¡Tranquilo, majete!

SILENCIO EN TUS LABIOS

Día en la novela: Sábado 22 de junio

Introducción

Seguimos con el avance en la explicación de la novela por esos pasajes iniciales en los que hasta ahora no me había detenido, pero que entiendo tienen toda su relevancia para entender la novela y todo eso sobre lo que ya he reflexionado en el blog.

Ésta es una de esas escenas en las que admito tal vez me haya pasado con el realismo y la subjetividad a la hora de plantear la situación, pero como ya he comentado en alguna ocasión en el blog y en referencia a esta novela, tiene momentos autobiográficos que he intentado novelar.

Tampoco considero que ésta sea la manera más adecuada de comportarse. Pero, sobre todo, lo que intento destacar es la contrariedad que ello provoca.

Aclaración: Detalle a tener en cuenta es que Ana cuenta la historia en presente, tal y como la vive en el momento, mientras que en la versión de Manuel este cuenta lo que sucede desde el futuro, se supone que pasados varios años, conocedor del parecer de Ana. Aunque como tal la novela se escribiera justo al contrario, primero la versión de Manuel y de ésta saliera la versión de Ana

Primeros nervios, 5 de mayo

La anterior reflexión fue sobre el sábado 5 de mayo, en el encuentro diocesano, cuando se produce un primer y más claro acercamiento entre Manuel y Ana, cuando Ana empieza a fijarse en otros aspectos de la personalidad de Manuel y éste ya empieza a sentirse observado, a darse cuenta que de Ana le vigila desde la distancia, con disimulo y se produce el primer conflicto entre ambos, porque, de algún modo, Ana se siente descubierta.

Fila de gente.

Tal vez se notó demasiado que procuraba mantener las distancias para que corriera el aire y no nos pisásemos, por puro respeto personal y fraternal hacia una chica. Actitud por mi parte que no supo interpretar con la intención que pretendía, dado que ya de por sí mi proximidad le ponía nerviosa. En aquellos momentos mi compañía no contaba entre sus preferencias, dado que era la causa de sus distracciones y no quería que aquello fuera a más. 

Manuel

En realidad, para Ana aquel momento no tuvo la importancia que Manuel parece darle, pero es importante destacar esta situación porque tendrá toda su relevancia en lo que sucederá en el desarrollo de la historia porque aquí ya ha surgido el conflicto, ya que empezará a ser Manuel quien se fije en Ana, ya no por curiosidad, por saber qué hace una chica como ésta en Toledo, sino porque sienta una atracción.

En plan de broma, una de mis amigas llegó a insinuar que tal vez entre nosotras se encontrase la musa de sus poemas, aunque no fuera fácil determinar quién, aunque alguna del grupo se diera más aludida que el resto, pero la opinión general era que ninguna en concreto.

Ana

Cruce de miradas, 22 de junio

Ana acude a este encuentro/ retiro mensual del grupo en compañía de tres amigas y con la expectativa de que será un día normal, un sábado como los anteriores, marcado por el hecho de que con este retiro termina el curso y ya se empieza a pensar en las vacaciones. En cierto modo es la ocasión para hacer balance como grupo y personal de cómo ha sido el año y el compromiso de cada uno. ¡Ana está allí con sus amigas queriendo ser testigo directo de la celebración, que no se lo cuenten!

Aquello se planteaba más como una escapada de casa, una aventura, aunque nuestra presencia y participación no fuera menos relevante que la del resto. Sin embargo, íbamos más por la curiosidad de ver cómo se desarrollaba el retiro que por tener una implicación más o menos intensa.

Ana

Parece que se siente despreocupada, que se ha olvidado de Manuel porque ha encontrado en la amistad con sus amigas el aliciente que necesitaba para retomar su vida e implicación con el grupo. ¡Por fin ella es Ana! No es la novia de su ex, ni una chica procedente de otra ciudad que intenta hacerse un sitio entre esta gente. Tiene nuevos motivos alicientes para vivir, para sonreír. Ha superado la pesadilla de su ruptura y hasta cierto punto parece que mejorado su estado de ánimo y su salud

Ana. Fotomontaje

De hecho, como ya sabemos, en estas reuniones faltan bancos para tanta gente porque todo el mundo se agolpa como sardinas en lata, mientras que para Manuel parece que la iglesia se que queda vacía porque tiene un banco para el solo, aunque no sea la tónica general, pero sí lo que contrasta entre los dos personajes, Por lo cual, en cuanto alguien tiene ocasión y necesidad de estirarse ha de salir fuera, lo que Ana y sus amigas hacen.

Es justo en ese momento cuando Ana se percata de que Manuel la observa, que esta vez es ella el objetivo de sus miradas y de su atención, que no está centrado en lo que debe ni en escribir otro de esos poemas con los que se entretiene y expresa lo que siente en esos momentos. Manuel la mira a ella, que se ha levantado del banco y se dirige hacia la calle.

La cuestión es que aquella mirada me molestó, ante la sospecha de que, después de nuestra coincidencia en el Encuentro, Manuel se empezara a interesar por mí de manera inadecuada, porque, ante la indiferencia de las demás, yo era la siguiente en su lista.

Ana
Manos de amigas

Las amigas parece que no se han dado cuenta ¿Qué interés puede tener Manuel en ella? Tampoco es que Ana sea un top model, una chica que destaque por encima del resto ni una a la que se la pueda dar el título de «Miss simpatía» con él. Además, ¿No tenía Manuel puestos los ojos en otra chica? ¡Al final nos quedaremos sin saber de quién se trataba!

Las amigas de Toledo van a admitir que se le han notado un poco raro en las semanas previas, pero claro. Manuel tiene sus defectos, su personalidad y dentro de lo que cabe eso entra dentro de su normalidad, ya sabemos que él es el de siempre, como nos ha dicho Ana, ya que es la impresión que le dio tras hablarnos de él.

Por si acaso

En eso de «por si acaso no estuviera equivocada«, aunque ella ya da el tema por superado por su parte, que Manuel no tiene mayor interés por saber de éste, porque ella ya se ha formado su propia opinión tras haber coincidido en dos ocasiones, Ana opta por la prudencia de marcar las distancias, mostrarse desinteresada y dejar claro que no hay ningún interés por su parte.

Durante la comida mi actitud fue un tanto más vigilante con Manuel, recordé su actitud durante el Encuentro y supongo que actué de aquella manera con el único propósito de que me olvidase, que entendiera que no sentía el menor interés por él y no iba a responder a sus insinuaciones, en el supuesto de que hubiera puesto sus miras en mí.

Ana

Ella no es quién para sustituir a nadie ni rellenar corazones vacíos, no está para obsesiones. Bastante tiene con haber superado la ruptura con su ex, con preocuparse por sus problemas de salud, con seguir con su vida, como para verse involucrada en temas que no le interesan.

Ya sabemos que Ana se empezó a interesar por Manuel, de una manera fraternal, porque éste no había acudido a aquel campamento de verano. Para los demás quizá aquella ausencia no tuviera mayor relevancia, tampoco había como tal obligación de que hubieran ido todos, ya que cada cual tiene su vida y aprovecha sus vacaciones como le parece. Sin embargo, ella se sintió, afectada por eso del juego del amigo invisible, como si de algún modo éste le hubiera fallado, al estar su nombre en la lista, pero no hacer acto de presencia.

Aquí os enteramos de por qué Manuel se empieza a interesar por Ana, lo que provoca o acentúa su nerviosismo

Lo que a mí me alteró, lo que realmente provocó que llamase mi atención, fue su actitud durante la comida. Si durante la mañana su actitud estaba más justificada o era discreta porque estábamos en la iglesia y nos sentamos donde pudimos, manteniendo una cierta formalidad; a la hora de comer, como bajamos a los salones, lo apropiado era que se acortasen las distancias; buscar ese trato fraternal y cordial con los hermanos y de modo particular con aquellos con los que se tenía una mayor afinidad. No es que yo intentase un acercamiento a ella, en cualquier caso, sólo para saludarla, pero por la expresión de su cara, por sus miradas, comprendí que no tenía humor para corresponderme.

Manuel

¡Ya tenemos el lío armado!

Conocemos un poco más y mejor las particularidades de este personaje principal, de Manuel. ¿Es un obseso? ¿Un acosador?

¿Acaso no le comentaron a Ana durante el encuentro de mayo que la chica por la creían que Manuel estaba interesado no había acudido? ¿Por qué sería?

¿Y si empezamos a saber porqué esté no había acudido a aquel campamento del año 2000? ¿Y si os empezamos a inquietar por el campamento del 2002?

¿No os parece que todo el mundo es más feliz cuando Manuel se queda en su casa?

Quien no se quiere quedar en su casa es Ana, ahora que se siente más unida y vinculada a este grupo, que ya no depende de nadie, más que de sus amigas para hacer planes. No es ella quien se comporta de manera inadecuada. Ella se siente llena de vida cuando viene a Toledo, pero no porque busque problemas.

Que sí, que ella le ha echado alguna que otra mirada a Manuel, pero ha sido por la curiosidad que éste le provoca, pero nada más. Se entiende que no ha demostrado menos interés por éste que por los demás. Lo único es que Manuel se comporta de manera un poco diferente y eso le ha llamado la atención. Le da la misma consideración que sus amigas y mientras ello no le afecte de manera personal, la verdad, Manuel puede hacer lo que quiera.

¡Como Manuel no se relaje se avecina tormenta y de las buenas! Tenemos el campamento a la vista y se intuye que de nuevo Ana tiene pensamiento de acudir, que se dejará convencer, si no es ella quien arrastra a sus amigas, pero como a Manuel se le ocurra asomar la nariz por allí la tensión puede ir en aumento.