¡Adelante, gadgets amigas!

He publicado la secuencia que considero más graciosa o curiosa de toda la novela, el momento del reencuentro entre Ana y Manuel tras su desencuentro en mayo por esa falta de acuerdo a la hora de concertar su primera cita, ante el entusiasmo que Ana le pone y lo descolocado que Manuel se siente por ese repentino cambio de planes. Que sí, que eso de volver a verse está muy bien, pero entre ellos se interponían las distancias geográficas y que para ese fin de semana Manuel ya había hecho sus planes, que tampoco era cuestión de dar esa vuelta de tuerca a su agenda, dado que a Manuel le resulta un tanto comprometido y comprometedor eso de meterse en casa de nadie con quien tampoco tiene tanta confianza, aunque que favor se lo estarían haciendo a Ana y no a él. De hecho, como se ha contado en la novela, cuando Ana viene a Toledo y se queda todo el fin de semana, se aloja en casa de alguna amiga, ya viene con el plan hecho. Sin embargo, la propuesta de Ana para ese fin de semana a él le descoloca un poco.

Versión de Manuel

Versión de Ana

Ana se siente “plantada” y, cómo es lógico, reacciona por impulso, con frustración. Se siente desencantada con este nuevo amor, que se le rompe el corazón en mil pedazos porque ella ha puesto toda su ilusión en esa visita de Manuel, en que éste tuviera la ocasión de conocer esa faceta de su vida que hasta entonces ignoraba; quería que conociera a la verdadera Ana y, hasta cierto punto, hacer pasar su relación por esa primera y fundamental prueba, que ambos se convencieran de que lo suyo va en serio y no es tan solo un capricho del momento. Siente que Manuel se ha enamorado de que chica que ha conocido en Toledo, en esas reuniones con los amigos, pero ella quiere confirmarle que su declaración de amos ha sido del todo sincera y no un momento de locura transitoria provocada por esos cuatro días de convivencia. Necesita de esa reafirmación y por lo tanto la respuesta de Manuel la deja sin nada.

Lo que ven las amigas durante los siguientes meses es que hay un alma en pena moviéndose por la ciudad, que la chica que hasta ahora han conocido y que es toda alegría y vitalidad se ha desvanecido, que tan solo ha quedado una sombra de lo que era. A ésta ya no le basta con que su amado la llame por teléfono o le escriba alguna que otra carta de amor. No le está pidiendo distancia ni tiempo para que se lo piense. Ella le quiere allí de cuerpo presente, allí mismo, para poder mirarle a la cara y sentir que éste le devuelve la mirada. Le quiere allí y sin que se tenga que organizar ningún encuentro ni reunión de amigos para que tengan una excusa para reencontrarse. Su historia de amor es algo que han de forjar entre los dos. de tal manera que su frustración aumenta cuando la respuesta de Manuel se vuelve fría, deja de llamarla, de enviarle cartas, de esperar alguna respuesta por su parte. Como ella parece que prefiere ignorarle. Éste parece dar a entender que se rinde.

La ocasión para volver a reencontrarse es a finales de junio, una última reunión en Toledo, hasta cierto punto es la última oportunidad que se quiere dar Manuel y que Ana está dispuesta a aceptar con resignación, porque no le deja otra salida. Sin embargo, como ya sabemos, la mala salud de Ana se interpone en su camino, les fastidia los planes, a lo que Manuel responde con un escueto mensaje al móvil “Cuidate, besos” en lugar de intentar transmitirle la fuerza y la vitalidad que Ana necesita en esos momentos, dado que en el fondo esta recaída viene provocada por toda esa tensión entre ambos, por esa pena que le llega hasta lo más profundo de su alma. Ella le está pidiendo a gritos que vaya a hacerle una visita, pero no recibe la respuesta que le gustaría por parte de éste. Debido a su estado de salud se ha de quedar en casa guardando reposo, está atrapada y sin salida, pero el teléfono no suena, el cartero no le lleva esa correspondencia que a ella le gustaría recibir.

Caras de pena y enfado

Ante lo cual, como ya sabemos las amigas se deciden a intervenir, porque quieren recuperar a su amiga, su alegría, su vitalidad, y con conscientes de que tan solo hay un responsable, un culpable, una solución. los médicos le han recomendado reposo pero lo que su amiga necesita es una ración extra de cariño. Pero claro no está demás que le den un motivo para que se ría, para que no reprima sus ilusiones y recupere las ganas de vivir. No basta con que agarren a Manuel y le arrastren hasta allí por las malas. se trata de que venga, se plante delante de ella, se comporte como un hombre y tenga las agallas de confesarle lo mucho que la quiere, ante lo cual tiene que demostrárselo, no bastan las palabras. durante la pascua, ella se lo puso demasiado fácil, pero ahora es momento de que le ponga los puntos sobre las ies.

Fase 1 del plan: Convencer a Manuel

Encargados: Amigos de Toledo

A finales de julio hay una convivencia en la ciudad. Ya tenemos la excusa para que Manuel acuda, pero se lo van a poner tan fácil como en abril, como con la pascua. Esta vez va a tener que ganarse la plaza, el sitio. Los amigos o las amigas de Toledo se van a ocupar de convencerle para que se apunte, para que no se busque excusas tontas y que las buenas sensaciones de abril sean algo más que un paso excepcional en su relación con la gente del grupo.

– “Es el último fin de semana de julio, y además te lo pueden plantear como una ocasión perfecta para reunirte con Ana, va a ser en su ciudad. Así que te vienes ¿verdad? Te llevamos y te traemos en coche de puerta a puerta, de modo que no tienes excusa”

– “No sé. Es que desde hace un tiempo Ana no quiere nada conmigo, no responde a mis llamadas ni a mis cartas, no sé si va querer verme e ir para molestar tampoco me parece bien

– “Si quieres estar seguro, hablalo con tu director espiritual, pero en principio contamos contigo porque no tienes nada que hacer ese fin de semana ¿verdad? cuanto más gente vaya desde Toledo, más apoyados se van a sentir los de allí. Va a ser una convivencia de novios, pero también acudirán solteros sin pareja. En principio contamos contigo

Los amigos, las amigas de Toledo consiguen la fase uno de plan. el pez ha picado el anzuelo, tenemos el pollo en el horno, el ratoncillo ha caído en la trampa, ha entrado en el laberinto y no van a dejar que encuentra la salida. La salida está en casa de Ana, si o sí. Confirmada la fase uno de este malévolo plan, tan solo queda esperar que el incauto siga las migas de pan y que esta vez el plan salga a la perfección, no se va a dejar nada al azar, porque las amigas de Ana ya se han percatado de que Manuel se puede escapar por donde menos se lo esperan, pero esta vez no va a tener que escoger compañera para ningún camino, ni tan siquiera silla en la que sentarse, tan solo preparase a mochila y meterse en el coche de quien se haya ofrecido a llevarle.

Fase 2 del plan: Charla sobre la conveniencia de acudir

Encargado: Manuel

La fase 2 del plan es esa charla obligada con el director espiritual, con quien se ha de sincerar, le ha de contar con pelos y señales lo que pasa. Esta vez no van a ser los demás ni su criterio personal, su subjetividad, lo que le hagan desistir de la posibilidad de acudir a esa convivencia de novios, porque esta vez sí que no vale ir a hacer el tonto. Puede decirse que con la Iglesia hemos tomado o más bien, que Manuel se ha de enfrentar a sus propios miedos se ha de convencer a sí mismo de estar dando el paso correcto, convencerse de que todo aquello lo hace por amor, más que por el hecho de que tenga algo que demostrar. Los demás ya saben de qué pie cojea, pero no se les puede hacer responsable de que él se vaya metiendo en todos los charcos que se encuentre en el camino.

¿Está enamorado de Ana? Ella lleva desde mediados de mayo sin querer saber nada de él. Lo último que sabe de ella es que ha tenido una recaída y por lo tanto es poco probable que ese verano vaya a acudir al campamento, en donde ella suele brillar con luz propia y habían hablado de la posibilidad de ir juntos, si las circunstancias lo hubieran favorecido, sin embargo, su discusión de última hora y la salud de Ana han alterado los planes. Para reencontrarse, para intentar resolver sus problemas y empezar de nuevo, tan solo queda la convivencia de novios, cuando ya ni siquiera ellos están seguros de lo que son. sin embargo, es la ocasión para hacer un poco más público lo que les gustaría ser en caso de que sean capaces de entenderse.

Fase 3 del plan: Enterarse de lo que hará Ana ese fin de semana

Encargados: ¿?

¿A quién hay que llamar para saber de los planes de Ana? No vale con que dé por sentado que ella acudirá y se verán allí. No se trata de acudir a una de esa reuniones y esperar a que le sonría la suerte. Si quiere ir a la convivencia y sobre todo si pretende aprovecharse de esta circunstancia en su propio favor, le queda el requisito, la exigencia más complicada, lo que puede echar al traste todos sus esfuerzos e intentos de reconquista, tiene que buscar la manera de hacerle saber a Ana que él piensa estar allí ese fin de semana y como es lógico convencerla de algún modo para que se puedan ver, para que hablen y resuelvan sus problemas de pareja antes de acudir a la convivencia, dado que, si consiguen que vuelva a fluir el amor, la asistencia de ambos será inexcusable. Bueno, como Ana aún no se ha recuperado del todo y va a ser en su ciudad, con que se acerque un rato será suficiente. A Manuel le vendrá bien esatr desde el principio hasta el final porque así se le van de la cabeza todas esas ideas absurdas sobre cómo ha de ser la relación de los novios.

El problema es que Ana está enfada con él y no va querer cogerle el teléfono y no hay tiempo para un intercambio de correspondencia, para esperar una respuesta. La convivencia es el último fin de semana del mes y el día 25, y tú ya has perdido la mirad del tiempo porque cuesta convencerte para que muevas el culo. Si no consigue resolver esa cuestión, mejor que se quede en Toledo y ya habrá una mejor ocasión para que se vean, aunque visto lo visto, a Ana no parece que le queden muchas ganas.

Mejor que de momento no le contemos a Manuel la cara que se le ha quedado a Ana cuando se ha enterado de sus progresos, de sus esfuerzos; que le está faltando tiempo para prepararse la mochila y pedir que le reserven plaza en la convivencia. ¡Está disfrutando como una niña con zapatos nuevos!

Mis amigas, como broma, estaban dispuestas a lo que fuera. En cierto modo, eran de la opinión de que Manuel se merecía un buen escarmiento, conscientes de que, si al final había reconciliación, todo el mundo se reiría de aquello.

Ana
Cara de alegría

¿A ver cómo sales de ésta, majete? Pues nada, no se le ocurre nada mejor que ser él quien recurra a “las gadgets amigas”

A través de una de las amigas de Toledo contacté con una de las de allí y me hice una idea aproximada de dónde y cómo localizar a Ana el viernes….

Manuel.

Por lo que me comentaron, si yo me presentaba allí, tendría la seguridad de que no saldría corriendo, aunque eso de hacer borrón y cuenta nueva tras nuestra pelea no fuera tan seguro.

Manuel

Fase 4 de plan: Día D, Hora H

Encargados: Todos.

Día D. El viernes 25 de julio por la tarde, a una hora prudencial que les dé tiempo para llegar, los de Toledo se aseguran de que Manuel se monte en el coche, que no falte a la cita. Mientras tanto, los amigos de Ana concretan los últimos detalles, una vez confirmado que habrá reencuentro. Es el momento de tomarse la situación un poco más en serio porque Manuel acude en plan conquistador, sin ser muy consciente de que detrás de todo aquello está Ana poniéndole a prueba y siguiendo sus pasos desde el minuto uno. ¡Manuel va a ir a verla! ¡Se va a presentar en la puerta de su casa.

La hora H para Manuel son las ocho de la tarde, en la parroquia del barrio a donde Ana suele acudir, dado que de momento nadie le ha confirmado que ésta vaya a asistir a la convivencia, aunque se supone que está al corriente de sus intenciones y que no saldrá corriendo en cuanto se crucen sus miradas.

La hora H para Ana, es en torno a las nueve de la tarde, pero no en la parroquia, sino en la puerta de su casa. Que quede claro, que será en el portal de su casa y da igual si no se lo envuelvan para regalo ni le ponen un lazo. Con que lo suelten allí, aunque sea al pasar y sin detener el coche, a ella le parece perfecto. Lo que sea con tal de que no sea éste quien salga huyendo. Soltadle allí, dejarle a su suerte, que ya se ocupa Ana de recoger lo que quede de él.

Fase 5 de plan: Reconciliacion

Encargados. Ana y Manuel

Entrada: El tonto y su chica

Novela

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