me he basado para crear los personajes de esta novela

Silencio en tus labios

Por lo cual, esta mención no es una crítica, más bien, la constatación de lo que era mi realidad por aquel entonces. Hasta cierto punto una interpretación un tanto libre de los comentarios que se me hicieron en aquella época en ese sentido. Porque la novela parte de esta realidad hacia la ficción.

Aclarar, en cualquier caso, que, de igual modo, me hubiera sentido bienvenido a compartir cualquier banco. De hecho en esta parte de novela tan solo intento resaltar esos pequeños fallos por mi parte, a los que quizá no daba la suficiente importancia.

¿Es Ana «la de siempre»?

Ana. Fotomontaje

El contraste está en que frente a ese ser el de siempre por parte de Manuel, en lo referente a Ana se aprecia esa evolución, ese cambio incluso en la versión de éste, en este mismo día porque se hacen alusiones al futuro, se adelantan acontecimientos, se pone en evidencia que «Manuel» habla de sus recuerdos más que de sus vivencias.

Como me comentó en su momento, cuando la situación ya se había normalizado para nosotros, ella no sería menos reservada por conservar el cariño de Carlos, si éste no sabía comprenderla o respetarla. No pedía tanto. Sin embargo, para Carlos era difícil de asumir. Así no era posible que tuvieran un futuro. Antes que hacerse daño era mejor dejarlo estar y no insistir sobre ello. Respetar su libertad y que cada cual siguiera con su vida por separado. A ella se le planteaba la posibilidad de rehacer su vida, como lo estaba haciendo Carlos, aunque no se lo tomase con tanta prisa ni en principio estuviera interesada por ningún chico en particular, salvo por Carlos, pero con éste ya no tenía futuro. Los demás no parecían aspirar a llenar ese vacío porque no había nadie que estuviera a la altura.

Versión de Manuel Sábado, 16 de febrero 2002

Quienes ya han leído esta primera parte de la novela en alguna ocasión me han llegado a comentar precisamente esto, que en la versión de Manuel ya se sabe lo que pasará con»el de siempre», va a triunfar con esta chica. Estará a la altura de las expectativas de esta chica. Sin embargo, hasta que ese momento llegue, esta pareja tiene que pasar por muchos encuentros y desencuentros

En cualquier caso, la chica ya empieza a dar muestras de su carácter, de su personalidad. se muestra como una chica segura de sí misma. Aquí, de momento se lamenta por esa ruptura, que para ella «lo de siempre» sería mantener su relación con su exnovio, pero éste ya la sustituido por otra y ella se siempre en ese sentido libre para rehacer su vida, para poner sus ojos en «otro incauto», en «el de siempre», sin implicaciones personales ni directa. es algo que ella se toma como una distracción, un entretenimiento para evadirse