El viejo y los locos

Lista de lo visitado hasta ahora: (ver lista en página aparte)

Introducción

En la entrada anterior andábamos por el remonte mecánico del paseo de Recaredo, para subir Toledo y como desde aquí se puede ir a muchos sitios, para no quedarnos junto al edificio de la Diputación, salvo que queramos acercarnos por la Oficina de Turismo, la cuestión es moverse, adentrarse en la ciudad y una de esas calles mas concurridas en la calle de Nuncio Viejo que lleva hasta la catedral.

Recorrido hasta la calle Nuncio Viejo

Calle Nuncio Viejo

La calle del Nuncio Viejo en su parte alta se comunica con la plaza Amador de los Ríos, bajando, en dirección a la Catedral, nos detenemos próximos a un pequeño ensanchamiento y a la derecha bajo un arco de ladrillos, semejando un pequeño cobertizo, al fondo a la derecha, se encuentra el patio que describimos a continuación

El nombre más antiguo que conocemos aplicado a esta calle es el de Asaderías, que se usa ya en 1389, año en el que el Cabildo catedralicio arrendaba dos casas en ella, que había habitado Mari Alfonso, asadera (no se sabe de qué) a otros dos vecinos. Es, sin duda, una calle muy antigua, por ser la comunicación directa entre el centro administrativo de la ciudad (Ayuntamiento, Catedral, Palacio Arzobispal) y la puerta del Cambrón, si bien ha de remontar una fuerte pendiente; y, a la vez, es el comienzo de una larga vaguada que recoge las aguas pluviales del cerro de San Román y de la calle del Instituto, conduciéndolas a la plaza del Ayuntamiento y terminando en la calle del Barco.

Calle Nuncio Viejo, 2
Calle Nuncio Viejo
Calle Nuncio Viejo, Cruce con la calle Hombre de Palo y calle Arco de Palacio

Debido a esta antigüedad viaria, posee alcantarillas de origen romano, que discurren por debajo de las actuales, y algún sótano de igual época, en el tramo alto que se denomina ahora Navarro Ledesma. El nombre de la calle ha quedado ligado al de un establecimiento fundado a fines del siglo XV, de destino nuevo entonces: un manicomio, el sexto que se fundaba en España, y cuyo creador llamó Hospital de la Visitación o de los Inocentes. (Fuente: Historia de las Calles de Toledo)

Orates: El callejón de los «locos»

Calle de Nuncio Viejo subida hacia la plaza Amador de los Ríos.
Si no ves el callejón del Orate, no lo ves
Calle Nuncio Viejo bajada hacia la catedral

La Real Academia Española define orate como «persona que ha perdido el juicio». Dicha palabra tiene su origen en el latín auratus -a -um, adjetivo derivado del sustantivo aura, cuyo significado en la lengua del Lacio es «brisa, viento suave». Llegó al castellano a través del catalán orat, que quiere decir «loco, ido», incorporando en sentido metafórico el significado de la palabra latina («viento suave») con la connotación de «aventado» («persona a la que le ha dado un aire»).

El callejón de Orates, por tanto, sería el callejón «de los locos». Esta denominación debe su nombre al hospital del Nuncio (también llamado de la Visitación, de Inocentes o de Dementes) que existió en la manzana anexa al cobertizo. Dicho hospital tuvo su origen en 1483 por fundación de Francisco Ortiz, canónigo de la Catedral Primada, Arcediano de Briviesca, Protonotario del Reino y Nuncio Apostólico de Su Santidad el Papa Sixto IV (este último cargo es el que da nombre al hospital y a las calles del entorno). Fue ubicado entre la calle Nuncio Viejo, el callejón de los Orates, la plaza de los Postes (de Amador de los Ríos) y la plaza del Padre Juan de Mariana (entonces plaza de San Juan Bautista) donde permaneció hasta fines del siglo XVIII, momento en el cual el cardenal Lorenzana encarga al arquitecto Ignacio Haan el proyecto y la construcción del edificio del Hospital del Nuncio Nuevo, situado en la calle Real, actual Consejería de Hacienda.

El callejón existe, con una geometría urbana similar, al menos desde 1610, pues ya aparece con las mismas trazas que las actuales en el cuadro de El Greco «Vista y plano de Toledo» (a la izquierda en la ilustración anterior compuesta por tres planos). Continúa invariable a través de los siglos, como puede observarse en la planimetría histórica de la ciudad, como los planos de Arroyo Palomeque (en el centro) y Coello (a la derecha). Aparece con la denominación de «callejón de los Orates» en el Nomenclátor de 1864, documento en el que se indica que se desarrolla entre la calle Nuncio Viejo y la plazuela de San Juan Bautista, especificando que el callejón pertenece al Ayuntamiento (hoy día sigue existiendo una placa en la entrada al callejón desde la calle Nuncio Viejo en la que puede leerse: «esta calle es de Toledo»).

El cobertizo sobre el que se va a actuar en esta ocasión se encuentra en uno de los callejones más largos y estrechos de Toledo, casi tan angosto como el del Toro o el de la Soledad y aunque no todo el mundo conoce su nombre, es una de las calles más transitadas a diario por los toledanos para recortar distancias en el Casco Histórico porque une Nuncio Viejo con la plaza del Padre Juan de Mariana, acercando el centro neurálgico, la calle Comercio, a la zona universitaria y administrativa de la ciudad

Cobertizo bajando desde la plaza Padre Juan de Mariana

Como también confirma Julio Porres Martín-Cleto, en su imprescindible libro ‘Historias de la calles de Toledo’ la denominación de «callejón de los Orates» aparece ya en 1864, documento en el que se indica que se desarrolla entre la calle Nuncio Viejo y la plazuela de San Juan Bautista, especificando que el callejón pertenece al Ayuntamiento (hoy día sigue existiendo una placa en la entrada al callejón desde la calle Nuncio Viejo en la que puede leerse: «esta calle es de Toledo»). Un intento del municipio por evitar que los vecinos se apropiaran para sus viviendas de suelo público al modificar el trazado de estas calles tan pequeñas.

Sin embargo, según la investigación realizada por Pablo González Collado, el cobertizo actual, sobre el que va a intervenir el Consorcio, no se remonta hasta fechas tan tempranas. Aunque aparece un paso elevado en el plano de Palomeque (1720), es mucho más estrecho y no se corresponde con la imagen de cobertizo en longitud con el techo de madera de la actualidad.

El actual debió construirse a mediados del siglo XX a partir de un alfarje de mayor antigüedad. Hay pruebas definitivas fotográficas de la existencia de un cobertizo anterior, como la imagen de 1915, de la colección Luis Alba, que ilustra este reportaje, pero «el actual cobertizo, aunque se erige en el lugar de uno anterior y más estrecho que constituía un paso elevado, no puede tener mayor antigüedad de un siglo, aunque los elementos lígneos que lo componen son parte de estructuras mucho más antiguas, procedentes de lugar desconocido, que se aprovechan en 1947 por prescripción del proyecto del arquitecto César Álvarez Casado redactado para la reforma del edificio de la Delegación de Hacienda», explica el arquitecto .

Hornacina del cobertizo
Cobertizo del callejón del Orate. Foto antigua

Nuncio Viejo 7

Puerta
Patio

Nuncio Viejo 9

El edificio a pie de calle consta de cinco alturas: planta baja, primera, segunda, tercera y azotea. La forma de la planta baja hace pensar que en años anteriores formaría parte de alguna construcción de mayores dimensiones, se cree que pudo pertenecer al edificio del Nuncio, Hospital de Dementes que fue fundado a finales del siglo XV por el Nuncio D. Francisco Ortiz y a quien debe el nombre su calle. Ver referencias del citado hospital en la descripción del Patio plaza Amador de los Ríos, 2. 

La estructura de la casa se enclava en la tipología de la casa con patio toledana, contando con un patio amplio en torno al cual se instalan las crujías de habitaciones. Toda la estructura del patio se apoya en cuatro columnas de granito con capiteles jónicos dispuestas en sus vértices. 

A finales del siglo XIX el edificio se transformaría en casa de vecinos, modificando la traza original del patio ocupando uno de los frentes una vivienda. 

A principios del siglo XX es descubierta en la planta primera una pequeña escuela que funcionó hasta 1936. En el mismo año, durante la Guerra Civil, una bomba mató a un niño y una joven de la misma familia, vecinos de este inmueble mientras dormían la siesta. Los daños materiales ocasionados en el edificio fueron importantes, teniendo que abandonar los vecinos sus viviendas hasta ser reparados los desperfectos.

En 1946 el edificio cambió de dueño y de división de viviendas, pasando de 7 a 13. En 1972, los vecinos adquirieron en propiedad las viviendas. Actualmente los vecinos del inmueble, ante el estado de deterioro, están procurando fondos para su rehabilitación. (Textos: Comunidad de Vecinos)

Continuando calle abajo llegamos a la confluencia de las calles Trinidad, Arco de Palacio y Hombre de Palo, pues bien, en ésta última calle la tradición popular describe la leyenda que lleva su nombre:

Hombre de Palo “Nadie se atrevió a preguntar qué había sucedido con el autómata de Juanelo. Muchos años después se supo que la Inquisición había quemado el muñeco que tanto había llamado la atención de las gentes. Demasiado cerca de la Catedral, tal vez demasiado avanzado para su época. La intransigencia, la ignorancia y sobre todo el maltrato de nuestra tierra hacia los grandes genios que aquí han habitado, una vez más tuvo un triunfo parcial… En pocos años, a esta vieja calle de Toledo, se le conocería como ‘Hombre de Palo’, en recuerdo de aquél autómata y de su creador, injustamente tratado por la Ciudad Imperial”

Nuncio Viejo, 10

Puerta

Nuncio viejo, cobertizo

Cobertizo
Escudo del cobertizo

Nuncio Viejo, 19

El máximo valor de este inmueble se halla en sus sótanos. Se trata de un sistema de muros y bóvedas que datan, según los estudios arqueológicos practicados, de época romana. En el entorno de estos sótanos se encuentran dos de los restos romanos de mayor importancia hallados en la ciudad, las termas romanas de la Plaza de Amador de los Ríos y las cisternas de la red de distribución de agua de los sótanos de la Delegación de Hacienda.

En el año 2007 se lleva a cabo la puesta en valor, además de la intervención directa sobre los citados elementos constructivos, basada en su restauración, buscando la posibilidad de su exposición al público, haciéndola viable a través de un recorrido que acerca los elementos de interés, facilitando la observación y creando un ambiente que resalta los valores espaciales que el recinto potencialmente poseía. Los nuevos elementos constructivos y las instalaciones introducidas ahora para lograr tal fin, se han basado en parámetros de sencillez, actualidad arquitectónica y diferenciación formal con los restos preexistentes, buscando su integración en el conjunto, pero respetando a su vez, y en todo momento, el orden jerárquico primordial hacia aquellos.

Durante la actuación de puesta en valor se creó un recorrido de doble entrada que comunica los tres espacios abovedados a través de una pasarela. La entrada se realiza a través de unos escalones ejecutados en chapa de acero sobre estructura auxiliar de perfiles laminados también de acero. Este tramo de escalones conduce a una pequeña plataforma de tablero de madera sobre el mismo tipo de estructura metálica que permite una visión global del primero de lo espacios abovedados.

La estructura metálica de pasarelas y escaleras se va apoyando sobre pequeñas soleras de cal hidráulica. La plataforma se comunica a su vez con la rampa que ya nos lleva a la pasarela de unión con las restantes bóvedas, formada por piezas de piedra artificial sobre estructura metálica. En las dos entradas se colocaron puertas de vidrio templado. La iluminación a base de proyectores colocados sobre el suelo, persigue la atmósfera tamizada y tenue que se estima apropiada para las características del espacio que se observa.

Todo el suelo que no presenta restos arqueológicos se cubre con una capa de grava marmórea que aporta una textura de acabado al nivel inferior del conjunto. (Textos: Consorcio de Toledo)

En la actualidad el inmueble tiene uso de pensión de huéspedes, con el nombre de «Pensión Reina Isabel».

Te doy mis ojos

Iciar Bollaín, la directora de la película «Te doy mis ojos» (2003), tampoco se puedo resistir a los encantos de la ciudad de Toledo para ambientar su cinta. De hecho, esta película que aborda el tema de la violencia de género, tiene como escenario el piso de un inmueble de la calle Nuncio Viejo. En él se rodaron las escenas que dan forma a una intensa historia de amor, en el que vive Ana (Candela Peña), la hermana de Pilar, la protagonista (Laia Marull). Durante el transcurso de la cinta, se filman varios escenarios como la iglesia de Santo Tomé, el puente de San Martín o el barrio del Polígono.

Enlaces en la web

Oratorio de San Felipe Neri
Baños romanos en Plaza amador de los Ríos
Leyenda del Hombre de Palo
Catedral Primada

Web de referencia

ABC Toledo escenarios de película en toledo 20/11/2015

patiosdetoledo.es/patios/nuncio-viejo-9

patiosdetoledo.es/patios/nuncio-viejo-10

patiosdetoledo.es/patios/nuncio-viejo-19

ABC Toledo El callejón del Orate

Consorcio de Toledo. Orate: El callejón de los locos

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