Manuel. Silencio en tus labios (1)

Junio 2001

Uno a veces hace tonterías de las que después se arrepiente y con excepciones son motivo para pensar que se ha tenido mucha suerte por correr el riesgo. Mi estupidez fue que me apunté a un chat gratuito en Internet, con intención de curiosear. Como digo, una somera tontería. Busqué un contacto femenino y tuve el atrevimiento de que me interesé por conocer el perfil de la chica en cuestión tras la primera toma de contacto, dado que, por la conversación mantenida, ésta se mostraba bastante reservada, tan desconfiada e insegura como yo, como si no tuviera las ideas muy claras respecto a lo que se consideraba una cita a ciegas a través del ordenador. Ella no sabía con quién chateaba y a mí me sucedía lo mismo, tan solo conocía su nick: “Dulce_ gatita”. Sin que yo, como tal, me hubiera creado un perfil mucho más detallado antes de acceder al chat, más allá de los datos básicos. Ella, por el contrario, sí parecía tener interés en ampliar su círculo de amistades y en su perfil ofrecía su tarjeta de presentación, sin fotografía y omitía algún que otro dato que la identificase, por si al otro lado de la línea se cruzaba con alguien que la conociera en persona. Prefería mantener un cierto anonimato en ese sentido.

Dulce gatita
Perfil: Dulce _ gatita
Soy:
Género: Mujer.
Edad: 24.
Raza: Mediterráneo.
Estado Civil: Soltero.
Ubicación: No consta.
País: España.
Descripción:
Soy una chica sencilla, sincera, muy sensible y de carácter dulce. Tengo una fuerte personalidad y unos principios muy arraigados, aunque reconozco que a veces puedo resultar un tanto contradictoria.
Hijos: 0.
Religión: Católico.
Bebedor/a: Bebedor/a ocasional.
Fumador/a: No Fumador/a.
Comida: Comida Variada.
Ocupación: Contable.
Educación: Diplomado Universitario.
Idiomas: Español (Fluido), Inglés (Fluido).
Intereses: Música Variada; Literatura/Historia; Ir de Compras; Bailar; Viajar/Turismo; Cine/Películas.
Apariencia
Mido 1,70 y soy de constitución delgada. Mi pelo es largo y rubio. Me gusta cuidar mi imagen, así que soy bastante presumida. Je, je, je.
Color de Ojos: Marrones claros.
Color de Pelo: Rubio.
Constitución Física: Delgado.
Altura: Entre 165 y 170 centímetros.

Le debí parecer simpático o, al menos, ella estaba en un momento crítico de su vida como para considerar que podíamos seguir en contacto, de manera que intercambiamos las direcciones para comunicarnos sin que tuviera que ser a través del chat. Había encontrado en mí a alguien dispuesto a escucharla y prefería que aquello no pasara de la amistad, que no se creara un compromiso por parte de ninguno de los dos. Es decir, que cuando ella quisiera contarme algo me mandaría un email y esperaría respuesta. Me dio la sensación de que, al proponerme que mantuviéramos así el contacto, prefería mantener su anonimato y las distancias, aunque no perdiéramos esa complicidad.

Me confesó que no se entendía con su novio de entonces y que estaban a punto de romper, lo cual le sentaba bastante mal, pero que a la vez se sentía en parte culpable porque no mantenía el ritmo que éste le marcaba. Ella no era una chica tan activa y se tomaba los planes con más calma. No es que no estuviera a la altura, simplemente no le gustaba precipitarse. Los planes había que prepararlos con antelación y no de un día para otro. De ahí que se mostrase tan reservada en el chat. Antes de hablar de sí misma, se quería asegurar que quien estaba al otro lado le ofrecía la suficiente confianza. Por lo cual, antes de hacer nada, se lo pensaba dos veces y hasta tres. Es decir, que, si contactaba conmigo de nuevo, sería porque estaba segura de hacer lo correcto o de lo contrario se olvidaría de mí y de nuestra cita a ciegas, por lo cual no quería que me crease muchas ilusiones en ese sentido. Sólo esperaba una buena amistad conmigo, en caso de que estuviera segura de ello.

Era una chica bastante confundida o, más bien, pasaba por una mala fase de su vida y había hecho una tontería para evadirse de la realidad al participar en aquel chat, más o menos como yo, aunque mis problemas sentimentales eran más platónicos, buscando en el chat esa amistad femenina sin que me diera de bruces con la realidad. Era una cita a ciegas y sin compromiso por ninguna de las partes. Se daba la circunstancia que en el fondo los dos buscábamos lo mismo, a alguien a quien contarle nuestras penas, sin que ello tuviera una repercusión directa en nuestra vida normal. Sin embargo, por mantener ese anonimato, cabía la posibilidad de estar conversando con el vecino de al lado sin darnos cuenta.