Introducción
Hemos reflexionado poco sobre la amiga de Ana, sobre esa chica que, en este conflicto entre nuestra pareja protagonista, se ha convertido en mediadora, pero creo que ya es hora de que le dediquemos una entrada porque poco más protagonismo o mayor relevancia se le puede atribuir.
Tenemos claro que se trata de una chica de Toledo, vinculada con el grupo y que, además, ya tiene novio. Aunque, en principio, su situación sentimental puede parecer un detalle irrelevante o innecesario de mencionar, ya que, como tal, la presencia del novio es más como un adorno, un añadido al personaje.
El novio es quien pone el coche y lo que deja claro que por parte de Manuel no hay ningún interés más allá de esa amistad. Manuel y esta chica se conocen de las reuniones semanales, del tiempo que uno y otro llevan vinculados al grupo.
No se dan más datos de la chica, salvo que es una chica con un carácter afable, amiga de sus amigas.

Las amigas de Toledo
Hemos de tener en cuenta que desde un principio se alude al hecho de que Manuel ya ha tenido algún que otro desencuentro con algunas de las chicas del grupo y que le condiciona a la hora de relacionarse. Se menciona a chicas que, si no se han distanciado, prefieren mantener las distancias.
Esta chica, esta amiga toledana, es conocedora de todo. Se entiende que ha tenido ocasión de compartir confidencias y complicidades de chicas con las demás.
Los tres amores de Manuel. 1º.- Amigas – Tras el último verso (manuelpellicer.com)
Las chicas del grupo han sido quienes, de un modo u otro, han padecido esas pretensiones e insinuaciones románticas por parte de Manuel, aunque no debemos olvidarnos del hecho de que esta novela está escrita sobre una etapa de mi vida en la que yo no era consciente de mi particular condición psíquica, como persona con Asperger; como alguien con dificultades para sentirse integrado.
Es en este entorno y ambiente cuando aparece Ana con idea de que su mayor acercamiento al grupo de Toledo, le ayude a distanciarse de sus propios problemas, de esa ruptura sentimental con Carlos y de las limitaciones provocadas por su salud. Las chicas de Toledo le dan un aire fresco a su vida.
No se admite un «no» por respuesta cuando se trata de que las amigas te animen cuando te sientes decaída, por eso acude a ese encuentro diocesano de mayo de 2002

En medio de esta tensión es donde el personaje de esta amiga sin nombre, que representa a todo el grupo de chicas, cobra toda la fuerza y el sentido. Si Ana necesita una amiga en la que apoyarse, ahí está ella, para escuchar sus lamentos, compartir confidencias y ofrecerle consejos de amiga, de quien entiende por lo que está pasando y es capaz de darle una visión un poco más positiva y objetiva de los acontecimientos.
A Manuel hay que saber entenderle, en el fondo no es mal chico.


Líos de amigas
Atribuimos a los chicos del grupo el hecho de que por sus frecuentes visitas a Toledo, a esos encuentros mensuales a Ana se llegue a insinuar que haya algo que ésta no se atreva a confesar, un interés personal, que sea el corazón y no la fe lo que le impulse a recorrer esas dos horas de coche, la mayor parte de las ocasiones sola, aunque en ocasiones acuda con gente de su parroquia.
Pero es precisamente en esa cena de amigos, del 15 de diciembre de 2002, cuando son los amigos quienes comentan la posibilidad de que Ana y Manuel podrían llegar a formar una buena pareja, lo que, en cierto modo, saca a Ana de sus casillas, aunque su frustración va más dirigida hacia éste que hacia las amigas allí presente. Mejor que Manuel no se lo crea demasiado y que se olvide de aparecer por su ciudad con falsas pretensiones.


En el encuentro del mes de enero 2003, cuando Ana busca esa sutil reconciliación con Manuel, con ese gesto de darse la mano, la paz, durante la misa, las amigas están ahí presentes para respaldarla.
En el mes de febrero de 2003, son las amigas quienes extienden el rumor de que quizás Ana ya tenga un presunto nuevo novio, por eso de que sea el fin de semana de San Valentín y porque las chicas conocen de sus planes. Ellas son quienes le ayudan a tener esa charla a solas con Manuel para aclarar cualquier malentendido que pudiera haber entre ellos.
Para la convivencia de la Pascua, son las amigas quienes de algún modo son quienes convencen y consiguen que Manuel acuda y quienes llegado el momento favorecerán que Ana y Manuel hagan juntos el camino de Emaús.
Ahora que la relación parece que se ha roto las amigas de Toledo y de manera particular ésta, vuelve a mediar para buscar esa reconciliación.
Buenas amigas
Lo que se busca y pretende al dar esta relevancia a las chicas de Toledo, centradas en ésta, radica en un intento por buscar ese contraste entre la subjetividad de Manuel a la hora de valorar su relación de amistad y trato con ellas con lo que se supone ocurre en la realidad que no es tan negativo ni traumático como quizá este se plantea a causa de los malentendidos.

La visión que se quiere dar de las amigas se aproxima más a la mentalidad de Ana, al hecho de que sin desmentir que Manuel haya tenido algún que otro problema y haya chicas que se hayan hartado de sus insinuaciones o manera de relacionarse con ellas, en el fondo la opinión general es mucho menos negativa y pesimista a cómo éste se lo plantea
Si no fuera tan malo como se autopercibe
Sin descartar el hecho de que se trata de una novela y del trasfondo autobiográfico con el que fue escrita y lo planteé desde el primer momento, sin descartar ni ocultar las torpezas de un personaje como el de Manuel, con las tensiones que pudiera llegar a ocasionar, se trata de dar un poco más de objetividad a la historia y no tanta subjetividad.
Tenemos claro que, desde un primer momento, la visión que el personaje de Ana tiene de Manuel, huye un poco de ese recelo inicial, aunque en algún momento y como fruto de esa tensión entre ambos o individual, lleguen a saltar chispas, a «arder Troya», como suele decirse.
La actitud de la amiga sirve para apaciguar, en un primer momento con la recomendación de no dejar que la situación le afecte de manera negativa, que no ceda ante la adversidad y los problemas, que las amigas están para apoyarse entre ellas y, si Ana necesita un sitio donde refugiarse, las va a tener ahí en todo momento.
La cuestión en la novela es que cuando la propia Ana empieza a mostrar claras evidencias de cuáles son los impulsos de su corazón, al igual que en un primer momento las amigas se han convertido en ese muro infranqueable en contra de actitudes inapropiadas, también sabrán abrir puentes.
Es de destacar
Frente a esa idea inicial de que Manuel mantiene no muy buenas relaciones o trato con las chicas en general o alguna en particular, llama la atención que sea una chica quien medie en este conflicto de pareja, que confíe más en recurrir a esta amiga antes que en llamar a Ana, con quien se supone pretende retomar esa relación.
A la hora de elaborar y resolver los distintos conflictos planteados en la novela admito que me he podido influir por la subjetividad de los personajes, consciente de que en muchos aspectos esta novela tiene más de ficción que de autobiográfico.
Al final, en todo caso, asumo que la novela transmite una única idea y mentalidad desde el principio, que frente a ese bloqueo personal por parte de Manuel está el impulso y empuje del personaje de Ana, que ésta ha sabido encontrar esos encantos ocultos.
La vida es mejor siendo un poco menos autocrítico con uno mismo y la gente es mucho mejor de lo que se pueda llegar a pensar.
Origen
- Quien tiene una amiga tiene…. – Tras el último verso (manuelpellicer.com)
- Encuentro diocesano – Tras el último verso (manuelpellicer.com)
- Se habla de amistad – Tras el último verso (manuelpellicer.com)
- ¿Celestinas? – Tras el último verso (manuelpellicer.com)
- ¡Cuenta, cuenta!!! (Revisado) – Tras el último verso (manuelpellicer.com)
- El Camino de Emaús – Tras el último verso (manuelpellicer.com)
- ¿Alguien lo quiere? – Tras el último verso (manuelpellicer.com)

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