Encuentro diocesano

SILENCIO EN TUS LABIOS

Día: Sábado, 18 de mayo 2002

Introducción

Si avanzamos en la novela, tras ese encuentro entre Ana y Manuel en el mes de febrero, en el que Ana empieza a sentir interés por éste, en cuanto a su manera de comportarse, su personalidad, su relación con el resto de la gente del grupo (¿El de siempre?) este nuevo encuentro entre ellos va a tener mucha mayor trascendencia en el desarrollo de la novela

Un fin de semana

La novedad más destacada en cuanto a Ana es que pasa todo el fin de semana en Toledo, convencida por las amigas de aquí, éstas empiezan a contar con ella para sus planes porque la han visto un tanto desanimada, desmotivada y las amigas están para apoyarse, de manera que no hay razón para que se quede en casa cuando hay infinidad de cosas que vivir y hacer en Toledo. La excusa es el encuentro diocesano, pero el viernes y el sábado por la noche nada les impide irse de fiesta, salir a divertirse. ¡Menudo plan!

Viernes por la noche salida por la ciudad; sábado por la mañana Encuentro y por la tarde más fiesta con las amigas hasta que el cuerpo aguantara; para el domingo levantarme tarde, ir a misa y, después de comer, regreso a casa con la satisfacción de haber superado una etapa de mi vida y haberle encontrado un nuevo sentido.

Ana

Tiene la oportunidad de darle un nuevo aire a su vida, de romper con la monotonía en que está se ha convertido. ¡Fuera de depresión! Es hora de pasar página al pasado y tomarse la vida con entusiasmo, con toda la vitalidad que aún le quede en el cuerpo. porque además, así las amigas de Toledo tienen otra excusa más para disfrutar la de fiesta ¡Qué no va a ser ella sola!

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Durante el Encuentro

Manuel, también está

Entre la gente allí concentrada de manera casi inevitable me encontré con Manuel. Hasta cierto punto era normal que nos viéramos porque pertenecíamos al mismo Movimiento y, a pesar de la multitud, se buscaba esa proximidad entre nosotros. 

Se percata de la presencia de Manuel desde el primer momento ¡Qué suerte! ¿No? Quien no acudió a campamento de verano del año 2000, quien en el retiro del mes de febrero ocupaba un banco para el solo mientras los demás se apretujaban como sardinas en lata en el resto de los bancos ha acudido al Encuentro.

Su presencia no le pasa inadvertida ¿Acaso éste sabía que ella también iba a acudir? ¿Acaso este chico se apunta a todo? ¿Acaso alguna de las amigas sabe la razón por la que Manuel se encuentra allí? Ha acudido tanta gente al encuentro que, como no quiera compartir banco, acabarán todos sentados en el suelo excepto él.

Entre amigas hablamos de muchos temas y hay cuestiones que no se pueden pasar por alto por muy discreta que una quiera ser. Lo que sabía de él lo cierto es que desentonaba un poco con esas impresiones, pero también admitía que no le conocía lo suficiente como para haberme creado mi propia opinión al respecto. En cualquier caso, yo estaba allí para pasar el fin de semana con las amigas y no para otras preocupaciones.

Deprimida

Cuando empezó la charla apunté en mi cuaderno el título: “La juventud, camino de santidad”. La idea, volver a casa y compartir con mis hermanos de allí todas las vivencias de aquella mañana. Como se suele decir, confiaba en tomar tantos apuntes que el cuaderno se acabara antes de la comida. Sin embargo, los sacerdotes hablaron y yo me encontré con que todo aquello me superaba, me desbordaba, apetecía más escuchar en silencio que escribir.

Sin embargo, toda esa vitalidad se paga durante el encuentro diocesano, durante las charlas y meditaciones, cuando se supone que ella más centrada y concentrada está. Tiene una vivencia que compartir con sus amigos de siempre. La chica que ha perdido la alegría espera regresar a casa cargada de novedades. Sin embargo, se siente del todo fuera de lugar, desubicada. Rodeada de gente extraña. salvo sus amigas y alguna que otra cara conocida; fuera de su ambiente.

Como sabemos ella pretende ser Ana, en principio desde un sentido creativo y novelesco, pero si leemos la novela con atención e intención, esta búsqueda de su identidad forma parte de la misma esencia del personaje, ella quiere que se la conozca por ser ella misma, por ser Ana, no por ser «ella», la novia de tal o de cual, ni el amor platónico de nadie

Pero se encuentra con que esta ‘Ana’ que ella conoce, es una chica a la quien el novio dejó un año antes, condicionada por sus problemas de salud y que ha acudido a este encuentro diocesano porque sus amigas de Toledo la han convencido, unas amigas con las que no tiene un trato tan cotidiano como con las amigas de su ciudad, de su barrio. Además, ella tiene su implicación con la vida en su parroquia y ahora se encuentra en una ciudad distinta y distante

El chico de nuestras pesadillas

Me dio por pensar que casi prefería que mi vida fuera más como la de Manuel. Allí estaba sentado un poco más delante de mí, por lo que había oído, con más de un tropiezo con alguna que otra chica, entre las cuáles se encontraba alguna de mis amigas. Sin embargo, estaba allí.

A él parece que nada le afecta ni le importa. ¡Y mira que las amigas tienen cotilleos que contar sobre éste! ¡Qué se busque una novia y deje a las demás tranquilas! Sin embargo está allí ¿Por qué ha acudido? ¿A quién estará persiguiendo esta vez?

¡Hay que ser torpe! Un chico que resulta de un enamoradizo, que no hay chica que no se le pase por delante de las narices a quien no le haya escrito un poema de amor. A algunas las había hartado con sus pretensiones sin sentido y a otras las ha dejado con las ganas porque el poco interés que podían tener por éste se ha desvanecido tan pronto como éste las ha ignorado.

En plan de broma, una de mis amigas llegó a insinuar que tal vez entre nosotras se encontrase la musa de sus poemas, aunque no fuera fácil determinar quién, aunque alguna del grupo se diera más aludida que el resto, pero la opinión general era que ninguna en concreto. Los rumores situaban a la afortunada en otra parte, que no había acudido al Encuentro.

Porque ya sabemos que Manuel es «el de siempre», pero ahora nos enteramos que por lo menos intenta romper con esa fama que le persigue. Y tampoco es que Ana esté interesada en corresponderle, !Que no! Que ella está muy tranquila en su casa y no tiene el ánimo para líos! Pero es que se encuentra entre las chicas sobre las que Manuel parece que ha fijado su atención y de todo el grupo ella es la única a quien aún no le ha regalado un poema y además, ya ha pasado más de un año desde que rompió su relación con Carlos.

Ana no lo menciona

En la versión de Ana se omite un momento, que, sin embargo, resulta vital para el desarrollo de la novela. De hecho da la sensación de que se hace referencia a acontecimiento distintos, salvo por pequeñas coincidencias.

Con esto pretendo dar a entender que para Ana este encuentro es igual de relevante que los anteriores, nada significativo. Tan solo ha tenido la oportunidad de conocer nuevas facetas de la personalidad de Manuel y tampoco le da mayor trascendencia.

¿Por qué se va a fijar en ella? No es de Toledo y se supone que es la tercera vez que coinciden, que apenas mantienen trato más allá de las actividades del Movimiento y éste tiene a otras chicas mucho más a su alcance. las amigas ya le han comentado que a alguna tampoco le molestaría tanto que se fijara en ésta.

Esta aparente frialdad e indiferencia reconozco que es del todo intencionada, porque ha de quedar claro el contraste, porque queda claro que Manuel empieza a tomar consciencia de que Ana le observa con cierta curiosidad, que no interés porque con algo se ha de entretener para matar el aburrimiento y el desánimo que siente. Él es la mosca perfecta con la que evadirse y dejarse llevar.

Es más, Ana acaba este día mencionado que en los sueños de Manuel ya hay otra, aunque no se vea correspondido y, más bien, ésta se muestre huidiza, sin que quede demasiado claro de quién se trata, pero esta claro que prefiere que no se la mencione ni se la relacione con Manuel.

¿Acaso Manuel también se sienta abandonado y decepcionado en temas del corazón? ¿Le servirá este desamor para componer otro de sus poemas? ¿Llegará alguien a leer ese poema alguna vez? Quizá hayamos de seguir pendiente de ese cuaderno por si tenemos ocasión de echarle mano y enterarnos de algo

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